23 julio 2011

La gente no es buena ni mala, es como tú le dejes serlo



En los buenos y en los malos y en los muy malos trabajos en los que estuve aprendí algo que ya sabía desde el  primero: qué es un derecho adquirido. Podría decirlo jurídicamente pero lo digo como lo siento: es cuando te ven cara de primo y actúan en consecuencia. Es como cuando el brazo del gerente con una sonrisa que busca mi complicidad pero sólo quiere un favor por mi parte me dice que si puedo ayudarle con la tarea de alguien que ese día no está. Y luego dices que si pero ese alguien ya no vuelve y tú te quedas con su tarea y con la tuya pero con el mismo sueldo y una gran tristeza en el alma.
Pero fuera del trabajo también se ve. En otros niveles es mi hermana dejándome cada Sábado a su hija mientras se va con una amiga porque la niña, no hay más que verla, me quiere mucho. Y yo a ella. Y entonces ya no sé quién más, si la madre o la hija, deciden que las matinales del Sábado son para esa hermosa relación tío-sobrina que incluye pedirle muchas veces a la “sobri” que no se suba de pie en el sillón y con los zapatos sucios de la calle, ni que me maltrate los comics con tapa dura (terreno friki, altamente peligroso), y por dios que no piense que no la veo intentar acomodar mocos bajo la mesa del ordenador ni mucho menos que lo voy a permitir.
Y también es derecho adquirido cuando aquella pareja mía me cogió un día el portátil (teníamos portátil y ordenador de mesa) y al cabo de una semana, cuando se me estropeó el ordenador de mesa ya tenía que pedirle permiso para mirar cinco minutos Hotmail en SU ordenador, el mismo que pagué yo.
Y luego con el tiempo están los individuos de reacción tardía pero contundente. Y está la mala cara de mi jefe cuando le dije que o pagaba doble o trabajaba la mitad y cuando no lo vio desde mi punto de vista le amenacé con denunciarle. Y aquella discusión con mi sobrina (sé que discutir con una niña de seis años dice algo sobre mí y ese algo no es bueno) y luego mi “silencio administrativo” cuando me llamaban Sábados y Sábados y a veces entre semana y yo no cogía el teléfono y mi hermana le dijo a mi madre que estaba preocupada aunque no sé si por mí o por el canguro que moría conmigo. Y por último está el día que cogí mi ordenador portátil sin pedir permiso y ante la pregunta de por qué lo había cogido cuando ella lo necesitaba respondí que porque era mío y añadí que si lo quería recuperar ya podía cursar una denuncia porque yo también tenía trabajo (en realidad solo estaba jugando a guerras pseudomedievales  en un juego de línea por facebook pero unos arqueros habían masacrado a mi pobre dragón, prácticamente se lo habían follado y yo tenía que insultar al adolescente que me había hecho eso a traición).
Con el tiempo mi jefe ya no sólo fue sonrisas y abrazos sino que me pagó todo lo que debía en su momento. Con algo más de tiempo comprobé que tenía una sobrina paulatinamente más prudente que se sentaba mejor en la silla y hasta comenzaba a usar kleenex. Descubrí finalmente que ahora mi pareja pedía permiso por mis cosas y yo generosamente apreciaba la educación y se lo prestaba todo y luego ella me lo dejaba todo dónde estaba, casi reverencialmente.
Descubrí además que a pesar de que mi madre es maravillosa y nunca ha ejercido la prostitución a mí lo de ser hijo de puta me iba muy bien.
El mundo tal vez espere tu amabilidad. Pero casi siempre para abusar de ella.  

26 comentarios:

Pitt Tristán dijo...

Puede ser bueno que los demás sepan hasta qué punto somos buenos.

VANESSA dijo...

Si algo he aprendido en la vida es que cuanto más mala seas, mejor...aunque a veces me cuesta mucho trabajo. Yo sigo practicando día a día.
Besoss!

EL BLOG DE MARPIN Y LA RANA dijo...

