11 junio 2011

No tengo remedio pero sigo buscando cura



Como llevaba unas semanas entre escombros y casas aguardando el derribo no me parecía surrealista la escena. Estábamos en mitad de una calle llena de cascotes, con la mesa puesta (y muy bien puesta, añadiría, alguien había decorado el centro de mesa con rosas) y éramos diez o doce personas rodeándola e inclinándose ya sobre la comida después de una jornada de estrés, de un trabajo que consiste en imponer el orden al desorden después de la tempestad, en este caso después del terremoto. Estaban siendo semanas estas en las que me sentía como en una película de ciencia ficción post-apocalíptica o mejor, como en un comic post-apocalíptico. Alguien me dijo que dejase de mirar las cosas como un niño, que todo es drama. Yo le respondí a alguien que entonces dejaría de ser divertido.
Alguien que no me caía bien sin razón aparente pero muchísimas a nivel subconsciente y a quién yo no le caía bien se sentó a mi lado. Debía ser alguien muy masoquista. Yo suelo buscar compañeros que me caigan bien.
Venía a pincharme, a “joderme un poco” como le gustaba decir con esa sonrisa irónica que siempre acompañaba a sus tareas de tocapelotas profesional. Una de esas personas a las que no entiendo. Alguien que siempre tiene la razón, que solo cree en una verdad y que suele ser la suya, que si alguna vez le llevas la contraria es tu enemigo hasta que la muerte os separe, alguien que se toma como algo personal que alguna vez, aunque haya sido de manera amable, le hayas dicho que no opinabas como él. Y claro, luego está mi apariencia. Para algunos la apariencia de alguien tranquilo que lee libros. Pues sí, algo sí se me corresponde la apariencia con la realidad. Paso mucho tiempo pero nunca el suficiente con libros. Pero entre mi apariencia y mi verdadero yo hay una pequeña desviación en la autopista, un punto en el que me detengo antes de ser yo mismo y me dedico a contemplar un paisaje menos amable: el de mi otro yo más animal, ese al que al que tras un periodo continuado de que le toquen las narices aunque sea en sentido figurado le convierten en otra cosa muy diferente a “un tipo tranquilo que solo lee”.     
Y comenzó con sus temas políticos y fascistas y cerrados. Y yo esquivé bien los primeros golpes y como no quería perder el tiempo con él le dije que no me gustaba la política. Pero él que sí, que ya esa era una opción, que ya me había manifestado antes sobre algo que era política y yo que no, que mi política alcanzaba hasta el presupuesto que le dedicase el Ayuntamiento a las Bibliotecas. Pero no. No sé si era el vino que ayudaba a su política(un vino peleón para peleones) o qué, pero él insistía mientras yo le prestaba la mitad de mi atención y el resto a los demás que conversaban sobre temas más agradables y húmedos. Y entonces el tipo me cogió del brazo(no me gusta), acercó su cara a mi rostro(me gusta menos), me enfocó su aliento a la nariz (me da un poco de asco), me volvió a menospreciar por parecer un “hombre tranquilo” (me da igual pero en esta situación sumó puntos), me dijo algo sobre que le hablase polaco para reírse un rato (que le hablase catalán quería decir, como si a mí me ofendiese algo sobre Cataluña solo por haber nacido allí, también me da igual pero volvió a sumar puntos por el tono), que cogería una porra y se la metería por el culo a los indignados (le dije que fuera a hacerlo y me dejase en paz),  que si él iba a poner en cintura a los rojos como yo (no soy rojo ni verde ni lila, solo me estaba poniendo cárdeno en ese momento pero él me tachó de izquierdas por reírme con cierto cómico de La Sexta), que cantase una vieja canción de tiranos o no me levantaba de la mesa y eso sin soltarme el brazo. Y luego el vino que yo había tomado, y el mal día de trabajo y lo que me agobian los pesados. Es increíble la cantidad de circunstancias que hay que sumar para enfadarme de veras. Pero a pesar de lo difícil de esa estadística que me lleve a la rabia… ¡las causas se dan cada cierto tiempo!
Y entonces fue cuando me levanté y me solté de su brazo y con el otro en el que llevaba un cenicero (ese cenicero estaba en esa mano de manera premeditada) se lo estampé contra la frente. Así, sin pensarlo mucho, que si piensas todo queda en nada.
A los puntos que sumó para cabrearme están los siete puntos que le pusieron una hora más tarde en un hospital de paredes agrietadas como todo en este pueblo.
Por supuesto el malo de la historia soy yo. Aunque tenga razón me pierden las maneras, dicen por ahí. Pero en esta caso nadie entendió que yo homenajeaba al agredido. Que golpear a un fascista es darle la razón. ¿No están a favor de la violencia?            

