06 octubre 2008

Ruptura


Dicen que un segundo antes de tu muerte ves pasar toda tu vida frente a tus ojos. Yo no lo creo. Aunque nunca he estado un segundo antes de mi muerte. Por eso puedo escribir esto. Aún así no creo en ese dicho. Lo dice gente que estuvo a punto de morir ahogada, o quemada o fusilada pero no los que murieron realmente. Esa persona no murió así que lo que le sucedió no le sucedió antes de su muerte si no que le sucedió antes de salvar la vida por los pelos. Pero no es el tema…

Decía lo anterior porque el final de una relación amorosa sí me recuerda de algún modo a ese dicho. La pareja rompe el contrato tácito de piropos, responsabilidades y sexo ocasional que les unía… y se separa. Una vida en común se deshace y entonces los individuos vuelven a vivir para ellos mismos o para una nueva pareja. En ese instante sí puede pasarles esa vida en común por la imaginación. Si la relación ha sido lo suficientemente larga las calles, ciertos bares, algunos cantantes o grupos musicales, retazos de ciertas conversaciones… Todo eso y más recuerdan a la pareja que ya no está contigo. Una microvida de recuerdos con esa otra persona pasan ante ti cuando se ha roto la relación. Lo bueno y lo malo que tuviste con ella te recorre el cerebro durante los primeros días. Porque por mala que haya sido esa relación, si existió fue por algo y el peso de las muchas discusiones que llevaron a que terminase no alivia de la carga del dolor de que esa persona a la que dedicaste tu tiempo y por eso es única (ya lo decía Saint-Exupery en “El principito”) no está contigo. Y tampoco importa que ambas partes estén de acuerdo en romper el contrato. Los principios de ese fin suelen ser traumáticos. Si no ha habido malos tratos, ni excesivas putadas traicioneras o si cualquiera de los dos no disfrutaba con la música folclórica o tuneando automóviles es posible echar de menos a esa persona. Aunque lo mejor para ambos sea dejar de estar juntos.

Recuerdo cómo una amiga en una de esas rupturas antes de la ruptura definitiva fue al hospital por unos antidepresivos. Allí vio a una joven que tenía la muñeca rota. Y ella deseaba tener rota la muñeca y la envidiaba porque ese problema era ridículo frente a su dolor. Ciertas separaciones equivalen en dolor al fallecimiento de una persona amada.

Los humanos nos movemos por asociación. La marca de enjuague bucal de tu pareja puede salir en un anuncio y recordártela fácilmente. Si hemos compartido mucho con la persona amada (y ahora en fase “desamada”) nos espera un largo camino de espinas, recuerdos amargos, Prozac y la seguridad de que ciertos silencios no hicieron más que fumigar el buen ambiente entre los dos. La incompatibilidad es el monstruo que mata muchas pasiones, por otro lado.

Y luego el esfuerzo de tener dignidad y no desear fracasos a la otra persona y aceptar imaginarla feliz con otra pareja, de no perderle el respeto aunque se le haya perdido la confianza, de conseguir una amiga aunque se haya perdido una amada. Difícil. Al menos a corto plazo. Pero claro, dicen que el tiempo lo cura todo.

Lo que no se suele decir es que también lo mata.

14 comentarios:

Leghos dijo...

Solamente reivindico el tener dos domingos, domingo y domingo gorrino. Así uno podríamos hacer cosas y salir a desconectar, y otro para simplemente "gorrinear" en el sofá con un buen arsenal de snacks ricos en todo lo que no necesitamos para el cuerpo, pero que están bastante ricos.

VIVA EL DOMINGO GORRINO!

Comtessa d´Angeville dijo...

¿Cómo se consigue lo de aceptar que está con otra persona? ¿Se puede? ¿Cómo puede volver a amarse? No creo que sea posible. Si vuelves a amar es que antes no has amado de verdad. Se ama una vez en la vida, y punto. Luego puedes volver a ser feliz, pero amor verdadero hay uno. Lo demás, premios de consolación, sucedáneos.

LISSI dijo...

Amar...es k todavia no tengo claro si ame o me console o me dieron gato pòr liebre.Lo que si tengo claro es que lo pases muy mal cuando ese año y medio de convivencia se fue al carajo, asi que algo de amor tendria que haber..aunque no nos uniesesn muchos gustos en comun,nos unia el instante en el que me rozaba con las puntas de sus dedos y toda mi piel se erizaba.Nos unia el de que jamas mire a nadie como le miré a el y con nadie disfrute del sexo como con el...Y tambien me des-une el pensar que no lo volveria a estar con el ni loca...dicotomia o realidad?

Hugo dijo...

ains... no puedo hablar de ese tema... mujeres...

Perséfone dijo...

Me has hecho pararme a pensar y debo darte la razón en todo.

A veces pienso que, pese a ser una de nuestras mejores virtudes, la memoria es también uno de nuestros puntos débiles más importantes.

Toda una paradoja ¿que no?

Buena reflexión.

Un abrazo.

Houellebecq dijo...

Comtessa, puede volver a amarse. Yo por lo menos sí. Y siempre que se ama es de verdad. El amor pasado fue real en su momento. El amor presente lo es ahora. No puedes decir cuantas veces se ama en la vida hasta que no estás muriendo. La vida da sorpresas.
Lissi, tu comentario me ha llegado porque lo entiendo a la perfección. Y yo sí tengo claro si amaste o no. Por tu comentario es seguro que sí lo hiciste.
Gracias Perséfone.

