14 julio 2010

Algunos inconvenientes del verano para mí


Hace días que no duermo bien. Tengo un pulso con el calor. Siempre pierdo yo. Es hacerse de noche y detenerse el aire. Y yo sin aire puedo morirme pero no dormirme. A esto no se le llama insomnio, es sólo falta de sueño por motivos que se pueden alegar. El verano me arroja todo el tiempo hacia mí mismo. Paso más horas lúcido (es un decir) y pensando. Debería salir a la calle pero tengo fobia a las cucarachas y el calor las saca al fresco de sus alcantarillas, ellas tampoco pueden dormir y salen a pasearse y a darme asco en extremo, a demostrar que no puedo ser el hombre sin miedo ni aunque no me importe morir porque están ellas para dejarme en ridículo y en estado post-traumático.
Los inconvenientes de seguir despierto. Dar vueltas sobre la cama y preguntarme sobre hechos pasados que no regresarían de estar yo un poco más ocupado. Darle vueltas a temas que creía acabados y recordarlos, desatar esos cabos anudados y dejarlos sueltos de nuevo. Me encanta darle puntapiés al pasado pero este me suele coger del cuello cuando me aburro. ¿Y me puedo aburrir más que intentando dormir sin éxito? El pasado siempre vuelve aunque no quieras.
El calor me enfada pero no tengo a nadie a quién echarle la culpa. Así que ya tengo asegurado mi propio infierno como no bajen las temperaturas. Y sé que el ordenador es una opción equivocada. Si lo enciendo pasaré toda la noche en vela. Tal vez la televisión.
Pero quedarme horas en la cama o en el sofá sólo es la forma más estúpida de conjurar mis viejos fantasmas.
Anoche estaba tumbado. En mitad de la noche regresó el tema que suele atormentarme regularmente. Mi fantasma se apareció. Me vi con él de la mano repitiendo hasta el aburrimiento las calles de Barcelona y de alguna otra ciudad. Mi fantasma me paseó por cafés, restaurantes, playas, algún hotel, millones de semáforos y la moqueta de un cine.
Tenía nombre de mujer y todo el tiempo me preguntaba que por qué la había dejado si la quería.
Yo, a pesar de los cientos de horas que había tenido para pensarlo seguía sin respuesta.
Ni para ella ni para mí.
Tal vez estas noches en vela.

10 comentarios:

PuppetBoy dijo...

Yo hoy desperte con dolor de
cabeza, es la primera vez que
duermo mas de 2 horas en más
de tres semanas, y de pronto
mi cuerpo dice basta y me
impone 10 de sueño
¿no es eso injusto?

Ligeia dijo...

el verano deberia desaparecer.
el calor es malo, a mi tambien me da por pensar en cosas rarunas por la noche, habra que invertir en un fujitsu o algo porque esto es insoportable

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Vanessa dijo...

No podías haber descrito mejor la noche que pasé ayer...Exactamente igual.

Vanessa dijo...

Y casualmente vivo en uno de los sitios más calurosos de España!
Besos!

reltih dijo...

personal tema. pero muy interesante.
gusto en leerte.
un abrazo

LISSI dijo...

Cuidado ,cuidado David,el calor recalienta las neuronas y otras partes del cuerpo y es lo que nos hace acordarnos del pasado mas reciente.Nada que alegar...pero,si tomaste una decision por algo sera.No es por ser pepito grillo pero a mi en mas de una ocasion me hubiese gustado que alguien lo fuese conmigo.
Y en cuanto a las cucarachas...YO LES TENGO PANICO!!!Si hay alguna cerca puedo batir el record de salto de altura ,longitud o cualquier disciplina atletica que me eches...me acojonan.Y el ser hombre o mujer eximea nadie de ese miedo...yo lo comparto y aveces hasta me rio,pero siempre se me quita la risa cuando las veo...ahi tan marrones y con esas alas que amenazan saltar sobre una ...iggggghhhhh!!!
Bueno trata de comprar un ventilador o un pingüino de esos que te refresque el alma...y durme,asi no miraras al pasado (ni a la tele!!!!otra opcion es leer algo aburrido :P)...mira en el presente hay mas luz ;)
Besos y ánimos.

POEM dijo...

(he leído con placer esta reflexión tuya)

por qué la noche da esa lucidez extraña???

me encanta el calor
mi piel está fría cuando duermo


en la sierra leo hasta las 2 de la mañana todos los días y me levanto a las 12

Por qué no lees????

urbanoyhumano dijo...

Si te sirve de consuelo me he tirado cinco horas entre autobuses, metro y caminos para llegar y depués regresar. No sé qué ha ocurrido con las cucarachas en Madrid. Casi no hay. Una noche de verano la pasé dormida en un banco confiando en que no sabían trepar.

Houellebecq dijo...

ja,ja,ja, Lissi, muy gráfico lo de las cucarachas. Lo puedo ver.
Y sí, si uno deja atrás cosas es por algo, por supuesto. Así que ya es bueno que regrese el día y tenga en qué ocuparme. En cuanto a lo de leer que me comentas tú y Poem... La lectura de momento no me da sueño. Es lo que más me gusta y los libros aburridos que tenía se cediron el año pasado a una ONG. Cuando leo pienso y hasta reflexiono sobre lo que escribiría yo y como lo haría. En fín. Rarezas de cada uno.

Pilar dijo...

La noche caliente se convierte en tortura y si estás solo parece una invitación a la locura.

Cuando entramos en el círculo vicioso del recuerdo y la condena a lo que hicimos o dejamos de hacer, las imágenes del pasado nos rodean preguntando un porqué sin respuesta, cualquier camino que elijas es un error, solo cabe cerrar la puerta y no entrar en el laberinto.

La noche se hace eterna cuando es enemiga, pasear por otras historias e inventar algunas puede ser una ayuda.

Leer novelas sobre parajes helados tambien ayuda.