19 junio 2011

Recordando viejos conflictos de pareja



Seguro que esa grieta en el muro no le había importado nunca tanto a nadie como a mí en ese momento. Estaba sentado en una silla del local libre de humos pero no de algo que se quemaba.
Había sido un comentario sin importancia, algo que a ella no le había gustado. Lo supe por su gesto y su silencio pero más por el silencio. Al principio no le di importancia porque me estaba quemando la lengua con el café. Recuerdo que pensé que durante esa semana ya se me había echado a perder el paladar, esas quemaduras en la boca no perdonan. Sé que pensé más en el interior de mi boca que en lo que había dicho sin mala intención pero muy mal recibido por ella que como primera respuesta o tal vez como segunda si contamos que la primera fue su silencio, fue mirar bruscamente hacia fuera del local, este tenía la puerta abierta y se veía pasar una porción de los caminantes del Paseo de Gracia de Barcelona (en el que yo más bien había caído en desgracia por culpa del café caliente y hablar más rápido que mi cerebro). No importa qué dije y mucho menos el tono que fue casual y nada ofensivo pero a ella no le gustó. Ella siempre tiene o tenía un enfado preparado y a punto.
No necesitaba muchas más pruebas para saber que se había enfadado y que su primer silencio y el gesto brusco hacia fuera, ese girarme la cara (o debería decirlo de otro modo porque el tortazo no me había llegado por el momento, la cara girada era la suya y por voluntad propia) no eran avisos de pasar una buena tarde tranquila. Así que cuando dejé de preocuparme por las quemaduras en la lengua y ya confirmado, también el paladar, me centré en una grieta en el muro de la cafetería que sí, muy nueva, muy remodelada y muy bonita aunque similar al resto de cafeterías de esa franquicia pero yo estaba viéndole una grieta y eso es como verle las patas de gallo a un edificio. Pero ni me importan las patas de gallo de la gente o los edificios, ni sus arrugas ni mucho menos las grietas en las paredes de los locales, no soy tan pelmazo. Es sólo que me centré en eso porque cuando no sé qué decir me bloqueo y busco alguna distracción en mitad del silencio incómodo y sólo consigo que así todo vaya a peor. Porque el silencio más que un incordio puede ser una agonía. Porque si hablaba sería peor, porque ella me había dado o me dio una tercera prueba de que estaba enfadada y es que usó el gerundio “me estoy enfadando”. Ese falso gerundio que detesto porque implica un proceso pero que en ella y en mucha gente se usa mal porque ya están enfadados. No, no se están enfadando. Están total y absolutamente cabreados y la prueba es que si retrocedo o trato de arreglar lo que se ha roto entre nosotros, la cara no les cambia a mejor y yo diría que es como el detonante de algún grito o una demostración de que el enfado es mayor. “Me estoy enfadando” es un eufemismo, no existe. O estas contento o estás enfadado aunque no sean necesariamente antónimos. Yo nunca digo me estoy enfadando. Ese punto medio no existe para mí. No vivo el proceso de enfadarme. Solo el antes y el después. Claro que siempre te puedes enfadar más de lo que estabas.  
Así que ella dijo que se estaba enfadando pero ya lo estaba. Y a mí no se me ocurría nada que decirle y cuanto más pensaba menos se me ocurría. Ya lo he dicho. Totalmente bloqueado. Y entonces sí, se me ocurrió algo. Se me ocurrió explicarle mi teoría de por qué la gente usa mal el gerundio cuando se enfada y entonces sí, lo conseguí, se le acabo el gerundio y más que nada la paciencia.
También conseguí que dijera que estaba muy, muy enfadada y no que se estaba enfadando.  Se corrigió sola.        

25 comentarios:

EL BLOG DE MARPIN Y LA RANA dijo...

Aunque no viene mucho al caso, eso de me estoy empezando a enfadar me ha recordado cuando un amigo mío, a los diecipoquisimos años, tenía que decirle al padre de su novia que la había dejado embarazada, y haciendo un ensayo vino a decir: "Mirusté, que La Reme se ha quedado un poquillo embarazada".