Tu derecho adquirido también se define con un brocardo: "Res sic stantibus".

En castellano tiene otro decir: "Cuando a uno le das la mano, y te coje hasta el codo", que menudo morro tienen algun@s.

Un abrazo matinal de domingo.

Marpín y RAnita

a roja dijo...

cierto

Angéline dijo...

Tengo que discrepar con el título, aunque sí es cierto que intentar “domesticar” a la gente o ponerles límites puede ser beneficioso para la convivencia, y lo es, de hecho. Pero la gente es buena y es mala, como es sabia y es torpe, a veces el porcentaje se lo inspiras tú pero también está su tendencia natural y lo que la vida les esté apretando en ese momento. No harás un detallista de un absoluto egoísta y te tratarán con abierta naturalidad o desde la experiencia del perro apaleado (reaccionando con sumisión a un intento de sometimiento) pero tarde o temprano su yo más personal estará frente a ti para hacerte feliz o desgraciado, lo que les plazca en ese instante. Y todo ese orden que parecía preestablecido se queda en humo. Ya es difícil mantener el propio timón, imposible controlar el rumbo ajeno en los adultos, quizá sí en los niños pero no siempre, no puedo verlo de otra forma. Respecto a la frase en la que mencionas a tu madre, terminando el post, no sé por qué no puedo creerme lo que dices al final. Feliz domingo, Houellebecq. He leído en qué condiciones escribió Franzen la novela que estás leyendo ahora (http://chanove.rupture.net/jonathan_franzen.htm), flipante. Yo me he sumergido en una fresca sensación, lo que siento siempre con Martin Amis, su soltura y fluidez me reviven.

MEME dijo...

Todos tenemos un límite,
Tengo que aprender mucho aún sobre este tema de reclamar lo que es mio, a veces no pido lo que es mio y esto me sienta fatal.
Besos

Houellebecq dijo...

Sí, Angeline, la gente también es independiente y es como es. Pero en su trato contigo tu comportamiento define mucho la relación que tendrás con ellos-as. Prueba a ir de tonta mucho tiempo a ver qué índice de engaños te intentan hacer. Debe haber un punto medio entre tu comportamiento y el del prójimo pero es tan difícil de valorarlo y saber dónde se encuentra que las relaciones sociales siempre serán misterios para mí. Aún asi me resito a creer en el mal o en el bien. Hay personas que me parecen bien o me parecen mal, unas que actúan como me gustaría(a veces) y otras que no,etc. No, definitivamente no puedo resumir estos asuntos en el título del post.
Y Franzen, el del libro que comentas me está resultando todo un descubrimiento(otro). Cualquiera diría que no he leído nada en la vida. Le conocía por ensayos. Pero en novela es todavía mejor. Creo que es obra de arte pero me faltan seiscientas páginas más para averiguarlo. Muchas gracias por el enlace. Para flipar, efectivamente. A partir de ahora no me quejaré de mis condiciones que son perfectas para hacer lo que quiera.

Houellebecq dijo...

Pitt: Depende qué gente. De todos modos no hago cálculos en mi vida normal. Sólo me dejo llevar.

Vanessa: Pero si eres mala que no se te note mucho y que no sea porque sí, saca algo a cambio que hacer el mal por hacerlo no sirve de nada,je,je.

Marpin: Supongo que exagero en el post porque no todo el mundo se ha llevado más de lo que he ofrecido pero haberlos así, los hay.

A roja: Bienvenido Alfredo.

Meme: Ay, Meme, no sé cómo se enseña eso o si se aprende o si ya tienes que llevarlo encima. Estar del lado del que no se lleva lo que tiene derecho a llevarse no puede ser bueno. Yo de todos modos tengo días. Unos me levanto que voy a por todas y otras estoy como más tontico.

Pilar dijo...

En el termino medio, como siempre la virtud, pero es tan escurridiza.

Mi abuelo decía que tanto te agachas que se te acaba viendo el c...

