28 enero 2012

Nuevo de nuevo

Nada es como lo imaginas. Ni aunque tu vida como la mía básicamente transcurra imaginando. A veces por casualidad lo que piensas coincide aproximadamente con lo que esperas pero ese parecido es mera coincidencia.
Actualmente soy novato en un nuevo trabajo. Antes de serlo predije que los primeros días serían duros. En realidad era una predicción tramposa. Me ceñí a la experiencia para aventurar el futuro.
Y la realidad tomó su propio camino, ni a favor ni en contra. 
Ser nuevo siempre es peor si eres el último en llegar. Tengo por delante mío incluso a dos becarios que estudian económicas y que extrañamente adquieren experiencia de bibliotecarios. Uno de ellos me dijo que al terminar de estudiar buscaría trabajo de lo que fuera. Empieza a desarrollarse una nueva generación muy derrotada. 
Afortunadamente esto no es el instituto y no he tenido que ponerme enfermo como en aquel para evitar que a alguien se le ocurriera meterme la cabeza en la taza del inodoro(una vez presencié algo así y no quiero imaginar lo que tuvo que ser vivirlo para el individuo al que años más tarde he visto precisamente en esa biblioteca, ya adulto pero quién sabe si traumatizado). 
Mis compañeros funcionarios de biblioteca son amables y pacientes en sus explicaciones, sonríen sin avaricia, parecen una especie más avanzada de Homo Sapiens que está por encima de pisar, malmeter, decir tacos o sugerirme obscenidades cuarteleras mientras hablan con la boca llena. No digo que sean perfectos porque me sentiría ingenuo aseverando eso de quién no conozco a fondo, pero estoy acostumbrado a compañeros de otro tipo, más variados y sobre todo más tribales. Los primeros días siempre intento detectar al hijo de puta del grupo para cuidarme en lo que pueda de él pero aquí una de dos, o no está o es tan hijo de puta que se ha saltado mis radares.   
El único problema soy yo. Pleno de tensión por hacerlo mejor que mejor puedo errar el salto y hacerlo peor. Soy un estresado sin motivo. Pero incluso los clientes del lugar son un tipo de público al que no estoy acostumbrado. Ninguno me ha obligado a partirle la cara desde que estoy de bibliotecario. Ni siquiera a insultarles o decirles que se esperen a que termine de trabajar para darles lo suyo junto a la máquina del café que está fuera del recinto y no tiene cámaras. Los clientes son buena gente que se distrae mirando la punta de sus zapatos cuando yo me enredo con el ordenador que no me deja avanzar y me dice cosas como “el usuario está en uso”(esto significa que el usuario se acaba de hacer un carnet en otro ordenador de la biblioteca y su nombre no puede estar en dos ordenadores a la vez, cosas de la informática). Son gente que dice cosas como “bueno hombre, si me tengo que esperar dos horas más para que me hagas el préstamo pues me espero” o que me detienen en la calle cuando me reconocen para decirme que “mi” biblioteca es la mejor del municipio(y además tienen razón). También son gente que puede mirar el carnet mal plastificado y como con ampollas de aire sin mostrar decepción y preguntarte amable y sutilmente si ese carnet será para siempre o se podrá cambiar en otra ocasión. Por supuesto que lo pueden cambiar. Sólo tienen que decir que lo han perdido y pagar uno nuevo.
En fin, imaginé que ser nuevo no sería bueno porque nunca lo ha sido para mí ni para nadie pero no es tan malo como lo imaginé. Ni bueno tampoco. Sólo es una situación transitoria que ya me voy sacudiendo. Empiezo a relajarme.
Ahora miro el edificio al que fui muchos años como usuario y ya no lo veo igual, ha cambiado, ahora es el edificio en el que trabajo. Y a los bibliotecarios que les veía sólo el rostro impersonal del que “te atiende” los veo de otro modo. Tienen nombre y vidas personales y gustos y fobias y capacidad de hacer buenos chistes. No son funcionarios, son mis compis. Es como cuando llevas años siendo amigo de una persona con la que acabas follando y le descubres el rostro inédito del orgasmo y al día siguiente la ves de otro modo, es igual pero es distinta a la vez.
No conocemos nada. Sólo una o dos partes de las muchas en que se divide nuestra realidad.
Algunos como yo, a falta de certezas nos limitamos a imaginar.
Y luego, sobre el terreno, a sorprendernos de lo diferente que es el mundo que pisas al soñado.   

14 enero 2012

Los primeros bocados al 2012 son dulces. Veremos cuando me toca el gusano.