Hay cosas que son o no son ¿verdad? Aunque personalmente, yo sí me noto la graduación de mis enfados.

Un abrazo de Marpín y La Rana.

Houellebecq dijo...

ja,ja, Marpin. Eso del embarazo sí que no tiene gerundio.

marikosan dijo...

Mujeres, nos enfadamos por cualquier cosa, es tema hormonal, o eso me gusta alegar en mi defensa. La verdad es que estamos todas, sin excepciones, locas.

Un abrazo, Hou.

Pilar dijo...

Quien tiene siempre un enfado en cartera, tiene un problema, en gerundio o infinitivo, un problema.

La próxima vez sopla, (el café digo)

Un beso

Annie dijo...

Espera a que me pase la risa con lo de la explicación del gerundio del enfado y el "poquillo embarazada" JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

Annie dijo...

Bueno Hou, ahora sí, ya que me ha pasado la risa te comento.

Vos a veces parece que nunca hubieras tenido pareja. ¿Cómo se te ocurre corregir a una mujer cuando está enojada? Por suerte para ti ya no se puede fumar en las cafeterías, no fuera a ser que ella también tenga los mismos prontos tuyos con los ceniceros jajajajajajaja

Ya en serio, tienes mucha razón, aquí no cabe el gerundio. Alguien se enfada o no, no creo que en estos casos sea como la embriaguez que va por grados.

Besos mágicos y buen inicio de semana

Houellebecq dijo...

Annie, a veces me tropiezo repetidas veces contra la misma piedra. ¿Cómo voy a evitar tropezar siempre contra la misma mujer? Aunque no siempre ha sido la misma. Por norma general no suelo corregir, sencillamente me quedo en ese bloqueo que también comento pero es que esos silencios son un infierno. Prefiero la discusión a estar callado. Por lo menos discutiendo se avanza hacia algo, aunque sea un "vete a la mierda y ahí te quedas". Lo prefiero al silencio hostil y sin saber qué decir. Y ya sabía que la respuesta sería esa. Aunque fuera a nivel subconsciente ya sé y sabía y sabré que hablando no arreglaré nada pero al menos tengo la oportunidad de estropearlo del todo. Es que no me gustan los gerundios. Tengo la necesidad de acabar siempre el proceso.

Houellebecq dijo...

marikosan: No sé si es cosa de mujeres lo de enfadarse por cualquier cosa. Sí veo que es cosa de mujeres no aportar todos los datos que necesita un hombre para entenderlas. Somos demasiado sencillos por no decir simplones.

Pilar: Te agradezco el consejo, je,je. Soy un profesional de las quemaduras en la boca. Los nervios deben ser...

Anónimo dijo...

Éste me ha parecido flojo, tanto lo que cuentas como el modo de hacerlo. No me ha transmitido la ironia que parece buscar. Pero escribes muy bien, aún cuando no me gusta.

MEME dijo...

No me gusta nada discutir, pero menos aún me gustan los silencios incómodos que se producen tras una metedura de pata por no pensar antes lo que se dice, tanto por una parte como por la del otro, pero siempre es mejor discutir, por que esos silencios se suelen acumular como deudas pendientes y luego todos de golpe son mas difícil de llevar.

Houellebecq dijo...

Meme, es justo lo que decía en uno de los comentarios. Más vale tirar para adelante con la conversación y enfrentarse de cara al horror (por llamarlo de alguna manera) que quedarse callados y dejar pasar el tiempo de esa manera tan pesada. Creía que era el único que pensaba eso. Ya veo que no.

Anónimo: Seguiremos intentándolo. Quiero decir que seguiré. Gracias por seguir por aquí.

carmeloti dijo...

Como jodernos una tarde, la raza humana quedamos para compartir y conseguimos destrozar... una vez que creamos distancias y ausencias empiezan las melancolías, quizás tenemos mal la mente y por eso empleamos mal el lenguaje.

