18 octubre 2010

A veces estoy mejor callado (mejor me dedico a escribir)

Terminé de hacer las paces con una amiga. Últimamente me muevo entre la guerra de exterminio y el armisticio. Nada de puntos medios. El equilibrio es algo que perdí sin haber aprendido todavía a usarlo.
Aprovechando el leve momento de calma me fui a pasar una tarde a casa de una amiga. Me pidió que necesitaba un hombre esa tarde pero no por placer sino por defensa. Su exnovio amenazaba con regresar a casa a por unas cosas y era un tío bastante violento. Bien. Más de dos horas de tranquilidad es demasiado para mí.
Aproveché para devolverle unos libros japoneses que me dejó este verano pasado. Los de Banana Yoshimoto, a pesar del nombre, no estaban mal. Una escritora que hace historias entretenidas sobre casi nada. Minimalismo japonés del bueno. No toda esa narrativa nipona empieza y acaba en Haruki Murakami (también está Ryu Murakami). En fin. Repasada y aprendida la historia del Japón ya estoy con mis lecturas propias atrasadas.     
Mientras veíamos un programa dónde una señora denunciaba a su suegra por permitir una impura transfusión de sangre a su hijo, Testigo de Jehová, yo tuve que abrir la bocaza y opinar. Sé que mi amiga se considera creyente y que por eso no hablamos de religión. Nuestras ideas en ese terreno son como el día y la noche. Pero tuve que decir que me parecía terrible que una señora acuse a la abuela de su hijo por salvarle la vida y que le importe más la religión que cualquier cosa. Ella respondió que no todas las religiones son iguales. Yo dije que sí, que todas son iguales y que la diferencia entre secta y religión es ninguna, sólo cuestión de popularidad. Ella dijo que no tener nada en lo que creer es triste. Yo le respondí que creer en algo por miedo tampoco es muy alegre. Ella respondió que la religión hace más espirituales a las personas. Yo respondí que en televisión veíamos el ejemplo de que hacía más fanáticas a las personas (la congregación rechazaba al niño por tener sangre impura). Ella volvió con que todas no eran iguales. Yo le dije que los ateos somos más multidisciplinares, más flexibles, que los que creen sólo en su Dios son más cerrados y cada vez menos tolerantes. Ella me preguntó si yo la consideraba así. Yo le dije que no, que a ella no, pero que no era lo común. Ella dijo que entonces me callase. Yo le dije que esa no es una respuesta, “que te calles” sólo puede ser una buena respuesta si eres el Rey de España y aún así da un poco de vergüenza como argumento. Ella dijo que se estaba mosqueando. Yo le dije que el gerundio era incorrecto porque ya estaba mosqueada. Ella me mandó a la mierda. Yo le dije que “qué espiritual” con retintín. Ella me dijo que si creyera en Dios me iría mejor en la vida, que ella tenía muchas cosas que agradecerle. Yo le dije que me hace gracia la gente a la que violan, torturan, y casi matan pero luego sobreviven más o menos hechos polvo y le agradecen a su Dios que les haya salvado (pero se olvidan que su Dios también los puteó primero, ¿por qué no les ayudó antes?). Ella dijo que a ella no la habían violado ni torturado. Yo estuve a punto de hablarle sobre su exnovio, la peor putada que le ha gastado su divinidad, un tipo que sería en palabras del poeta Vallejo “como el odio de Dios”… pero me muerdo la lengua y me callo. Ella también se queda callada. Son unos momentos de verdadera tensión. Las guerras de religión son una plaga desde que el mundo es mundo. Yo ni siquiera pretendo que ella cambie. El problema es que ella sí quiere que cambie yo. Y eso no puede ser.
En las películas de Hitchcock un pequeño detalle cotidiano convierte la vida de un hombre o mujer en un infierno. En la vida real puede ser hasta un estúpido programa de televisión. O no saber callarse a tiempo.            

25 comentarios:

marikosan dijo...

Querido mio, y permiteme la confianza, dado que eres casi el único que me escribe a mi, el problema entre tu amiga y tú es que no respetais vuestras creencias. Jamás convencerás a nadie hablando de política o religión para cambiar de postura, por eso se inventó la tolerancia.

