04 abril 2005

La vida está sobrevalorada

La vida está sobrevalorada


La película “Mar adentro” ha dado mucho que hablar y sigue haciéndolo. Al margen de su valores cinematográficos, trata un tema que si vemos “Million Dollar Baby”, la magnífica película de Clint Eastwood igualmente “oscarizada”, está de rigurosa actualidad. Y es que el derecho a morir cuando a uno le dé la gana ya no es un tema tabú y hasta se premian las obras artísticas que lo tratan con mayor o menor gracia.
Pero el tema que quiero tratar es casi una vuelta de tuerca a este asunto. Tanto Ramón Sanpedro, el señor tetrapléjico de la película de Amenabar como la joven boxeadora de la cinta americana están atrapados en un cuerpo que es como un infierno para ellos. La expresión “calidad de vida” para estas personas es como un chiste de humor negro, negrísimo. Cualquier espectador o una buena parte del público puede entender que prefieran morir definitivamente a seguir siendo muertos que respiran. Pero antes de la película me sorprendió un anuncio publicitario de Sanitas dónde la gente lloraba sin ton ni son en todos los lugares y que nos preguntaba a todos: “¿A quién vas si te duele el alma?” Hablaban de uno de los males más seguros de las sociedades civilizadas: la depresión.

A veces la vida de una persona aparentemente sana también puede ser un infierno. No le ilusiona nada, todo lo que le rodea es hostil, no quiere comer, apenas duerme y lo hace mal, está cansada, sólo quiere llorar y morirse(tal vez esa sea la única ilusión del depresivo). En Grecia lo tenían claro, si te desagradaba la vida, podías acabar con ella. El suicidio para los griegos, como para los japoneses, no era el terrible pecado en el que lo convirtieron los católicos.
Bien es cierto que muchas depresiones responden a estímulos externos y situaciones desgraciadas que con el tiempo pasarán y se llevarán consigo esa depresión. Hay muchos suicidas que se perdieron verdaderas orgías de placer por no haber tenido la paciencia de sobrellevar una mala racha. Pero no es menos cierto que la vida, si se la observa con atención está plagada de momentos que no nos hacen felices: el trabajo(casi siempre suele ser el rey de tus peores momentos), las preocupaciones por el dinero, las esperas en los transportes públicos, los desamores(otra infelicidad poderosa y asesina), la insatisfacción, el aburrimiento, el miedo, una gripe que no se va y se encariña contigo, una discusión familiar, un atraco a mano armada, mirar el telediario y pensar demasiado sobre lo que ves... La lista es interminable. Pero sí, ya veo a la objetora entre el público. Con una sonrisa beatífica me dice que la lista de cosas y hechos hermosos en la existencia humana son interminables y superan a mi lista de lo malo. Pues que se meta su lista en... sus libros de autoayuda. Porque a mí no me ayudan nada. Cuando sientes que la vida es un infierno no hay consuelo posible. Bueno, sólo un par: un buen antidepresivo o un polvo salvaje (más lo segundo que lo primero).
Sócrates, Séneca, Cleopatra, Hitler, Hemingway... La lista de celebridades suicidas sería interminable. Muchos de ellos obligados por sus semejantes, otros por las circunstancias que se les avecinaban, algunos porque ya no valoraban su vida y lo que veían en el espejo les desagradaba ¡Tú que habías sido tan seductor, amigo Hemimgway! En cualquier caso no creo que la vida sea lo más valioso que existe. Lo es si tienes una mansión con quinientos baños y todo lo que deseas a tus pies(y además disfrutas con tenerlo, ojo). También lo es si no tienes nada pero eres tan gilipollas que te lo pasas de miedo con cualquier tontería, exactamente igual que un perro juega con un balón durante horas sin cansarse de hacer siempre lo mismo. Pero desde luego, en el mejor de los casos, incluso eso es efímero. La vida es tan valiosa como queramos que lo sea. El suicidio es un derecho y la eutanasia debería ser factible para todos, incluso para aquellos que no tienen ningún problema físico pero el cerebro no les deja vivir con plenitud su vida(claro que primero sería recomendable probar a llamar al teléfono de Sanitas). De todos modos, si no se suicida uno, será el tiempo quién te elimine. Y da igual vivir diez que ochenta años, siempre vivimos en presente. Cuando te llega el final no lo acoges mejor por haber disfrutado más o haber experimentado grandes eventos. Ni peor tampoco...
La vida no sólo no es valiosa. En ciertas ocasiones es un engorro. Pero no estoy haciendo una apología del suicidio, ni mucho menos. Sólo una apología del hacer lo que a uno le de la gana. Y de que la sociedad entienda mejor a los suicidas crónicos.
La muerte en primera persona es más hermosa que la vida sin ilusiones. ¡Y mucho más valiente!

3 comentarios:

Ozymandias dijo...

Hmm...depresión, suicidio, temas muy oscuros para la primavera. Pero sigo preguntandome porqué coño no envias más cosillas a editoriales. A veces (muy pocas) escribes bien e incluso parece interesante...

@$urA dijo...

Hola!
me gusto mucho este artículo q escribiste, muy bueno, y con uan buena dosis de verdad.
A veces simplemente quieres darle fin a todo, pero te pones a pensar y te das cuenta que hay tantas cosas que quedan por ver....
bueno, un saludote

Houellebecq dijo...

Gracias por tu comentario. Lo escribí hace tiempo pero sigo opinando lo mismo. Aunque unas veces, dependiendo del estado de ánimo, lo opino más que otras.