17 octubre 2011

La niña de los ojos claros

¿Por qué estás solo? Me lo preguntó una niña de unos cuatro años que se me acercó el Domingo. El sol le hacía más rubios los cabellos y le daban a sus ojos claros un aspecto extraño. Toda ella me resultaba extraña. Pero la culpa de esa extrañeza estaba en esos ojos y en la expresión. Hablaba conmigo pero parecía estar lejos. Estaba ausente incluso en mi presencia.
Yo estaba sentado en el banco leyendo, por eso estaba solo. Ella daba vueltas con su bicicleta alrededor mío. Me parecía más sorprendente su soledad que la mía. Con cuatro años una niña no debería estar frecuentando hombres adultos sin un cuidador cerca. Conmigo estaba a salvo pero en la calle hay de todo.
Le expliqué que quería leer pero me interrumpió con otra batería de preguntas. Si tenía pareja, si tenía familia, edad, qué tipo de cuento leía, siguió sin entender por qué estaba sólo... A veces me interrumpía para meter un "por qué" dónde no entendía algo de lo que le explicaba. Me imagino la vida de los niños como la mía cuando leo un libro clásico cargado de notas a pie de página. Estás leyendo un "Quijote" y tienes tres notas a pie de página que te sacan de la historia para explicarte algo que necesitas saber para entenderlo mejor (o no). Para un niño sí son necesarias esas notas a pie de página todo el tiempo. En cualquier conversación te piden veinte. De hecho, con esta niña cuyo nombre no tengo porque no me dejó hacer casi ninguna pregunta, todo fue un bucle. “¿Por qué quieres estar sólo? ¿Por qué te gusta estar sólo? ¿Por qué es mejor estar sólo para entender mejor ese libro? ¿Por qué quieres leer ese libro? ¿Por qué..?”
La tarde se extendía y no veía adultos a la vista. Eran las tres y media y la gente estaba en su sobremesa.
Le pregunté por su madre pero me dijo que no tenía. Que no tenía madre ni familia. Pero al cabo de un rato y sin decirme nada se fue porque vio a alguien. Luego volvió y me dijo que había visto a su abuelo. Pero que tampoco era de su familia. Daba igual lo que dijera ya que todo era mentira, pura incoherencia. Lo único verdadero era su mirada de experta jugadora de poker (si hubiese sabido jugar a eso) y esa extraña capacidad para conectar tan bien con un desconocido. Una capacidad que a su edad sólo puede significar ponerse en peligro de secuestro. Al final oyó otro grito y se fue. Leí un poco y cerré el libro. Decidí levantarme del banco porque ya estaba harto de estar sentado.
Cuando pasaba debajo de un primer piso escuché una discusión muy fuerte. Una pareja se peleaba y tanto ella como él se amenazaban de muerte o con pegarse. Se decían cosas muy crueles y buscaban hacerse daño psicológico además de físico. ¿Adivináis quién me observaba desde esa ventana?
Era alguien que decía que no tenía familia.
Tal vez porque no quería tener ESA FAMILIA.

30 comentarios:

MEME dijo...

Que triste.
Tendrían que mantener a esa niña al margen de todo.
*El otro día leí que el otoño es un tiempo muy propicio para las separaciones, es como si las personas quisieran renovarse y dejar atrás lo que ya no quieren en sus vidas,(como podría ser una mala relación de pareja) como cuando los arboles sueltan las hojas para renovarse,es triste, pero antes de llegar a esas situaciones como la que describes de los gritos y mas con una niña delante, habría que poner fin a la relación porque tal vez, se haya vuelto enfermiza,pero es muy complicado, mucho, y mas cuando hay niños por medio, aunque está claro que a veces, una mala relación de pareja es peor que una separación.
*El que esa niña estuviera sola por la calle, es muy triste y como dices, peligroso,mi hijo acaba de cumplir cinco y no me lo imagino solo por la calle y mucho menos hablar con alguien a quien no conoce, no lo hace ni conmigo de la mano, se lo come la timidez.

*Sobre esto que dices
"Me imagino la vida de los niños como la mía cuando leo un libro clásico cargado de notas a pie de página"
Me gusta mucho esta reflexión, la vida de algunos niños necesita muchas notas de estas a pie de pagina,aunque puede que para otros quizá sea mas sencillo, tal vez por que la vida les es mas fácil y se lo den todo hecho, pero al fin y al cavo son niños igual.
Perdona el gran comentario, podría seguir pero me recorto,jejeje, menos mal ¿no?
Besos

Pilar dijo...