P.D: Me gusta kitchen, de Banana Yosimoto.

María dijo...

Ufff, no quiero imaginarme el desenlace si no llegas a... morderte la lengua.
Cruel sí, pero habrías ganado la batalla. Si eso realmente fuera lo importante.

neko dijo...

Yo creo que no estés mejor callado. A dónde vamos a llegar si ni siquiera se puede argumentar tu manera de ver el mundo!

Si tu amiga te valora, apreciará tener a su lado alguien que sea capaz de decirle lo que piensa.

El tema de las religiones me enciende. Yo no creo en ningún tipo de dios y sin embargo tengo muchas cosas en las que creer y por las que luchar cada día. No creo que un dios tenga nada que enseñarme que no lo pueda hacer el día a día.

Muchas veces me da la impresión de que la religión no es sino una visión sesgada de una realidad que no queremos aceptar. Este mundo es una mierda, si, y si hay dios alli arriba me abstengo, por respeto, de decir lo que pensaría de él.

EL BLOG DE MARPIN Y LA RANA dijo...

Quien te quiere te acepta como eres. Si alguien te pide cambios, busca en ti algo distinto a lo que tu integridad le da. A mi no me vuelven a decir más que para quererme tengo que cambiar esto y lo otro, porque ya sé que quien te dice eso ni te ha querido nunca ni lo hará.

(¿Me he líado?)Ejem...
Saludos de Marpin y La Rana

***Vanessa*** dijo...

Como sigas así te vas a quedar sin amigas! Aunque también puedes probar a hacer amigas nuevas que respeten tu manera de pensar.
Besos!

MEME dijo...

Yo podria escribir un libro sobre lo que es nacer en una secta, donde te quitan tu cerebro nuevo y te obligan a pensar como la muchedumbre,, es como ser un robot mecanizado donde no te dejan pensar por ti mismo, te programan todos los pensamientos y si te sales de lo programado te dan unas cuantas descargas electricas a modo de sermón para reprogramarte,,,
Una autentica vida sin vida,,,menos mal que a mi mayoria de edad pude escapar y me traje conmigo a mis padres y mis hermanos ahora somos libres por fín y la unica cosa que he sacado de buena es que para mi dios existe eso si lo creo, que ayude o no ayude eso no lo se, pero estoy abierta a que me demuestren tambien lo contrario, no me cierro a nada en esta vida,,, mi cerebro se está rellenando de cosas nuevas de nuevo desde entonces pero la conclusion mia es que si hay un dios estoy segura que no pertenece a ninguna religion...

PD;NO ESTOY DE ACUERDO EN NINGUN TIPO DE FANATISMO RELIGIOSO Y DE ESTE TEMA SI ME PERMITO OPINAR CON PROPIEDAD...
PD";Que mala leche tu amiga hay que ser un poco mas abiertos en esta vida,,,
Besos

Anónimo dijo...

Me ha llamado la atención la frase "Sé que mi amiga se considera creyente", como si supieras que en el fondo no lo es.

Es complicado tener amigos creyentes. Imposible tenerlos de derechas. Están demasiado lejos y hace falta una cercanía mínima para el diálogo. Lo que sirve un poco para tu entrada anterior que se me pasó comentar.

jordim dijo...

Hay demasiadas personas viviendo solo para que cambien otras..

Pilar dijo...

Que dificil callar cuando estás con un amigo al que quieres, pero quizás por ello es preciso saber donde están las arenas movedizas para poder esquivarlas.
Hay temas malos pero la religión es sin más el peor, los creyentes siempre se ven en la obligación de defenderse y por ello se convierten en apostoles, y eso es dificil de solventar sin costes.
Lamento que la tarde acabara mal.
Un beso

Houellebecq dijo...

