24 septiembre 2011

¿Quién es el dueño de este beso?

Hace un par de años paseaba con una compañera de trabajo por el Paseo de Gracia de Barcelona. Estábamos tonteando desde hacía algunos días. Frente al cine Comedia nos íbamos a despedir y de pronto, no sé cómo, mi boca y la suya estaban unidas en un beso largo y cálido. Del modo más natural. Después de jugar un poco con las lenguas sin decir nada nos despedimos con un adiós. Cuando regresaba a casa en metro recibí un mensaje por el móvil: "Perdona, Sergi... sergito.. Sergio... No sé ké m ha pasado. Espero k m perdones." El mensaje era más o menos así, con dudas y todo. Y sin embargo yo no había dudado al pensar que el beso lo había empezado yo.
Fue una relación que empezó tan fácilmente como se fue. Los últimos días hacía frío y cuando nos besábamos la electricidad estática nos hacía daño(tengo que explorar este extraño fenómeno del frío).

El cuñado de J. tiene la costumbre de darle dos besos a todo el mundo. Aunque sean hombres. El otro día quedamos todos para cenar y llegó M., otro amigo nuestro. Hicimos presentaciones porque no todo el mundo se conocía. El cuñado, por supuesto, le dedicó su par de besos a las mejillas de M.. y luego cenamos.
  1. estaba algo turbado. Lo percibimos desde que le besaron. Los demás ya conocíamos al cuñado besucón así que asumimos los besos sin mayores problemas. Pero M. Parecía tener algún problema. Poco antes de los postres dijo que se tenía que ir y a pesar de los ruegos se largó. Y su novia con él. En ese momento no sabíamos qué había pasado por su cabeza. Todo eran teorías.
Algunos días después llamó a J. Y le dijo que le tenía que decir algo. J. Ya sabía de qué podía ir el asunto así que le dijo que adelante, que le explicase qué le había pasado:
  • Es que tío, el otro día, no sé qué me pasó. No se si lo visteis pero sin querer creo que le dí un par de besos a tu cuñado. Yo fui a saludarle y de pronto me vi dándole dos besos a otro tío. Oye, discúlpame. Se me fue la olla o yo que sé. Estoy muy agobiado con el tema. Pasé mucha vergüenza. Mi novia se ríe pero a mí no me hace gracia.
J. que nunca renuncia a una broma no le explicó nada sobre el cuñado y sus costumbres. Al menos durante un par de días.

El caso es que ahora sé que existen los besos anónimos y sin dueño. O los besos por reflejo. Respondes a un beso del mismo modo que cuando te ofrecen algo y alargas la mano sin querer para cogerlo o para detenerlo. Respondes a unos labios con los tuyos o con el rostro.
También que hay que tener mucho cuidado con las neuronas espejo.

17 septiembre 2011

Haciendo el tonto

Tenía hambre de comunicación a distancia. Mi ordenador reventó porque el facebook me ofrecía un video porno y resultó ser un virus, el SIDA de la informática, no pude arreglarlo. No me apetecía ver porno, es que el vídeo te lo enviaba supuestamente un amigo y tuve curiosidad por ver qué tipo de marranadas le interesaban a esa persona. En cuanto a mi móvil ha ido languideciendo, tiene autonomía para cinco minutos de charla. Se llama "obsolescencia programada". La tecnología se crea perecedera para incrementar el consumo. Si tus aparatitos se rompen rápido, tú iras a comprarte otros antes. Todos conocemos el espantoso caso de las bombillas y lo que realmente podrían llegar a durar si el Carter de los bombilleros mafiosos no las fabricase para que duren poco y se te estropeen el día que más luz necesitas para acicalarte frente al espejo.
Pero por fin conseguí mi ordenador. Sobre el móvil estoy pensando en liberar uno que encontré hace un par de años y nunca he usado. Estaba sin batería, no pude localizar a su dueño y era una máquina siniestra. De un gris blanquecino metalizado tiene un diseño que no he visto en mi vida. Parece tecnología alienígena o militar o terrorista. Sé que si me decido a liberar eso (soy de tarjeta porque tengo a poca gente a la que llamar o a la que tengo vive a dos o tres manzanas de casa) me saldrá por un precio muy elevado. Aunque por otro lado tengo uno que me pasó mi hermana, gran consumidora de móviles, uno descascarillado por la parte de arriba pero que no debe ser difícil de hacer libre. El mundo de la liberalización de móviles parece ir al alza y ajeno a la crisis, muchos como yo encontramos móviles atrapados por contrato y sin batería pero algo me dice que muchos otros móviles se roban a menudo en parques, jardines, cines y lugares de retozo de parejas despistadas.
Pero volviendo a lo de antes, por fin volvía a tener mi ordenador. Estaba harto de ir al cyber y que siempre me tocase un ratón sucio de esos que no arrastran bien el puntero (por la noche tenía pesadillas en las que caminaba con pesadez en las piernas y no avanzaba hacia ningún lugar pero tal vez no sea sólo culpa del ratón del cyber).
Como estaba muy contento me puse a rebuscar nuevas utilidades de mi ordenador e internet. Descubrí que te puedes bajar un traductor automático, rápido y en diversos idiomas que se anunciaba como "el definitivo". Se acabaron las traducciones farfollas y ridículas. Me lo bajé sin dudar (esa falta de vacilación me llena de virus el ordenador).
Decidí usarlo metiéndome en blogs extranjeros y en idiomas desconocidos para mí, nada de inglés que eso está muy visto. Sin mirar decidí que visitaría Brasil y a sus blogueros. Y sí, con algunas peculiaridades de traducción se leía bien así que decidí comentar. Expongo un comentario de los tres o cuatro blogs brasileños en los que estuve:

"Me ha encantado tu blog. Es francamente interesante y a pesar de la barrera idiomática que nos separa he quedado cautivado por el estilo"

Y la traducción:

"Gostei do seu blog. É realmente interessante e eu ter sido cativada pelo estilo, apesar da barreira do idioma que nos separa. Saudações e eu muitas vezes passar por aqui. Beijos"

¡Increíble! Recuperé el sentido de la maravilla de mi infancia. Sentía que escribía en portugués. Me entenderían perfectamente en Brasil. Pero luego se me ocurrió coger mi mensaje portugués y hacerle dar la vuelta al español para ver qué tal iba el traductor. Por si a partir de ahora me podía marcar posts dedicados a brasileños, suizos, coreanos, al mundo entero sin perder la calidad por culpa de la traslación. Quedó esto:

"Me ha encantado tu blog. Es francamente interesante y un modismo aval de barrera de la que nos separa terminó cautivado por el estilo. Saludos y pasaré por aquí me el menudo. Besos"

O sea que el traductor definitivo.
Una vez más he vuelto a quedar como un idiota frente al mundo.
Menos mal que no conozco a nadie en Brasil.

11 septiembre 2011

El "escritor" sale de fiesta

Es un proyecto común. Desde hace unos meses yo voy haciendo mis cuentos. Mi amigo tiene sus ideas y las escribe a mano. Yo las reescribo porque él no tiene la experiencia ni la afición habitual de narrar.Todos los cuentos se interrelacionan. Son transgresores y gamberros aunque a mí me guste darles un leve aire maduro y me documento para todo y hasta descubro que en el mundo de las barbaridades también se puede aprender algo y reflexionar. Pero esta semana había fiesta en el barrio. Salimos y nos bebimos un par de botellas de vino en un chiringuito Paraguayo. Era el único con asientos vacíos. Resulta que en España (y digan lo que digan) hay más españoles que otra cosa y a muchos no los puedes sacar de la paella y la tortilla de patatas o sus tapitas. Bien por ellos. Yo soy curioso y tengo debilidad por cualquier tipo de empanada sudamericana y allí había así que me cambié de nacionalidad en aquel pequeño recinto y me introduje en el para mí, diferente mundo Paraguayo. Estuvimos dos horas entre vino, empanadas, choripan y asaditos varios.
Luego salimos algo achispados y acabamos en un chiringuito con música fuerte y algo de Red Bull para despejar las brumas mentales. Mi amigo J. se conoce a todo el barrio. Yo siempre he conocido mejor mi habitación. Besos y abrazos con mujeres y hombres que desconozco. Una de ellas me pregunta si soy el escritor pervertido del que le habla J., ese que escribe cuentos de enfermo mental. Como suelo ir con la verdad por delante y llevo el vino dentro le comento que sí. Ella me mira seria pero me da a probar su bebida. Alcohol. Le voy a explicar que escribir cuentos no es contar tu biografía pero ella no tarda ni cinco minutos en explicarme que a los ocho años se masturbaba imaginando historias con un pequeño muñeco de Playmobil que tenía. Me interesa el tema. Aunque por otro lado me preocupa qué tipo de persona se imagina que soy. La gente no suele confesarme durante la primera hora de conocernos ni su número de teléfono. Luego me dice que estudia el modo de comprarse un aparatito para orinar de pie, que los hombres lo tenemos bien. Yo le digo que los hombres como yo lo tenemos mal siempre. En los locales a los que voy las puertas no tienen pestillo para evitarles privacidad a los cocainómanos y claro, yo no tomo coca, pero esa ausencia de intimidad me distrae.
