10 noviembre 2010

Ficciones reales

Leyendo un post en “Tunoeresinteresanteparamí” recordé algo. Sobre pornografía impresa.
Debía tener doce o trece años cuando descubrí a Helga en un solar. Estaba algo manchada y deteriorada entre las páginas de aquella revista pero el poster a doble página la mostraba abierta de piernas hacia mí(seguro que pensé que sólo era para mis ojos como la película de James Bond), con los dedos como uve invertida abriendo sus labios mayores y mostrando el primer sexo femenino que vi (sin contar el de salida), con los pezones duros, probablemente alimentada su erección pectoral con hielo. Rubia y con ojos de gata del este. Nada que perdurase en mi ideal de mujer posterior. Imagino que cualquier otra en su lugar y haciendo algo similar me hubiese impresionado del mismo modo. Sólo la retengo en el recuerdo porque fue la primera, la que no se olvida(como si me olvidase de alguna, como si fuesen tantas como para permitirme perder la memoria). Helga no era virgen ni a nivel de personaje ficticio de revista. Acumulaba mugre antigua de otras manos, las del que la debió arrojar a ese solar para buscarse otras amantes compradas en el quiosco. Hoy en día no me acercaría a una revista así ni con máscara de gas pero en esos tiempos me la llevé a casa. La tuve por allí sin que lo supieran mis padres como una semana, el valor no me hizo conservarla más y sólo porque los comics de superhéroes me la defendían de miradas ajenas. Pero era un amor que no podía ser. Sabía que más tarde o más temprano mi madre no aceptaría ese rollito que me había encontrado en la calle. Si a duras penas aceptaba que acumulase Batman o Spiderman mucho menos iba a dejarme con Helga, una mujer sin apellido y con el nombre inventado.
La devolví a su solar y traté de esconderla bajo unas piedras. Allí teníamos mis amigos y yo una chabola construida a medias con la carrocería de un tractor y unas maderas. Era nuestra casa del árbol entre escombros y sin vegetación, ni siquiera árbol.
Un día llegó una especie de gorila gordo, un chico dos o tres años mayor que nosotros que nos echó del lugar porque sí, porque era gordo y porque los fuertes sin cerebro deben demostrar que poseen algo aunque solo sea fuerza. De lejos le grité algo así como “gordo de mierda, eres un hijo de puta” pero esa cobardía tardía tuvo un castigo como Bonus por actuar sin mucha heroicidad: al día siguiente Helga ya no estaba. En fin. Aquel amor de una semana fue muy real. A veces pienso en la intensidad de ciertas emociones en ciertas épocas de la vida.
Cuando dicen que el Marqués de Sade fue más salvaje en su mente que en su vida lo creo. Este hombre escribió cientos de barbaridades pero todas o casi todas estuvieron en su cabeza. En su vida real cometió excesos, alguno de los cuales acabaron en la muerte accidental de alguien. Asesinar y violar, bien poco o nada. En su mente sin embargo y por poner ejemplos aleatorios, cosas como un tipo al que cuelgan y alguien llega corriendo para beber el fruto de la última erección y eyaculación del ahorcado. Sería cómico de no ser tan asqueroso y no resulta más asqueroso porque no se lo cree ni él.  Pero con esto quiero decir que pasó a la historia más por lo que pensó que por lo que efectivamente hizo.
Es por eso que a veces me pregunto si Helga no fue más de verdad que algunas mujeres de verdad que tuve conmigo. Más de verdad, más satisfactoria y hasta más morbosa. Afortunadamente solo hablo de las secundarias, claro, no llego a los extremos onanistas de Dalí.
Los niños se conforman con poco. Qué suerte. 

30 comentarios:

marikosan dijo...

Tu relato me ha recordado una historia que me pasó a mi en Cambrils. Mis amigos también tenían una "cabaña" cerca de la estación, a la que teníamos prohibido ir las chicas, pero un día mi amiga y yo, nos aburriamos y se nos ocurrió ir a buscar a los chicos a la cabaña, el espectáculo que nos encontramos en aquel momento, con 13 y 14 años respectivamente nos pareció dantesco, y es que allí estaban 6 de ellos, con esas revistas dale que te pego...