marikosan: Imaginaba que algo sabrías de literatura japonesa. ¿Alguna recomendación más?
María: Hubiésemos perdido la batalla los dos.
Neko: Es una forma de hablar porque luego pocas veces me muerdo la lengua, sólo cuando no me importa demasiado el tema o estoy cansado. Casi siempre hablo.
Marpin: Ningún lío, lo pillo a la primera.
Vanessa: La amistad sigue allí cuando pasa la tempestad. De momento...
Meme: Vaya testimonio. Pues a ver si escribes ese libro o algo en tu blog o dónde quieras porque hay mucha gente por ahí que necesita que la orienten. Tienen la cabeza comida del todo. Si tú crees en Dios y no molestas a nadie, es ideal. Yo no es que no crea, es que no sé si existe ni lo voy a averigüar antes de morirme(agnosticismo). Pero eso sí, que no me vendan Diosecillos personales.
Anónimo: Sí que lo es. A veces se olvida pero lo es. Me lo ha dejado muy claro cuando piensa que su Dios importa más que las personas.
jordim: En una frase, todas las razones posibles que podría argumentar yo.
Pilar: Una vez más das con el clavo de que de todos los temas difíciles la religión puede ser el peor.

marikosan dijo...

Mis recomendaciones son Sumotori de Gail Tsukiyama, una mezcla de la cultura de los luchadores de sumo y los artesanos de máscara de teatro, no todo van a ser geishas. Me gusta mucho Watanabe, pero creo que en castellano sólo está publicado "Ginko, la primera doctora".
Debo decir que adoro a Yukio Mishima, de él te recomendaría "el color prohibido" una obra magistral no demasiado conocida aquí.

Houellebecq dijo...

Me quedaré con Tsukiyama o Watanabe. A Mishima lo conozco bastante y de varios libros. Tengo incluso por ver una película basada en su vida. He leído también al Nobel Kawabata, a Hiromi Kawakami, a Tanizaki, Yasutaka Tsutsui y a Katayama. Sin contar los dos Murakamis, claro. Saludos y gracias por la velocidad informativa.

Annie dijo...

Sobre todo el no callarnos a tiempo, eso es lo que casi siempre nos jode la vida...

Hou me encanta la manera como recreas el momento vivido a través de tus letras, casi percibí la tensión que flotaba entre ustedes.

Besos brujos

PD: Gracias por el piropo que dejaste en mi blog

Pitt Tristán dijo...

Actualmente muchos creyentes en Dios son víctimas de su falta de espíritu crítico. El hombre lúcido, serenamente crítico y despierto no puede aceptar la fácil respuesta de la existencia de Dios. Tampoco de su negación. Vive en esa media luz de los relámpagos y de las sombras. Pero vive "sin agonía" su condición humana. Es un hombre indiferente o arreligioso. Nunca se ha hablado tanto de religiones y nunca ha sido tan grande la indiferencia religiosa. Por otro lado el ateísmo actual no es militante y se acepta con normalidad el escepticismo, la indiferencia, el agnosticismo o lo que algunos llaman "indiferencia post-atea". Aún así el debate entre creencia e increencia sigue abierto, pero con buenos modales. Excepto para los fanáticos de uno y otro bando empeñados en arrojarse sus dioses a la cabeza.
De todas formas, querido Houellebecq, si me encontrara con tu amiga le diría que tampoco estamos tan distanciados pues sólo creo en un dios menos que ella.
Un fuerte abrazo, eres grande.

Houellebecq dijo...

Me ha gustado lo de un dios menos que ella, Tristán. Es cierto. Tampoco es para ponerse así por tan poca cosa.

BITXO PARDO dijo...

Yo creo que era agnostica...aunque antes crei que era atea...ahora simplemente que soy yo misma sin ningun adjetivo en cuento a creencias religiosas,paso de que me cuentesn el cuento de que hay algo, un ser superior que nos martiriza en esta vida para despues darnos una golosina envuelta en nubes celestiales...no gracias.
Prefiero no entrar en estos debates con amigos...

arguellesacero dijo...

Creer en algo por miedo tampoco es muy alegre. Apreciaría una charla contigo mano a mano.
Gracias a Jehováh no todo empieza y termina en Haruki M.
Tengo un libro pendiente, te diré el autor, también japonés, que me han dicho está muy bien.

Houellebecq dijo...

Pues a ver quién es ese autor. Yo recolecto y aprovecho muy bien todas esas sugerencias. Yo también apreciaría una charla contigo. Tu cerebro funciona diferente. Lo digo en el buen sentido.

marikosan dijo...

