20 julio 2010

Ocupado


 A veces también veo dibujos animados como los niños




Llevo una vida muy atareada. La mitad leyendo, la otra mitad viendo la televisión. Si puedo. A veces me interrumpen. En teoría mi dirección de casa es sólo para los elegidos. Pero hay muchas almas perdidas. Hoy tocan unos testigos de Jehová. ¿Son testigos? ¿Lo vieron? Me llaman por mi nombre. Parecen conocerme. Al parecer estuvieron aquí hace tiempo y yo les atendí muy bien(ni me acuerdo). Antes me los sacaba de encima de un portazo. Ahora me hago mayor y solo les sigo la corriente. Les digo que sí a todo y cierro la puerta y arrojo el folleto que me han dado a la basura. Era para una de sus reuniones a lo grande en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Allí vi una vez a Depeche Mode. Parece que los testigos de Jehová van creciendo con las donaciones de los tontos que no sólo les siguen la corriente sino que se dejan electrocutar por ella.
Toca leer. El calor no me da para moverme más allá del espacio entre el sofá y el sillón. Pero también toca el teléfono. Llaman. Me pongo. Me ofrecen un análisis gratis del agua. No hace falta. Ya sé que es mala. La compro en botella. Insisten. Sé que puedo colgar abruptamente (como antes) pero este tipo de teleoperador que vende en casa me molesta más. Los de las encuestas los tolero mejor (el otro día le caí tan bien a una chica que me hizo una encuesta de un cuarto de hora, que me sugirió trabajar con ella en la empresa sin pensar que respondo bien pero a lo mejor no se me da tan bien lo de preguntar). Pero los que me venden con la excusa de que me regalan algo… pues me caen peor. Le doy cita. Se sorprende. Esperaba un poco de juego. Tal vez que yo pusiera alguna pega. Que ella tuviera que convencerme más. Pero no. Quedo con ella un día a una hora determinada. Que me haga esa prueba gratis del agua. Lo que no sabe es que le he dado la dirección de uno de mis vecinos más odiados. Típico de mí. Enfrentar lo que no me gusta mientras me voy a dar una vuelta o me tumbo en el sofá.
Quiero leer otra vez pero el teléfono insiste. Son de Ono. Me interesa. Me preguntan si estoy contento con el servicio. Les dije que el día tal a tal hora perdí la mañana y salir a jugar con mi sobrina porque estuve esperando que me llamaran para encriptar la conexión. Les digo que tuve que encriptarla yo con un manual y gritando a un dios en el que no creo insultos varios porque no me salían bien las cosas. Añado que casi tiro el ordenador por la ventana en uno de mis ataques de ira contra la gente que te hace quedar una mañana en casa y luego no aparece.  La chica con la que hablo me dice que es solo un formulario rutinario. Me vuelve a preguntar si estoy contento con el servicio. Esta vez sí. Esta vez cuelgo. Y luego pienso que eso ya es toda una respuesta.
Llaman a la puerta. Hay un tipo que se empeña en dejarme revistas de su inmobiliaria por más que le digo que no quiero vender el piso, que lo comparto con mi ex que tampoco lo quiere vender, que no… Pero allí está. Me pregunta si estoy ocupado. Le digo que sí y cojo la revista. Luego dice que ya volverá. Le despido con una sonrisa para que se vaya antes pero pienso que yo no estaré cuando vuelva. Aunque esté. Para algo se inventaron las mirillas, digo yo.  
Luego recuerdo que tengo que ir a pagar la contribución urbana al banco y no está abierto a todas horas. Vestirme. Ducharme. Hacer la comida. Pasar dos veces la fregona con agua y lejía por el rellano porque he visto el cadáver de una cucaracha y la fobia me mata. Pensar que el átomo de un insecto vive(o no) en mi rellano me da pesadillas.  
El día transcurre entre esa y otras tareas. Es un día de ocio, totalmente festivo y entregado a mí mismo.
Hay días de trabajo en los que no acabo tan agotado.

21 comentarios:

Pilar dijo...

Si es que no se puede, se queda uno en casa, con sus planes de no hacer y se le complica la película de un modo que acabas corriendo más que un día de curro con huelga de metro incluida.
Yo odio hablar por teléfono pero me dan pena los que se ganan la vida llamando así que una de cal y otra de arena, unas veces cuelgo un tanto borde y otros les aguanto lo que ni su madre, en fin, esquidofrénica que es una.

Pilar dijo...

Por cierto, esos dibujos que ves, ¿no dan un poco de calor?

Houellebecq dijo...

Si, a lo mejor va a ser que el calor que paso es por los dibujos.
Y sí, Pilar, es una manera muy ingrata de ganarse la vida.

LISSI dijo...

