26 mayo 2009

Cosillas sobre Bucay I


Su niño interior estaba fuertote



He leído un cuento del “ayudador personal”(tal y como le gusta ser definido)Jorge Bucay. Está escrito y resumido en cursiva. Yo soy el otro, evidentemente. El de la no cursiva.

Un perrito callejero es atropellado. Dos amigos que pasan por allí ven el perro herido. Al intentar ayudarle el perro gruñe y muestra los dientes. Cuando intentan ayudarle de nuevo, el perro muerde a uno de ellos. Este se queja del animal. El otro le disculpa: “No ha intentado morderte por maldad ni por falta de gratitud. Muerde porque está herido”

El cuento es el preludio a uno de los artículos de esa revista con la que se saca un sobresueldo Bucay. Dice que las vejaciones de las que hemos sido víctimas en la infancia se traducen en ese comportamiento del perro.

John Bradshaw, el más didáctico de los terapeutas contemporáneos, llamó a estos aspectos el niño herido interior. …Se trata de la represión de los sentimientos ligados a esos episodios los que condicionan esa conducta agresiva.

Claro, cuando el niño de aspecto más bien abominable iba a la escuela y los amigos se reían de él, el pobre se tenía que reprimir para no romperles los dientes porque ellos eran más y más fuertes. El psicólogo no analiza aquí un nuevo concepto poco tratado por la psicología pero si por las novelas de por ejemplo William Golding: el niño hijo de puta interior. Está bien curar al herido pero no olvidemos que también hay que colgar a los que lo hirieron.

La fantasía del desamor o del abandono crea un vacío que se intentará llenar después con actitudes inadecuadas, adicciones, autodestrucción, manipulación de los demás…

Esas conductas son tan abundantes que esto me confirma una vieja teoría mía sobre no permitir tener hijos a los padres antes de sacarse un carnet de buenos progenitores, hacer varios test psicotécnicos y estar dispuestos a pagar con la vida y la hacienda cualquier conducta vandálica del hijo.

Reconozcamos al niño interior. De estos cinco modos. 1- Volver a conectar con ese niñito para que confíe en él mismo. 2-Nuestro adulto interior debe reconocer a ese niño3-Tratar con cariño y permisividad a ese niño.4-Debemos respetar la forma en que el niño pretende enfrentar sus problemas 5-reconocer todo eso sin forzar al niño.

Vale, yo entiendo que hay que comportarse como un retrasado mental en la vida real. Si tenemos ganas de patalear por una tontería, pues hacerlo. Si hay que pagar una factura y el niño interior quiere solucionarlo haciendo un barquito de papel en la bañera y convertirla en papel mojado, pues también. Debemos conectar con aquel niño que fuimos y dejarlo salir al exterior. Como Tom Hanks en “Big”.

De todos modos yo creo que con ese niño ya se conecta demasiado. Nuestra sociedad es infantil, tiende a la simplificación y es de trauma fácil. Berrea con asiduidad.

Cuando podemos llevar adelante estos pasos, nos relacionamos saludablemente con ese niño vulnerable y le permitimos salir a la superficie. .. nos guste o no la vulnerabilidad y entrega del niño interior es lo que posibilita la intimidad, el encuentro de las almas…

Este hombre vive en Disneylandia. Pero entiendo que triunfe. Si la gente que odia leer literatura necesita “Crepúsculo”, la gente que odia leer psicología o filosofía necesita leerle a él. Consejos simplones, en algunos casos fantasiosos, que producen un alivio inmediato pero fugaz y que probablemente no pasan más allá de una hora en la cabeza del retardado que los aplaude. La autoayuda es muy eficaz para cierto tipo de gente. Dónde antes hablaban los filósofos ahora hablan estos “ayudadores personales”. Pero eso es como cambiar un buen entrecot a la pimienta por una papilla de niño.

Hay gente que necesita más que autoayuda. Con asistir a clases de adultos para volver a sacarse la educación básica sería suficiente. Además de poder detectar nuestro niño interior debemos alfabetizarlo. Eso es primordial.

7 comentarios:

Meryone dijo...

alfabeticémoslo, por favor!!

bucay es hostiable y el único superventas pseudofilosófico que escribe peor que paulo coelho. y eso es muy muy difícil que yo lo diga de paulo, que ocupa el número uno en mi ranking. ese hombre ha llegado a la obra de arte del escribir mal. es imposible superarlo a no ser que pases tantos años como él entrenando. y llega jorge bucay y, ploff, va y lo consigue

además, como paulo coelho, la mitad es material ajeno. simplificado, en muchos casos con el lenguaje modernizado, pero yo ya le he cazado varios cuentos de colecciones medievales. y eso que la cuentística medieval dista muchísimo de ser mi especialidad, pero... claro que los desconocidos autores medievales que, a su vez, traducen tradiciones orientales, no pueden reclamar derechos de autor. ggggrrrrrrrrrrrrr

qué tal el desencanto? odias a felicidad blanch tanto como yo? a mí me dura el trama de haber descubierto de dónde sacaron la idea para el diario de patricia y todas estas cosas

besos

Neuroscopetrix dijo...

