05 noviembre 2008

¿Me haces un favor?



Una peli que va de eso


Hace poco se me quejaba un amigo de que cierto compañero de trabajo que le daba clases de guitarra como favor, le había pedido algo a cambio que a él no le interesaba o no le venía bien. Algo como hacerle unas horas extra que no le iban bien. Cuando mi amigo se había mostrado reticente a devolver el favor, el compañero se había enfadado con él. ¿Pero debían enfadarse el uno con el otro? ¿Se puede llamar favor a lo que se hace con intención? ¿Tiene precio el altruismo? ¿A cuanto sale que me pases el aspirador por el piso?

Un favor es algo que se hace en beneficio de alguien. El diccionario no deja claro en beneficio de quién pero todos tenemos en mente que un favor es un favor y se ha de hacer sin esperar nada a cambio. Claro, algo en ese contrato verbal y no escrito parece incluir la tácita esperanza de que en un futuro esa persona a la que ahora favoreces no te negará su ayuda. Pero lo tácito y no escrito tiene la misma validez que el aire o en su defecto que nuestro buen ojo a la hora de confiar en alguien. Según ciertos estudios tenemos buen ojo a la hora de confiar en las personas y solemos acertar bastante cuando pedimos o concedemos favores. De todos modos si haces algo sin contrato, no vengas luego con exigencias. Los favores no te dan derecho a hojas de reclamaciones. Si lo hiciste sin que te lo pidieran luego no lo reclames.

El problema es que algo de inevitable hay en eso. Los humanos se unían para afrontar mejor la realidad hostil desde que eran simples recolectores. El intercambio de favores dentro de un grupo lo hacía funcionar mejor. A veces se hacían favores entre diferentes grupos y el provecho era todavía mayor. El altruismo era indiscutiblemente provechoso.

Pero en estos tiempos caóticos el problema viene de recordar a nivel instintivo ciertas conductas pasadas y no saber adaptarlas a nuestro entorno.

Yo le diría a mi amigo que no se enfadase con el tipo que le enseñaba guitarra y hasta que le hiciera esos favores laborales que el otro le pedía. Sobre todo teniendo en cuenta que hay profesores de guitarra que le cobran 150 euros la hora. ¡Qué estafa! Su compañero sólo ha recordado al yo primitivo que ofrecía favores y que sabía que a la larga eso le beneficiaría. ¡Pero si eso lo hace cualquiera! Un millonario que ofrece grandes sumas de dinero a la beneficencia sabe que eso le reportará cierto prestigio en la comunidad en la que vive y futuros beneficios, debe publicitarlo. Según vi en un reciente programa del Punset a eso se le llama altruismo competitivo. Se favorece al prójimo para que en un futuro el prójimo te favorezca a ti. Es como repartir muestras gratis de un producto para que luego te lo compren.

Conozco a otro tipo que hace favores y te ayuda todo el tiempo con el trabajo y te presta cosas para ganarse tu confianza y luego, cuando estás confiado, te da la puñalada. A eso lo llamo yo altruismo hijo de puta.

Nos guste o no nos guste los favores, de un modo atávico, tienen una intención. Se hacen con la secreta intención de que en un futuro se te retribuyan. Hay un cuento sobre un león y una espina muy conocido que habla del tema (no me apetece contarlo ahora, leed a Esopo). La moraleja es que seáis agradecidos con los que os hacen favores. Aunque yo detesto especialmente a los que hacen favores que no has pedido o a los que no hacen más que pedirte favores a ti, también conocidos con el apelativo de gorrones.

Mi salomónico comportamiento es el de dar a quién me da. Por más que la frase me quede homosexual.

Y por cierto, de todos los favores posibles me quedo con los que me puede prestar una mujer.

Por estos me pierdo.

7 comentarios:

Vanity dijo...

es un favor divino que haya descubierto tu blog. Entonces está bien la peli?

Comtessa d´Angeville dijo...

Doy a quien me da y a veces incluso a quien me apetece darle de hostias. Me ha pasado hace poco, y no es que yo sea buena persona, es que no sé decir que no. Alguien me pidió un favor, tampoco me suponía demasiado gran esfuerzo, simplemente dedicarle un par de horas, y lo hice, y a esa persona realmente me apetecía cantarle cuatro cosas y le dije SÍ, SIN PROBLEMA...

El libro de esa peli nos lo mandaron leer en clase, no sé, no me gustó nada de nada.

Houellebecq dijo...

La película no está mal según recuerdo, aunque vagamente.
Lo que te pasa, Comtessa, me ha pasado a mí alguna vez también. Creo que hay libros de autoayuda dedicados a que digamos no, cuando queremos decir no y a que no digamos que si porque sí.

Anónimo dijo...

No sabia que aqui solo pueden escribir los que tienen blog.
Chau

Shoori dijo...

Pues, me he estado moviendo por internet y la verdad es que las clases de guitarra baratas no son, pero prefiero pagar antes de que me pida "otro favor" Yo cabrado no estoy con el colega (estoy decepcionado) e incluso hoy me ha mandado un sms y me ha dicho que no podia quedar hoy y mi respuesta ha sido la de: "prefiero seguir ensayando"

Esta claro que se acabara dando cuenta de hasta el punto que me jodio, pero por lo que comente yo con él, le deberia estar agradecido porque él se ofrecio a darme clases. En fin, hay que ir con la billetera por delante, eso esta claro...

LISSI dijo...

Pues si los favores deben ser un regalo ,algo que haces porque quieres y no para sacar un beneficio o esperar a que te los hagan .Por desgracia hay gente que esta acostumbrada a dar para por obligación tener que recibir algo a cambio y eso en mi opinión es muy triste.
En fin hay gente para todo...no?
besines

Houellebecq dijo...

Este... No entiendo lo que dice el anónimo. Creo que aquí puede escribir quién quiera. Con o sin blog. ¿Me haces el favor de decir por qué has comentado eso?
Lissi: Tú respondes a un modelo de favor más civilizado, más futurista, menos atávico. Pero no es el mismo tipo de favores del que habla todo el mundo.