33 comentarios:

RELTIH dijo...

Y EL FASCISTA, DESPUÉS FRESCO, DE VICTIMA, EL PUTO. Y CON ESTO NO ES QUE ESTÉ DE ACUERDO CON LA VIOLENCIA. JEJEJEJEJEJEEJE. FULLL TEMA.
UN ABRAZO

mara dijo...

pues sabes q te digo?? que yo debo de tener menos paciencia q tu,pq en el minuto uno ya lo habría mandado al puto carajo ¡¡¡ pero q asco de gente¡¡¡ q se creen q son??? aarrgg me sacan de mis casillas ,te diré algo, con eso del cenizerazo he disfrutado, eres mi heroe, un fuerte abrazo,espero q no te pusiera una denuncia el cabrón,aunque me dá ke si...

MEME dijo...

No tenia ni idea de que retomaste el blog me gusta leerte.
BESOS

EL BLOG DE MARPIN Y LA RANA dijo...

Juicio de Faltas al canto, entiendo. Dependiendo de las lesiones, quizá un procedimiento abreviado. Molestias, dinero y malos tragos. ¿Y para qué? No cambiará ese venado de parecer ni de actuar. En un caso así, una mirada de desprecio, el silencio, la ignorancia o simplemente coger la silla y cambiar de lugar, es mucho más efectivo. La violencia nunca es el camino.

Un abrazo de Marpín y La Rana

Houellebecq dijo...

Sí señor, como conoces las leyes, juicio de faltas interruptus porque dice que le han pedido que no denuncie. En realidad le han chantajeado. Este hombre está lleno de secretos y faltas así que si denuncia le puede caer otra denuncia boomerang por otros asuntos.
Reltih, yo no estoy de acuerdo la violencia tampoco. Al menos cuando pienso.

Houellebecq dijo...

Meme: Bonita foto de perfil. Sigo por aquí y muy feliz de ver como van llegando los seguidores más fieles incluso sin aviso previo. Vengo con ganas de quedarme. Aquí me desahogo de todo lo que me molesta del mundo.

Mara: Tu paciencia no sé si es más grande o menos que la mía. Ni siquiera se si la elegimos. A lo mejor si yo tuviera menos paciencia como tú no me hubiese calentado tanto como para usar un cenicero como arma y lo hubiese arreglado con un par de gritos o así. Mejor reaccionar pronto que tarde ya que si lo haces tarde puede ser cuando ya no pienses, como yo. La denuncia no llegó por lo que dije más arriba. Nadie quería hacerle de testigo(le dijeron que dirían lo contrario de lo que habían visto) y hasta que se ganaría otras denuncias por otros asuntos. No cae bien el pobre.

Angéline dijo...

