25 junio 2010

Adiós a la magia


Me han contado que una tía mía, de la que recuerdo que era bruja, se está muriendo. Sus artes no eran muy ostentosas. Sanaba males de ojo con oraciones susurradas en el oído del “agredido” de palabra a la vez que gesticulaba cruces sobre su rostro o su cuerpo. Yo era un crío en la época que observaba ese espectáculo. Normalmente creía lo que veía. Incluso lo que me contaban. Toda la fe de mi vida se acumuló en mi infancia.
Mi tía no cobraba por librarte de un maleficio. Ni siquiera te pedía la voluntad. Y los pacientes solían sanar. Se notaba porque ya no lloraban. Era bruja por afición. También por tradición familiar. Poderes hereditarios.
Me fascinaban sus historias de terror de pueblo. En sus labios no eran menos reales que el telediario de las tres. Tan reales como las pesadillas que me aseguraban por la noche.
Una vez una vecina me pidió que le diese a probar de mi granizado de limón. Yo le dije que no. No era avaricia infantil, sólo escrúpulos prestados de mi madre. No me gustaban los labios de desconocidos sobre mi caña. Horror ya superado a la saliva ajena. Pero la vecina sólo vio un niño egoísta. Me maldijo con un “que te siente mal”. Y yo me lo creí. Me sentó fatal.
Mi tía se puso como una furia. Para ella no era mi culpa por dejarme influenciar. Para ella era un maleficio clarísimo. Falta de ética profesional entre brujos. La vecina se iba a enterar. Que maldijera a su puta madre. Bajó hasta su piso y se enzarzó en una pelea más bien terrenal, muy física, con uñas y dientes sobre la piel del enemigo. Por supuesto, lo hizo después de pasarme sus rezos sanitarios y asegurarse de que me repartía suficientes cruces de magia blanca por el cuerpo como para que se me pasase el mal de ojo (que derivó en mal de tripa).
La vecina perdió el combate. Yo mejoré rápidamente.
Años después me quedan de ella estos recuerdos cada vez que alguien la menciona.
Yo no creo ya en nada más allá de lo que veo o toco y a veces ni eso. Pienso… luego tal vez y sólo tal vez exista (aunque los personajes ficticios también se creen reales así que…).
A todo hecho fantástico le suelo encontrar una explicación. Estoy atiborrado de ciencia y ni siquiera creo que el talismán de la razón sea infalible.
A veces he tenido sueños que me han parecido premonitorios. Otras veces escribo algo que me pasa poco después. Pero sigo justificándolo todo mediante el recurso de la casualidad. Si lo supiera mi tía se avergonzaría. Yo era su aprendiz de brujo preferido. Ella sí creía en mis sueños de adivinación. Decía que yo era el heredero de la magia de nuestra familia.
Poco después de escribir este post he sabido que ha muerto y he cambiado el final del post.
Ahora sí que es un punto y final definitivo.
Descansa en paz. No creo en brujas buenas o malas pero sé que algún tipo de magia sí que se va contigo, querida tía.

17 comentarios:

Pilar dijo...

Sólo estoy absolutamente segura de una cosa, no lo se todo, por eso no cierro ninguna puerta, ni a la explicación científica (que no suelo comprender) ni a la suave influencia de algo que no se explica con fórmulas matemáticas, así que ni me cubro de talismanes, ni renuncio a explicaciones no-normales.

No sé si tu tía era bruja, pero seguro que su recuerdo te envuelve ahora y su fuerza te acompañará si recurres a ella.

Lamento tu pérdida.

reltih dijo...

mi abuelo también se llevo su magia, era rezandero, con sus susurros, arreglaba torceduras o fracturas.
excelente relato.
un abrazo

MEME dijo...

Interesante relato,tenías una tia estupenda,que te defendia con uñas y dientes.
Buena noche.

Vanessa dijo...

Yo cada vez creo en menos cosas también, pero es cierto que hay gente, sean magos/as o no, que tienen una magia especial y sin llevar escoba ni varita mágica.
Besos.

Francisco dijo...