Efectivamente nadie está en proceso de enfadarse, ni de enamorarse, ni de mil acciones más, eso es una forma vulgar poco creible de afrontar la situación y poner al otro en casi alerta, uf, bochornosa situación que he conocido más por experiencia que por tu relato.

Houellebecq dijo...

Me quedo con esto: quizás tenemos mal la mente y por eso empleamos mal el lenguaje. Pero sin el quizás. Hay situaciones dónde las palabras ni sirven ni surgen fluidas.

RELTIH dijo...

TODO UNA EPOPEYA, ÉSTO DE ENFADARSE CON LA PAREJA. UN GUSTAZO VISITAR TU ESPACIO.
UN ABRAZO

Mario dijo...

Me gustan los cómodos silencios y odio las conversaciones destinadas a no decir nada...

Eso de que siempre tiene, o tenía, no sé, a punto un enfado preparado, es algo que nos sucede a menudo, y que les sucedemos a ellos, a nuestros otros, a menudo, también.

Es un placer pasarme por aquí, justo hoy, que necesito letras, ideas, signos y etecés...

Un abrazo, y mi felicitación-admiración queda aquí.

Mario

Houellebecq dijo...

Pues ya sabes, en caso de necesidad estoy por aquí regularmente. A ver si puedo decir lo mismo por tu blog que espero ver actualizado a la derecha del mío que me avisa.

Ximo Segarra "ACAPU" dijo...

Jejeje... de enfados y enfadandos está llena la vida...

Angéline dijo...

Parece ser que antes en los barcos de pesca (cuenta Kirmen Uribe en su "Bilbao-New York-Bilbao") viajaban carpinteros para cuidar de la estructura de la nave y reparar al mínimo percance las entrañas del barco. Kirmen hace un paralelismo con el ser humano y dice en un pasaje del libro "A menudo pienso que todos mantenemos esa disputa en nuestro interior. Albergamos a un patrón de barco que pretende arriesgar y a un carpintero que cuida de lo que más quiere y vela por su seguridad”. Quizá esta idea vaya más con tu post del cenicero que con este de los viejos conflictos de pareja pero de alguna forma, una persona que “siempre tiene un enfado preparado y a punto” es una persona insatisfecha, que no disfruta de su vida. Quizá pensando que la grieta fuese vuestro enfado, o vuestra situación, podría aplicarse la teoría de Kirmen y que en ti surgiese el patrón que identificase el surco como un camino a seguir, abriéndolo más o el carpintero, pensando con cuidado cómo rellenar esa brecha para que ni aún dilatándose pudiese volver a abrirse. Yo soy partidaria de eliminar esos tiempos de espera y hacer una pregunta directa a los ojos de la persona que en ese momento está enfadada conmigo, una de esas preguntas trascendentales cuya respuesta deja las cosas en su sitio, sea cual sea el sitio en cuestión. Y ya de discutir, empezar por lo que importa. Un saludo, Houellebecq.

Houellebecq dijo...

Una elaborada metáfora la que propones no exenta de verdad. Especialmente en la parte sobre la necesidad que tengo de rellenar esa brecha por más que solo consigo un Titanic. La necesidad de hacer algo aunque lo que se haga sea peor es la necesidad de romper con lo desconocido, con o no sabe rlo que la otra piensa o peor aún, con lo que realmente desea hacer así que ante esa incertidumbre se rompe el silencio a la desesperada. Puede parecer contraproducente pero ciertas conversaciones solo avanzan a puntapiés dialécticos. No es que tenga nada contra el silencio, todo lo contrario, pero sólo cuando es un silencio natural y en absoluto hostil. Por los comentarios generales compruebo una vez más que ciertas actitudes que considero del todo mías son compartidas. Hay más de un@ que opta por hablar aunque lo que se diga no sea adecuado, recomendable o ejerza un efecto sedante en el otro(al menos en este caso que explico en el post, seguro que más de un@ también saldrá bien y con con nota de estas pruebas). Y luego está romper el bloqueo de las palabras o el pensamiento del que también hablo. No me gustan nada en cuanto que son productos muy probables del miedo. De algún tipo de miedo no consciente.

mara dijo...

jajaja hay momentos en los q es mejor q no digais nada, hazme caso, si total, luego se nos pasa el enfado,al menos a mi..,y q coño¡¡ luego viene la reconciliacion, no? q al fin y al cabo es lo mejor de todo..

un besito para aliviarte esa quemadura.

rafarrojas dijo...