Duelen esas preguntas que evitan tan malas respuestas.


La niña de ojos claros veía mucho más de lo que preguntaba y optó estar a tu lado, lástima de niña triste y asustada, seguro que tu conversación fué de lo mejor de su día.

Ximo Segarra "ACAPU" dijo...

Te preguntaba "¿Por qué estas solo?" tal vez para ver si encontraba respuesta a su pregunta más difícil: "¿Por qué estoy sola?"

Muy buena crónica de actualidad la tuya.

Un abrazo

aina dijo...

Pobre, quizás te hacía las preguntas que ella misma no sabía responderse. Para denunciar ese tipo de padres, espero que hicieras algo al respecto, secuestrar la niña...no.

Francisco Javier dijo...

Me ha gustao mucho tu relato, te felicito, muy expresivo, saludos.

marikosan dijo...

Los niños siempre son más listos de lo que parecen, además estoy plenamente convencida de que entienden la vida perfectamente, de forma simple y sin los matices que nosotros, adultos, le intentamos aportar, no sé si para adornar.

Houellebecq dijo...

Meme: Me gusta tu gran comentario lleno de reflexiones. Los grandes comentarios le dan más riqueza al post y lo amplian.
La gente se separa más en Otoño porque vuelven de las vacaciones dónde han tenido tiempo para estar juntas mucho tiempo y eso las agota. El amor se quema más rápido si abusas de él. No es bueno que dos personas estén juntas todo el tiempo y a todas horas. Nadie está preparado para aguantar a otro ser humano tanto tiempo. Todo cansa y el prójimo también. Bueno, me estoy saliendo del tema pero da igual. Es por lo que comentas que has leído de las separaciones.
La crisis no permite que todo el mundo se pueda separar cuando quiere y pasa lo que pasa. Que tienen que convivir juntos enemigos jurados. Una pareja que se odia pero que no se puede separar por problemas económicos. El dinero es otra gran causa de discusiones y separaciones.
Besos

Houellebecq dijo...

Pilar: No sé s fue lo mejor pero fue larga, no se agotaba fácilmente. También era la niña de los ojos tristes. Aunque eso son impresiones subjetivas.

Ximo: Me gsuta tu reflexión. Me ha hecho pensar a mí también sobre esa pregunta que tanto me sorprendió. No odía entender que alguien eligiera la soledad libremente. Para ella le venía obligada.

Houellebecq dijo...

aina: No se puede denunciar a esos padres por discutir entre ellos. Y si se pudiera no habría modo de probarlo.

Francisco Javier: Gracias Francisco, saludos. Nos leemos.

marikosan: A los niños sólo les falta esa experiencia que tenemos nosotros. Por lo demás se les ve venir más fácilemnte y no engañan. Incluso aunque mientan.

Lili dijo...

Si a los cuatro años ya intenta escapar, seguro que a los dieciséis se ha ido y quizás a los dieciocho haya olvidad que tiene familia. Espero que encuentre su sitio.
Un beso, y maravilloso relato.

noe dijo...

Ese tipo de situaciones hacen que los niños maduren antes de tiempo. Dejan de fijarse en cosas de "niños" y empiezan a hacerse otro tipo de preguntas que tal vez ellos ni entienden, ni las saben expresar.
Lo malo es que cuando crecen siguen manteniendo esa mirada de tristeza y soledad.
Respecto al interrogatorio que suelen a hacer todos o casi todos los niños, a veces, al menos a mí me pasa, hacen preguntas inocentes pero que te hacen reflexionar porque cuando ya tenemos esa mirada de "mayores" nos hemos acomodado tanto que ya no preguntamos el "porqué" de determinadas cosas.

Pepe Deapié dijo...

Pobre chiquilla. No entiendo como los padres no se cortan en decirse según que cosas delante de los hijos. Puto desastre de mundo y de gente.

Houellebecq dijo...

Lili: Cuanto sufrimiento veo en esa biografía que le inventas pero es absolutamente posible que ocurra algo así...

