07 marzo 2007

Ya solo provoco siendo cursi. Querida Nerida (Luz)

Temporalmente sólo, recuerdo que este aniversario(el décimo ya) lo celebraremos separados. Ella en Perú y yo en mi fortaleza de la soledad. Esta vez sí. Menos mal que no le doy importancia excesiva a las fechas. Las celebraciones son recordatorios para los desmemoriados y yo de momento no tengo Alzheimer. Ya celebraremos cuando nos vaya bien. Pero eso sí, de momento, puedo hacer un breve repaso de lo que ha sido esta última década de amor entre nosotros. Sólo para estómagos muy curtidos, ojo. Nuestro aniversario es un díptico que ocupa el seis y el siete de Marzo.

"Antes, hace casi diez años, era diferente. Vivías a unos pocos kilómetros de casa que yo desandaba con gusto. El camino de vuelta era otra cosa. No tenía mucho sentido haber encontrado el único objetivo de tu vida y luego despedirse de él hasta la siguiente semana. El camino hasta mi casa, lejos de ti, era como abandonar el más dulce sueño y asesinarlo a golpes de despertador. Y luego llegaba la rutina. Toda la semana era igual. El trabajo, la televisión en casa, las comidas, las compras, todos los actos pequeños, grandes y medianos de lo cotidiano eran obstáculos pequeños, grandes o medianos que estorbaban el camino hasta volver a estar contigo. Llamarte por teléfono era como echar fuego al fuego, no era más que hacer más grande la ansiedad. Yo sólo quería regresar al número sesenta y siete, al piso siete en mitad del séptimo cielo y tras siete días de agonía estar más de siete veces contigo. Cualquier minuto contigo redimía lo malo que hubiera podido pasar desde la última vez que te vi.

En aquellos años comencé el aprendizaje de tu país. Me fui nacionalizando un poco más del Perú y un poco menos de aquí. Tú en cambio estabas empezando a dejar de ser de allí para serlo más de España y acabar por no ser de ninguno de los dos países. Yo acabé por ser sólo de ti.

Cuando estaba contigo sólo estaba contigo. No había mujeres guapas en las calles, ni amigos que me llamasen, ni estaba yo dentro de mí, ni siquiera había un mundo más allá del cabello negro en el que me enterraba con gusto y su olor del que nunca salía voluntariamente. Siempre era el reloj el que lo venía a estropear todo. Tan bien que estaba yo contigo… Ahora, cuando mi sobrina llora porque no la llevamos al parque la entiendo bien. Yo sentía lo mismo cuando las circunstancias no me llevaban a ti. Era como recuperar el gusto por la vida cuando ni siquiera era consciente de haberlo perdido.

Hace casi diez años y qué rápido pasa el tiempo (pero qué feliz contigo ha transcurrido) no era capaz de inventar acciones que sirvieran para algo más que para atraparte a mí. La ley no me dejaba encerrarte con cadenas en una vitrina así que sólo me quedaba luchar por convencer a tu voluntad. Todavía recuerdo el esfuerzo. Y el placer y el dolor empleados para esos fines.

Hace casi diez años, cuando el problema del cambio climático o las guerras del mundo no existían porque no me importaban tanto como una llamada tuya en el teléfono, tuve mis momentos de gloria por las cercanías de la Sagrada Familia. Nos aprendimos hasta el último palmo de esa zona en la que hacíamos turismo como otros lo hacen en El Cairo, en Roma o en la Patagonia. ¿Qué mas daba? Para qué visitar esos lugares si yo no pisaba ni una vez con los pies en la tierra.

Y qué bonito cuando empezó a gustarme lo que te gustaba y tú empezaste a dejar que me gustase lo que me gustaba. Cada día más unidos y “conjuntados” en intenciones. Yo pidiéndote prestado el cerebro para pensar como tú a ratos y tú hablando con palabras que antes sólo podrían haber salido de mis labios.

Casi una década ya. Y dónde acabaría aquella aspirante a rival tuya que me dijo que contigo no tenía futuro y de la que pensé que con ella ni siquiera querría tener presente. Sí. Creo que con una hija a la que llamó Luna. Bonito nombre. Bonito lugar por el que pasear cuando tienes sobredosis de realidad. Luna por la que camino. Luna que empieza por Luz. Cualquier sendero del pensamiento me sigue llevando a las letras de tu segundo nombre (el primero que utilizo contigo).

Hace casi diez años, y el próximo seis de Marzo lo celebraremos (yo el seis por nuestro primer “piquito” en los labios, tú el siete por lo otro), yo estaba muy enamorado de ti.

Ahora es diferente.

Ahora puedo decir que todo ha cambiado.

Ahora te quiero de verdad.

P.D. Un beso para mi Lucy a la que en diez años he aprendido a querer diez veces más porque ha aprendido a ser diez veces mejor. Este dos mil siete lo tenemos que festejar a lo grande. A ver si me dejan cortar la plaza Cataluña para que no nos moleste nadie.

P:D. 2 Aunque lo celebremos en Abril.

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