La feria acaba a las tres pero el grupo quiere más y mi amigo sugiere que vayamos a terminarla en un local no muy lejano. Viajamos por la noche. J. con una de sus amigas. Yo atrás con la de los Playmobil y otros dos tipos que se retrasan y desaparecen unos minutos para, según mi compañera, meterse algo por la nariz. No llego a comprobarlo.
Mi amigo comenzó muy preocupado la noche. Unos niños me molestaban en el chiringuito y pensaba que yo iba a liarla. Me comentó para disuadirme de decirles algo que el niño podía ser hijo de un hombre muy alto y calvo que había cerca. Yo para no sacarle de su preocupación le comenté que con una botella de vino le llegas a la cabeza a cualquiera, que sin ser altos tampoco somos enanos. Pero era broma. No quería liarla. El vino amplia lo que siento y esa noche todo era bueno.
En la discoteca J. mira con preocupación los movimientos de la masa. Sabe que tomo a mal los empujones pero yo tengo la agresividad muy desactivada y todo es hermoso y festivo. Mujeres y hombres me piden paso posando sus manos suave, casi tiernamente en mis hombros, espalda, en el brazo... y luego se dirigen a su objetivo, casi siempre la barra. Yo les abro pasillo encogiéndome o apartándome con la misma educación.
En mitad de la pista el movimiento es criminal. Todos bailan algo como Ska muy saltarín que no me gusta pero doña playmobil me coge de la mano y me lleva al centro de la pista.Allí me quedo quieto. Miedo escénico pero da igual, ya soy mayor y cojo casi todos mis toros por los cuernos. Observo mi alrededor y escaneo a los bailarines. Elimino a los más grotescos (un día quiero escribir sobre "formas de bailar que parecen de broma"). Imito el tipo de baile más habitual en ese lugar. Coger el ritmo no me cuesta. Amo tanto la música que me gusta incluso la que no me gusta. Si me llego a quedar parado un minuto más me hubiese convertido en pasmarote.
A las seis de la mañana salgo del local con mi amigo. Yo a tomar aire, él a matarlo con un cigarro. Una señora gorda, de formas indefinidas y según las palabras de mi amigo "la única mujer no bonita de la noche" se le acerca y le habla. Antes, el compañero de la mujer le dice algo en español pero con claro acento marroquí y se va. No lo entiendo. J. habla con ella algo más. De pronto ella ve a alguien y se va y le suelta un guantazo. J. me dice que es hora de irnos. Yo estoy cansado así que le digo que vale pero que sus amigos están en la sala. Dice que da igual, que hay confianza, que ya cierran, que nos vayamos...
Por el camino me comenta que el marroquí le dijo a la señora que si hablaba con nosotros nos pegaba. Mi amigo está cabreado. Nosotros no teníamos nada que ver y ahí estaba esa señora calentando a su hombre y dándole celos con dos inocentes como nosotros.
Es la primera vez que comienzo a sentir esta noche las ganas de regresar sobre mis pasos y liarla y con razón. Pero estamos lejos y soy cortito pero no tanto como para perder el tiempo así. El celoso se sentó cerca, sobre el capó de un coche y no hizo nada porque no se atrevía, porque era un poca cosa ladrador pero sin dientes con los que morder. De ahí los celos, de la inseguridad masculina. Ella era una buscalíos. De la peor categoría, las que buscan que los hombres disputen por ella, puro National Geographic. Démos a su macho inactivo por humillado en esta historia de testosterona descerebrada y frustrada.
Hacía tiempo que no salía de noche. Tanto que pensaba que ya ni existía la nocturnidad.
Me lo pasé muy bien pero hay que reconocer que a partir de ciertas horas sigue siendo un peligro estar en la calle.
Para ellos y para mí.