18 mayo 2006

Dinero sin pegar sello

Diría que es divertido pero sólo si se mira desde fuera. Durante veintiséis largos e incomprensibles años, Afinsa y Fórum Filatélico estafan a cientos de personas haciéndolas invertir en sellos pero en realidad invirtiendo en sus propias fortunas. Nadie descubre nada. Nadie descubre el blanqueo de dinero o supuestas vinculaciones con otro escándalo(Ballena Blanca) relacionado con el blanqueo de dinero en Marbella en la cada vez más infame Costa del Sol(mucho largato suelto hay bajo ese “Lorenzo”).

Una estafa inteligente y bien orquestada o mucha suerte por parte de los implicados.

Las bases para una estafa de esta magnitud es muchas veces la misma y aquí se reproduce fielmente: credulidad espontánea de muchos “primos” e ignorancia sobre lo que se vende y su mercado(en este caso los sellos). Claro que un buen motivo para no invertir en algo, si somos racionales y la codicia nos deja pensar, es no saber en qué estamos invirtiendo. Al parecer, la codicia es como la fe, antagonista de la razón.

Pero lo que me sorprende es que todavía aparecieran en el telediario imágenes de gente que defendía a los timadores. Era como una lucha desesperada contra la vergüenza de haber sido timado.

Entre 1970 y 1984 una tal señora Branca(que con el tiempo perdió el derecho a ser adjetivada con el sustantivo señora) montó un chiringuito en Portugal con el que estafó 17.000 millones de escudos(85 millones de euros). “Hubo clientes que se manifestaron a su favor como si fuera una santa” nos cuenta un antiguo corresponsal de TVE en Lisboa.

Todo esto me recuerda un libro que he leído recientemente sobre un gran estafador de la historia. En “El tesoro de Drake” de Alfaguara, Richard Rayner nos habla sobre un labrador norteamericano que convenció a miles de personas que era el depositario de la herencia de Sir Francis Drake. Francis Drake fue un corsario inglés que nos lo puso difícil a nosotros o nuestros antepasados españoles y sus galeones cargados de oro hace unos cuantos siglos ya. Oscar Hartzell, el labrador, dice a la gente que necesita un dinerillo para pagar unos abogados que le darán tanto dinero cuando demuestren que sólo él es depositario de ese tesoro(el dinero del tesoro y sus intereses son tan elevados que podrían comprar Inglaterra) que podrá compartirlo con aquellos que le den ahora su soporte.

Lo que cautivó mi interés en este libro fue la fe de los embaucados incluso cuando apresaron a Oscar Hartzell. Al parecer, la psicología del timado es siempre esta. No quieren reconocer el engaño, no quieren asumir que han perdido su dinero. Defienden al canalla antes que admitir su error. Al parecer, y mirando las noticias, esto es rigurosamente cierto. El timador es como un santo o religioso al que se adora y del que dependemos, como un político o partido del que eres acérrimo militante, como un equipo de fútbol al que no se abandona ni cuando va por la cola… El ser humano en su faceta más miserable y patética, la del que se aferra a algo incluso cuando este algo solo le va a dar disgustos. Y si no, que se lo digan a los múltiples alcohólicos, drogadictos o fumadores que pasean por nuestras calles.

La tentación por el dinero fácil podría ser una nueva adicción. Se sabe de un pueblo que ha quedado arruinado en su cincuenta por ciento al descubrirse la trama de los sellos. ¡La mitad de sus habitantes invirtió en ese humo! Exactamente igual que en el libro de Rayner. Una estafa a gran escala funciona durante más tiempo que un pequeño timo.

Pero yo, que no me he vuelto blando a pesar de lo que digan las malas lenguas, voy a ser duro. Los timados tienen una buena porción del pastel de la culpa. El dinero regalado sigue siendo un mito. Ni existe ni ha existido nunca. Bueno… Tal vez en la lotería. En el libro citado anteriormente, también se habla de la psicología de cierto célebre timador que opina lo mismo y su elocuencia es casi elogiable si no estuviésemos hablando de un mangante. El hombre se expresa en estos términos: “El timado quiere que le den algo a cambio de nada, yo les doy nada a cambio de algo”. En fin, que os den a todos. A los timados y a los timadores.

1 comentario:

Ozymandias dijo...

Como dijo un filatelico "si lo de los sellos fuera realmente tan rentable, los bancos se los habrian comprado todos...". Es así de sencillo.