Noe: Como soy pedagogo(aunque no ejerzo) ya sé que las heridas de la infancia(hasta los cinco años o seis sobre todo) son para siempre o por lo menos es muy difícil curarlas fácilmente. Normalmente es lo primero que pienso cuando veo cosas así, en el adulto futuro lleno de problemas por culpa de los inconscientes que lo sacaron al mundo. Saludos.

RELTIH dijo...

FULLLLLL, TREMENDO CIERRE!!!!
UN ABRAZO

Daltvila dijo...

Los niños(o nosotros mismos, hace nada, cuando eramos niños) son infinitamente más sabios que nosotros, especialmente en el tema emocional. Tienen un instinto que les hace especialmente sensibles a los cambios en la atmósfera que les rodea y ello está bien, pero tiene la contrapartida de que sufren mucho más de lo que creemos.

Me ha parecido una historia muy dura pero, por desgracia, muy real.

"Parecía estar lejos ..."

Aunque hablaba contigo, no estaba demasiado pendiente, y sí, de tí. Parece que lo único que le interesaba era conocer cuáles serían los beneficios de estar solo, por si le convenía a ella también estarlo.

Puede que te admirara...

* Por cierto, cambiando de tema que este me entristece, es genial "Suite francesa". Esa novela se merecería un Nobel.

Un abrazo, Hue...

Houellebecq dijo...

Daltvila: Pues sí, lo que dices de la novela es cierto. Lástima que le falten las tres partes que tenía pensadas a Irene. Es de lo mejor que he leído de esa época y llevado de un modo totalmente distinto. Estoy leyendo la parte de las cartas y de las notas. Realmente no pensaba que la fueran a matar. Pobre.

Reltih: Un abrazo Reltih.

Daltvila dijo...

De Irene Nemirovsky me impresionó, sobre todo, su biografía.

Houellebecq, me puedes llamar Dalt.




Fdo. Reltih

Mario dijo...

Conste que he escrito el comentario aquí como podría haberlo hecho allí, más abajo, en esa entrada enmarcada por un tanga blanco esquinado sobre la pantalla de un ordenador tan tuyo. Pero no lo he hecho allí porque cuando lo hice, leerte, digo, no encontré palabras o no me centré lo suficiente como para escribir algo digno. Digno, quiero decir, a la altura de tu escaparate literario, por decir algo que más o menos pueda ser verdad.

Te he leído con efecto retroactivo. Vamos a ver, te leí hace unos días y el comentario que siempre disfruto sembrando aquí lo estuve macerando un buen rato. Porque era ambivalente. Me recordaste un poco al viejo Bukowski, un bastante al bueno de Fante, un algo al vividor follador de Miller... pero sabía que no podía escribirte, so pena de que me mandarás a tomar por allá donde amargan los pepinos germanos. Así que me debatía entre sincerarme contigo y decir que me hiciste reír, y mentirte y escribir aquello de que me había parecido fortísimo, y tristísimo lo que te había sucedido. Es un suceso, lo mires como lo mires, lo escribas como le escribas. Pero es que tienes algo que, como dice de mí mi sobrino, hasta las cosas tristes las cuentas con una dosis de sarcasmo elevado a la máxima exponencia, que no potencia, de humor negruzco. O algo así.

Esa entrada tuya anterior me hizo sonreír aunque por dentro, un yo me decía que no fuera tan cabrón de comentarte lo bien que me sentaste ese día. Yo habría hecho lo mismo y habría recibido el doble, convencido estoy. Pero de contarlo, de atreverme a ponerme en la piel de un personaje y dejar que las letras me definieran, también hubiese conseguido, como poco, dibujarle una sonrisa a tus dudas...

Pero ahora, este texto que acabo de leer ha hecho que el otoño se manifieste con toda su frialdad. Me gusta el otoño para mí, pero no para un niño. No sé, me ha parecido triste, no he esbozado una sonrisa, no he necesitado domar mis emociones, simplemente he leído a tus vecinos, te he visto, he observado a la niña y el esta sensación ha empujado el comentario sobre el texto anterior, y he llegado hasta aquí. Sé que no es muy coherente todo lo que hoy te estoy escribiendo, pero vamos, esta vez no me has recordado a nadie de los infinitos. No. No he visto a Bukowski, no he compartido mi café con Fante, ni he leído poemas de amor al oído a Anais, ni he paseado la Alejandría de Durrell. Esta vez he surcado tu territorio y tu mapa izando las velas y apagando el infierno en el cenicero de la literatura.

