08 diciembre 2008

Crepúsculo




En los cómics de superhéroes, tras cuarenta, cincuenta o setenta años de historia es muy difícil hacer algo nuevo con el personaje o mito que toque renovar. Los guionistas se las ven y se las desean intentando aportar algo nuevo al personaje respetando su esencia a la vez que haciéndolo evolucionar. A pesar de todo siempre aparece un escritor que consigue hacerte creer que lo que lees es nuevo. No es fácil pero sucede. Cada cierto tiempo aparecen genios.

Con el mito del vampiro también resulta difícil aportar algo novedoso. Ya hemos visto vampiros que se resisten a los ajos. También los ha habido ateos y que pasaban de las cruces. O cómo los de “Soy leyenda” (el libro me interesa más que la película) que sólo temían a su credo religioso y apestaban a muerto viviente (y los canes a perro muerto). O cómo en Blade estuvieron cerca de lograr un suero para defenderse del día.

El mito nunca se puede dar por agotado si hay imaginación para sostener la nueva vuelta de tuerca que le quieras dar. Pero Stephenie Meyer no puede sostener ni la faja que seguramente necesita para contener su humanidad. Porque esta mujer ha copiado de todos y no ha hecho guiños a nadie. No es homenaje lo suyo, es plagio. Su mayor aportación es que ha convertido el mito del vampiro en cuento para niños con síndrome de Down. Sus vampiros tienen las prestaciones de los de Anne Rice. Pero Anne Rice, que no ganará el premio Nobel de literatura, los escribe con bastante más profundidad y gracia que esta Stephenie Meyer. La Stephenie también ha visto la cazadora televisiva Buffy o cualquier película ochentera adolescente como “Noche de miedo” y hasta puede que se haya leído el “Drácula” de Stocker (y después lo ha olvidado del todo porque a este no lo copia en absoluto, por suerte). Pero todo lo recrea quitándole el lustre de las pocas o muchas virtudes que pudiera tener el producto original. Su libro es un tocho de cuatrocientas páginas vacías de contenido o interés. Le interesa tanto la historia de amor gilipollas entre Bella y Edward que se olvida que es un libro de vampiros(yo pensé que un vampiro de la edad de Edward no se enamoraría tan fácilmente y estaría algo más curtido, tendría más picardía, pero no). Como no tiene nada que contar puedes pasar páginas y páginas viendo cómo el vampiro quiere morderla y se contiene porque la ama y porque es más bueno que el pan. Ella, que no tiene miedo o está más caliente que el palo de un churrero no hace más que calentarlo a él que seguramente anda frío por eso de estar muerto. Y nada más. Cuando has leído trescientas páginas de libro pueril, los vampiros juegan a béisbol y ves lo poderosos que son y aparecen tres malvados en mitad del partido de los que sólo será relevante uno. Los otros dos se reservarán para otras entregas. El clímax final dónde el malvado querrá morder a Bella sin ningún remordimiento te será arrebatado de la vista. En un simple Flashback te cuentan que los vampiros buenos se encargaron del malo. Ya está. Y la película… más de lo mismo. Aunque aquí si te dejan ver algo más de acción, pero no mucha, no te vayas a estresar en la butaca. Una fiel adaptación de la peor saga vampírica que he visto en mi vida y el peor largometraje que he visto este año (antes era High School Musical). Una película de chupasangres sin sangre y con un vampiro con la cabeza de un chupa chups de veinte euros. Aunque esta vez le gana el cine a la literatura. Te ocupa menos tiempo que leer las páginas del libro y en este caso se agradece.

¿Que es literatura y cine para un público juvenil? Pues no sé. Mi primer libro fue “Drácula” de Stocker con unos nueve o diez años. Y “El principito” de Saint-exupery. Y Stevenson o Julio Verne también me entraban. Y con once años me fascinaba Edgar Allan Poe cómo me sigue fascinando ahora. La condescendencia de la literatura y el cine actual para con los niños y adolescentes me parece insultante. No es lógico que haya cómics más adultos que ciertos libros. Pero claro, las viñetas se están desfasando y quedando relegadas a los treintañeros nostálgicos. En cualquier caso, ya es preocupante que el bodrio de “Crepúsculo” triunfe tanto. Parece que la sociedad demanda productos cada vez más simplones.

Recomiendo “Madagascar 2” o “Bolt”. O los cómics de “Los pitufos”. Muchísimo más adultas y adultos todos. Y complejos.

4 comentarios:

Comtessa d´Angeville dijo...

Ay Verne... quizá si no hubiera entrado él en mis primero libros yo no sería lo que soy...

Muchísimas gracias si me vota, y si no también!

maloles dijo...

Mi hermana pequeña acaba de llegar emocionada a casa, comentando "lo guapo" que es el protagonista del Crepúsculo.
Ahí está el misterio de su éxito. Encarna el deseo de las adolescentes hormonadas que leen ese tipo de libros ( y luego ven ese tipo de películas)
Nada que ver con que sea buena o mala literatura.
Así va el mundo...


Muas!

Vanity dijo...

Va bien leer alguna opinión sobre esta movida crepuscular. Ahora ya sé que no tengo que prestarle la más mínima atención.

Me creo a rajatabla lo de "cada vez más simplones".

Un abrazo,

LISSI dijo...

No puedo decir sino que estoy completa y absotulamente deacuerdo contigo.Yo no lei el libro pero tuve la desgracia de ver la peli...menos mal que ahora existen esas fantasticass paginas donde puedes ver pelis online y no he nisikiera malgastado mi tiempo en descargarla...bfffff...me he descojonado con tu frase "Ella, que no tiene miedo o está más caliente que el palo de un churrero no hace más que calentarlo a él que seguramente anda frío por eso de estar muerto. ",grande simple energica y directa...ole!
y yo dejo aki el link oara el corto de magascar...de los pinguinos de madagascar...impresionante y descojonante.
http://www.dalealplay.com/informaciondecontenido.php?con=52727
Besines :D