30 junio 2012

Mi mejor noche de estas vacaciones (no esperéis gran cosa)


Anoche regresé a mi festival friki. Aprovechando que estoy de Rodríguez me fuí a ver mi película "infantil" preferida que incluye como actor a mi también cantante preferido, Bowie(aunque ya casi me había olvidado de que lo era). Hace años había visto "Dentro del Laberinto" casi diez veces pero nunca en cine ni en versión original. Así que entré y me senté en el lado de la sala dónde mejor se ve todo: la butaca izquierda del lateral izquierdo de la sala. Una manía de cuando trabajaba en cines, me lo dijo un operador veterano y me lo creí. El estar en la última fila también permite evitar a los individuos de piernas largas que las apoyan en el respaldo de tu butaca y comienzan"chiqui,chiqui,chiqui" a hacerte vibrar el asiento. A mi lado derecho dejé mis revistas y mi libro y ese fue uno de los pocos que sin pensar quedó vacío en una sala de 2000 personas casi llena. Frikis a la caza y captura de su infancia (como yo) acudían en manada para ver la susodicha película y "Poltergeist" de segundo plato. Delante mío una mujer solitaria que me recordó a M. (una chica que estuvo en mi otra visita a este mismo festival junto a J. y su pareja) miraba insistentemente su reloj y de vez en cuando le echaba compulsivas lecturas a la revista "Elle". Su asiento derecho, otro de los pocos vacíos, estaba como en Standby y a la espera de alguien. Yo no miraba el reloj porque sólo esperaba la película y tenía lectura de sobra o me relajaba observando entrar a la gente.
La película empezó y un friki de estos que se creen graciosos comenzó a gritar estupideces. Como a la tercera gracia vio que nadie se las reía porque realmente no eran gracias, sino estupideces, se calló y fue estupendo.
Cuando salió el nombre de Bowie en pantalla la gente aplaudió y yo me emocioné. Con las canciones no digamos. Me mordía los labios para no cantarlas porque después de algunos años sin escucharlas seguían grabadas a fuego en la memoria y porque la música que me gusta a todo volumen me obliga a cantar, es más fuerte que yo. Así que hice un punto medio y canté como para mí pero fue algo insatisfactorio, necesitaba desplegar pulmones.
La película es de la época en la que no había digital y se nota pero el guión es brillante. Mientras los niños o yo mismo veíamos un bonito cuento de hadas, Jim Henson recuperaba la atrocidad y la perversidad de los cuentos de hadas previos al edulcorado siglo XX. Hay alusiones más o menos veladas a la sordidez de los cuartos oscuros en la escena de Jennifer O, Connelly cayendo en un agujero de manos que la tocan por todo el cuerpo, una escatología más o menos infantil en "el pantano del hedor eterno", se mezcla la manzana de Blancanieves con las experiencias con drogas cuando la niña adolescente muerde el fruto que le da el enano, hay diálogos equívocos con doble fondo a lo Lewis Carrol, está el polémico y abultado paquete de Bowie que sí llamó la atención de muchos críticos de la época por sus connotaciones amo-siervo nada sutiles, sí es más sutil su aspiración pedófila aunque a la vez amorosa con la niña y la canción que le dedica que tiene una base de piano que me obsesionó tanto que obligué a un amigo del grupo que teníamos a poner una melodía que se me había ocurrido sobre una base similar de teclado(porque solo el amor vence a los malos de las viejas películas infantiles y aquí el pedófilo acaba frustrado como debe ser en la ficción y si es posible en la realidad), la liberación femenina cuando la chica entiende que él(el demonio o Fausto de Goethe, el Hombre, David Bowie) nunca ha tenido poder sobre ella porque ella decide sobre sí misma.... Uuuuh, y podría seguir y seguir. Anoche no ví la película, hice el amor con ella. Cuando terminó estaba tan extasiado que la chica de delante tuvo que preguntarme dos veces la misma pregunta para saber que iba conmigo la cosa "¿Eras tú el que cantaba?" A la segunda la entendí a pesar del jaleo y me subieron los colores por eso se apresuró a decir "No, no, si lo hacías bien, cómo la has vivido..." Y claro, más o menos le solté el rollo de antes y un poco más. Me miraba entre sorprendida y divertida. Antes de acabar el descanso de media hora tuve que ir a por un agua(otra vez falló el aire acondicionado). Por supuesto vimos "Poltergeist" juntos. En su fila, no en la mía. Luego salimos al bochorno de la noche barcelonesa y tomamos algo en una cafetería cercana que abre hasta vete a saber qué hora porque a las dos de la madrugada todavía seguíamos allí. Ella había quedado con alguien en una página de contactos o de Singles, no lo pillé bien, y este le había dado plantón, algo grave ya que ella no iba por las películas pero luego se rió "aunque ahora que me has explicado todo eso me han entrado ganas de verla otra vez. Está muy chula esa canción de cuando ella esta vestida de princesa o así". "¡Whitin you! Mi preferida" casi grité yo. Bueno, estuvo bien. Nos dejamos los nombres para el Facebook porque en ese momento parecía una buena idea.
Hoy tengo la invitación pendiente de aceptar y ya no me lo parece porque realmente no lo es. Yo anoche tenía un subidón, un chute de Dopamina u Oxitocina porque me había emocionado la película. Hoy soy yo. O el de ayer también era yo. Pero con muchos años menos.