Tienes algo que todos querríamos tener. No sé si espontaneidad, cotidianidad literaria o literaturiedad cotidiana. Pero creo, al final sí que lo creo, las letras viven en ti. Sólo deja que fluyan, que nazcan en nuestro horizonte y nosotros dejaremos que no oculten nunca.

Felicidades.

Y un abrazo

Mario

(Y perdona por la extensión del comentario. Pero no sé frenarme... y además, piensa que son dos comentarios en uno...)

Angéline dijo...

Los niños viven en un mundo con menos referencias que el nuestro, su lógica es más fresca porque no les influyen los condicionantes sociales que frenan a los adultos. Salen adelante en familias rotas, establecen unas prioridades desde los mínimos y aunque parece a veces que son muy maduros y que nada les afecta, les puede la necesidad de seguridad. Envidiarán hasta el imposible a los amigos que tengan padre y madre y se rían en casa, cada vez que observen cómo reciben unos cuidados que ellos no conocen, y soñarán secretamente con tener una familia como esa. Nos preguntamos muchas veces por qué la gente tiene hijos si no los quiere pero a veces todo comienza de buena manera y las privaciones, el desempleo, las horas muertas y las frustraciones acaban creando una atmósfera en la que nadie está a salvo y llegan los gritos, las recriminaciones, la violencia. Sacude a los adultos pero golpea a los pequeños. No hay peor sensación para ellos que la de ir a la deriva sin una rutina, cariño, un camino a seguir. Y como basan su aprendizaje en la imitación de lo que ven se embrutecen rápidamente, si no hay otra cosa en la que fijarse. Es triste ver una mirada dura y desengañada en un niño, realmente se merecen que su infancia y la inocencia que va pareja a ella les dure exactamente lo que debe. Tiempo habrá después para conocer las miserias y la grandeza del ser humano, porque de todo verán.. Saludos, Houellebecq.

Houellebecq dijo...

Yo me hago esa pregunta muchas veces y es cierto que a veces empieza de buena manera lo de tener el niño y luego se estropea pero muchas veces se tiene sin una buena base. Hay quién los tiene desde la irresponsabilidad y son muchos-as. Yesos son los que me dan rabia. Los que los tienen sin demasiada responsabilidad y como si tenerlo no fuese un gran paso, algo importantísimo, como una distracción más o como la solución para salvar una pareja(ilógico).
También es cierto eso que dices que a veces parecen muy maduros pero no debemos creer del todo en esa madurez porque les afectan grandes inseguridades. En esa falsa madurez se apoyan pederastas a los que pillan y quieren convertir sus crímenes en estupro o simple seducción porque el niño-a les quiso seducir... Los niños son niños. Ni tontos ni listos. Se habla de que hoy en día se les cuida y mima en exceso pero la ley ha de hacerlo así en una sociedad verdaderamente avanzada. Porque hay algunos que necesitan ser amparados por la ley ya que la familia desampara. Saludos, Angèline.

Houellebecq dijo...

Delicioso y jugoso comentario el tuyo. Porque me alegra que sonrieras en el post anterior. Piensa que soy el que mejor se ha tomado todo lo contado allí y que aún siendo fuerte no dejo de tomármelo así porque hace tiempo que vivo con eso y me he acostumbrado. Son los comentarios los horrorizados y puedo entenderles. Ya dije que desde fuera parece peor. Hace años escribí el primer round con el gordito y fue un empate pero no me sirvió de nada y en un juicio lo quité. Creo que en cualquier cosa que me ocurra o cuente estoy condenado a hacer la gracia y si no, corro el riesgo de sonar impostado, falso, diferente a mí mismo, poco natural...
Curiosamente y después de decir eso tengo que comentar y casi refutarme al decir que este post de la niña es triste por más que yo no escriba demasiadas tristezas y que sólo a veces puedo sonar a mí mismo sin hacer gracietas. Pero muy pocas veces.
En fín, que tu comentario ha salido mucho más coherente que el mío y que no mando a nadie a tomar por allí por decir lo que quiera. Esto es ya casi correspondencia epistolar y literaria de la buena(pero buena por tu parte). Un abrazo, Mario.

mara dijo...

deberiamos aprender de los niños,son mas coherentas y sinceros q los adultos.

un fuerte abrazo hou.

rafarrojas dijo...