Reconocerlo no garantiza el éxito. Pero es necesario empezar a comportarse como corresponde a un ser, supuestamente diencéfalo.

Un saludo.

maloles dijo...

UFFFF!`lsihfe nvwiughficudxhgwieutfghvepiunmhpiunbgtvcnlkasfmhlaskufhgxcn sakunvfmclkjxa fbmslnkejh xzmlfedljkavsucfnelkmsnbvfco

(mi niña interior tiende a presionar el teclado repetidamente cuando lee cosas así) O no, o a lo mejor soy yo que las gilipoyeces me ponen de mala hostia.

ODIO,y sí, así con mayúsculas, a la gente que habla tanto y no dice más que capulladas, que se pierde en generalidades absurdas y simplificaciones estúpidas; y se cree una lumbrera digna de recibir una felación (adaptese en caso femenino) por solo abrir la boca.
¿Cómo se puede hablar tanto y decir tan poco?
¿Cómo se puede ser tan cursi?
¿Cómo se puede ser tan detestable?

Ugh, tengo un mal día. Y no creo que conectando con mi niña interior (simplemente tengo que desearlo, como cuando quería que viniese el ratoncito Pérez) solucione nada.
Vaya paridón.

Baj.

No me hagas mucho caso, yo hago mi propia terapia de liberación de la ira y el estrés :D


Muas!


M

Nimúe dijo...

XDDD, me morí de risa (y de asco también) con el post.
¿De verdad que existe esa revista? ¡No te creo! ¿Se la autofinanciará él? Espero que sí.
Ps. Llegué aquí a través de Meryone, que conste. No soy una loca que entró aquí por casualidad.

Nimúe dijo...

Oh, oh, mierda. Acabo de leer los comentarios y he de decir que Coelho merece una muerte dolorosa (tortura medieval como mínimo), qué libros tan horribles. Y ya puestos, a Fernando Savater por ese horror llamado Ética para Amador que nos obligaban a leer en secundaria (y que no conozco a NADIE a quien le haya gustado).

Angéline dijo...

Algo falla en esos estudios entonces, porque si tienes interés en convertirte en un ser humano concreto no te abandonas, peleas por ti, te pules, intentas sacarte de encima lo que te aleja de cómo te gustaría ser y en todo ello no hay lugar para el resentimiento, sólo positivamente, para el esfuerzo. Mis padres siempre me han visto como el ejemplo de lo que no se debe seguir en la familia, y me lo han mostrado generosamente en el pasado. Soy la rara, la extrovertida, la única divorciada, la que hace esa cosa tan tonta de escribir, la que cantaba canciones de Janis Joplin, Joni Mitchell y Bob Dylan a la guitarra en su cuarto antes de irse de casa, la que se fue a Buenos Aires un par de semanas hace cinco años, para conocer a una amiga de internet, en fin, mi lista de pecados es infinita para ellos pero según Bucay mi niña interior tendría que estar rabiosa por la exclusión (que los demás sean perfectos a sus ojos) y no lo está. Más bien se ha sentido sola muchas veces pero también reconfortada con la sinceridad de lo que desea y vive, con la naturalidad de ir a buscarlo, el miedo a veces también pero recompensada con la paz interior que te da no mentirte y verte progresar en la línea que crees que deber seguir. Me gustaría que mis padres viesen alguna vez lo que mi niña interior me aplaude cuando consigo algo muy difícil que llevo un tiempo luchando por tener pero son muy mayores, pobrecitos, no creo que puedan entender que esa niña que vive en mí y yo nos riamos a solas mirando el horizonte. Por nada, por todo, por la vida, euforia natural, lo que te decía un día. Feliz semana Houellebecq. Y escribe, escribe..

Houellebecq dijo...

Esa historia vital que relatas es más ejemplar que por ejemplo esos cuentos tan edulcorados pero que a la vez suenan tan falsos de Bucay. Tu misma te has cocinado la vida y puede gustar a unos y desagradar a otros pero al final eres tú la que decide como vivirla. Lo de tus padres me recuerda a mi padre (mi madre está más en mi línea) intentando siempre que hiciera lo que él quería, incluso ponerme unos zapatos que no me gustaban porque yo no salía a la calle con otro tipo de zapatos que los que quería yo. Si te imponen mucho algo tiendes a hacer lo contrario. Y no me puede ajustar en su estilo de vida como tampoco puede ajustar mis pies en sus zapatos. Tanto los zapatos como nuestras vidas tienen tallas y medidas e intenciones distintas. Hagas lo que hagas, esto lo decía Bowie(y creo que de otro modo Platón), hay alguien en algún lugar que piensa que es basura. Y eso es maravilloso porque ya no tienes que pensar en lo que piensen los demás. También va a haber alguien que te lo aprobará. En fín, seguimos escribiendo.