Imagino que esa sensación in crescendo que te llevó a coger el cenicero fue suficientemente exasperante como para ello, pero quizás esos siete puntos los presuma como que tenía razón (encima..). La violencia física echa por tierra las posibilidades de una agresión verbal en condiciones. Fíjate en las tertulias, cuando dos personas se enzarzan en una discusión han de poner su temple a prueba para responder con ingenio, rapidez y contundencia pero el primero que acude al insulto (el recurso más fácil) pierde la credibilidad del grupo y da a su contrincante la victoria. La verdad es que el golpe con el cenicero me soltó una carcajada, no me lo esperaba, pero no sé por qué razón, quizás un par de años de tu blog, algo me hace pensar que podrías perfectamente hacerle más daño girando la cabeza hacia él y soltándole una frase con peso que le diese la impresión inequívoca de que contigo no tenía margen para su charla, que para ti ese tipo no era nada. Brutal sinceridad, de eso me han acusado varias veces, yo lo llamo justicia poética, y si alguien del estilo al que se sentó a tu lado no quiere escucharlo, que no pregunte primero. Un saludo, Houellebecq, observando tu mundo.

Houellebecq dijo...

Las palabras adecuadas están mejor vistas. Estoy de acuerdo. Y con este tipo de gente es incluso fácil porque nadie está de acuerdo con ellos y tengo el terreno abonado para que me sostengan y porque no tengo problemas para expresarme en voz alta y con argumentos cuando algo o alguien o este no me gustan(de ahí su animadversión que venía de atrás, de otras conversaciones en las que siempre lo dejaba en jaque). El problema está en el título del post ¿En qué no tengo remedio y sin embargo busco una cura? Pues en que enfadado soy un primate y no estoy para muchas charlas y lo que nunca, nunca se puede hacer con el primate es tocarlo o agarrarle, el contacto físico es algo muy íntimo que el primate interpreta como invasión de espacio o algo peor. Mi primate estaba cruzado y se sintió agredido a todos los niveles por el otro tipo. Por cierto, no recuerdo si alguna vez lo he dicho pero a mí el alcohol me sienta mal y por eso no suelo beber(y así de paso justifico también la fotografía del post). Gracias por estar ahí, Angeline, tan buena observadora.

Anónimo dijo...

Vaya, cuánto he tardado en enterarme de tu regreso! Bienvenido, si puedo permitirme darte la bienvenida a tu casa.

Y menudo regreso. Es interesante conocer los límites de uno mismo pero puede ser conveniente evitar que colmen el vaso de nuestra tolerancia. Ojalá no te lo vuelvas a cruzar, ni a él ni a otros similares aunque dada su abundancia es harto improbable. Aún así suerte.

Pilar dijo...

Lamento las complicaciones de después, lamento que la acción tenga su juicio (aunque no llegue al tribunal) y las palabras venenosas se las lleve el viento.
No me gusta la violencia, pero mientras te leía iba pensando en cómo ibas a cerrarle la boca, al ser posible sin dientes.

Lo mejor el silencio del desprecio, pero que poquito relaja, ¿verdad?

(Un hombre tranquilo también termina con pelea ;)

Besos

Annie dijo...

Hou conforme te fui leyendo me iba subiendo la rabiecita a mí también, al parecer el tipo es insufrible!!! Pero lo de darle con el cenicero en la cabeza... jajajajajajajajajajajaja
Yo le hubiera dicho en catalán: "Sembles una canalla" y así él no sabría si lo estabas insultando o como traduce la frase, lo tratabas como lo que es, un niño.
Me alegro de que las cosas no hayan pasado a mayores...

Besos mágicos y buen inicio de semana

neko dijo...

No sé... jamás defiendo la violencia física, pero este tipo se lo ganó a pulso, es mas, yo creo que era justamente eso lo que esperaba y buscaba de tí, la pena es que lo consiguiera Hou.

Muchas veces la ignorancia hacía estas personas es lo que mas les duele, aunque es tan dificil a veces que no es de extrañar que acabara así el asunto.

Que rabia me da la gente que disfrute tocando los huevos.
Espero que a la próxima sepas enfrentarte de otra manera a una situación similar y nos lo cuentes.

VANESSA dijo...

Me recuerdas a mí en cierto aspecto, la apariencia y mi verdadero yo, a veces no parecen ni primos lejanos..aunque yo los ceniceros los dejo a un lado, jeje!
Me cae fatal la gente q te encasilla sólo por ver un determinado programa de TV, por vivir en un determinado sitio, etc..
Besoss!