Y q hayas elegido a Carolyn... La diferencia es que una dejó a sus padres aunq realmente estaba muy contenta con ellos y esta pobriña no podía aunque seguro que lo deseaba.

Yo conozco algún niño, pero pocos son como los de las películas, las series, tu relato... Ya no es que no tengan respuestas (y que conste que en eso estamos más o menos iguales, los infantes y yo). La mayoría no tiene todavía lo necesario siquiera para formular las preguntas, sino q viven entre sensaciones y emociones indescriptibles e innenarrables (por falta de capacidad para ponerlas en orden, para expresarlas, para comprender que es necesario o útil sacarlas fuera a la vista de los otros...).
Así q supongo q es ficción, triste, pero ficción tu C. de ojos claros.
Y los padres de la susodicha, q tan poca atención prestan al daño colateral y a la que podría ser su fuente de alegría en una casa donde ya no la encuentran en la pareja, son a su vez niños de ojos claros. Pero ellos, los adultos, formulan su falta de comprensión y su necesidad, con gritos. Pobrecitos los muy gilipollas.

Annie dijo...

Que triste la situación que vive la niña, ningún menor se merece una infancia infeliz.

Eso a nivel general y comulgo con todo lo que haya para el bienestar de los niños, pero como soy más rara que un perro a cuadros, no los soporto. Creo que soy la reencarnación de Herodes.

A mí se me planta una muchachita a pasearse alrededor mío en su bicicleta y creo que bastaría una sola mirada para que me entendiera de una que la quiero tan lejos de mí como si viviera en la Luna. Y a la primera pregunta no sólo no le contesto, sino que le dejo claro que se vaya a la porra.

Obviamente ésto en el hipotético caso de la niña de tu historia, porque a l@s hij@s pequeñ@s de mis amig@s y familiares les tengo que aguantar, hacerles buena cara y hasta reírle sus gracias. Para colmo de males, todos los niñ@s conocid@s me adoran!!!!!!!!!!!

Besos mágicos y feliz inicio de semana

Houellebecq dijo...

mara: Hace tiempo que no subestimo a los niños en casi nada. Sólo son más ingenuos. Saludos.

Rafarrojas: Sí,sí, ficción. Para nada. Esa niña me estuvo rodeando con su bicicleta un buen rato. Pero sí, por lo general los niños con esos problemas sean como tu los describes. Está tenía tenía unos cuatro años si no mintió tampoco en eso (levantó sus deditos frente a mí escondiéndose el pulgar de la mano derecha).

Houellebecq dijo...

Ja,ja, Anne, pero cómo que le dices eso a los niños que se te acercan.Yo por norma general tampoco les tolero mucho rato pero así de primeras si me vienen sin tocarme mucho las narices y me pillan de buenas les dejo. Y además tengo el mismo problema que tú con ellos, que les caigo bien. Me pasa igual con los perritos, se me acercan sin que les llame. Es algún tipo de vibración secreta que desprendo hacia esas criaturas. O lo sería si creyese en esas cosas. En tu caso es brujería descontrolada supongo. Bueno, saludos a tí y aprovecho para saludar a todos porque esta semana no tengo tiempo ni para mi blog. A ver si llega el fin de semana que acabo de empezar la semana y ya voy estresado. Besos, brujita.

neko dijo...

Esta historia es real?? que penita...

Muchos adultos dan por hecho que los niños no se enteran de nada o que se olvidan rápidamente, y no se dan cuenta de que tal vez estén marcando la vida y personalidad de sus hijos para siempre.
como tu mismo dices, los niños no son tontos, simplemente mas inocentes, el tiempo se va encargando de que eso desaparezca, pero la respuesta de la niña... no tengo familia me deja de piedra.
Quizás te preguntaba por qué querías estar solo porque ella lo está y no lo quisiera...

Houellebecq dijo...

Sí, es real. Estaría bien que no pero es lo que hay. Y hay muchas más historias reales que no conocemos o conocemos por el telediario(y esto se nos hace irreal, la verdad, no deja de ser la televisión que distancia...). En fín...

VANESSA dijo...

Qué triste me parecen estas cosas, que los adultos se comporten peor que niños...
Ya se sabe, la familia es la que te toca, y no hay devolución.
Besoss

Houellebecq dijo...

Cuanto tiempo, Vanessa, espero que estés bien. Se agradece tu regreso. Besos