11 julio 2008

¿No lo has visto?


Aunque Kafka nació aquí no notas nada especial cuando entras en su casa, sólo que te timan un euro.



Mi itinerario sigue un mapa dónde hay grandes monumentos marcados. Lo bueno de Praga es que tiene colocado casi todo lo que hay ver en una sola zona. Todo bien ordenado para no ir haciendo viajes aquí y allá sin ton ni son ni usando el metro cada pocos minutos. Aún así son kilómetros para caminar.

Me compro una botella de agua “Aquabona”(marca de allí) con gas que me gusta bastante. El sol no es agresivo pero hacer la ruta de Santiago en Praga deshidrata. Todo lo visito a pie y las horas avanzan inclementes por mis piernas.

Tras pasar una exposición temporal y urbana sobre animales exóticos, la Ópera y la torre de la pólvora dónde los checos acumulaban el invento chino para que les dejasen en paz los de fuera, llego hasta una plaza central, el viejo ayuntamiento de la ciudad vieja de Praga dónde sé de oídas que tengo que ver el reloj astronómico. ¿Por qué? Ni idea. Grupos de turistas miran hacia arriba mientras sus guías les dicen un montón de cosas que parecen muy interesantes pero que a mí me suenan a chino, alemán o senegalés (no tengo la suerte de encontrar grupos españoles a los que acoplarme). Por eso no espero a que el reloj marque una hora para ver los muñequitos con Jesucristo y los doce apóstoles dando vueltas por allí. Simplemente me rasco la cabeza, miro con gula ciertos dulces azucarados que se cocinan en un restaurante cercano y me voy a pedir uno por algo así como un par de euros(50 Kc).Más tarde averiguaré en casa que el reloj data de 1410 o que en esa plaza ajusticiaron y quemaron vivo a un hereje llamado Jan Hus. Ahora no queda rastro de aquello. Sólo una exposición temporal de una reconocida marca de automóviles y borrachos autóctonos buscando comida en las basuras. En un cuarto de hora ví como una joven demente, un grupo de tres indigentes y un vagabundo solitario revisaban la misma papelera. Todos se llevaron algo de allí a la boca menos el último que se encontró la “nevera” vacía. Los turistas miran entretenidos el espectáculo del hambre ajena mientras rellenan sus abultados vientres con la buena cerveza de Praga. Qué mundo cruel…

Luego me acerqué a la casa dónde nació Kafka. Ahora han montado allí una exposición por la que te cobran un euro y ya es mucho. En una reducida habitación más pequeña que el dormitorio de tu casa o el cuarto de baño de algunos hogares, han colocado unas cuantas fotografías con leyendas en checo e inglés sobre la vida de este gran escritor. En una vitrina exponen algunas ediciones de sus libros y si quieres comprar algo te puedes llevar unas bonitas cartulinas con un montaje artístico de su cara, su escritura y algunas otras sandeces oníricas. Naturalmente verás la exposición casi solo a excepción de la señora antediluviana que la regenta o como mucho algún otro pardillo como tú que haya picado. Lo mejor aquí es fotografiarse delante de la casa de este señor y seguir camino hasta el puente más viejo de Europa, el de Carlos IV.

Se trata de un puente del siglo XIV (gótico tardío) dónde han inventado un montón de leyendas para animar el espectáculo. Dicen que las estatuas de santos y demás que hay en él bajan de noche a darse un paseo cuando no hay nadie. ¡Pero eso es imposible! Si por allí siempre hay gente. Imagino que habrá una hora en que los viandantes estén tan borrachos que no verán las estatuas darse un paseo pero yo opto por no creerme la leyenda. Sólo bebo “Aquabona” con gas y no estoy para ese tipo de paparruchas.

Si te informas bien sabrás que puedes pedir deseos y demás en ciertas partes del puente. Pero en cualquier parte del mundo te encontrarás lugares acondicionados para pedir deseos así que puedes buscar cerca de tu casa uno y no preocuparte demasiado si has pasado de largo de estos lugares. En su defecto tienes las estrellas fugaces.

Cerca de allí puedes instruirte también con el museo de la tortura de Praga. A mí me faltan piernas para eso así que decido regresar al hotel.

¿Debería haber sabido más sobre la ciudad antes de llegar? Seguro que sí pero ahora que sé más sobre el puente o sobre el reloj astronómico y astrológico también se que podemos seguir viviendo y pasar muy buenos momentos en nuestra existencia e incluso tener hijos altos y sanos sin saber todo eso. Creo que hay un estrés del turista que le obliga a intentar ver el máximo de lugares en el menor tiempo posible y esto puede saturar algo. Ya sabemos que al llegar a nuestro país siempre habrá alguien que diga “¿Y estuviste allí y no viste tal sitio?” pero hay que olvidarlos. Seguro que dicho listillo no ha estado en otros lugares en los que tú has estado. Por ejemplo… ¡Oh! ¿Qué importa?

El día de visitas fue tan agotador que incluso ahora, rememorándolo, ya estoy cansado.

Si vas de viaje no olvides reservar un dinero por si pierdes la suela de los zapatos intentando acaparar la cultura e historia de un pueblo en cuatro o cinco días.

O si quieres callar las voces de esos listillos que piensan que hay que verlo todo.

5 comentarios:

LaLongoria dijo...

jeje,esos listillos se suelen apuntar a viajes del tipo "conoce siete países en cinco días".
El puente más viejo de Europa....qué lujo haberlo conocido, no sabía que estaba en Praga.Pero ahora que lo pienso hay algún puente romano por ahí, no?
Lo de las leyendas, yo, me las creo todas, para eso están.
Un saludo a la Belucci, pero los ojos de Bowie también molaban, que ayer los ví por aquí.

Houellebecq dijo...

Vaya, estuviste observando en directo mis ensayos con el blog. Si no puse los ojos de Bowie no es porque no molasen, es sólo que podía llevar a engaños sobre la orientación del que esto escribe. No importa demasiado pero al final me gustó más la foto de la Belucci que suele salir mucho por este blog.
No sé si Praga incluye puente romano pero se la llama la ciudad de los puentes porque tiene catorce o quince sólo ella. Hay mucho culo inquieto allí que quiere pasar de uno a otro lado del Moldava.

Ozymandias dijo...

Mmmm...nuevo diseño.
Mmmmm...mas fotitos.
Mmmmmmm...relatos de viajes exöticos cual Ruyard Kipling o Washington Irving.
Mmmmmmmm...¡publicidad!
Aquí está cambiando algoooo...

Houellebecq dijo...

Pues sí, llevo esto de los blogs en la sangre. Y encima publico menos de lo que escribo para no saturar. Claro que cuando deje de escribir sobre mis viajes tendré que volver a las intimidades. Y cuando se me acaben las intimidades propias tendré que seguir con las de amigos y demás. Esto es un sinvivir.

LaLongoria dijo...

Te perdono, la Belucci está muy buena.Si hubiese alguna que me hiciera dudar de mi condición sería ella.