Recuerdos perdidos dijo...

Pobre Helga, el orangután se la llevó. Saludos

Annie dijo...

Hou tienes razón, es increíble como alguien a quien no conocemos personalmente puede dejarnos una marca tan perenne en la memoria.

A mí también me ha pasado, no con una "Helga" como a ti, pero sí alguien que me revolcó y me puso a caminar en las pestañas hasta que se cansó de mí; y de él ni siquiera sé su nombre...

Besos brujos

reltih dijo...

jajajajaja qué ojala esa pedofilia se quede sólo en la mente.
excelente, fulll texto. me gusta tu verticalidad.
un abrazo

Houellebecq dijo...

Marikosan, ese espectáculo dantesco es el día a día de la adolescencia. Pero bueno, nunca me han gustado los grupos. Y menos en el tema sexual.
Recuerdos: El orangután se la llevó y seguro que no la quería como yo. Qué injusto.
Annie: Todo está en la mente. Lo que hay fuera de nosotros es tan importante como dejamos que sea. Aunque a veces está bien.
Reltih: Pedofilia... No sé. De Helga hacia mí en todo caso. Y bastante involuntaria. ja,ja.

Pilar dijo...

Una imagen, una impresioón y algo que hasta entonces no sabías se conviere enfundamental, descubrir el sexo es siempre una curiosa aventura, que supongo nos marca hasta que madurez y experiencia situan la sexualidad en el lugar que nos es propio a cada uno, y que muchas veces no coincide con el aprendido.

Me ha gustado imaginarte con dce años, hasta que he mirado a mi hijo menor, ¿habrá encontrado a su Helga? Por favor, no quiero encontrarla yo...

EL BLOG DE MARPIN Y LA RANA dijo...

Tu post no es bueno, amigo.
Es excelente. De lo mejor que he leído en mucho tiempo.

Un abrazo de Marpin y La Rana.

Pilar dijo...

Me acordé de tí.

http://www.elpais.com/articulo/cultura/Goncourt/distingue/polemica/prosa/Michel/Houellebecq/elpepucul/20101109elpepicul_3/Tes

MEME dijo...

Pues tu relato me resulta muy familiar yo solía jugar en una vieja fabrica llena de arboles de morera y escombros donde recogía hojas para mis gusanos de seda y allí me encontré por primera vez con el sexo plasmado en papel couché fue impactante para mi, en serio, no tenia ni idea de nada de todo eso, ni me atraía nada del tema, pero uff que fuerte que se pudieran hacer todas esas cosas con el cuerpo humano, increíble por aquel entonces para mi...

Besos y siento haber cerrado sin decir adiós pero mi blog hacia aguas por completo por ello ya no reabro mas la Normalidad, me estoy reciclando por otros mundos y ahora prefiero escribir en soledad en otro blog, cuando me recupere te doy un toque, por que que me encantaban tus comentarios siempre sabias de que hablaba...Nos "vemos"

Andario dijo...

Siempre he presumido de mi mala memoria. No recuerdo qué hacía la hora antes de darle mi primer beso a una chica, ni lo que hice la hora después. No recuerdo lo que hacía la media hora antes de follar a una chica por primera vez, ni lo que hice media hora después.

Y sin embargo, hay gente que recuerda su primera guarra de papel satinado y probablemente pegatoso; guarra convenientemente bautizada para la ocasión, incluso.

¡Hay que joderse!

(O en su defecto, meneársela de memoria, cada cual lo suyo...;-)

maloles dijo...

Cuánto cambio por aquí, dioxmio, aunque el contenido sigue siendo de mi agrado. Vaya, pornografía impresa... eso sí es una reliquia a conservar! jajajaja

Houellebecq dijo...

