13 octubre 2009

Gerontofobia


Ernesto Sábato publicó a principios de los sesenta “Informe sobre ciegos”. Allí usaba la ficción para mostrar una manía políticamente incorrecta desde el punto de vista actual y en especial de la ONCE. De todos modos la “manía” novelada le quedó muy resultona. Allí los ciegos montaban una organización contra la humanidad que aterrorizaba en su belleza y en su horror. Los ciegos eran el enemigo contra todos. Ni siquiera se salvaban los medias tintas como los miopes. La lucha era surrealista pero la vida a veces también lo es.

Mi manía no es literaria ni pretende ser tan resultona. Nace de algunas experiencias vitales.

El otro día, cuando la señora con la que discutí hace un par de posts me colocó un cartel frente a la puerta de casa amenazándome con una denuncia, la ira me devolvió al reptil que llevo dentro. El cartel me acusaba de poner basura en el rellano. Lo único que había sucedido es que había dejado unos libros para Unicef en una bolsa y durante media hora sobre la alfombrilla de entrada de mi casa para que al salir no se me olvidasen. Según la señora esto era basura abandonada de un modo habitual. Buscaba un motín del vecindario contra mí desde hacía días. Esa noche alguien que bien pudo ser ella arrojó pan mojado para las palomas salpicando la mosquitera de mi lavadero.

La señora esa, los jubilados ruidosos y trasnochadores sobre mi cabeza, el embaucador que me vendió el piso y quiso sacar más dinero del pactado a última hora y otros pájaros de prehistórico pelaje me llevan a fantasear con una novela como la de Sábato. O como “Diario de la guerra del cerdo” de Bioy Casares dónde ocurre algo parecido pero aquí las víctimas son los viejos y lo son de los jóvenes.

Sé que mi frente de batalla habitual son los adolescentes niñatos y luego los niños con padres incapacitados para educarles. Pero ahora estoy viendo una salida más razonable a mis fobias y la necesidad de buscar nuevos sacos de boxeo humanos con los que descargar mi agresividad.

Dicen que las canas merecen un respeto pero será en la sociedad japonesa. Yo no baso ese respeto al prójimo en su edad sino en el respeto que el prójimo me muestra a mí.

Leopoldo María Panero decía creer equivocadamente que los locos, por haberlo pasado mal en la vida serían mejores personas. Luego descubrió que eran más hijos de puta todavía que los cuerdos.

Yo he descubierto que si alguien es imbécil a los veinte años no deja de serlo por alcanzar la tercera edad. La incultura se puede ejercitar tanto como la sabiduría y hoy existen diversos métodos para ampliarla (planes de educación fracasados, televisión basura, literatura mediática, dejar opinar a los futbolistas…). El tema del mal es todavía peor. Sócrates relacionaba la ignorancia con la maldad pero yo sólo comparto con el filósofo la inicial de mi nombre y algún que otro episodio de griego activo(aunque hetero). El gusto por el mal y la hijoputez de la que hablaba Panero no se disipa con los años o con la experiencia. Se refinan los métodos. Si un adolescente es malvado por gilipollas(digamos que a lo socrático) un viejo puede sumar a su gilipollez natural el experto ejercicio y continuo de la maldad a lo largo de su extensa vida. Ha tenido más décadas de ventaja para ejercer la putada. Si a eso sumamos que la edad te hace perder neuronas y por lo que veo las primeras que mueren son las relacionadas con la ética, la moral o la vergüenza… ya sé lo que debe preocuparme.

Vivo en un vecindario de bestias prehistóricas más emparentadas con el Tyrannosaurus Rex que con el Diplodocus, es decir, carnívoros jurásicos (afortunadamente con dentaduras postizas).

La jubilación agrava el problema. Los desocupa. No contentos con atentar contra Telefónica asaltando sus cabinas a brazo armado de bolsa de plástico no reciclable y reventándolas para sacar el sobresueldo que cubra las carencias de sus leves pensiones (única virtud que les conozco, el terrorismo contra esta empresa), los jubilados buscan víctimas entre la población civil y muy ocupada o sin ganas de hablar con ellos. Hay mucho despecho. En el cine los buenos casi nunca son viejos (sólo en las películas de Clint Eastwood).

