22 julio 2009

Afilando cuchillos


En la realidad los buenos no están tan definidos como estos. Por más que lo intenten (y lo intento)


Decidimos probar una nueva táctica contra el gerente. Empezaba a tener la sensación de vivir en los dibujos animados del Coyote contra el Correcaminos. ¿Quién era el Coyote y quién el Correcaminos? También hacíamos buena esa frase que escuché en “Batman, el Caballero Oscuro” y luego en otros lugares: ¿Qué ocurre cuando un objeto imparable choca contra un objeto inamovible? ¿Quién era el imparable? ¿Quién el inamovible? ¿Quién era Batman y quién el Joker? Cuando pasamos de la ficción a la realidad la moral se convierte en arenas movedizas. El bien y el mal sólo son opiniones y subjetividad. Yo era El Coyote pero a veces… también Batman.

Mi nueva táctica fue ganar puntos de poder en plan rolero ( aunque nunca he jugado a rol intuyo su espíritu).

Me presenté en UGT para enlace sindical de mi empresa. En realidad, lo hicimos J. y yo. De todos modos el gerente había desvirtuado tanto a mi compañera frente al resto de la plantilla y la había acosado tanto y le había practicado un moving tan rastrero que de momento sólo yo parecía un candidato posible. “Te votaré a ti”, dijo ella “pero defiende mis derechos y no te vendas ¿Eh?”

El tipo del sindicato nos dijo que tuviéramos cuidado. En la empresa había un operador sindicalista de la CGT (cines y espectáculos) que era un pez gordo en el negocio. Dijeron lo que ya sabíamos: “¿Toma café con el gerente y vive bien? Está vendido a los del despacho. Se intentará presentar en cuanto sepa lo de las elecciones”. Seguramente.

Mi intención de voto según los primeros y rudimentarios sondeos que practiqué era buena. Me sorprendió incluso un compañero con el que tuve algunos enfrentamientos (este último año no he podido controlar casi a mi bestia, a mi Hulk, a Mr. Hyde… he involucionado a las cavernas por motivos que darían para muchos post pero también para muchas reclamaciones). Este compañero, a pesar de todo, dijo que me votaría dando por zanjado los oscuros episodios pasados con él.

Como había que anunciar el día de las elecciones el tipo del sindicato se presentó y preguntó por la encargada. Pronto supieron allí que J. y yo éramos candidatos. A esa causa, su efecto. Tan predecible y limpio como esas matemáticas adivinatorias que suelo defender desde mi blog. El sindicalista vendido salió a la luz después de otra sesión de café con los encargados. Se presentó a enlace a pesar de ser un impresentable.

Con una intención de voto por parte del electorado baja pero con unas malas intenciones muy elevadas. Lo primero que hizo fue denostar a UGT. Decir que si yo les representaba desde ese sindicato perderían derechos y hasta… ja,ja,ja seguro que les bajarían el sueldo. Bien. Patinazo por su parte. Yo no estoy afiliado a ningún sindicato. Soy el mayor defensor de la individualidad (aunque ahora, paradojas del destino, quiero representar a una manada). Al igual que Vargas Llosa me alisto junto a los enemigos del folklore y el arte anónimo de los pueblos. Sólo creo en el yo. Y a pesar de todo tengo convicciones. No debí leer nunca esa frase del tío Ben a Peter Parker(Spiderman): “Todo gran poder conlleva una gran responsabilidad”.

Si mis compañeros me elegían no tendrían el liderazgo de un superhéroe. Pero si el de alguien que puede que piense que lo es y por tanto, no está a la venta.

Votos en contra: Dos encargados con derecho a voto, el sindicalista vendido que se puede autovotar, tres o cuatro compañeros tibios o dudosos, un compañero al que golpeé el año pasado y probablemente su novia por adhesión romántica…

Y aún así no bajaba mucho en las estadísticas. Pero claro, nunca me ha gustado pensar que algo es seguro hasta que realmente ya lo tengo en la mano. De momento sólo tenía un buen plan y un puñado de esperanzas.

5 comentarios:

Ulises dijo...

Si despues de poner a tus compañeros de trabajo de "subnormales" para arriba en todo tu blog te votan como enlace sindical, eres el puto amo tío.
Yo no te votaría porque veo que estas cegado en contra del gerente de tu curro, lo demás parece que no te importa.
Que los cuchillos te dejen ver el horizonte.

Neuroscopetrix dijo...

Yo no entiendo para qué sirven los sindicatos -nacionales partidistas-Y más tal y como está el patio. Podrían encerrarse en sus búnqueres y dejar de tomar el pelo. En realidad no entiendo cómo funciona no funciona ningún grupo social liderado.
Saludos.

Houellebecq dijo...

Amigo Ulises, el tanto por ciento de compañeros de trabajo a los que suelo tachar como "subnormales" oscila entre el diez y el quince por ciento. Incluso puedo admitir que es mi impresión personal y que puedo equivocarme pero es cierto que los desprecio algo. No son tantos como parece pero sí llaman más la atención que los que no me lo parecen(de los que no hablo nunca). En cuanto a la ceguera que me produce el odio al encargado yo más bien la llamaría miopía.Fuera del trabajo no recuerdo ni su nombre. Dentro del trabajo me da muchos motivos para recordarle.

Ulises dijo...

Despues de leer parte de tu blog, quizás a los que consideres "subnormales" o "vendidos" sean una minoría, pero la falta de respeto hacia ellos es palpable...poco elegante para una persona que utiliza tan bien el lenguaje escrito.
En cuanto a la "ceguera" o la "miopía" que te produce tu encargado, (palpable en tu blog) y como al parecer quieres ser enlace sindical...me acordé de la fábula del elefante y el escorpión, en la que al final ambos se ahogan porque el escorpión no puede controlar su naturaleza. Cuando se esta dispuesto a representar a gente hay que hacerlo desde la responsabilidad y no con un fin de venganza (es una reflexión).
Un saludo.

Houellebecq dijo...

Ninguna escritura que aspire a romper algún molde se puede hacer desde el respeto o lo políticamente correcto. Eso sólo deriva en aburrimiento. El ser humano está lleno de contradicciones, unas veces se eleva y supera sus miserias y otras es por decirlo suavemente, poco elegante como en algunos de mis posts. La ira y la rabia no son educadas(leer Nietzsche). Aunque ya digo que tachar de subnormal a una persona no significa que lo sea, sólo que en tal o cual momento esa persona te lo parece porque... no puedes evitarlo. En cuanto a tu fábula del elefante y el escorpión la he pensado pero de otro modo(cuando hablo del objeto inamovible contra el imparable se que la respuesta es que luchan para siempre o se destruyen mútuamente). Soy tan consciente de ella que no puedo hacer ora cosa que darte la razón. Pero te la doy en frío y fuera del campo de batalla. Así, claro, no es lo mismo. De todos modos en lo del enlace... mi táctica no era atacar por atacar sino defenderme a mi y a los compañeros de los seguros ataques del individuo este y solo si este presenttaba batalla únicamente en ese caso. Ciertas señales en el ambiente me dicen que me defienda solo porque hoy por hoy, a pocas horas de las elecciones yo apuesto por el miedo. Siempre gana.O nos gana.