Houellebecq dijo...

Gracias persona anónima. Sé que existen muchos como tú que leen sin comentarios pero leer continuadamente ya es una forma de decirme algo(algo agradable, que me lees).
Pilar, como se que eres una persona pacifica o por lo menos razonable y no dada a la violencia (creo que casi nadie por aquí lo es) es especial tu apoyo.
Siempre intento ver algo bueno en la gente pero no siempre acierto a conseguirlo como en el caso de este individuo.
Neko, es curioso como todos asegurais no defender la violencia física, ni siquiera yo que la ejerzo 1,7 veces al año (lo he contabilizado con la estadística) pero nunca la busco. A veces me la encuentro porque me muevo mucho, conozco a mucha gente o me doy a conocer demasiado y sin callar lo que pienso(aunque nunca insulto a nadie ni le digo que lo que piensa es más estúpido que lo que pienso yo). Suelo resolver mis disputas como me recomendaba Anegline más arriba y cuando las resuelvo como ene ste caso con un cenicero siento que he fallado en algo porque hay un después dónde me suelo arrepentir. Sí, mientras escribía transmití la rabia que sentía al papel y lo habéis notado muy bien pero cuando he salido bien de esta y veo las cosas fríamente... No me siento orgulloso de mi arranque de furia. Siempre espero que no haya una próxima vez y a veces hasta consigo evitar algunas. A ver si bajo la media.
Vanessa: Cogí el cenicero porque no tenía más a mano el centro de mesa y por no estropear las rosas. Y porque no pensé mucho. La gente pone etiquetas todo el tiempo. Nosotros a veces también lo hacemos sin querer. Se hace por no pensar. Cuando no piensas nada de nada te conviertes en encasillador profesional. Pura pereza mental.

Ximo Segarra "ACAPU" dijo...

Se veía venir... Sé que no esperas que nadie te dé la razón, ya sabes de sobras que nunca hay razón para reaccionar así y tú mismo lo dices en el título: "...pero sigo buscando cura".
Pero sé de lo que hablas, cuando por tu apariencia, por tu forma de hablar o de estar o por lo que sea, alguien se cree con derecho de meterse contigo. Suele resolverse con un par de palabras o con un par de miradas (no de amor precisamente) pero cuando insisten e insisten... ufff. Difícil situación.
A l@s tocanarices dan ganas de eso, de reventarle las idems... pero siempre es mejor no hacerlo. O si se ha hecho saber que es mejor no volver a hacerlo.

Houellebecq dijo...

Annie, qué bien se te está dando el catalán. Pero no era eso lo que me molestaba de él. No peleo por banderas. Lo de polaco es porque al salir de cataluña comienzo a ser catalán. Cuando estoy aquí ni me doy cuenta pero la nacionalidad o el lugar dónde has nacido pesa más al salir de él. Es una etiqueta más que colgarte. En mi caso no se me debería colgar porque ni tengo acento ni defiendo una tierra en particular , ni siquiera la mía(ni la desprecio, ojo). Cuando salgo fuera estoy muy receptivo al lugar que visito y me interesa más lo suyo que lo mío. Y aún así, siempre encuentro imbéciles. Hablen en el idioma que hablen siempre hay alguno que lo usa para decir estupideces.

Mario dijo...

Yo, que no creo en los curas, sigo buscando remedios amayas.

Es una pasada leerte. Es un placer venir aquí y posicionarme contigo. Puntuar, puntualizar y decirte que yo, de ser yo, en un receso entre cura y cura, le arranco la cabeza después de que tú, amigo, se la hayas punteado y puteado con ese golpe y ese goce supremo, o algo así.

