18 junio 2010

Isabelle Hupert, Palestina y mis batallitas



Vuelvo a estar solo. Lo llevo bien porque lo decidí yo. Pero necesito los estrógenos de una mujer que contrarresten mi testosterona. Después me critican, no sin razón, la violencia de mis escritos. Cualquiera que me lea pensará que soy un Punk o algo así. Pero es que mi vida o yo no damos para menos. Hoy he ido a ver la última de Isabelle Hupert. Antes de ver a mi querida y elegante actriz francesa entré a comer en un restaurante Palestino (cierto amigo mío judío se cabreará cuando me lea pero yo no tomo partido por nadie, odio a todo el mundo y muy democráticamente).
No había mucha gente. Sólo una pareja con un tipo delgado y muy extraño y muy sucio. No sé si estaba bien de la cabeza. Cada vez que él o su mujer terminaban un plato lo dejaban en otra mesa cercana. Pedí mi comida. Todas esas cocinas (Libia, Siria, Palestina, ¡incluso la judía!) comparten muchos puntos en común. Había Falafel o Shawarma en la carta. Bien.
De pronto el tipo se giró y dejó un plato a medio comer que parecía un nido de arañas (imaginando un universo alternativo dónde las arañas hacen nidos) pero que sólo era una seca tortilla de espinacas con piñones.
Yo, de natural escrupuloso y mucho más cuando como, no supe qué decir por la sorpresa. ¿Asentamientos de los restos de la comida de otro en mi mesa? La chica me miró como diciendo: lo siento, él es así. Si, sí, el sería así pero yo también soy de esa manera. Ya he hablado de mis problemas con la testosterona y no tenía pareja que me calmase.
- ¿Oye, puedes quitar tu plato de mi mesa? – le dije al tarado.
- Luego…
Sorpresa. Incredulidad. Mirar un momento el empapelado dónde un muro de piedra pintado tenía inscripciones sobre Jerusalem y la palabra Peace bien visible. Sí, peace, peace mis cojones y con perdón de todos-as menos del imbécil que me dejaba su comida en la mesa.
Cogí el plato y como si fuese una tarta del cine cómico se lo estampé en la cara al colonizador de mesas ajenas. Ya se sabe. Es la historia de la humanidad. Un tío que quiere expandir sus dominios. Otro que está tranquilo en su casa y lo quieren echar unos colonizadores agresivos. Yo en este caso sólo defendía mi mesa. Pero ni la mediación diplomática de la camarera evitó que cayésemos al suelo enzarzados en un bochornoso toma y daca de hostias en estéreo. Menos mal que el rodillazo que le regalé entre las piernas lo dejó a un lado boqueando y como sin aire durante un rato. Fuera de combate por juego sucio. La guerra duró apenas dos minutos.
Su compañera pagó y lo sacó de allí mientras el gallito me seguía amenazando desde su frágil esqueleto y desde su más frágil mente.
La camarera me dijo que era un habitual del local y que solían tener muchos problemas con él. Pero lo decía como una anécdota sin demasiada importancia. Sería imaginación mía pero se la veía curtida en guerras peores.
Después me fui a ver una película francesa subtitulada con la Hupert. Lenta, con planos largos y silencios significativos, adormecedora.
Una película tranquila y pausada, mucho más de lo que nunca será mi vida.

12 comentarios:

InfiniteRebel dijo...

Venga, dale otra más!. Esto de que nos invadan los territorios bien merece dar un par de tortas. Lo del cine francés ya es otra cosa. Odio a los franceses. Sin motivo. Porque sí!!
Un besazo.

Pilar dijo...

Te confesaré algo, aquí mismo que nadie nos oye.

Si hubiera estado a tu lado en el restaurante, seguro que hubiera puesto mi mano en tu antebrazo, te hubiera obligado a mirame y te habría pedido en voz baja y significativa (bueno esa sería la intención, tú solo hubieras percibido que hablaba bajito) que lo dejaras pasar, a mis palabras las hubiera acompañado algún gesto haciendo ver que no merecía la pena, que la camarera se llevaría el plato.

Probablemente, me hubieras hecho caso y el no-incidente hubiera pasado a la colección de "hechos curiosos sin trascendencia" y hubieramos ido al cine, porque no sería capaz de contarte que el cine en versión original me cansa y no tengo tan buen francés.

Pero, en el fondo, me hubiera encantado la pelea, y probablemente no hubieramos ido al cine, se nos hubieran ocurrido otras opciones.

Pero mentimos y salimos perdiendo.

Houellebecq dijo...

Ja,ja Pilar, qué bueno. Y yo qué ingenuo.

