24 noviembre 2012

Todo esto para qué

A veces confías más de la cuenta y otras menos. Confiar en el justo punto es imposible salvo si tienes poderes telepáticos. Nunca sabes en qué cara angelical se esconde un Judas y viceversa...
Mi blog es el de siempre pero en el anterior dominio(y con este van tres dominios mal dominados) tenían la dirección más personas de las necesarias. Este blog era más para extraños que para propios. Aunque los extraños a veces se sientan como propios y hasta más cercanos que los que tienes cerca.
A unos pocos les dí la dirección del blog. Unos pocos de entre los pocos extendieron la palabra más de lo que yo hubiera querido. No sé si con mala intención pero al final este blog lo leía gente a la que tengo vetada en mi relidad así que no quería darles una ventana a mi interior ni por internet. Así que una vez más, otra vez más y no se sí la definitiva, cambio de dominio y de título para el mismo blog y también de nombre(aunque la S. no es como para que muchos se lleven a engaño). Y ahora dejaré esto como experimento para ver si tengo el semi-anonimato que busco. Después comenzaré a escribir tan libremente como necesito y quiero. Sin pelos en la lengua ni en las teclas. Como siempre pero peor o mejor según se mire.
Lo del título del blog es por una novela de Lionel Shriver, escritora norteamericana que he disfrutado este año. Su marido le prestó el título para su libro y a ella le gustó. Y a mí también. Porque después de haber sido hostil me queda otra sensación. Todo esto... ¿Para qué? No lo sé. No busco respuestas. Todo esto para escribir y luego ya se verá. Como siempre.
Tengo historias pendientes y otras que llegarán.
Si estáis leyendo este blog es porque sois personas en las que confío(conocidos o no).
Si lo estáis leyendo y me conocéis en persona no le paseis el blog a nadie sin permiso, gracias.
Si no me conocéis en persona sí, claro, me gusta ser leído, extended las palabras.
En cualquier caso volvemos a estar solos y puedo confesaros lo que sea.
Es momento de no callarme nada. ¡Como si me hubiese callado mucho!

14 noviembre 2012

Hoy en la "mani"

Conductor airado frente a manifestación y policías en moto pasando del asunto



Por la mañana revisé mi correo. From Andalucia with Love. La semana que viene. La muy infame. Nada bueno saldrá de ahí, lo sé. Pero hoy estaba en un tema importante: la huelga.
Comí en casa de mi madre y salí con una frase que pretendía simpática: "Hasta mañana, voy a quemar policías con un pañuelo en la cara". Pero al ver la preocupación en su rostro reculé. "No, qué va, sólo voy a pasarme la tarde leyendo, si total...".
Pero de allí me propuse un paseo de kilómetros sin transporte público. No quería disfrutar del "placer" sudoroso e irritado de los servicios mínimos. En el barrio había algunos comercios abiertos y otros con las persianas indecisas. En el centro de la capital era peor. Los grandes comercios cerrados y los pequeños semiabiertos, con un ojo en los clientes y otro en los manifestantes.
Ví un contenedor ardiendo. Qué novedad. Los políticos quieren vender la marca Barcelona. Si me dejan que les haga el logotipo les pondré un dibujo de un contenedor de basuras en llamas, es lo que nos define muy bien como urbe. Lo malo de eso es que lo pagamos los contribuyentes, lo bueno es que a veces salen en las notícias.
Me senté en un banco esperando a que alguna manifestación viniera a mí y no tardó mucho. Llegó una suave con dos policías en moto detrás pastoreando. Un manifestante joven dijo en el idioma autóctono "els cabronasssooooss"* señalando a los policías. Otros comenzaron a gritar a los pequeños comerciantes "avui no és treballa, baixa la persiana”** y a golpear a las apresuradas y asustadas planchas de metal que bajaban automáticamente. No sé si estoy de acuerdo con eso. Se supone que hay un derecho a la huelga y otro a no hacerla. Es cierto que hay muchos que no la hacen por cobardía y otros por estupidez pura y dura pero los hay que no pueden dejar de abrir. Y no nos podemos imponer por la fuerza para que hagan valer sus derechos. Es cuando mínimo paradójico.
Me sumé a la manifestación pero los seguí desde la acera al principio. Así hice unas fotos con el Mp3 para conservar mi recuerdo histórico. Escuché a una señora mayor decir a gritos: “Los manifestantes son unos guarros. ¿Se piensan que van a conseguir algo?” Eso sí me dolió porque sin quererlo ya había tomado parte por alguien y era por los huelguistas. Estuve a punto de gritarle yo a ella y llamarla guarra, imbécil y preguntarle si tenía ella una solución mejor. Porque este es el problema. Las revoluciones y las huelgas son de resultados lentos, casi inadvertidos a simple vista. Los gobernantes saben que el pueblo se puede cansar y tratan de disuadirle, tratan de asustarnos, desmoralizarnos... Hay gente que se siente derrotada antes de plantar batalla. Si el seguimiento fuera hoy del setenta por ciento y la próxima huelga del ochenta, otro gallo cantaría. Pero hay una mayoría de gente que piensa que el “no sirve de nada” es la mejor opción. Claro, porque si no hacemos nada y le damos un cheque en blanco al gobierno todo irá mucho mejor. Eso sería el equivalente a regalarles vaselina y relajar el esfinter para que no les doliera penetrarnos. Un mundo dónde hacen lo que quieren y nosotros no hacemos absolutamente nada. Lo dicho, cheque en blanco. Y es triste pero mañana todo seguirá igual pero no será porque los huelguistas sean unos guarros o no sirvan de nada. Tampoco porque la policía o el gobierno nos opriman( a mí me tocaron policías muy tranquilos). Será por culpa del equipo de los de “no ganaremos nada” y de los cobardes, estúpidos o derrotados que efectivamente “no ganaremos nada”. Por supuesto no le dije nada a la vieja porque era perder el tiempo y ganarme la porra de un policía a pulso.
La manifestación paró la circulación. Unos conductores salieron airados y nos gritaron. Los manifestantes les gritamos en plan festivo: “Toooooonto, toooooonto, tooooonto...”. Había un ambiente muy simpático desde dónde estaba. La policía se encogía de hombros ante los conductores y hacían lo que debían hacer hoy, estar tranquilos. No sé cómo habrá ido en otros lugares.
Digan lo que digan las noticias la huelga ha sido un éxito en plan seguimiento. Otra cosa es que se haya ganado una guerra tan compleja y larga. Pero sí, para algo sí ha servido. Por lo menos molestamos a los que hacen algo más que molestarnos. A mí es que lo de no hacer nada se me hacía muy cuesta arriba.