LISSI dijo...

Si ... lo amé demasiado quizás...pero todo se cura y como dicen por ahí..."de amor no se muere"...yo sigo viva y me volveré a encontrar con el AMOR cuando menos lo espere y cuando menos lo busque.

Meryone dijo...

mi espíritu romántico (de romanticismo decimonónico, del de verdad) y mi bipolaridad ciclotímica hacen que sea, bien de grandes pasiones platónicas, bien de polvos de una noche. no he conciliado del todo ambos aspectos (si lo hiciera no sería -tan- ciclotímica ni -tan- bipolar), pero no puedo hacer nada por evitarlo

pasará, acabará pasando, que dicen todos... no sé. mi vida se parece demasiado (es la frase de la semana) a una novela de phillip roth como para hacer ese tipo de cosas bien. siempre salgo huyendo por las mañanas (y algunas tardes y algunas noches) y reacciono fatal ante las muestras de cariño postcoitales. y ante los alardes públicos

pero entiendo (aunque sólo sea figurativamente) la putada que tiene que ser la ruptura. aunque salga del platonismo más doloroso de la vida (ya hace como seis meses, ya debería hacerme mayor y dejar de lamerme heridas) y no crea en el amor

("eso no se llama amor, se llama sueño del amor". söderberg dixit en una parada de autobús el otro día)

lee doctor glas (cátedra blanco, unos nueve euros), que es una maravilla

un beso

espersonal dijo...

No recuerdo qué calificativo has usado en el blog de águeda sobre lo que escribo, pero gracias

Nai dijo...

Las rupturas son complicadas pero nosotros tenemos el puto vicio de revolcarnos en nuestra mierda.

Beso!

Meryone dijo...

tiene que tener nombre: no ves que freud primero y sus amigos y detractores después pusieron nombre a todo impulso de la mente humana??

seguro que tenemos una especie de síndrome del madame bovary...

aunque estoy de acuerdo contigo en que son identificaciones buscadas: cuando uno está revolcándose en su mierda no lee a terry pratchet o a agatha christie (es un decir)

por cierto, creo que voy a pedir al círculo (por qué estoy en el círculo es una larga historia, pero se resume en que tenía un amigo que trabajaba allí) el libro de mc ewan que reseñabas una de las primeras veces que entré por aquí

(qué pobre es, dios mío, el catálogo del círculo!! eso sí, me ofrecen émulos del código da vinci a patadas. y mundos sin fin. cualquier día salen niños con pijamas de cuadros o de lunares, también)

uno fue elegy. y el otro??

espero tu opinión sobre söderberg (doctor glas es muy encontrable, repito)

besos

Winston Smith dijo...

Muy bueno.

Angéline dijo...

Yo creo en el amor de una forma profunda y visceral, como uno de los más fuertes sentimientos que nos impulsa en la vida. Me he enamorado varias veces y volverá a sucederme, estoy segura. No creo en el amor único (uno en la vida) y verdaderos lo son todos, en unas épocas podemos amar abriéndonos hasta un punto y en otras menos o mucho más. Le decía el otro día a Marlei en mi blog, que además cuando nos enamoramos, surge alguien en nosotros que a veces no conocíamos. Y que la pérdida de ese amor es doble porque nos enfrenta también a la desaparición de ese yo nuestro que surgió para esa persona. Con alguna gente somos ternura y con otros auténticamente salvajes, no todo mundo nos inspira lo mismo pero todos esos yo que albergamos pueden volvernos locos de felicidad y es tan terrible perderlos.. Creo que por eso sentimos más la ruptura con un amor que con otro, por su gemelo en nuestro interior. Cuando perdemos a nuestro yo frágil y tierno lo sentimos de una forma lánguida y melancólica pero cuando perdemos al apasionado, al loco, nos queda un agujero irrellenable (en apariencia) porque queremos seguir sintiendo ese estallido de emociones y ya no es posible. En cuanto el sentido común pone todo en su sitio (es un carroñero pero muy eficiente) el agujero del desamor empieza a menguar, porque como dijo Jean de la Bruyère “En nuestro corazón no hay nada que pueda hacernos llorar y amar siempre”. Y en la recuperación, incluso el amor tiene cabida, porque sólo necesita un lugar donde anclarse y crecer. Unos se cierran a él y otros le abrimos puertas y ventanas, las veces que haga falta. Un saludo, Houellebecq, saliendo del 2008.

Houellebecq dijo...

No sé bien lo que se echa de menos en esas rupturas. También se destruye el esquema de una vida estructurada. Tienes una vida con unas rutinas y unos placeres programados y de pronto eso desaparece y en su lugar se queda el desierto y la sensación de que aquello que antes hacías por alguien ahora ya no tiene objetivo ni razón de ser. Es cierto que se pierde ese yo que eras en relación a la otra persona. Y también los recuerdos compartidos porque la otra persona algún día recordará detalles de la relación que tú no y si la relación se rompe de verdad y sin amistad pues pierdes un buen pedazo de tu vida. Una ruptura amorosa en términos sentimentales suele ser como un terremoto o una catástrofe de gran magnitud. Ni siquiera es posible calcular sus pérdidas con exactitud.
Qué bien que salgas del 2008. Eso y la primera mitad de 2009 supuso un año horrible para mí. Claro que es cuando más motivado estaba para escribir y desfogarme. Saludos y me voy a tu comentario en presente.