He estado unos días fuera de mí. Esto quiere decir que mientras he viajado en coche, en AVE, en cercanías, mientras he paseado las aceras, no he dejado de pensar en las ganas que empiezo a tener de escribir. Mis historias se me adhieren a la piel de la memoria, o posan ese germen en mi cabeza y empieza a crecer, a hincharse con los riegos sanguíneos y con los riesgos de los pensares. Ahora, ya te digo, están a punto de brotar, de salir, de pedirme ver la luz y las sombras que mis ojos distinguen.
Pero eso será otro día, de aquí a cuando sea…
Porque llego aquí, y a otros blogs que compartimos, y la boca se me hace letra. Y sólo sirvo para admirar y comentar y dejar en un estado suspensivo y suspendido mi literaturiedad. En mí se cumple la máxima aquella de no escribir hoy lo que puedas “hacer” mañana.

Así que, felicidades, y un abrazo.

Mario

VANESSA dijo...

Me alegro de que te sientas identificado con mis posts, al menos no estoy sola en esto...
Tú lo ves desde una orilla del río y yo desde la otra orilla, aunque a veces se seque el río y lo veamos desde el mismo lado.
Besoss!

Marián dijo...

¡Qué bueno eres¡...
¡¡Fijate¡¡...
resulta que desde hace tiempo me tienes como seguidora...y como si tal cosa...¿te lo puedes creer?...YO...¡pasando desapercibida¡...
Saluditos.

Rackham the Red dijo...

:-) Me has recordado algunas cosas con esta entrada... que obviamente no contaré, aunque puede que alguna te sirviera de consuelo. La violencia no sirve para maldita cosa que para generar más violencia, por experiencia propia; y espero que el individuo descrito no siga trabajando contigo, sería una situación bastante desasosegante como poco.

En cuanto a los remedios, tal vez estés equivocado... ¿Y si no eres tu el que necesita remedio sino estos individuos, y los pasotas acojonados que no hacen nada para evitar que lleguen a más? ¿Quien tiene que poner remedio a las cosas, el tipo que va tranquilo y no se mete en nada, el belicoso que busca camorra, o el imbécil que le hace la ola al último?

Generalmente estos tipos chulescos se amparan en que nadie les para los pies y en que saben que la gente es intimidable. Nadie les planta cara, nadie les ha dicho nunca que así no... Lo que hiciste fue simplemente cortar de raíz algo que no debería haber crecido nunca. Y la prueba está en que nadie quiere declarar en tu contra. Una persona agresiva se gana antipatías y que la gente le denuncie... No veo agresividad en lo que has hecho Houellebecq, veo defensa personal, que es distinto. Y veo que el resto de gente también lo veía, pero que nadie había hecho nada hasta que tú tomaste un cenicero y dijiste claramente que hasta aquí. El remedio lo necesitamos todos los que consentimos que haya personas que puedan cruzar lineas sin ninguna oposición ni mensaje claro de que por ese camino no.

No te felicito porque supongo (o mejor, sé) que estas cosas le dejan a uno muy triste... Pero no busques remedio para ti, que no lo necesitas. Siempre habrá personas como la que describes, pero lo que no sé es por qué nos empeñamos en dejarlas hacer libremente...

Houellebecq dijo...

Mario, te ocurre mientras viajas algo muy similar a mí, que para distraer tal vez esos viajes no solo leemos literatura sino que a falta de un lugar dónde escribirla la vamos pensando y conseguimos madurar algunas ideas precisamente fuera de casa. No siempre se llega virgen al papel, casi nunca, yo siempre me enfrento a la página en blanco con la mente en sucio, en borrador, pero con alguna idea que luego atraerá a otras y sobre la marcha. Espero encontrarme con las nuevas ideas que te has encontrado viajando. Yo cuando me muevo me voy tropezando con algunas. No puedo evitar pensar que en tu caso tal vez sea igual. Saludos.

Vanessa: ¿Sola? Como podrías estar sola en asuntos tan humanos y naturales como los que aportas. No soy el único que se identifica. Tal vez sea uno de los pocos a los que no le importa admitirlo.