*Los cabronazooooos

** Hoy no se trabaja, baja la persiana

10 noviembre 2012

Sección anécdotas

Este Lunes sonó el teléfono por la mañana. Casi nunca lo cojo porque llevo tapones de la farmacia para aislarme del planeta en general y de mis odiosos vecinos en particular. Apenas lo oigo pero esta vez estaba el piso en calma y escuché la desagradable música de llamada. Me saludó una voz familiar y extraña a la vez. Sabía que la había escuchado antes pero no recordaba quien era. Y no conozco tanta gente como para no distinguirlos fácilmente por teléfono. Miré el prefijo del teléfono y lo recordé. Andalucía. Sólo una sospechosa posible. Una antigua bloguera de cuando este espacio tenía otro título y otro dominio. Chateamos, nos enviamos mensajes por mail, hablamos una vez por teléfono y luego ella dijo que se iba a casar y se borró sola de mi agenda. Pero todo regresa. Mi pasado siempre se pasa a saludar cuando menos lo espero. Me preguntó si todavía escribía un blog. Le dije que sí. Me comentó que se había casado y tenía un niño precioso, una casa perfecta y una vida doméstica no tan buena pero no me explicó la composición exacta de esos nubarrones domésticos y yo no le pregunté. Llevaba casi un cuarto de hora hablando. Desde Andalucía. No pasó mucho tiempo más antes de que no sé cómo porque más bien fue sin venir a cuento que me dijo si estaba vestido y le dije que sí escondiendo que seguía en pijama y dando vueltas por casa entre libros de perfeccionamiento del catalán para oposiciones y algunos cómics. Entonces me dijo que me bajase la cremallera del pantalón. No es que me importase hacerlo pero nada me cuadraba allí. Era ese no venir a cuento lo que me alteraba la escena. Me preguntó si ya lo había hecho y le dije que sí aunque lo único que había hecho era coger un cómic de Thor el poderoso que hojeaba distraído. Y no es que apreciase el cariz generoso y masturbatorio que tomaba la conversación pero me podía más saber a dónde iba eso y la sensación de que muy normal no era. Llamadme arcaico pero todo iba como muy a cámara rápida para mí. Entonces me dijo que ella era una chica muy apasionada, que a pesar de ser ya una mamá todavía se sentía en el mercado(no lo dijo con estas palabras pero se me han perdido fragmentos de la conversación, no sé en qué estaba pensando). Entonces me preguntó que si la veía sobre mí porque se acaba de sentar encima mío, a horcajadas sobre mi polla. Claro, claro que la veía si usaba la imaginación pero muy poco porque de ella sólo tenía una fotografía de lejos y algo borrosa que me envió hace años por correo. Y entonces siguió comentándome que ahora subía y bajaba sobre mi erección y algunos detalles más con un sexo bastante convencional y sin demasiada imaginación para mi gusto pero que en vivo tal vez hubiese aceptado, supongo. El caso es que la cosa se alargaba (y no penséis mal) y se me olvidó que para no hacer el show algo fatigoso tenía que acabarlo yo. Noté su titubeo, ese "¿Ya...?" y yo que seguía con el cómic desperté de mi adormecimiento y le fingí un orgasmo, algo sencillo teniendo en cuenta que si bien todos los orgasmos femeninos son complicados, distintos y en algunos casos altamente teatrales los masculinos, el porno me ha enseñado mucho, se reducen a un gruñido dónde es indistinguible el dolor del placer, algo muy animal y simiesco. Más difícil es fingir un orgasmo en directo pero alguna vez lo hice con un juego de ilusionista dónde hacía un rápido nudo de preservativo y un enceste en papelera magnífico.
"¿Te ha gustado?" me preguntó. Claro, le respondí. Y luego hablamos algo más sobre temas banales. Creo que visitarán Barcelona ella y su locura en breve. No sé si vendrá el niño.
También olvidé preguntarle si vendría el marido y qué tal le iba con él.