POEM dijo...

me acuerdo una peli con ella q se llamaba escuela de carne

yo en esa epoca salía con un sierra leones de 22 años yo tenía 37

eramos una pareja muy llamativa jaja y me pasaban todo tipo de pesadillas

ya veo como te portas con la peña rara... igual con mi hijo mediano en la calle y en el cole
menudo historial..
jaja

Houellebecq dijo...

A la peña rara la respeto bastante. Sólo ataco a la peña que me invade y no recibe mis señales de alerta. Y no siempre. No disfruto haciendo el ridículo y tirado en el suelo golpeándome con otro tío. Pero es que hay situaciones que me pueden. En fín, a ver si llevando diazepam encima y metiéndomelo bajo la lengua ante según qué situaciones mejora la cosa.

LISSI dijo...

Soy yo o me da la sensacion que aparte de tus estrogenos hay mas cosas que se cuecen en tu cabeza.Eh y no lo digo por nada...pero es lo que se desprende de lo que escribes.
Yo no se como hubiese reaccionado.Suelo ser bastante macarra pa ser chica y cuando conduzco por ejemplo sale el tractor que llevo dentro(porque lo de camion se queda corto)...sera que en otra vida fui una amazona ,vikinga o algo similar pero cuando se me cruza en entrecejo se me pone cara de bisonte enrojecido.Asi que no se si me hubiese dado por darle un collejon o por el contrario me hubiese levantado y le hubiese , simplemente puesto el plato en su mesa...(es que el rollo estirar de la cuerda en plan maquiavelico tambien me gusta jejeje) o quizas simplemente hubiese mirado y con eso basta...dicen a veces que cuando miro parece que hablo.Asi que lo mismo lo hubiese mandado a tomar por c*** a golpe de retina.
Lo que esta clarisimo es que tu forma de escribir cambia mucho dependiendo del estado de tus hormonas...y que conste que ambas me gustan.
Solo quiero ver como se desarrolla ese estado este verano...ya se sabe el verano altera mas las hormonas asi que o las equilibras o acabas con todos los tarados de los restaurantes de tu ciudad...y hay muchos que yo lo se tambien !!jejje.
Me gusto :)

Houellebecq dijo...

Lissi, intuitiva a no poder más. A veces ves más de lo que está escrito... porque lo hay. Algunas veces incluso lo que yo no veo. Interesante.

LISSI dijo...

si , la intuicion es una de mis virtudes...o de mis defectos.Esa intuicion me abre en ocasiones puertas que muestran cosas que mejor no ver o sentir ;)

reltih dijo...

full men, fulll texto.
un abrazo

Annie dijo...

De veras te pasó???? No te imagino trenzado a golpes en un restaurante por muy busca provocador que parezcas, imagino la escena y sonrío.

Lo que si me parece intolerable es que en un local le permitan la entrada a un sujeto como el que describes, no sólo por su apariencia física, (que ya pesa para los demás comensales) sino por sus modales.

La verdad, te hubiera animado... HURRA!!!!!!!

Besitos brujos y feliz inicio de semana

Marta dijo...

Saludos, Houellebeck.

Gracias por seguirme el blog, yo ya me he apuntado el tuyo.

Estás un poco loco, que es mejor que la media terrestre.
Me gusta cómo escribes, admiro tu franqueza, el tono gamberro y directo con el que atacas las ideas. Yo soy más tímida a la hora de escribir, voy recortando mis posts por sentirme demasiado expuesta y el resultado es el que queda colgado enmedio de la web.
Quizás seas de los que siguen todos los blogs para apuntarse posibles futuros seguidores, o quizás te pareció que mi proyecto era lo bastante interesante como para apretar la tecla y hecho. Sea como fuere me alegro porque me gusta tu verborrea y leeré tus chanchullos, ficticios o no.

Un placer,

Marta

Houellebecq dijo...

Marta: No sé si tu blog es más tímido, yo me he quedado con la ironía de las películas que comentas. Lo que ocurre es que em siento menos expuesto en la red que tú porque ni se me ve ni me llamo Houellebecq cuando salgo a las calles de Barcelona(de ahí que entienda tus textos en su idioma y sin traducción así que puedes comentarme en catalán sin problema). Llegué a ellos a través de un blog que me gustaba y no recuerdo y me quedé un buen rato leyendo.
Annie: Me suele pasar todo lo que cuento. Por lo menos es mi punto de vista de lo que me pasa. La realidad no para de pincharme con estas cosas que contadas pueden estar bien pero vividas son un asco.
reltih, qué alegría tenerte por aquí. Te tenía del otro blog y hacía tiempo que no sabía de ti.