Y ahora siento que soy el objetivo de esta mafia. Como Roberto Saviano por escribir “Gomorra” y ponerse a los sicilianos en contra. Como Galileo por decir que la Tierra giraba alrededor del sol y ponerse al Papa a malas.

Como Salman Rushdie amenazado de muerte por escribir más de la cuenta sobre los musulmanes o Houellebecq juzgado por lo mismo.

Pero mis vecinos ni siquiera leen mi blog.

Si Lars Von Trier dice que la naturaleza es la iglesia del diablo en su última película yo digo que mis vecinos son sus acólitos. Ya oigo el aletear de sus alas de demonio frente a mi ventana. ¡Ah, no, que son las palomas que vienen a por el pan mojado!

6 comentarios:

Neuroscopetrix dijo...

Esa mujer bebe pensar que eres algún tipo peligroso. Demuéstrale que así es.
Creo que los malvados lo son siempre. Pero los inteligentes sólo un tiempo.
Gracias por acompañar tus reflexiones con reseñas literarias.

Meryone dijo...

totalmente de acuerdo. y hace muchos años que peleo con viejas que ya te llaman maleducada antes de que te dé tiempo a abrir la boca. joder, con esos inicios como para ser educada con ellas!

y sobre héroes y tumbas es mi libro favorito

besos

Nai dijo...

"La incultura se puede ejercitar tanto como la sabiduría y hoy existen diversos métodos para ampliarla (planes de educación fracasados, televisión basura, literatura mediática, dejar opinar a los futbolistas…)." Que gran verdad, recuerdo un día consumiendo televisón, a la que cuando estoy ociosa soy adicta (ya sabemos de mi problema con las series), escuché al publicista disfrada de persoaje escondido tras unas rayban aviador (aka Risto Mejide) decir que tanto la literatura como la tele debían ser consumidas con cabeza. También hay libros basura decía y en ese momento mi tercer ojo parpadeó atónito, su personaje aún le permite soltar alguna que otra perlita de sabiduría.

Me alegra saber que no soy la única en mi cruzada contra la tercera edad maleducada y venida a más por su condición de "mayores".

Respecto a publicitar el blog... yo siempre fui de minorias muy selectas :P

Nai dijo...

Por qué pongo palabros como "disfrada" disfrazado ejem... y alguna letra que me como por ahi... es apra ponertelo dificil, muahahaha

Iris dijo...

Buenísimo y eso que no te tocó como a mí, que estuve casada 18 años con un anciano.

Yo si te tengo historias de viejos para cuando te animes a escribirlas jajajajajajajaja

Un beso multicolor

Marta Mena dijo...

Miraba tu blog, tratando de diluciar còmo habrìas llegado vos al mìo... Y me encontrè con un escritor increìble!!! Leì y leì y aquì parè porque si no, en mi casa me comen los piojos, alguien debe de hacer las tareas... Pero me hice adicta de inmediato.
Te agradezco que estès en el mìo, ojalà pueda presentar escritos que estèn a la altura de los tuyos... Espero sigas màs atràs que hay cuentos màs imaginativos y de mejor calidad (alguno cada tanto). Yo pongo una mìsera reflexiòn antes de cada uno quizà como justificativo de la burrada que viene despuès, jajaj.
Te mando un abrazo, me encanta las menciones respetuosas que haces a escritores argentinos que admiro profundamente y a otros, que no son argentinos, como Guy de Maupassant, que la verdad, rara vez encuentro gente que aprecie su maravillosa literatura.
...rara vez encuentro gente que aprecie la buena literatura y no me hable sòlo de los best sellers para tratar de congraciarse conmigo... sin saber que me ofenden aùn màs, jajajj. Aunque no le quito mèrito a algunos best sellers, lo mejor que he leìdo, jamàs fue comprado de entre estos elegidos... casi siempre entre las ofertas de esas de clàsicos en ediciones amarillentas, que han pasado de mano en mano, de esos sì, que algunos me han cambiado la vida y la cabezota.
un beso argentino y un gracias eterno por hacerte mi seguidor, ahì estarè yo entre los tuyos, amigo!!!