Hola, lei un par de tus historias y me gustaron, las escribis vos? Cuando tenga mas tiempo leo otras peo me tengo que ir y recien vi que me habias puesto para seguir, te gusto lo que escribo? Ojala dejes algun comentario =]
Nos vemos.

Houellebecq dijo...

Sí, Francisco, las escribo yo. Yo también me leí un par de tus historias navegando por ahí en busca de algo que me interesase y recalé en tu blog y me gustó. A veces pasa. Saludos.

Houellebecq dijo...

Espero que para el siguiente mensaje estés mejor, Lissi. Saludos.

LISSI dijo...

Las cosas ya sean "magicas" o asquerosamente reales no suelen ser como queremos que sean.Y cuando lo son tampoco las valoramos y se nos escapan de entre los dedos.Nos damos cuenta que las perdimos casi sin valorar por el completo lo que nos podia aportar.
Algunas veces he pensado que soy medio bruja...porque en ocasiones veo a traves de la gente y noto cosas que no me dicen incluso en la distancia.No se si es intuicion o que soy buena observadora o magia...pero es real.
Quizas a tu abuela le gustaba sentirse bruja pero en realidad lo que queria transmitirte es esa intuicion y esa capacidad para ver en los demas que tienes y que te niegas a reconocer por no ser algo del todo racional,no?Bueno quiza me equivoqie o quiza ahora eches de menos poder valorar ese pequeño "don genetico intuitivo" que te dejo tu tia.Será por eso que escribes y sabes transmitir lo que observas de una manera unica??Quien sabe...quiza solo sea magia ;)
Un abrazo

LISSI dijo...

joder!juro k no estaba borracha cuando escribi el comentario(pero eso si con dos horas de sueño nada mas en el cuerpo).tiene algunas incoherencias k espero hayas entendido :S

Houellebecq dijo...

ja,ja, no, no vi borrachera por ningún lado, Lissi. Tranquila.

Meryone dijo...

yo soy de la gente qeu suelta la frase a 0'99 de "algún día la ciencia explicará esas cosas"

no es que me lo crea pero... a veces me da miedo, como a la otra los fantasmas

muy muy de vez en cuando y siempre en la ficción, claro

besos

ps. blog nuevo?

Houellebecq dijo...

Este es el blog de toda la vida pero con nuevo look. Besos, Meryone. Por cierto, yo también suelo soltar esa frase siempre que puedo. Y también puedo caer en breves episodios autovergonzantes de superstición pasajeros.

Houellebecq dijo...

Lissi, tengo problemas para enviarte mi comentario. Si no te importa lo pongo aquí porque soy un cutre: "Pues si el del chat te quiere arrastrar a su huerto te podrías dar una vuelta por allí a ver cómo están los tomates y las lechugas de su zona. Luego ya habrá tiempo de que tú le lleves al tuyo (que viene muy bien regarlo de vez en cuando). Y si no pasa nada pues qué más da. Claro que duelen los golpes pero con el tiempo se soportan mejor. Lo intolerable es no hacer nada por si sale mal. Todo acaba saliendo mal. Pero antes siempre se salvan algunos buenos momentos en los que va saliendo bien. Bueno, empiezo con mucho rollo el día. Se nota que en verano voy más desquiciado que de costumbre. Por cierto, agradezco tu cita que me halaga.
También veo que hay cambio de look del blog. Pues parece mentira pero algo como eso te suele animar a escribir. A mí me pasó con el mío. Besos y suerte. Tienes mucho que contar a partir de ahora. Te deseo que sea bueno."

Angéline dijo...