A veces no es fácil decir que NO, pero es preciso, antes de que te quedes sin el aire preciso para decir nada.

Un beso

RELTIH dijo...

FULLLL, ME TRAMA TU OBJETIVIDAD.COMO DECIMOS POR ACÁ, NO SÉ SI POR ALLÁ: DE BUENON A GUEVON,HAY UN ABISMO.
UN ABRAZO

patrice dijo...

te estoy viendo con ese libro en la mano, todo el dia, beso.

marikosan dijo...

Yo creo que hacerse respetar no es ser hijo puta, es saber estar en tu sitio.

Como bien dices, das la mano y la gente tiene por costumbre coger el brazo, un manotazo a tiempo nos ahorra muchos disgustos.

Muaks!

Houellebecq dijo...

Habéis repasado entre todos el refranero popular en ese sentido. Algunas no las conocía como la frase de Reltih o Pilar.
Y tal vez Marikosan, tengas razón. Lo de hijo de puta es la forma castiza de decirlo pero más arriba Angeline ya me desenmascaraba diciendo que no cree que lo sea tanto.
Patrice, tú me ves con ese libro en lamano y con cualquiera, ya lo sabes. Yo te veo como en tu blog. Espero que vaya todo bien. Yo a ratos bien, a ratos de aquella manera que desgraciadamente me conoces, no tan bien.

Spaski dijo...

100% de acuerdo con el comentario de Pilar

Anónimo dijo...

Las relaciones se definen a dos bandas (o a más) y conviene dejar clara nuestra posición para evitar malentendidos. Estoy de acuerdo en que cada uno es como es y como le dejan ser.

Anne dijo...

Yo a ese “derecho adquirido” que tan bien has definido tú, lo llamo chantaje emocional en algunos casos y chantaje “a secas” en otros.
Pero diferenciar si eres un egoísta o una buena persona por acceder a ellos o no,… eso es más difícil. Creo que hay que marcar un poco nuestro territorio, así como los lobos o los tiburones porque si no te vuelves carnaza muy fácilmente para aquellos que utilizan tan bien esa clase de chantaje.
Olé por ti que te sabes poner en tu sitio, a mi me cuesta, sobre todo en el terreno familiar. Después me siento culpable. Debe ser por ese afán de aceptación por parte de los demás, no sé, o tal vez porque soy una blanda y una pringada.

Bss

Annie dijo...

Hou totalmente de acuerdo contigo.

Me hiciste acordar de alguien que me dijo una vez: "Mija como usted se trate, así la tratan". En otras palabras, a veces hasta permitimos que la gente abuse de nosotros, depende de cada quien poner el límite. Lo difícil es eso, saber cuando decir basta, hasta aquí llego.

Para mí la dificultad estriba en fijar la raya...

Besos mágicos

Houellebecq dijo...

Anne: A mí alguna vez me ha costado ponerme así también. He sido pringado en alguna ocasión. Nadie está hecho de una sola pieza y es siempre dle mismo modo. Sólo procura que no siempre te toque perder a tí y que de vez en cuando te sepas imponer. Y si es siempre mejor porque desde luego no tienes nada que perder marcando tu territorio y no dejando que te lo roben.

Anónimo: Las relaciones se definen a dos bandas pero desgraciadamente siempre hay una banda que pesa más. ¿No te ha pasado o lo has visto? Pero bueno, te entiendo perfectamente y estoy de acuerdo contigo.

Annie: Hacía tiempo que no te veía y espero que no fuera por el trato que te he dado, je,je pero has llegado por la puerta grande o por muchas puertas a la vez. Una mañana entretenida.
Por cierto, creo que nadie sabe donde fijar esa raya porque cada persona es un mundo y tienes que aprender a fijar una raya nueva. Ese es el problema.

aina dijo...

jajaja, la verdad es que podrías dar lecciones a más de uno, de Hijoputismo me refiero.

Mario dijo...