Houellebecq dijo...

Eso, Marián, pasando desapercibida y yo sin enterarme. Pues eso es lo que me gusta,averiguar quién se esconde detrás de las estadísticas que leo en el blog. Curioso que soy. Bienvenida y espero que no te alejes mucho. Veo que tienes espacio. Más blogs por leer, algo de lo que nunca me quejaré.

Houellebecq dijo...

Rackham, apoyándome en mi memoria sabía que te vería por aquí en un post como este. No sé por qué lo sabía pero imagino esas anécdotas que no quieres explicar, recuerdo haber leído en uno de tus blogs sobre una personalidad inconformista que no se queda sentada y esperando los golpes precisamente. Por lo que leí hacía tiempo ya me imaginaba que tendrías experiencia en no dejarte agobiar más de la cuenta. Y como conocedora de estos casos ya me das el consejo que yo me doy a mí mismo mil veces, que la violencia no trae nada bueno. En este caso he salido indemne pero otras veces ha habido respuestas más duras contra mí y he perdido más de lo que he ganado. Si lo sabes por experiencia ¿Qué te puedo decir? Supongo que aquí mi fallo es que en lugar de dejarle hablar le podría haber dejado en ridículo de palabra y también hubiese tenido el beneplácito de todo el mundo(aunque eso da igual, los demás, digo). No me gusta perder cosas y que se me pierda el control me molesta. Y ese 1,7 de peleas anuales que tengo contra individuos de esta calaña(las mujeres nunca me han sacado tanto de quicio y si lo hacen da igual, tengo un afortunado bloqueo contra la violencia de género, nunca he tocado ni tocaré a ninguna con violencia física)ya demuestra que podría usar más la cabeza (no soy tonto del todo) y menos los ceniceros o lo que tenga a mano(otra vez fueron unas llaves entre mis dedos).
Me gusta cuando dices que no me felicitas porque estas cosas le dejan a uno triste. Qué buena conocedora te siento del asunto. Así me hizo sentir brevemente. Eso acompaña.

neko dijo...

Seguro que consigues bajar la media. Pero te doy razón en una cosa, muchas veces es mas poderosa la violencia psicológica que la física, y sin embargo no le damos la misma importancia ni lo vemos como algo tan grave cuando sí debería serlo para aquellas personas que debido a sus inseguridades personales viven en un estado de continua defensa y ataque.

Creo que tal vez lo que me sucede es que jamás he conocido a gente que me agreda verbalmente de esa manera tan bestial, porque físicamente jamás he levantado la mano a nadie, pero en el aspecto psicológico creo que hubiera sido mas agresiva que tu.

Houellebecq dijo...

Pues es lo que me planteo neko, que esa gente que agrade tan fácilmente de manera verbal me parece extraña, no se suele dar, pero si aparece uno tengo la sensación de que me escoge a mí como saco de boxeo. Alguien me dijo alguna vez que las palabras hacen más daño que los golpes. Según qué golpes y según qué palabras, pienso yo pero hay mil maneras de salir bien de una situación simplemente hablando.

LISS dijo...

Sumar puntos y apuntalarle la cabeza a alguien porque te saque los nervios y los estire hasta el punto de convertirte
en otro yo del que no estas demasiado orgulloso es algo que me resulta familiar.
Soy chica pero humana...
No debo alentar la violencia porque es el camino mas rapido de evitar a esos mosquitos toca-cojones pero en realidad
luego no te sientes mejor.Y si le ignoras y evitas el conflicto tampoco te sentiras mejor (porque por dentro seguirás
en ebullición) pero al menos evitarás males mayores.
Se que todo esto ya lo sabes...pero quizás si tienes muchas de estas frases diferentes en la cabeza resonando puede
que así la próxima vez que te toquen los cojones no saltes o el cenicero este mas lejos ;)

Anónimo dijo...