Me hace gracia esa reticencia tuya a no creer lo que no puedes ver o tocar. Me acuerdo ahora de tu visita a Transilvania y lo que comentamos en tu post de entonces. No sentías ninguna energía en aquel cuarto pero tampoco tenías por qué sentirla. Quizá te ocurra algún día (o no), entrando en una casa de alguien de tu familia que hace tiempo que no visitas o sujetando el reloj de tu bisabuelo. Es curioso, los avances en la Ciencia se producen a velocidades infinitas, cada día se encuentra explicación a un mayor número de fenómenos y sin embargo todavía no podemos asegurar que conozcamos por completo el funcionamiento del cerebro humano. Ahí es donde hay más pasillos a oscuras. No puedes ver o tocar el amor, pero te fías de ti mismo en lo que percibes, la compasión ajena, la generosidad, lo que desprende la gente buena que te hace creer en ellos por instinto. Estamos cargados de energía, por qué va a desaparecer por completo con nosotros. Hay una prueba para sentir la propia. Cierras los ojos y pasas con el dedo corazón de tu mano derecha o lo largo de la palma de tu mano izquierda, a una distancia de unos dos centímetros. Después de unos segundos sientes esa trayectoria, el calor de una línea que vas reforzando a medida que pasas el dedo. Fue lo primero que hicimos en el cursillo de control mental y vaya si lo sentí. Fue genial, después lo probé en otro cuerpo y uhmm, también lo fue. Un abrazo, Houellebecq, espero que te encuentres bien donde estés. Seguro que tu tía era maravillosa, adoro a las brujas.

Houellebecq dijo...

Yo me pregunto a veces cómo la gente cree y por qué lo hace. Hay estudios que ya indican que el cerebro está configurado para la creencia o no creencia. Hasta en eso partimos de un condicionante físico, somos esclavos de nuestra genética. Algo de aleatorio debe haber, no digo que no, pero sobrenatural... La técnica que indicas puede resultar interesante si me la tomo como lo que es, una técnica. Exactamente no sé si te parece algo relacionado con el esoterismo, creo que sí.
Por otro lado te confieso que no miro con displicencia a los que sí creen. Más bien con cierta envidia. Ayer me paseaba por el barrio y veí agente mayor saliendo de una iglesia y sentí una punzada de sana envidia porque a ellos le protege y sobre todo les consuela una entidad superior que a mí me ha dejado huérfano. No es mi voluntad tener o no tener Dios. Ni creer o no creer en energías alienas a la ciencia. Es sólo que mi experiencia y mi razón me dicen que todo tiene explicaciones prosaicas y ahsta la fecha no he encontrado nada que realmente me haga dudar de eso. Pero el día uqe entre en esa casa de la que hablas y me ocurra algo así tal vez acepte otras teorías con alegría. No me gusta encerrarme en mis ideas como en una torre. Si la vida contradice mis teorías pues mejor. Porque sería fantástico creer que el mundo es algo más que esta realidad gris a la que despierto cada día. Saludos, Angèline.

Angéline dijo...

Entiendo lo que dices, a mí también me gustaría creer en alguna religión, tener una divinidad a la que acudir cuando todo me parece una auténtica encerrona pero no hay ninguna que me convenza y en el fondo, tampoco valgo para creencias sectarias. Pero sí creo en la gente, y en las posibilidades de cada uno y ahí hay muchos caminos diferentes para convertir un día gris en uno naranja, verde o blanco, sin echar mano de lo intangible. Lo de la prueba de las manos no es esoterismo (tampoco creo en ello) sino una muestra de que somos algo más que materia, y aún lo que somos, es modificable por nosotros mismos, con un buen aprendizaje (no es sencillo, pero es posible, y tiene que ver con la motivación). Lo dicho, adelante, siempre.

Anónimo dijo...

Era una persona grande, inteligente, sabia con el suave tacto de su piel ya erizaba tu bello, su aroma era unico e imborrable, si era magia lo k ella transmitia a tra vez de su mirada, nunca tuvo un mal gesto nibuna mala contestacion, siempre fue dulce siempre pronuncio mi nombre con amor. Gracias primo por ese relato me a gustado mucho. Quiero deciros k mi abuela a estado en la Tierra para repartir cariño, paz , armonia, a sido mi madre emos dormido juntas hasta hace poquito, la hecho de menos, la necesito y ya no esta, eso no es magico si no tragico, kerer y no poder, saber y no entender. Cuantas cosas nos enseñaste MamaCati cuanto amor me has dejado. Siempre viviras en mi porque yo soy lo k tu creaste