04 junio 2007

Publicidad hasta en la sopa(y de sopa)

He leído que la publicidad se dirige a nuestro cerebro por cinco frentes:

-Confianza: Si confías en el establecimiento, comprarás más allí.

-Imitación: La tendencia a reproducir el comportamiento de los demás como monos estimula que consumamos nosotros también ya que los demás suelen ser muy consumidores.



http://www.ambiente.gov.ec/paginas_espanol/5cooperacion/proyectos_ejecucion/vigilverde/webvv/images/monos.jpg

Somos como estos pero al menos estos no tienen tarjetas de crédito. Eso les da ventaja sobre nosotros. Suelen consumir poco.


-Olores: El olfato está cerca de la zona límbica asociada a la memoria. Si te acuerdas de cómo huele, te acordarás mejor del producto.

-Música: Estimula el placer y dicen que estimula la compra.

-Bombardeo: Retenemos mensajes y no nos damos cuenta de que los estamos reteniendo. Nos la cuelan y no sabemos ni que existe el agujero.

Por si todo eso fuera poco tenemos una cosa que se llama publicidad encubierta. En las series de televisión te emplazan lo que se quiere vender como un protagonista más de la historia. Aunque está prohibida, esta publicidad subliminal tiene su paraíso en España. Y puede que en Italia también. Allí el Papa publicitó hace poco su libro en una misa diciendo de este que: “sería bueno para acompañar el camino de fe de las nuevas generaciones”. Sí, claro y para llenar las arcas de la iglesia. Menos mal que la publicidad no funciona si el consumidor no está delante para verla y a mí en las iglesias se me ve más bien poco. Como a Dios.

En fin, no me parece buena la ciencia que nos estudia para vendernos una moto. Pero yo debo ser raro. Tengo objeciones a todos los puntos anteriores. Mi relación con la publicidad no me parece tan marcada. En mi caso es así:

-Confianza: Si confío mucho en el establecimiento me acaban cogiendo confianza y empiezan los dependientes a darme el tostón con sus historias así que busco otro lugar dónde estén más por atenderme y menos por agobiarme. A la mierda el trato humano.

-Imitación: Esto es por el instinto gregario del que hablaba Ozymandias en su post “Criterios”. Se supone que vamos dónde va todo el mundo. Yo por suerte o por desgracia le tengo más bien fobia a las multitudes. El día del libro me pareció más bien el día de las nucas que no te dejan ver libros. Pero en algo sí que estoy de acuerdo. La multitud me ayuda a elegir mejor. Cuando algo le gusta a todo el mundo ya sé que a mí no me debe interesar demasiado. La basura siempre está llena de moscas.

-Olores: Si me acuerdo de cómo huele y no me gusta el olor tengo dos razones para no comprar el producto. Además, recordar mejor un producto significa también recordar lo que te gastaste en él y el calambrazo que te dio al tener que soltar tanto dinero. La memoria sirve para evitar errores y no para repetirlos.

-Música: Los gustos musicales son muy personales. La música comercial me repugna. ¿Es por eso que compro tan poco en los centros comerciales?

-Bombardeo: Retengo mensajes, es cierto, pero ninguno de esos mensajes que retengo me dice que tengo que comprar lo que he memorizado. Y suelo olvidar lo que no me interesa. Tengo Alzheimer selectivo. Mi cerebro está lleno de cookies pero también tengo al día la eliminación de archivos innecesarios.



http://www.kt.rim.or.jp/~ksk/spam/spamcans.jpg


La palabra spam me da pesadillas. Es una abreviatura de espasmos y terrores nocturnos por empacho publicitario.


Sea como sea y diga lo que diga yo, la publicidad funciona. Veo personas a mi alrededor que al ver un anuncio con un producto que les puede interesar entran en trance y tienen la necesidad imperiosa de comprarlo. ¿Existe remedio para eso? Supongo que aparte de ir con una venda en los ojos y unos tapones para los oídos puedes frenar el impulso, prometerte comprar más tarde cuando te funcione mejor la razón y peor la compulsión. O puedes salir a la calle sin dinero ni tarjetas de crédito. O te puedes clavar un alfiler en el escroto o en la vagina cada vez que veas algo que te puede interesar(el dolor hace olvidar cualquier otro impulso que no sea el de gritar). O puedes hacer como yo y usar eso de lo que tanto hablaba Schopenhauer: la voluntad.

Por raro que parezca, es el único antídoto que funciona.

P.D. ¿Alguien sabe cómo hacer más y mejor publicidad de un blog?

1 comentario:

Katriuska dijo...

No hay mas que hacer la pelota, comentando en otros blogs...

Pero que conste, Hacedor de Blasfemias, que no comento con tal intención.

Suelo visitarte, y disfruto con tus artículos - mucho - pero no soy buena comentando (como puedes comprobar).

Besitos del Este