LA MONDA:
Mantiene una inocente y amistosa conversación con un conocido al que no veía desde hacía mucho tiempo y éste se lo agradece golpeándole el cráneo con un cenicero,tras lo que huye del lugar de los hechos.
Las fuerzas del orden buscan por tierra,mar y aire al desaprensivo autor de la brutal agresión.Se cree que ha sido visto en las selvas del Congo en compañía de un tipo con dos pelos y bla,bla,bla...


-Pero mire que llega a ser burro Houllebecq.
-Tuve que hacerlo jefe,tuve que hacerlo.

* * *

Y bueno,ahora sólo faltaría una fotografía de la víctima.Pero como no tengo ninguna lo dejaremos aquí.
Un saludo,Hou.

Peter.

rafarrojas dijo...

al principio de la historia me he identificado con el facha, pero no por facha, sino porq no puedo evitar llevar la contraria al personal (en cierta forma, como forma de ver en su estado puro una postura... la del otro...)
Luego me he identificado contigo porque en varias ocasiones me he encontrado en una reunion social perdiendo el tiempo con alguien q no solo me impide estar con quien realmente quiero estar, sino que ademas solo pretende hacer danio (no tengo acentos, ni enies: estoy en Noruega).
Y luego no me he identificado con ninguno, porque no tengo los huevos para romperle la crisma a nadie (y, quiza, siendo generoso conmigo mismo, porque no me gusta nada).

Tuve un amigo que no lo era, q me envenenæo (y supongo q yo a æel) durante mucho tiempo. Acabe mandæandole a la mierda de la forma mas correcta pero firme que pude. Nuestros comunes amigos me reprocharon (y me reprochan) q lo hiciera.

Me ha gustado la entrada. Me veræas mæas por aquæi.

Houellebecq dijo...

Pues sí, Lissi, a ver si mantengo todas esas frases y buenos pensamientos por mi cabeza cuando realmente hacen falta, en caliente. Y claro que te resulta familiar lo leído porque has pasado mucho por aquí. Creo que la que más. Qué bueno. ¿Sigues por Barcelona? Espero que te vaya bien por mi habitat habitual. Aunque últimamente está muy movida, dicen. Besos.

Houellebecq dijo...

Peter, si eres quien imagino y estoy seguro que no hay más cera que la que arde ni más Peter que el que eso suscribe(la referencia a Mortadelo es inconfundible) ya podias imaginar que algo así podía pasar aunque tal vez no tan grave. Coming soon in Barcelona: yo mismo. A ver si quedamos algún día. Estoy pensando en subitular el blog con aquella frase en inglés de aquella canción que me pasaste por mail. Nos vemos.

Houellebecq dijo...

Rafarrojas: Más que con el facha te has identificado con llevar la contraria. Yo suelo llevar la contraria sin ofender demasiado pero eso es producto del escepticismo y de que si no cuestiono lo que me dicen siento que peco de ingenuo. Aunque nadie esta libre de identificarse con un facha ya que como digo al final mi acto no deja de ser fascista, no me engaño ni le pongo paños calientes al acto.
Cambiando de tema creo que me has dado muy sana envidia diciendo que estás por Noruega. No soporto el calor y aquí empezará pronto. Y bueno, lo de la ñ no molesta, se entiende perfectamente. Saludos desde España que se empieza a calentar, en muchos sentidos.

LISS dijo...

Pues si sigo por aqui...el corazon me esta tratando muy bien y esta ciudad quizas por lo agitada o a lo mejor por eso mismo cada dia me encanta mas...solo falta que yo termine de adaptarme...recuerda que durante mucho tiempo he sido una chica de campo.( y si que soy de las mas antiguaspor aqui...no se si la que mas...y te leo siempre aunque no te comente ... ya sabes que me encanta lo que cuentas y como lo haces) :D

Anónimo dijo...

Efectivamente,no hay más cera que la que arde y sí,soy el Peter que piensas.Subtitula el blog con esa frase si quieres o con cualquier otra que creas adecuada.Un placer leerte,como siempre.
See you soon!

Peter.