I love this building
Hace años que insisten en amargarnos las mañanas si escuchamos las notícias(o los mediodías en mi caso). Oír la palabra crisis o cosas como "el que tiene un trabajo es como al que le toca la lotería" ya empiezan a cansar los oídos. No has empezado una sonrisa cuando ya te tiran un drama a la cara. Pero es posible ir a contracorriente si no piensas mucho en eso. Yo hay días que ya ni me conecto al mundo, lo máximo que me perderé serán las estadísticas de los accidentes de tráfico, las del paro, un nuevo caso de corrucción y puede que la inminencia de un meteorito que llega a la tierra pero como no puedo hacer nada contra eso mejor me quedo sin saberlo.
Otra cosa que se dice es que si te quedas sentado no encontrarás trabajo. Pues debe ser verdad. Al menos a mí me pasó. No me ofrecieron trabajo estando sentado, lo hicieron por el móvil cuando estaba tumbado y tocándome los huevos(de manera metafórica). Algo sobre presentarme a unos planes de promoción económica de mi Ayuntamiento. En los boletos de la suerte había muchos puestos de carretillero(yo de eso no), de orientadores callejeros(un extraño puesto que sigue siendo una incognita para mí pero en el que pagan poquísimo) y de auxiliares administrativos. Pensé que el de auxiliar me vestiría algo el currículum. He trabajado en muchos trabajos infames a lo largo de mi vida. El primero de ellos era una fábrica dónde el jefe llegaba los viernes, se arrodillaba frente a tí como si te fuera a pedir en matrimonio y se ataba los cordones con parsimonia. Luego levantaba la cabeza y como casualmente te decía "¿Podrás venir mañana Sábado para sacar faena?" Yo llegué a decirle que no incluso antes de que lo preguntara. Pero claro, yo tenía que ir a la universidad y ese no sería mi trabajo. Pero como de todo se saca algo bueno, de allí saqué un amigo de los de siempre, de los que no se gastan ni por el tiempo o la distancia. No hay negativo sin positivo.
El caso es que dí tumbos por varios trabajos penosos hasta que recalé en los cines y me gustó. Permanecí mucho tiempo en estos y lo hice todo(portero, operador de cabina, taquilla, encargado...). Y luego el regreso a la casilla de salida pero no explicaré el cómo porque ya prometí hace muchos posts que aparcaría un poco el pasado y no quiero incumplirlo mas. Así que en presente me presenté con miles de candidatos a lo de Auxiliar administrativo. Era deprimente ver tanta gente para los puestos ofertados. Es como meter a alguien muy gordo en una camisa muy estrecha. No cabe. Y todos no cabíamos pero el ambiente era agradable. Yo me encontré con tres conocidas. Todo el municipio iba a presentarse a las pruebas porque el Ayuntamiento avisaba. A mí se me olvidó el carnet en la impresora y era imprescidible presentarlo junto al currículum en la puerta pero me hice el tonto, enseñé el currículum y la chica que hablaba con otra no se percató de que no le enseñaba mi DNI. Para una vez que me despisto tengo suerte.  
Así que cuando al cabo de una semana fui a mirar las listas esperando encontrar mi ausencia y comprobándolo efectivamente, me sorprendió que al regresar y volver a mirar esos papeles sobre una puerta de cristal apareciera mi nombre. No lo había visto en el primer vistazo pero yo estaba seleccionado en algo extraño que ponía "Diplomados-auxiliares". Había más de cien carretillleros, unos cuarenta orientadores, 18 auxiliares administrativos a secas y cuatro de los míos. No me lo creía pero además me llamaron por teléfono y fui a firmar un contrato. Me dieron vacaciones antes de empezar a trabajar porque eran las fiestas y porque los funcionarios viven de otra manera digan lo que digan. Así que por primera vez estuve contratado y trabajando sin saber de qué iba el asunto.
Hasta que llegué este Lunes pasado a mi puesto junto a dos chicas muy bien vestidas gracias a las maravillosas rebajas que hemos tenido recientemente y que estaban tan arregladas que dolía verlas a a esas horas(¿A que hora se habían levantado para estar tan radiantes y tan temprano cuando yo me desperté atontado y apenas me lavé la cara antes de salir corriendo?). Allí me dijeron algo que trastoca mis ideas sobre Coelho, las coincidencias, el ateismo y la Crisis española. Mi jefa del Ayuntamiento nos preguntó fugazmente  "¿Vosotros sois para bibliotecas?" Nos encogimos de hombros porque no sabíamos nada pero sí, éramos para bibliotecas. Me he pasado la vida diciendo que quería trabajar en una(además de un cine), me he pasado la vida en dos como usuario de media tarde: en la de mi barrio y en la grande del municipio pero sobre todo en esa última. Pues es la que me ha tocado, la gorda, mi amada biblioteca, esa en la que encontré al loco visionario aquel que por suerte frecuenta más la del barrio. Con un puesto de media jornada en el que cobro lo de la jornada entera del cine.  Además soy coordinador y jefe de grupo de las dos chicas sólo porque soy licenciado y ellas no o eso dijeron(no quisiera pensar que hay machismo en mi Ayuntamiento que tiene alcaldesa). Un puesto que no durará para siempre pero que me abre las puertas para los planes de promoción económica de mi Ayuntamiento de H. O los de Barcelona. Un trabajo en el que se cumple que el universo sí ha conspirado para darme lo que pedí hace tiempo entre muchas otras cosas que no toca contar por aquí.
Parece que la vida sólo te regala las cosas a traición, cuando no las esperas. También las buenas.
Y no, no me veréis rezando a partir de ahora. Esto lo he conseguido sin religión alguna.