Maloles, cuanto tiempo, pensaba que ya ni estabas en esto de los blogs. Bueno, veré lo que se cuece por tu espacio. Si se cuece algo. Y me gusta que parecies cambios. Yo que siempre me creo tan estático.
Andario, la memoria está ahí. No sé si es porque la tengo de forma innata o porque la cultivo leyendo o escribiendo. Pero si quieres presumir de mala memoria tampoco lo veo mal porque esta es un arma de doble filo. Aquí no recuerdo nada que me agobie especialmente pero hay recuerdos que me encantaría tirar a la basura y que desaparecieran por siempre jamás pero no, están ahí, asquerosos y más pegajosos que aquella sucia revista de aquellos sucios años(aunque estos no los veo más higiénicos, la verdad). Sólo en el hecho de que la pornografía de segunda mano no mancha porque la ves por internet.

Houellebecq dijo...

Pilar, después de mi alegría con el premio Nobel, no hay más que ver lo que me gusta literariamente hablando en el perfil, me cae el Goncourt (quiero decir que le cae el Goncourt a mi ídolo, ejem). Uno de los premios que más respeto por no decir el que más. El Nobel hasta Vargas Llosa iba dando tumbos. El Cervantes no me acaba de convencer mcuhas veces y del Planeta mejor ni hablo por si ofendo. Pero el Goncourt casi nunca me falla porque suelo descubrir grandes escritores con él. Este año n descubro nada pero me alegra. Como es un premio prestigioso y elegante sólo te dan diez euros. Pero Houellebecq ganará mucho más. Incluso más de lo que ya ha ganado. Saludos.

Houellebecq dijo...

Meme, ya me extrañaba que no podía entrar en tu blog. Bueno, te agradezco que por lo menos des el aviso. Pensaba que estaba vetado allí por algo y ya ves, todo lo contrario. Desde luego si comento me gusta leer primero el post con atención para saber de lo que hablo. Me puedo equivocar pero creo que tu blog era bastante claro y se entendía muy bien. Así que... Bueno, estoy seguro de que avisarás cuando regreses. Ya ves que lo doy por hecho. Saludos.

Houellebecq dijo...

Marpin, me alegra viniendo de un blog en el que estoy bastante a menudo. Como si no tuviera casa...

Aitor Maiden dijo...

Esas primeras experiencias son imborrables. Yo, la verdad, tenía una panda de amigos cuyas hormonas hicieron aparición demasiado pronto, y además no tenían vergüenza ninguna. Como yo era el modosito del grupo, siempre era el que se quedaba sin su ración de Helga particular.

Houellebecq dijo...

Comparto contigo Aitor, lo del modosito del grupo. Nunca me gustaron las masturbaciones colectivas y nunca participé en ninguna. Tampoco me escandalizan. Era el modosito pero no el gilipollas, cada cual que hiciera lo que quisiera con su polla. Saludos.

MEME dijo...

¿VETADO? Todo lo contrario Houellebecq,,, tenias zona VIP,,, Es dificil explicar los motivos por lo que lo dejé, bueno dificil no tal vez muy personal y por otro lado solo lo entenderias si estuvieras en mi cabeza por que hay cosas que tal vez solo yo sepa el por que,,,y da por hecho que te aviso,,,de todas formas sigo leyendo los blogs que sigo, a si que nos vemos por tu mundo hostil.

Houellebecq dijo...

Bueno, pues ya dirás algo. Yo estaré por aquí. Más o menos lento pero siempre por aquí mientras respire. Besos.

"ACAPU" dijo...

Yo también pensé en ti cuando oí por la radio lo del Goncourt, incluso pensé que igual el premiado se escondía bajo tu seudónimo (pero luego lo descarté, si quería esconderse bajo un seudónimo, hubiera elegido otro nombre menos parecido ¿no?), en fin, debía estar medio dormido.
Respecto a Helga, estoy terriblemente confuso y decepcionado, yo pensaba que ella sólo tenía ojos para mí cuando la liberé de aquel gorila gordo en la prisión de Carabanchel... En fin, me has pillado en plan chistoso, lo que quería decir es que me gustó el post y que esas cosas nunca se olvidan, además es verdad, yo recuerdo con más intensidad algunas "masturbaciones?" (no me gusta el significante, me recuerda a "turba", y a "turbación", pero sí el significado) que algunas experiencias sexuales compartidas.