Por cierto, se me olvidó una obra muy importante, el quijote japonés, la historia de Genji de Murasaki Shikibu,escrita hace 1000 años por una mujer, se considera la primera novela propiamente dicha de la historia universal. Parezco una critica literaria, pero no, es una obra simplemente genial.

POEM dijo...

yo si creo pero no en los testigos jeje nunca sería motivo de discusión entre nosotros mi idea de la religión es algo arrastrado de la infancia la idea de los angeles flotando en el aire una noche de navidad la maravillosa imagen mental de una escalera entre nubes q sube hasta Dios alguna fuerza especial q he sentido cuando me meti en una vida muy marginal y peligrosa y salí ilesa... los segundos q te salvan de un accidente mortal como si alguien t estuviera empujando.... ese momento tan irepetible del nacimiento de mis hijos la sensación de milagro e incluso verlos a diario ese amor infinito q siento por ellos eso tiene algo q ver con Dios aunq para ti suene subversivo jaja
creo q mucha gente muy pobre no serían nadie sin la idea de Dios
no sé

cada uno a su bola

lo q dice la de Arguelles jamás se puede actuar y ser inflijido a algo desde el miedo

la relación q tienes con tu amiga de todas formas es genial
"nada de puntos medios" jaja
nada de medias tintas mmm

he leido bastantes autores japoneses mañana te lo digo

reltih dijo...

todos tenemos "derechos" de creer en lo que se nos venga en ganas! pero creo que es mejor creer en lo visible, creer en uno mismo.
un abrazo

Houellebecq dijo...

Murasaki Shikibu... Qué interesante. Después de tantos contemporáneos un clásico de verdad se agradece. Esa historia de Ghenji me suena, creo que la he visto por la biblioteca lo cual me facilita las cosas. Gracias.
Poem, no me parece subversiva la gente que cree. Sólo estoy en contra de los que buscan proselitos para sus religiones, sectas o creencias. Lo de yo a mi bola y tú a la tuya esmás democrático y racional, creo que estamos muy de acuerdo en eso. Tus sensaciones espirituales con el nacimeinto de tu hijo, etc. suenan agradables y descalificarlas sería como descalificar tu felicidad, una gran tontería. Saludos comprensivos y tolerantes(nada hostiles).
Reltih, parece que nacemos diseñados para creer o para no creer. Para querer ser libres nacemos todos.

Novicia Dalila dijo...

Hola Hou,
Te leo en casa de mi parce, Annie, y tenía ganas de venir a conocerte mejor. No tengo mucho tiempo pero me he leído de cabo a rabo este post y me ha resultado muy entretenido además de gráfico, porque de verdad que casi me imaginaba el sillón y la tele enfrente...
En mi opinión hay amigos y amigos. Amigos con los que puedes hablar de todo aunque sea desde posiciones discrepantes, y amigos con los que hay temas que no puedes tocar. No por nada... No porque vaya a llegar la sangre al río ni se vaya a acabar la amistad por eso (pienso que una buena amistad no se pierde por una diferencia de opinión), sino porque es pérdida de tiempo... un tiempo que se puede aprovechar haciendo juntos otras cosas más interesantes.
En cualquier caso es culpa de la tele. Eso desde luego. Si el programa (la programación en general) fuera más interesante, no daría tiempo a discutir inútilmente.

Encantada de conocerte, Hou (te pongo este diminutivo porque es imposible para mí aprenderme tu nick entero. si lo escribiera de memoria lo escribiría mal y si lo quiero escribir bien, tendría que hacer un C&P).

Houellebecq dijo...

No te preocupes por el nick, a mí me costó un tiempo aprenderlo de memoria(es un escritor francés que me gusta, su apellido). Y sí, te he visto por dónde Annie. Bienvenida. Estoy de acuerdo en eso que dices sobre los amigos y los temas polémicos. Ahí sigue mi amistad cone sta amiga a pesar de las malas caras, y algún que otro momento... La sangre no llegó ni llegará al río con ella.

marikosan dijo...

Natsume Soseki: Sanshiro, Bochan y Kokoro.

Takashi Matsuoka: El honor del samurai y el puente de otoño.

Conforme vaya recordando, o visualizando más ya te contaré. Por cierto gracias por tu comentario de hoy.