1. me gusta la greguería "las grietas son las patas de gallo de los edificios". Buen hallazgo.
2. Camino pantanoso y yudo (judo). Uno desearía no tener que recorrer un camino que tal vez acabe hundiéndolo. Le gustaría flotar sobre el marjal, porque no resulta una perspectiva halagüeña meterse en ese cieno, sucio y espeso, q tiene además la tendencia de no tener fondo (me estoy enfadando, me sigo enfadando, estoy muy enfadada, no hay límite para lo enfadada que estoy). Pero sabe q no tiene más remedio porque el pantano tiene mareas y amenaza engullirlo de todas formas, y porque no se puede quedar allí plantado siempre, comido por los mosquitos, invisibles pavesas de pantano que queman y pican, sutiles indicaciones del otro que tuerce la cabeza, q levanta la ceja... Pero si dices las cosas como son, si te atreves a dar el paso y buscas realidad, entonces ya no andas sobre probabilidades legamosas sino sobre fondo de piedra o ahogamiento. Qué le digo?
Las relaciones son siempre un ejercicio de judo. Enzarzarse tal vez tenga más probabilidades de éxito cuando en vez de contestar fuerza con fuerza dejas que tu oponente sea el que se precipite hacia adelante. Vale, lo sé, esto suena a "Be Water, My Friend", jajaja. El caso es q tal vez se pueda no llegar a atacar el problema directamente sino respondiendo "me sigues queriendo? yo te quiero" y entonces acabas de construir una balsa sobre la que flotar, una almadía de cuatro tablas (cielos, como estoy hoy).
Bueno, pues eso....
Un saludo desde Norge,
rafarrojas

Houellebecq dijo...

Mara: ¿En serio que se pasa el enfado si te quedas callado? ¿Y cuanto dura eso? ¿Tres meses? Yo no puedo estar callado tanto tiempo. A lo mejor con un bozal..

Rafarrojas:Ese no atacar el problema y responder con una escurrida de bulto del tipo de "yo te quiero" es la solución que siempre me llega tarde, mal a deshora y con una gran dificultad por mi parte para sustentarla con una buena actuación. Pero es otra buena opción que no hemos contemplado por aquí. Una de las más astutas y sin embargo bienintencionadas posibles. ¿O no? Saludos por correo urgente para Noruega.

neko dijo...

perdoname pero..... he acabado riéndome con la entrada!!! :D

Desde luego si tenías la mas ligera duda del enfado de ella, con esa observación, podrías haberlo confirmado fácilmente.
También podrías haberle comentado sobre la grieta de la pared, el resultado hubiera sido similar.

Yo personalmente, si hay algo que no soporto cuando pasa algo así es el silencio, o que la otra persona haga como que no ha pasado nada y no te de ni esa oportunidad de hablar. Bueno, depende de las circunstancias, claro.

Houellebecq dijo...

Todo es gracioso si se mira en perspectiva. Y yo sólo trataba irónicamente algo que ya se de sobra y que el gerundio es más bien por decir algo. Creo que alguna vez en mi vida, debo confesar, debo haber dicho "me estoy enfadando" algo de lo que no me enorgullezco porque mi teoría puede ser cierta o falsa pero yo creo en ella. Para mí no existe ese punto intermedio. Y sí, seguiré rompiendo silencios incómodos. Con mayor o menor fortuna.

neko dijo...

Cuando leí el post una de las cosas que me pregunté fue exactamente si alguna vez había pronunciado esa frase... y diría que no.

También veo absurdo decirlo cuando solo te falta soltar llamas por la nariz