01 noviembre 2012

La boda de mi primo(y II)



Las bodas son odiosas pero esta lo fue menos. Estaba sentado esperando a que aparecieran los novios. Había mucha discusión. Entre dos hombres… ¿Cuál llegaría primero? Pero la lógica respuesta llegó pronto: los dos a la vez. Seguidos por su corte de pajes (la hija de mi prima con un año hizo un buen paseo detrás de su tío pero se estaba comiendo el ramo de los novios).
Estábamos en una carpa al aire libre y junto al restaurante. Me sentía en una serie americana de la Fox con mucho lujo y mucho pijerio y algunos escotes sabrosos por las cercanías. Normalmente no quiero despistarme con eso, lo prometo, pero mis ojos son independientes de mi correcta educación.
El futuro marido de mi primo tenía una familia catalana de alto abolengo y bastantes pelas. La sensación de estar en dicha serie lujosa de la Fox persistió todo el tiempo.
Alguien nos hacía fotos a los que estábamos sentados y le sugerí a mi sobrina que le pusiera cuernos con los dedos a mi padre para aprovechar el despiste y ponérselos yo a ella. Tenemos una bonita fotografía que se podría llamar “tres generaciones haciendo el tonto”.
Me emocionó que mi primo se acercase a mí para saludarme con un beso pero ojo, este no era gay, era más del estilo familiar con el que los hombres se dan besos en las películas sobre la Mafia.
Les casó alguien autorizado por el Ayuntamiento de la población de Blanes (de allí es mi primo) y nos soltó un discurso lleno de chistes que seguro que se los hacía a todos los que se casaban y eran bastante malos pero que prefiero a cualquier sermón bíblico, cualquier cosa menos la Biblia y sus profetas tristes y sus continuas quejas.
Todos estaban muy emocionados con esa boda entre hombres. Todos menos los niños que aceptan más rápido las novedades. Mi sobrina a los cinco minutos me preguntó que cuando saldríamos de esa carpa y esa boda para jugar, que se aburría…
Y se casaron. Y luego se hicieron fotografías. Ellos y los familiares. Y eso que por el lado de la familia de mi primo falló casi todo el mundo menos mis padres, mi hermana y yo. Mi familia sureña anclada en las viejas escrituras, ya sabéis.  
Casarse es ser el centro de atención de todo el mundo. Eres como un juguete para tus invitados (que se besen y se besan, que bailen y bailan, que se desnuden como dijo uno y… bueno, en esta boda también hubo límites).
La comida y esas carpas al aire libre estuvieron de lujo. El baile con la gente forzándote a bailar no me gustó demasiado. Mi cuñado se puso equívoco y me quiso sacar a bailar aprovechando el ambiente laico. El pasodoble español fue un golpe a mi hígado de bailarín y la sardana compensatoria una patada en los huevos. Descubrí que musicalmente hubiese preferido un ambiente verdaderamente gay y a Lady Gaga, Scissors Sisters, Rihanna o cosas así. Pero ni por esas. Folklore patrio de ese que detesto. 
Siempre he detestado las bodas pero este era un primo muy cercano. Como su hermana y sus padres.
Esta boda tuvo un buen ambiente y buena comida y escasos formalismos pero una boda es una boda y siempre lo será. 
Si alguien pensaba entre el público que una boda gay tendría particularidades más grandes que ver a la pareja llegar a la vez… se equivocaron.
Las bodas son fósiles de viejas costumbres a las que yo no les encuentro más sentido que el del espectáculo por el espectáculo. Todo lo demás es buscar compromisos a base de papeles porque los de palabra parece que no convencen.
En algún sitio he leído que el primer paso para divorciarte es casarte.