13 diciembre 2007

Rose

La escuché mucho en la época de Rose

Todo el mundo lo piensa alguna vez. Si volviese atrás en el tiempo no actuaría de ese modo. Pero es más fácil teorizar que actuar. Tal vez volviendo atrás en el tiempo sólo volvería a repetir los mismos errores. El paso de los años sólo me hace ver los acontecimientos de otro modo. Como mucho, hacer algunos chistes sobre lo que en su momento me parecía un drama.

A llamémosla Rose no la quise a primera vista. Ni a segunda tampoco. Más bien llevaba tres años asistiendo a la universidad con ella cuando me comenzó el gusanillo ese del querer. Pero sin mariposas en el estómago ni porquerías de ese tipo. Me refiero al querer follar disfrazado incluso para mí mismo de un sentimiento al que llamamos amor. Pensé, creí, puede que algo sintiera que la quería. ¿Y ella? No lo sé. Con mis dotes detectivescas busqué las cartas con las que jugaba esta chica. Algo encontré. Durante todo ese tiempo ella, su amiga del alma y mi amigo del alma de la universidad nos encerrábamos en un cuarto de estudio privado(sólo nosotros parecíamos saber de su existencia) en uno de los módulos de la hoy desaparecida facultad de Pedagogía junto al Camp Nou. Allí hacíamos los trabajos que se nos pedían en común en ciertas materias. Y eran trabajos muy laboriosos. Recuerdo que escribir una sola palabra le costaba a mis compañeros horas de pensar y borrar y emborronar. Ninguno apoyaba mi metodología de “bueno, la primera palabra que se me ha pasado por la cabeza no tiene por qué estar tan mal”. Pero no. Allí nadie tenía prisa. Nos llevábamos unas tapitas, unas bebidas y de ocho horas de puesta en común de opiniones sólo se salvaban cinco minutos de trabajo efectivo. El resto era criticar a las compañeras(eso lo hacían muy bien nuestras amigas), reírnos de tonterías, comentar “Bola de Drac”, hablar del último libro o la última película que nos había interesado, tirar cosas al piso de abajo para reírnos de la gente… En fin, buenos ratos sí se pasaron en ese cuarto. Sobre todo cuando no sentía nada por Rose.

Recuerdo haberme reído de un corazón escrito con bolígrafo Bic, el mismo con el que hacíamos los borradores de los trabajos, dónde al lado de mi nombre estaba el de Rose atravesados por una flecha. La chica, en algún momento de esos tres años había divagado sobre una relación entre ambos. Y yo sin saberlo. Ese corazón lo vi mucho más tarde. Incluso después de que a mí me diera por salir con ella dos o tres veces e intentase algo y no lo lograse y entonces saliera con el rabo entre las piernas de esa relación frustrada antes de comenzar. Cómo no me gusta ponerme pesado decidí olvidarme de ella al primer no.

Algunos meses más tarde me llamó. Era Navidad y me ofreció unas entradas para un concierto al que decía que no podía ir porque se había quedado sola. Yo salía de viaje al día siguiente así que con amables palabras le rechacé las entradas. Y luego me olvidé de ella. En realidad ya estaba olvidada cuando ella se acordó de llamarme.

Y dos meses más tarde me llamó nuevamente por mi cumpleaños. Debía tener la agenda al día. Tuvimos una conversación animada. No esperaba esa llamada como no había esperado la de Navidad. Fue muy esclarecedora la información que me dio. En la época en que me “rechazó” estaba saliendo ya con un chico. No iban muy bien pero tampoco estaba segura de querer dejarlo. Y sin embargo esa relación terminó. Cuando me llamó en Navidad estaba triste. Justificaba su tristeza diciendo que había visto “Franky y Johnny” una deliciosa historia de amor entre dos perdedores(Al pacino y Michelle Pfeiffer) de las que me detienen el zaping si estoy cambiando canales por televisión. También me dijo con otras palabras y sin querer admitirlo del todo que necesitaba quedar con alguien esa navidad. La película la había puesto tierna. Y claro, si yo hubiese quedado con ella cuando me llamó y no me hubiese ido de viaje por Murcia dónde seguramente me lo pasé muy bien, pues hubiésemos fabricado nuestra propia “Franky y Johnny” durante esas fechas en que la gente está de un vulnerable que asusta. Pero no sé. Creo que volviendo atrás en el tiempo me hubiese comportado del mismo modo. Hubiese vuelto a decir que no.

Puedo ser un romántico pero sigo sin ser capaz de cambiar los billetes de tren que he comprado. Sobre todo cuando ya me he hecho a la idea de que quiero viajar. Total, el amor esta en cualquier sitio.

8 comentarios:

Houellebecq dijo...

Hola. Vengo hasta aquí atraido por tu nick, desde el blog de Ez-cultura. Me encanta Houellebecq. Y casualmente acabo de hacer un experimento a modo de video en Youtube con uno de sus poemas. Te dejo si me permites el atrevimiento sendos enlaces al video y a mi blog. Encantado

Houellebecq dijo...

Bueno, el artífice del comentario anterior es Eros pero he estado reeditando el post y al final lo he perdido. Si pasas por aquí, Eros, te agradecería que me volvieses a indicar los enlaces a tu blog y al youtube.

Sr. F dijo...

Donde està el comentario de la Puerca?... me gustaba.

eros dijo...

Claro:

Mi blog: www.lacoctelera.com/eros

El video: http://www.youtube.com/watch?v=2JOKBnLHHSw


Saludos

Houellebecq dijo...

El comentario de la puerca lo puedes leer todavía(si no me equivoco) en el blog ez cultura de 20 minutos. Es originario de ese lugar. Y gracias, Eros, por los links. Todo lo de Houellebecq me interesa. ¡Evidentemente!

eros dijo...

Bueno creo que nos pasa lo mismo. Como siempre digo a los que me dicen que escribe la misma novbela una y otra vez: -Y que hay de malo. Yo siempre me quedo con ganas de más.

Creo sinceramente que es el mejor vivo.

MEME dijo...

Bueno había dejado de lado mi lectura de tu pasado y hoy me ha dado por leerte otra vez, me ha hecho mucha gracia imaginarte de estudiante universitario, pero si te digo la verdad, me quedo con tu presente y con la imagen que tengo de ti.
No hace falta que publiques este comentario, si te da pereza, o lo que sea, así no tendrás que molestarte en contestar, a mi, personalmente, me da pereza contestar en entradas antiguas.

Me gusta contar contigo en mi blog.
Bss

Houellebecq dijo...

Yo también me prefiero ahora a ese pasado. No me gustan los tiempos pasados. Ha habido de todo y no siempre bueno. No me da pereza responder si me levanto bien y con ganas de escribir. Y claro que cuentas conmigo en tu blog. Ya lo sabes. Besos.