27 enero 2009

Gente rara


Y esto no es lo más raro que te puedes encontrar por esos mundos de las citas a ciegas

Yo estudiaba para pedagogo. Y todo estaba bien. Pero la beca no daba para comics ni para la literatura de segunda que me gustaba. A pesar de lo barato que era todo eso. Por otro lado, trabajar en algún lugar a media jornada me parecía una opción muy radical. Sabía lo que significaba cambiar tiempo por dinero. Sencillamente otra forma de estar muerto. Un esfuerzo suplementario suponía para mí lo que el agua para un gato.

Decidí vender los “playboys” que me sobraban. Solía encontrarme una de esas revistas al mes en el buzón de casa. Sólo tenía que responder un sencillo cuestionario: ¿Crees que hacen falta chicas de color en la revista? ¿Te ha gustado la sección de crítica literaria? ¿Y la entrevista a R. Williams? ¿Qué foto del reportaje tal te ha puesto más cachondo? Cosas así o parecidas. Y ellos me enviaban gratuitamente su frívola y satinada revista.

No hacía mucho había leído un anuncio en una revista: “Busco fotografías con desnudos femeninos. Pago a convenir.” Apunté la dirección del presunto pajillero de porno “softcore”, llené una bolsa con una veintena de números (las playmates con las que no congeniaba demasiado bien) y me dirigí al centro de Barcelona en busca de ingresos extra para mis vicios vendiendo los vicios de otro. Había sopesado ese otro anuncio sobre vender semen pero no tardé en olvidarlo. El drenaje de mis fluidos no podía pagarse tan a la baja. Me hubiese parecido más honrosa la prostitución con señoras acomodadas y desdentadas.

Llegué al viejo edificio de la capital. Llamé al timbre y esperé. Una voz joven y viril me atendió. “¿Sí?” “Vengo por lo del anuncio dónde dice que compra revistas” Me respondió abriendo la puerta. La de su casa ya estaba abierta. Él esperaba en el umbral. “Hola” me ofreció su mano y la estreché. Era un tipo de unos cuarenta años bien llevados. Tenía el cabello oscuro y ondulado, tan ondulado que parecía haber trasladado el pubis a la cabeza. “¿Eres estudiante?” me adivinó. “Sí, estudio en la facultad de Ciencias de la educación” “Ya. Te gustan los niños. Tienes la piel suave y seguro que tienes algún que otro año mas de los que aparentas pero cultivas un aspecto juvenil, aniñado. Puede que complejo de Peter Pan. Por tu rostro veo que eres buen chico. Sabía que te dedicarías a algo así pero disculpa. Siempre estoy intentando adivinar cosas” Me alegró que no diagnosticara complejo de Michael Jackson. Por lo de los niños, digo.

Miré a mi alrededor. Era un piso estrecho y viejo. Muy típico del centro de Barcelona. Su única ventaja eran esos techos altos de los que ya no se fabrican. Nosotros charlábamos en el comedor, alrededor de una mesa pequeña y redonda con un tapete de ganchillo recubriéndola y protegiéndola del abundante polvo que a ojos vista flotaba a nuestro alrededor. Una pequeña estufa eléctrica calentaba sin mucho entusiasmo el recinto y de paso, quemaba las partículas de ese pequeño imperio del polvo. “Veamos El tipo observaba con interés las fotografías de las chicas. Juntaba sus dedos en un rectángulo que enmarcaba sus pechos y las estudiaba con atención. Durante unos largos y callados silencios que sólo interrumpían un carraspeo o un comentario para sí mismo, como un rezo, observaba los pechos. Después, si le gustaban las fotos apartaba la revista a un montón sobre el tapete de ganchillo. En caso contrario la devolvía a mi bolsa.

Sólo me interesan los pechos femeninos. Estoy haciendo un trabajo sobre eso y busco los mejores. Creo que entiendo bastante de pechos. Mira estos Le hice caso “¿Ves? Estos son perfectos”. La verdad es que a mí me parecían bastante perfectos todos los pechos de de todas esas revistas. De todos modos me esforcé con el escrutinio y le dí la razón. Este gourmet del busto femenino parecía saber de lo que hablaba.

Al final y después de un interminable estudio me compró cinco de las veinte revistas. Creo que saqué lo suficiente como para comprar la mitad de las novedades comiqueras de la semana. Después de eso me ofreció una lectura de manos que amablemente rechacé y charlamos algo mientras nos tomamos el té de la tarde en plan inglés ya que debían ser las cinco.

En un momento de la conversación y harto de que me interrogase y jugase a las adivinanzas conmigo le pregunté que a qué se dedicaba. Me lo dijo casi rutinariamente: “Soy medium de extraterrestres. Me comunico con entidades del espacio exterior. Gracias a ellos puedo saber cosas sobre la gente. Los alienígenas conocen el futuro. También me dedico al ocultismo. No hace mucho viajé a Transilvania en busca de los pasos del conde Drácula. Me entrevistaron en una revista (me enseñó un ejemplar de la revista “Pronto” dónde hablaban de vampirismo y de este hombre que aparecía algo más joven por lo que no debía ser tan reciente). Si necesitas hablar con familiares muertos o quiromancia te hago descuentos de hasta el veinte por ciento. Aquí tienes mi tarjeta” “Gracias” le dije mientras apuraba el té y me guardaba la tarjeta.

Después de aquello decidí que lo de buscar un trabajo de media jornada no era una idea tan estúpida. Fueron mis tiempos de canguro. Pero esa es otra historia.

4 comentarios:

maloles dijo...

Al menos no era un pervertido; tuviste suerte.
Y lo de ser canguro; como si fuese menos problemático! Porque padres raros hay para parar un camión; y niños! ya ni te digo.
En fehn; yo tengo demasiados vicios como para no trabajar... jajaja


Muas!

LISSI dijo...

Me ha recordado cuando yo buscaba habitacion para compartir la primera vez k me fui a estudiar fuera....Dios k de gente poco comun me encontre ...
Pero bueno aunk posiblemente este era un friki con el cuello dislokado de tanto mirar al cielo en busca de ovnis parecia educado ... y eso es todo un avance en este tipo de "fauna metropolitana"
Saluditos Houellebecq hacia tiempo k no pasaba a curiosear por aki. :D

S.C. dijo...

"Sabía lo que significaba cambiar tiempo por dinero. Sencillamente otra forma de estar muerto".

Buenísimo.
Un saludo.

Meryone dijo...

jajajajaj

qué grande!! qué de freaks andan sueltos por el mundo, joder!

yo estoy cambiando tiempo por dinero ahora mismo. la putada es que me sigo matriculando de cosas y cuando llegan los exámenes maldigo mi suerte

besos