05 enero 2009

Dejad que los niños huyan aterrorizados de mí


Este padre todavía es mejor que muchos



Los últimos días de estas fiestas han sido terribles para mí. Trabajar con público es difícil. Si el público es infantil ya estamos hablando de una ampliación del infierno de Dante. Frente a manadas de malcriados niños de pueblo mi paciencia y mis nervios han sufrido su propio Vietnam. Como en cierta frase que leí una vez, “me gustaría que todos los cuellos de de los niños del mundo se reunieran en un único cuello infantil que poder apretar hasta estrangularlo”. Y no son exactamente culpables ellos. Puedo pasarme al menos media hora viendo como un pequeño bastardo da vueltas como un salvaje y grita como lo que es frente a mí, juega con una pelotita que le devuelvo varias veces hasta que se me hinchan las propias, se pelea con otro semejante bastardo, sigue gritando, juega con las barreras del cine, se cuela en el cine, sigue gritando, me saca la lengua o usa de papelera el mueblecito donde guardo las entradas, grita y además berrea y rompe en llanto, golpea la máquina de las entradas o lo que tenga al alcance que haga más ruido… Puedo ver todo eso y ver a sus padres cómo sin abandonar lo que están haciendo y manteniendo la calma sólo le dirigen una breve y a juzgar por los resultados escasa atención y se la llaman con suavidad: “nene, por favor, estate quieeeto”. Pero el nene no es un nene. La bestia ya se ha hecho a vivir libre por la sabana sin ley ni orden. La educación del laissez faire (dejar hacer) ha calado en sus padres. No existen penitencias de ningún tipo. El niño es dueño y señor de los padres. El único castigo que sufren es que tienen un sistema motor precario que les hace caerse todo el tiempo, que son enanos y que son tan gilipollas que no saben valorar lo que tienen. Claro, también tienen depredadores. Yo suelo tener paciencia porque a menudo me entrego a fantasías dónde los torturo lentamente y hasta la muerte. Pero a veces estalla la rabia contenida y les grito enrojecido y con mirada asesina. El mensaje no es solo para ellos sino para los padres que en una buena cantidad de ocasiones no tienen ni el valor de enfrentarse a mí. Cogen a su pequeña mierda lloriqueante y se la llevan asustados de allí. Hay que reeducar a esos padres. El mundo está lleno de distracciones y un niño requiere toda la atención posible. Sé que es difícil no caer en la charla animada con el amigo de toda la vida, o con el vecino, o con los buenos bocatas de la cafetería o el café, que a veces la mente necesita escapar de una realidad en la que debes estar al cien por cien por una persona que no sabe ni atarse los cordones… Pero si no eres capaz de afrontar esa responsabilidad… Nada de hijos. Ya hay suficientes y la mayoría de puta.

Desde los 0 a los diez años el ser humano es un despiadado monstruo. Ya lo debía ver así Willian Golding en “El señor de las bestias”.

Tema aparte son los niñatos, mucho peores que los niños pero de esos me ocuparé en otra ocasión.

Creo que una buena educación incluye una verdadera autoridad. Defender al niño está bien. Pero también hay que defender a los demás del niño. Incluso defender al niño del propio niño. Un bofetón que le dibuje tus dedos en la cara no está mal. En su defecto y para los pusilánimes está el castigo de las nalgas (golpearlas, claro).

Por cierto, todavía le estoy buscando un sentido a mi licenciatura en Pedagogía.

4 comentarios:

Vanity dijo...

permíteme que me ría solo un momento....jajajajajajajajaja

por supuesto, no de ti, que presumo-no puedo meterme del todo en tu lugar- que tiene que ser una jodida mierda-perdón- tratar con semejantes energúmenos subnormales.

Me ha ENCANTADO tu cinismo, dios, que gusto leerte.
Justamente "Piercing" de Ryu Murakami habla de matar a chavales....

Meryone dijo...

nada de hijos. ya hay demasiados y la mayoría de puta.

me ha encantado. y eso que los niños (bien educados, ajenos y de visita) me gustan. un rato. a veces. el problema es que hay pocos y que la gente que tiene capacidad para educarlos remotamente bien es la que tiene la lucidez suficiente para no tenerlos, claro

cuando leí tu comentario, iba a contarte que estuve mala el fin de semana y que hoy iba a trabajar. pero no. he decidido que el centro no quiebra sin mí (es un centro de "investigación" con comillas más grandes que esas que depende de política lingüística, así que no soy imprescindible hoy allí. ya recuperaré y me cagaré en todo)

ánimo. sonar mocos, beber leche caliente; a ser posible, antigripales del ejército (mi padre es militar y juro que son mágicos) y no mojarse los pies como yo el viernes, que aún no he salido del todo de la cama desde entonces

y recuerda: siempre nos quedará battle royal...

beso

Comtessa d´Angeville dijo...

Pues a mí no me ha encantado señorito. A ver, dígame por qué las manadas de malcriados niños son "de pueblo". ¿Qué pasa, que los de ciudad son mejores o qué? Llevo muchos años, muchos muchos (vida entera), harta del tópico pueblerino porque yo nací, crecí y SOY de un pueblo de cuatrocientos habitantes, hablo como habla la gente de mi pueblo de cuatrocientos habitantes (para que luego hagan coña programas de humor barato) y me toca los ovarios bastante llevar por imposición un cartelito a la espalda donde se lea CATETA.

Quitando esa puntualización (no se me tome a mal el reproche), a mí me encantan los crios y ya tendría de no ser por cierto hijoputa. Hasta la llegada de otro (hijoputa) sigo esperando. Y que no tarde que me veo en nada visitando clínicas para inseminarme. Sí, tengo un instinto maternal que se ha vuelto enfermizo en los últimos meses.

Por lo demás, consúelese con que en pocos días vuelven al colegio!

maloles dijo...

oh! seh.. orgásmico!
(dos segundos)
Me explico, trabajar con niños o para niños, o lo que sea que hago yo; es horrible. Así de simple, creo que me sacaré la carrera solo para no tener que tratar con mas niños.
Pequeñas máquinas de gritar, babear, robar bolis y demás enseres publicitarios, y ákis jdfi`sl hfcpsihdxpjahc

Una hostia a tiempo, soluciona muchas cosas. Tampoco es cosa de hacerles daño, más que nada les asusta, porque normalmente daño no se les hace... y es MUY EDUCATIVA.

En fehn...


Muas!