Nunca he sabido si soy bueno, o malo. Para mí que soy terriblemente malo. O malo no, lo que le sigue. Creo que por eso escribo. Y también por eso no bebo, porque no quiero olvidar el daño, el bien, la nada o el todo. Y porque si lo hago, querría beberme el mundo y sus letras sentado en un banco, antes de atracarlo a verbo armado, junto a ti, por ejemplo. Y hablar, y hablar, y esperar morir un día aciago en el que san Pedro libre y tenga vía libre para izar la bandera pirata allende los cielos sacros.

Yo he prestado mucho. Me han prestado tanto, tanto. Pero nunca he sabido encontrar un punto intermedio de reciprocidad, o generosidad, o lo qué sea que es lo que quiero escribir, o intento transmitir con este comentario que se me está yendo de las yemas de los dedos.
A las mujeres de mi vida les he prestado mi vida. A la que está ahora, le cedo mis letras antes de plasmarlas en este folio, ya sabes, catódicamente apantallado…

Mientras te leía escuchaba a Rafa Pons. Y ahora, mientras te comento, escucho a Proyecto Jass y sus difuntas canciones. Coño, si creyera en la reencarnación, cogería un atajo, un taxi loco, o una vía muerta para hacerme canción en labios ajenos, o algo así...

En fin, disculpa este comentario raro, pero tienes la culpa por contar conmigo para contar lo que cuentas y esas cosas.

Eres genial, que lo sepas.

Un abrazo, donado.

Mario

Houellebecq dijo...

Aina: Podemos hacer una academia. Seguro que hay mucho profesor dispuesto.

Houellebecq dijo...

Mario, los comentarios raros son un soplo de aire fresco si me perdonas el tópico de expresión.
Por lo demás es cierto. Nadie puede saber si es bueno o malo como persona. Lo bueno y lo malo son categorías que administramos nosotros y muy pocas se repiten en el tiempo o en la geografía.
Está claro que a mí lo que me importa y me mueve es más o menos lo mismo que a tí, seguir escribiendo.
Ese punto de reciprocidad que no has encontrado en la gente lo que no socurre a todos. Supongo que el peaje que algunos no quieren pagarnos queda compensado porque otros nos dan más de lo que pedimos. Quiero pensar algo así.
Un abrazo.

neko dijo...

No estoy a favor de ser un cabron ni ser mala persona, pero muchas veces hay que plantarse, saber pedir aquello que es tuyo, saber reclamar aquello que te pertenece, y sobre todo no dejarse pisotear, no dejar ver ningún tipo de miedo.

Hay auténticos expertos en aprovechar resquicios de la personalidad para aprovecharse de las personas. De mi alrededor, la gente mas desgraciada, son precisamente los que mas ofrecen.

Houellebecq dijo...

Parece que el que menos tiene que perder es más generoso. Eso nos hace reflexionar y saber que cuantas más posesiones tienes más esclavo eres de ellas. Filosofía estoica de buena mañana. Posible apunte de post futuro si me lo permites.

LISS dijo...

Pues yo lo intento pero se me da fatal y cuando reivindico lo que es mio y gruño mas de lo que la gente espera oir me siento mal...y lo peor es que con la edad me he vuelto mas ñoña...creo que el caracter lo tengo pero cuando salta es como un holocausto nuckear(nadie quiere estar cerca)...no me sienta bien cuando me enfado(y es que muchas veces no hay manera de decir las cosas para que se enteren como no sea gruñendo bien alto) pero ultimamente estoy practicando a ser mas paciente con los demas...cuando aprenda a serlo conmigo sere mas feliz :))

Houellebecq dijo...

Todos nos volvemos más ñoños con la edad. Es sólo que a veces me siento más joven (es un decir) y no aguanto según que cosas y rebalsa mi nivel de tolerancia. Luego regreso a mi ñoñerio y puede que al arrepentimiento.
Al final tienes razón también en que ciertas cosas solo se oyen cuando se grita. Sólo se entienden así. Se te escucha más. Se te olvida menos. Son modos bruscos pero rápidos de hacerte comprender.