10 noviembre 2008

El amigo de mi amiga


El amigo imaginario del niño Calvin era un tigre llamado Hobbes. Una de las mejores tiras cómicas de la historia.


Mi compañera de trabajo me lo suele recriminar a menudo. Soy demasiado racionalista o cartesiano. A todo le busco un motivo más racional que empírico. No creo en nada relacionado con la magia, el esoterismo, la religión, ni siquiera el alma... A veces incluso le busco la ciencia al amor o a cualquier otro sentimiento. Todo tiene una explicación lógica y en nuestro mundo dónde cada efecto sucede por una causa, todo tiene una explicación. La verdad está aquí dentro, en nuestra capacidad de encontrarla. Cuando no podemos explicar algo no es porque sea sobrenatural, es porque nosotros somos unos inútiles que no podemos dar con su explicación.

Mi amiga me enfrentó hace poco a uno de sus “fantasmas”. Quería una explicación para lo que le pasó en su infancia.

Tenía un amigo que se llamaba Lucky. Entre los cinco y los siete años. Lucky era un joven muy simpático. Jugaba con él a todas horas y probablemente le contaba sus inquietudes. El único problema con Lucky era que sólo lo veía ella. Ni siquiera sus padres lo percibían.

A los siete años Lucky se fue con su afortunado nombre a buscar otra amiguita. Desapareció casi por completo. Sólo quedó su rastro en las neuronas de mi amiga que ahora me lo recordaba en el confesionario del comedor de la empresa.

¿Explicación?

Desde que escuché la historia tuve la catalogación psicológica de “amigo imaginario” chapoteando en mi cabeza y haciéndome señales de socorro. Sólo tenía que interrogar al Google para investigar. Y ya sabía que podía empezar por ahí.

No me equivoqué. Lo que descubrí cuadraba tanto con lo explicado por mi compañera que casi parecía voluntario, cómo si hubiese leído los síntomas y luego me hubiese retado a localizarlos (aunque no era así, desde luego).

El amigo imaginario se presenta en niños que tienen algún tipo de carencia afectiva. Cuando no están todavía lo suficientemente sociabilizados o viven en un entorno muy adulto el amigo imaginario cubre sus necesidades. Se permiten hacer lo que en solitario no se atreven con esta creación de sus mentes. Suelen ser niños sensibles e imaginativos que de mayores pueden dedicarse al arte porque tendrán actitudes. El amigo imaginario es algo perfectamente normal y desaparece cuando el niño ya se ha integrado a cierto grupo de niños como él. Muchos padres ni llegan a saber que su hijo ha estado jugando con un hermano apócrifo.

Le dí esta explicación a mi amiga. No la convenció demasiado.

Supongo que el misterio siempre será más atractivo que su explicación.

Tal vez por eso quemaban astrónomos y científicos en la hoguera en otros tiempos.

Los listillos dan mucha rabia.

6 comentarios:

Vanity dijo...

Qué interesante, ahora entiendo por qué tenía tantas amigas que estaban tan buenas, y luego desaparecieron sin decirme nada. Esperamos tu entrada sobre el odio!

LISSI dijo...

Yo hablaba sola y con los muñecos a los cuales gritaba y puteaba como me hacia mi profe a mi ,según mi madre que me espiaba descojonada desde la puerta de mi habitación... pero no me comento nada de amigos imaginarios aunque quien sabe porque imaginación si que nunca me faltó .
Besines

Shoori dijo...

Mas que preferir el misterio yo creo que no queremos ver la realidad tal y como es porque es mas facil mantener la ilusion de cualquier cosa cuando sabes que no pasara nada. Esto me lo aplico en el tema de la chica comentada varias veces en mi blog, nos negamos a ver la realidad cuando encontramos a alguien que nos queremos acercar y siempre nos damos contra la pared...(yo no lo he intentado, pero debo darme contra la pared?)

Houellebecq dijo...

Lissi, tú no tenías amigos imaginarios, tenías una mala leche muy real.
Y a tí, Shoori... ya te veo en tu blog.
Muy bueno Vanity.

Meryone dijo...

yo siempre quise un amigo imaginario... pero de los de verdad, de los que en los cuentos de miedo con niños acaban matando a alguien

inquietante que era yo...

la ciclotimia está estable. más o menos. a la baja, claro. me autocompadezco y me lamo heridas

y, cuando me aburra, remontaré y me iré a cineuropa

besos

LISSI dijo...

Jo!!En todo caso tenia reflejada la mala leche de mi profesora k era la k nos maltrataba...yo al fin y al cabo solo gritaba a los muñecos...lastima no tener hermanos pekeños!!!jijijiji