14 febrero 2005

El cuaderno nuevo

Pues sí. Así me siento. Como cuando era un niño. Entonces me compraba un cuaderno escolar nuevo y le dedicaba mi mejor letra, mi mejor disposición y todas mis ganas a ese inmaculado principio. Después, a lo sumo eran cinco minutos más tarde de haber empezado, pasaban algo por televisión que me interesaba o me entraban unas irreprimibles ganas de leer un tebeo, y todas mis buenas intenciones se derrumbaban, comenzaban los tachones(en ese sentido siempre he sido un profesional del descuido), los renglones torcidos, las anotaciones y dibujitos gilipollas en el margen de la página. En fín... que no me cuesta nada sucumbir al caos.
Así que antes de que me de un ataque de negligencia voy a ver si hago algo digno con este comienzo de cuadernillo. ¿Pero qué? Escribo contra reloj y a tortas con el euro por la hora que me cuesta el cyber. Eso no puede ser bueno. Además, tengo que ceñirme un poco al título de la redacción que he puesto arriba y desarrollar el tema con el que he comenzado mi discurso. Me lo enseñaron en el colegio y lo pillé en la universidad. Pues no sé... Si empezamos así el cuaderno mejor que nadie mire el final...
Pero sí, ahora quiero decir algo sobre cuadernos nuevos y todo ese tipo de asuntos que tanto nos gusta abrir. Y es que he descubierto que los principios son lo mejor de la vida. Cuando todavía las promesas no se han roto porque no ha habido tiempo, cuando todo es posible porque no han surgido problemas, cuando no imaginas lo que te va a pasar mañana pero te imaginas que será algo muy bueno... eso es incomparable. Naturalmente no hablo del principio de una condena de treinta años, ni de ir al servicio militar, ni de la vuelta al colegio o al trabajo. Hablo de otros temas como ese amor que comienza, o ese libro de tu escritor preferido que ha vuelto a editar después de mucho tiempo en silencio, o ese derby futbolero para los amantes del balompié que acaba de iniciarse, o ese sexo que comienza a humedecerse y te incita a la única felicidad verdaderamente importante sobre la tierra... ¡Me encantan esos principios!
¿Alguien conoce el modo de que por una vez en la vida y sea en el asunto que sea no se me estropee el resto del cuadernillo?