Bueno, lo dejo ya. Un saludo.

jordim dijo...

Yo estoy esperando a que hablen de Sade en el programa de la Campoy..

Houellebecq dijo...

Acapu, yo pensé durante un rato que era el premiado. He asimilado el nick demasiado, me lo he creído, desvarío...
Jordim, en el programa de la Campoy no hablarán de Sade ya. Recuerdo la última polémica con cierta película del festival de Sitges y el ataque de conservadurismo carca que les dió a todos.

Anne dijo...

Me ha gustado mucho la lectura.
La verdad es que cuando eres pequeño y empiezas a descubrir cosas, sobre todo en lo referente a la sexualidad, hay momentos, imágenes o personas que quedan grabadas.
"A veces pienso en la intensidad de ciertas emociones en ciertas épocas de la vida."
Totalmente de acuerdo contigo. Todo depende de la época en la que suceda. El problema nos viene cuando ya sabemos demasiado, después igual nos aburren las cosas.
Tal vez deberíamos conformarnos con poco, como cuando fuimos niños.

Un beso

POEM dijo...

me encantan estos pensamientos tuyos y me zambullo en la infancia donde teníamos cabañas en los árboles del bosque

jaja Helga era como el maniquí de Bukowski siempre te daba todo lo te gusta con una sonrisa morbosa de gata eslava!!!

yo esas revistas las encontraba en el cuarto de mi madre

y me quedé un poco confundida pero acto seguido me hacia muchos dedos seguidos con las historias guarras q venían en esa revista deseando q se me ocurriese en la realidad mmmm


por cierto tengo 3 hijos masturbadores jaja
creo q no usan las páginas porno de Internet sino su fantasía creo

Houellebecq dijo...

O sea, Poem, tres hijos perfectamente sanos y normales que saben dónde encontrar fácilmente el placer.
Los cuartos de los padres... Otro clásico del hayazgo de la pornografía en la adolescencia. Ese se me había olvidado. Pero es que mi padre la escondía muy bien o tenía mucha imaginación... como tus retoños. Saludos.

Vanessa dijo...

Curiosa historia. Idealizaste tanto a Helga que luego no encontrabas ninguna como ella. Lo q debes hacer la próxima vez q tengas una mujer de verdad a tu lado, es q te haga un posado de dos páginas de revista aver si te impresiona de la misma manera!
Aunque la manera en que miran los ojos de un niño es distinta, y se queda grabado para siempre.
Besoss!

Houellebecq dijo...

Sí, Vanessa, ya no idealizo nada. De todos modos, lo del posado estará igualmente bien.

neko dijo...

Me encanta como escribes Hou, me parece una auténtica maravilla la manera que tienes de plasmar recuerdos.
Si pudiéramos volver atrás y seguir mirando la vida con aquellos ojos que todos tuvimos que sencillo nos parecería el día a día, aunque por qué conformarse cuando hay tanto que ganar ahí fuera?

Houellebecq dijo...

Al final sólo queda mirar aquellos recuerdos idealizándolos o tratar de mirar el presente forzando esa mirada más o menos poética. Tratar de vivir el ahora del mismo modo y maquillándolo un poco. Sin engañarnos demasiado, claro. También hay que pisar tierra firme.

Mario dijo...

Te pido disculpas por llegar tan tarde a esta historia. Me es familiar. Y sucede así porque, en el fondo, todos tenemos historias que nos juntan...
A veces, nuestras musas, deben ponerse de acuerdo y empezar a tocar las teclas en nuestra cabeza pensante y doliente, para hacer trabajar nuestros dedos sobre el teclado.

Me ha gustado. Y me ha gustado, incluso, antes de empezar a leerla. Porque vengo recomendado por tu contagio, o por tus maneras, o por el orden carencial de tu forma de ser, letra mediante.

Así que empecé disculpándome y termino agradeciéndote esta historia dibujada sobre el tapiz apantallado, catódico y cuadriforme que nos une.

Gran abrazo

Mario