10 octubre 2008

La incertidumbre da más miedo


¿Somos héroes o ratones?


Quedan días para que regrese el tirano. El ejército está inquieto. Los dos rebeldes más visibles hemos recibido ya el revés del desengaño en un par de ocasiones. La traición, el miedo y la estupidez se mueven entre la tropa y apenas podemos hacer frente a esos enemigos (hasta cierto punto peores que nuestro contrincante).

Una comentarista de este blog, Lalongoria, hizo una involuntaria profecía hace poco: “Madre mía los cines nido de revoluciones sin filmar.
Lo digo porque yo fui testigo indirecto de una revolución en unos multicines. Y hubo delator. Y la represión terrible, dos despedidos de los indefinidos (los cabecillas)y el afianzamiento de un encargado cabronazo.
Los delatores me provocan una profunda vergüenza ajena.”

En nuestro caso todo eso es factible. Hay dos cabecillas(uno soy yo). Hay un traidor(una serpiente rastrera que lleva inventando mentiras desde que trabaja ahí, casi siempre sus mentiras coinciden con sus deseos y siempre dice que alguien se va a ir a la calle cuando ese alguien le cae mal a él) y hay un encargado cabrón(pero eso se da en casi todo el mundo laboral por necesidades empresariales).

El otro día fuimos cinco de los trabajadores a consultar derechos y preparar estrategias al sindicato. Era un edificio del siglo XVIII cercano a la ruina y cuyo recibidor lleno de bultos daba sensación de que el camión de la basura estaba a punto de llegar para llevárselo todo. Un tablón con diversos anuncios revolucionarios incluía el aviso de una huelga de otra empresa de cines para el 2 de Noviembre. El sector de la exhibición de películas anda revuelto. No sólo nos abandonan los espectadores, también los derechos. Para eso están las crisis. Son excelentes excusas que permiten sodomizar a los empleados de más bajo rango.

Pero el sindicato estaba para animarnos. En una mesa de reuniones dónde me negué a dejar descansar mi revista de historia porque había demasiadas migas y mugre y posibilidades infecciosas múltiples, nuestro compañero y sindicalista experimentado número uno nos dio claves, ideas y bastante ánimo. Escribiríamos nuestras peticiones en un papel, nos lo sellaría el sindicato y se lo enviaríamos al cabrón. También se nos recomendó diplomacia y buenas maneras con él. Pero esa recomendación sirve hasta para una multa de tráfico. Ladrar suele tener mayor penalización que aceptar errores y pedir amablemente una bula.

Salimos contentos de allí. Sé que algunos tienen miedo del regreso del jefe de sus vacaciones y de la confrontación. Pero no será para tanto. Los que más arriesgamos en esto no tenemos miedo al despido. Y de todos modos ya lo dijo Julio César: “El enemigo parece mayor cuando lo ves de lejos”.

El peor enemigo, creo, lo tienen los miedosos dentro.

La ignorancia, que es muy atrevida, también ofrece obstáculos.

Ya encontraremos la manera de saltarlos.

4 comentarios:

Nai dijo...

Mucha suerte en tu cruzada contra la tiranía de los encargados

Beso!

PD: espero que no sufrais bajas y mermas y que no haya ningún esquirol escondido

Meryone dijo...

ánimo con la revolución (ya lo dije). y no digo muerte al tirano, que se me interpreta como radical (sí, los problemas de raíz los afrontaría)

pero abajo el tirano!

en lo referente a los libros (y aún tengo la cara de tonta de cuando estaba leyendo la mancha humana y sólo sabía decir "estoy leyendo una novela tan buena... pero tan buena..."), no sólo no responden, sino que preguntan más, los jodíos. tal vez por eso nos gusten. como las personas (las personas que nos gustan, claro)

de houellebecq tenía apuntada una frase exageradamente ad hoc, pero no la recuerdo... y mi libreta de citas quedó encima de la cama (llegaba tarde a trabajar, no encontraba el móvil, vacié todo... etc). pero hablaba de eso, de dejar la vida a un lado y de correr riesgos. de plataforma, creo

me gusta houellebecq y me gusta su no-plano de escritura planificada. como sus personajes misántropos se relacionan cada vez más un poco con el mundo, como (y ahí mi condición de mujer clama) el atractivo de los hombres aumenta diez años con cada novela y el de las mujeres disminuye, las metáforas grandiosas, la interpretación del mundo. y el regusto de que, al final, de un modo o de otro, todo va a ser una mierda.

pero suicidarse con analgésicos no es la solución. cuando digo analgésicos quiero decir analgésicos: dos cajas de aspirinas, media de saldeva (ya no existe, no?) y una de 40 paracetamoles. quedé inmunizada contra el paracetamol y adicta a la aspirina. ni siquiera tuvieron que hacerme un lavado de estómago! entrañable, repito. y digo entrañable por no decir patético. los niños de catorce años de ahora no saben hacer esas cosas

y así nos va

besos

Comtessa d´Angeville dijo...

Oh revoluciones, sí... mmmm... No preguntes por qué pero pero me han venido ideas para una película en un cine con un jefe tirano... mmmmm, yo trabajé en un cine pero con una jefa que era un encanto. Ahora no, ahora pesco pulpos, pero no sé, yo sé lo que me he imaginado...

LISSI dijo...

Animo con tus reivindicaciones pero no confíes mucho en los consejos de los sindicatos(creeme en mi casa hay una MUY EXTENSA EXPERIENCIA SINDICAL)...por muy raro k suene aveces es peor el remedio k la enfermedad ... pero ojala me ekivoke y os salga todo de p.m.

Besines de un bicho apaleao