13 octubre 2005

Al César lo que es del César

1- 10- 05

“El historiador César Vidal, colaborador de Libertad Digital y director de La Linterna de la COPE, se alzó este viernes con el premio de novela Ciudad de Torrevieja, dotado con 360.000 euros y organizado por la editorial Plaza & Janés, por su novela Los hijos de la luz. José Calvo Poyato, hermano de la ministra de Cultura, fue el finalista en esta cuarta edición de los premios con la novela La orden Negra. En un discurso más político que literario, el presidente del jurado, José Caballero Bonald, elogió la calidad de la obra ganadora aunque la calificó de "ideológicamente detestable”.

Debo confesar que lo primero que me llamó la atención del escritor César Vidal fue su cara de cerdo. Es curioso que hasta la fecha no me he encontrado con muchos escritores obesos que sean de mi agrado. Esta extraña manía encontró su par no hace mucho en una novela del cubano Pedro Juan Gutierrez. A él no le gustan los gordos en general, escritores o no. Pero este prejuicio, como todos los míos, ha sido detectado para posteriormente ser erradicado. Y lo cierto es que no es demasiado importante. Más difícil es vencer la aversión que un ser humano en las antípodas de tu ser te causa. Y es que no estoy de acuerdo con casi nada de lo que defiende César Vidal.

Para presentarle brevemente diré que el tipo no sólo se ha cebado con grasas y líquidos sino que ha engordado bien su intelecto. Doctor en Historia, Teología y Filosofía es además escritor de unos ciento veinticinco libros y ha enseñado en América y Europa. Recientemente tuvo una polémica con el historiador Ian Gibson que le acusó de revisionista(sin llamarle gordo en ningún momento y con toda la educación inglesa requerida). A Gibson no le gustó que en su más reciente libro sobre la guerra civil, César cambiase un editorial de La Voz del 3 de Noviembre de 1936 dónde se decía que cien mil republicanos iban a ser fusilados. Según el gordito estos hombres en peligro iban a ser cien mil fascistas. Todo su libro parte de la base de que los rojos eran monstruos y los fascistas corderitos. En fin… Maniqueísmo descarado a favor de los ya caducos vencedores de la Guerra Civil.

Ataca constantemente a los republicanos de la guerra civil, desprestigia los derechos de los gays para disimular que en general abomina de ellos(y los considera unos enfermos), es tan religioso como ateo soy yo, está a favor de expulsar a los extranjeros de España porque tienen costumbres distintas y anticonstitucionales según él(los Reyes Católicos hubiesen tenido un maravilloso aliado en su pluma), es arcaico como su estampa entera… Lo que decía, que está en las antípodas de mi ser.

Pero ahora volvamos al tema de los prejuicios. Hace poco leía un blog dónde alguien tachaba a mi ídolo, Houellebecq, de mal escritor y lo justificaba diciendo que su ideología era abominable, que odiaba todas las religiones. Lo primero que pensé es que si un libro debiera juzgarse por su ideología, hoy en día no podríamos leer a Cervantes por machista, a Celine por colaboracionista nazi, a Quevedo por su “Execración contra los judíos”… Precisamente pensé algo muy similar a lo que se le ocurrió a mi “enemigo” César para defender su libro y su premio de 360.000 euros con los que podrá pagar a tocateja, si se da prisa, un pisito de sesenta metros en Barcelona: "Yo nunca he considerado una obra literaria por su carga ideológica, por eso no podría leer La Gitanilla de Cervantes, que es un libro evidentemente racista, si pensamos en la carga ideológica, yo no tengo esos prejuicios estéticos"

Pues sí, un fracaso de la inteligencia según Antonio Marina, afamado psicólogo español, sería criticar y atacar el premio de César Vidal porque abomino de su ideología cuando anteriormente yo he abominado de un tipo que atacaba a Houellebecq por su ideología.

De hecho, he leído algunos de los artículos de Vidal y he descubierto que algunos me resultan interesantes, incluso aquellos que están directamente en contra de mis convicciones.

El ejercicio es recomendable. Escuchar al opuesto para descubrir que nunca existe la oposición perfecta. Nuestros cerebritos humanos tienden a seguir cauces similares. Y eso puede ser positivo o no pero desde luego nos debería llevar a una mejor comprensión del otro, a la empatía, a… Bueno, siempre y cuando el otro sienta lo mismo por nosotros.

No juzgues y no serás juzgado. O como el sabio francés: “no estoy de acuerdo con lo que dice pero moriría por defender su derecho a decirlo”. Frases que resumen lo dicho y que me obligan a respetar las ideas de mi negativo Cesar Vidal. ¡Y a no insultar su tonelaje! Las vacaciones me están engordando un poco…

A veces es divertido interesarte por lo que no te interesa. El mundo se ve mejor cuando militas en los dos frentes.

Aunque lo mejor es limitarse a observarlos, claro.

1 comentario:

Ozymandias dijo...

El interesarse por las opiniones del otro es simple curiosidad y la curiosidad es lo que nos lleva a escoger lo que nos gusta y a diferenciarlo de lo que no. Las opiniones no son peligrosas, lo peligroso son las creencias y los que creen estar en posesion de la verdad. Y la gente como el señor Vidal suele creer demasiado en lo que defienden.
Por cierto...¿lo has llamado sutilmente gordo?