19 febrero 2012

Mis vecinos nunca aprobaron comentario de texto


Decidí enviarle esta carta la señora del cuarto con la que no me llevo bien pero intenté llevarme:
Teresa:
Soy H., vecino del Bajos. Como no es habitual que nos veamos y a veces los horarios no coinciden he decidido ponerte al día del tema que hablamos (cable suelto en la fachada que cuando hace viento golpea la chapa y la molesta) por carta. 
La semana pasada, tal y como dije llamé a ONO. Tardaron dos o tres días en enviarme a un técnico. Este era un chico joven que decía que era imposible sujetar el cable, que estaba muy alto. Insistí y le dije que ya una vez fue posible y que los vecinos amenazaban con cortar dicho cable. El técnico llamó a su jefe que le dijo que hiciera unas fotos de la fachada.
Finalmente y después de un rato dijo que sí era posible. Me enviarán un técnico escalador y se acabó el problema. Pensaba que iba a ser más rápido.
Como probablemente no podré ir a la reunión (a esas horas trabajo) y todavía no he hablado con el presidente, quería que por lo menos tuvieras tú la información y al menos supieras cómo están las gestiones al respecto. Para cualquier duda o consulta de cómo va el tema ya sabéis dónde localizarme y si no, podéis enviarme mensaje escrito o llamarme al teléfono de casa (xxxx). Tienes mi permiso escrito (este)para pasarle mi teléfono al presidente, por supuesto.
Espero que el tema se resuelva lo antes posible pero la orden ya está dada, no te preocupes. Sólo quería dejar constancia de que si el cable sigue así ya no es porque no haya llamado, es sólo que estoy esperando al dichoso técnico. Yo sé muy bien y por experiencia propia lo que significan unos vecinos ruidosos y este tema me interesa resolverlo lo antes posible.
Bueno, espero que la información haya sido útil y aprovecho para saludarte cordialmente. Firmado Houellebecq”

Esa es la carta que envié. El aviso que encontré en el tablón de la portería fue este.
1)     En la reunión del día x se leyó la carta que el vecino del Bajos (Houellebecq) le entregó a nuestra vecina Teresa en respuesta a sus requerimientos para que ataje el problema con el cable que golpea la fachada del edificio. El vecino asegura que en la empresa le dijeron que era imposible arreglar el asunto y que lo deja correr. Es por esto que la Comunidad tomará las medidas necesarias para resolver el problema.”
¿Que lo dejaba correr? ¿Pero se leyeron la primera carta entera? Como pensaba que me había vuelto loco y que (llamadme ingenuo) los únicos que doblegamos la realidad a nuestro antojo somos los escritores y guionistas, cotejé los datos con amigos y familiares a ver si en mi carta yo decía que dejaba correr el tema del dichoso cable. Pero no. Ellos veían lo mismo que yo. Yo aseguraba que el tema del cable estaba pendiente de una nueva llamada (forzada por mis gestiones con la empresa) y que en cuanto supiera algo les llamaría o lo arreglaría. Lo mejor es que en la carta ya aviso que no sólo no lo dejo correr sino que me enviarán un técnico escalador, sea lo que sea eso pero la palabra escalada ya nos hace intuir que un hombre con habilidades montañeras y por tanto capaz de bajar fachada de edificio abajo sin demasiados problemas. Alguien que arreglará lo del cable.
Entonces… Señora Teresa… Vecindario entero… ¿Lo he dejado correr? ¿Por qué esas amenazadoras últimas palabras de “la Comunidad tomará las medidas necesarias”…? Conociendo a mis vecinos serán medidas relacionadas con caballos, sogas y mis manos atadas a la espalda y listo para el linchamiento.
Leí en un libro del fallecido Montalbán que lo peor que le puede pasar a un paranoico es que le persigan de verdad. Yo no sé si soy paranoico porque empiezo a dudar que mis vecinos vivan siquiera en el mismo universo que yo. Sí, a veces les llegan mis cartas y nos vemos como sombras o fantasmas al estilo de “Los otros” pero las cartas parecen desvanecerse a la mitad. No llegan todas las frases. Sólo ven lo que quieren ver. Leamos sólo aquello que se adapta a nuestra tópica, preconcebida y limitada visión que tenemos de él. Hagámosle caso a Teresa que ella que le odia desde hace tiempo no se dejará engañar por sus saludos cordiales.
Solo añadir que siempre que intento comportarme bien y abandono mis malos modos y mis maneras de psicópata en plena crisis me acabo arrepintiendo.
No sé cómo hay que tratar a los animales pero sí a las personas que se comportan como si lo fueran.
A mis vecinos sólo les gusto cuando rompo la camiseta, me quedo en pantalones, rujo y en definitiva me vuelvo a poner verde. Show must go on!