El trabajar de teleoperadora es una manera como otra de ganarse la vida(y creeme hablo por propia experiencia)...puteante si pero hay otras profesiones mucho mas desagradables y no dare ejemplos porque cada uno aguanta sus historias como puede.
Para ser un dia de ocio a mi me resulto algo estresante...pero porque cojes el telefono o sigues la corriente con lo facil que s colgar????
Y eso que yo me gano la vida desde el otro lado del auricular...piensa ..puede que algun dia haya sido yo quien te torture intentando venderte algo jijiji...aunque la verdad yo insisto poco,solo cubro expediente.;)
Besos..."y gracias por confiar en vomistar" :P

Houellebecq dijo...

Ya sé que eres de vomistar así que también sé que no nos hemos cruzado por la red telefónica. Y las llamadas interprovinciales... te saldrían caras. Bueno, a la empresa. De todas formas te compadezco y te deseo un fructífero trabajo. Ahora entiendo tu estrés de vez en cuando...

LISSI dijo...

Yo tb se k no eres de vomistar(pero creeme tambien llamamos a otros clientes de otras compañias para "captaros" ,suena a secta pero que es sino una multinacional chupasangre?) ...y creeme me paso el dia haciendo llamadas interprovinciales...me pagan por ello. Y otra cosa...no me compadezcas...mas que nada porque no entiendo la compasion en este caso :)

Vanessa dijo...

Yo lo q hago es q como no espero a nadie pues no abro la puerta directamente. No tengo teléfono fijo para q me vendan, y al móvil no suelen llamar tanto para esas cosas. Así q lo tengo fácil.
¿No crees q t complicas demasiado los días q intentas relajarte?jeje!
Besos!

Vanessa dijo...

Parece ser q hay más almas perdidas de las q nos creemos, y todas acaban en tu casa...
Besos.

Houellebecq dijo...

Bueno, Lissi, me has convencido. A partir de ahora le voy a preguntar a todas las teleoperadoras si eres tú. Luego, en caso negativo, colgaré.

Houellebecq dijo...

Vanessa. Cada vez abro menos la puerta y descuelgo menos el teléfono. Pero a veces espero a alguien. Claro que cada vez los espero más en alguna cafetería.

Room dijo...

Hola tío! cuando puedas revisa tu mail, que te he enviado un relato y quiero que me des tu opinión.
Un saludo!! y a ver si quedamos!

ZeroZ dijo...

Tu día se lee un poco mas interesante que la mia, yo que ahora estoy de vacaciones no hago más que leer, dormir, escribir y comer, unas molestas llamadas al celular no me caerían nada mal para pasar el rato. =)

Nos estamos leyendo!

Zeroz

Juan Carlos dijo...

no se puede estar mas ocupado.. a mi los testigos de jehova solo me visitan cuando estoy de resaca.. sera que me espian para encontrarme mas debil? o sera para encontrarse ante un demacrado x pena? Y YO SOLO QUIERO DORMIRRRRRR

Houellebecq dijo...

Lo miro en cuanto pueda que he estado liado.

Annie dijo...

No sabía que seguirle la corriente a los testigos de Jehová y demás vendedores puerta a puerta o telefónicos significaba que nos estamos haciendo mayores, si así es la cosa creo que nací viejita jajajaja

Me encanta leer tus quehaceres en días ociosos y en los muy ocupados también.

Un beso brujo

urbanoyhumano dijo...

Yo directamente no cojo el teléfono cuando suena. Me da pereza.

Nunca te contestará una LISSI. Todas se llaman Marta y los chicos Eduardo. Normas del telemarketing.

¿Qué lees?

Houellebecq dijo...

Interesante lo de los nombres que mencionas, B.. ¿Qué leo? Pues tengo un problema. He introducido unas decenas de libros en el E-book y me quedo colgado sin saber con cual quedarme así que tengo cuatro libros en marcha: uno de Nabokov(da igual el título porque todo él es bueno), Guía del autoestopista Galáctico, "Amras" de Bernhard y uno de zombies que por fín sí está bien escrito "Los caminantes".

Houellebecq dijo...

Annie, atender a estos significa que me estoy haciendo mayor o algo raro porque el cambio y la evolución en mí es evidente. Antes los trataba muy mal. Si antes me comportaba como un animal y ahora lo soy menos es porque algo en mi biología se está ralentizando. Yo lo achaco a la madurez pero vete tu a saber porque a veces vuelvo a sacar las garras (o los puños) pero sólo en contadas ocasiones.

LISSI dijo...

Mmmm me parece que voy a tener que hacer un post sobre el telemarketing para aclarar ciertas "leyendas urbanas" que rodean este mundo y a los teleoperadores en general...aunque puede que mas de un@ flipase...

Houellebecq dijo...

Espero ese post con interés, Marta. Digo Lissi.

POEM dijo...

ya veo como te dejan ver estos dibujos infantiles

estarás cada vez a medias de hacerte una paja relajante ja

jamás contesto a esas llamadas ocultas y me cuesta mucho contestar el teléfono fijo jaja
como en accidental tourist

el portero no permite la venta puerta a puerta así q de esa me libro mmm