27 junio 2012

En verano sí soy hostil


La mañana de ese Sábado había tenido una mala discusión con mi cuñado sobre ese tema. Yo le había demostrado sin dudarlo que me estoy transformando en lo que siempre he sido pero que ahora ya ni siquiera oculto: una persona tan indiferente a todo que tal vez por eso es capaz de cometer una barbaridad. Aunque no debe cundir el pánico, sólo mantengo una guerra de buzones rotos y pegamento en la cerradura del maletero del coche de mis vecinos.
Tomábamos café él y mi hermana cuando charlábamos sobre la obligatoriedad o no de visitar a la familia de la persona a la que amas, de por qué yo nunca quise visitar a a la familia de L..Mi cuñado veía esa actitud como un desprecio en toda regla. Pero yo no me callé mis pensamientos como otras veces. Se me debió haber subido el café a la cabeza. Creo que fui duro con lo que le dije:
  • Eso es porque tú tienes el espíritu de la colmena. Te lías con una persona y la amas junto a su familia porque no crees en el espíritu individual. Esa persona no es esa familia y esa familia no es esa persona .Del mismo modo que dos hermanos que se parecen pueden ser guapo y feo respectivamente, la sangre de tu sangre puede tener una forma de ser y una perspectiva que no tienen nada que ver contigo. Tu puedes ser adorable y tu familia no y viceversa. Pero no es ese el único tema. En la vida nos llenamos de obligaciones estúpidas unidas a las inevitables. Inevitablemente tenemos que trabajar pero no quedar con la familia de nuestra pareja cuando a lo mejor prefieres estar en tu casa cascándotela o viendo la televisión. ¿Falta de respeto? También lo es ir a ver a esa suegra que no conoces y sonreírle y de algún modo mentirle porque esa sonrisa es falsa y tú quieres estar lejos de ella. A mí no me gustaría que llegado el caso mi sobrina tuviera quince años y un novio y yo tuviera que hipotecar su tiempo de pareja porque siempre hemos tenido la costumbre de quedar los Sábados. No me gustaría retenerla contra su voluntad en casa. Me gustaría tenerla cerca de mí plenamente sincera y cuando a ella le vaya bien, no por compromiso, maldita palabra.
  • No me convencen tus argumentos. Hay una moral. No es moral lo que dices. Para mí sí le faltas el respeto a la persona con la que estás. Se lo faltaste a L. por no haber querido conocer a su familia. Y seguro que te pierdes conocer a gente muy interesante así.
  • Su familia vive en Sudamérica. Eso me salva un poco. En el mundo hay miles de millones de personas que ninguno de nosotros va a conocer nunca. Cuando me compré la televisión por cable no hacía más que sentir que me perdía algo en algún otro canal y en realidad no veía entero ningún programa. Prefiero conocer a unos cuantos elegidos a fondo y no a unos centenares de manera superficial y no tener más que confianza para hablarles del tiempo o temas cautelosos.
  • Eso no es así- mi cuñado sacudía la cabeza pero regresaba a los argumentos de la moralidad que a mí no me servían porque la mía no era ni será nunca la suya. Y porque mi moral se fue por el desagüe de la citada indiferencia. Recordé la misma sensación de vacío frente a los cadáveres de mis familiares. Vivimos en una sociedad laica dónde la mayoría se hacen llamar ateos. Incluso mi cuñado. Pero a la hora de la verdad van a rendirles sus respetos a los muertos. Los funerales para mí siempre han sido una medida higiénica. Si eres ateo no crees que en la carne en descomposición haya alguien. Hasta regalarle flores es un gesto hueco. Puedes llorar su ausencia por el vacío que te deja y no será una cuestión de respeto ni de moral, será de emociones. Y si no le lloras pues es lo que hay. Es un error forzar el dolor por alguien por quién no sientes nada. Pero mi cuñado seguía horrorizado- Pero es que la vida es así, siempre hay que hacer cosas que no quieres. Se necesita algo de sacrificio.
  • Sí, claro, eso dice la religión mayoritaria de mi zona geográfica. No sabía que tú eras religioso.
  • Es que no lo soy. No tiene nada que ver con eso...
  • Claro, claro, pues no me enseñes entonces argumentos tan endebles que responden más al subconsciente y a lo que aprendiste en la infancia que a convencerme a mí- estuve nuevamente duro con lo de la endeblez pero es que mi cuñado se estaba pareciendo a esos interlocutores de Sócrates en los diálogos de Platón, meros comparsas para hacer que el maestro se luciera. Nada de rigor como conversador.
Bueno, resumo. Que por la tarde discutí con mi sobrina porque me rompió un disco duro. Que poco después mi hermana me traicionó diciéndole a mi madre algo que no debería decirle. Que yo corté con ella y mi cuñado por temas que no vienen al caso(y castigué a mi sobrina con nueva orden de alejamiento de mi piso). Que es verano y no es bueno tenerme cerca.
Que charléis en vuestras cafeterías sobre temas más agradables y que hay ciertas verdades privadas que no necesita saber todo el mundo.