06 abril 2013

Huellas

Hace tiempo que no veo a cierta compañera de biblioteca a la que miré y admiré cuando allí trabajaba, de ella sólo me queda un recuerdo. Pero el recuerdo ni siquiera es entero. Apenas veo su rostro ya, las caras caducan con el tiempo si nos las miras habitualmente. De ella me quedan en las neuronas un vestido estampado con dos osos polares, el hocico de uno de los cuales quedaba a la altura de su nalga derecha(y repartía mi atención entre lo que hablábamos y esa nalga durante aquellas tardes de biblioteca con pocos usuarios).
Tampoco recuerdo bien a una de mis "subalternas" del equipo del mismo trabajo. De ella no me queda ni el recuerdo de un vestido. Sólo una anécdota. Me dio su número de móvil para que la avisase cuando tuviese noticias sobre un curso de salud e higiene que teníamos pendiente con el Ayuntamiento(por si nuestra coordinadora seguía empeñada en no acordarse de avisarla, que al menos yo, el jefe de equipo, le dijera algo y no le pusiesen inútiles faltas de asistencia). Apunté su nombre y el número, claro: A.. Como era la primera de la agenda la estuve llamando todos los días. No porque quisiera sino porque mi pierna izquierda al caminar, presionaba las teclas del móvil y este llamaba a la primera del abecedario. Y A. respondía y probablemente solo oía ruido de coches o el frotar del forro de mi bolsillo del tejano contra el móvil. Supe todo esto porque en una de esas recibí un mensaje poco halagador: "¿Quien eres?" Yo, un poco ninguneado no le respondí pero si lo hubiese hecho le hubiese escrito algo como: "Un idiota que gasta dinero en el móvil por no recordar lo de bloquearlo". De A. como digo, sólo recuerdo la anécdota, su cara se me ha extraviado hasta cualquier posible encuentro fortuito por nuestro estrecho municipio.
Recuerdo perfectamente palabras que intercambio con la familia y los amigos, palabras que escribo en mi blog o en los ajenos(y mis viejas historias y las vuestras tejidas con verbos). Y también almaceno pequeñas anécdotas y detalles minúsculos que me ocurrieron y que en principio no sirven para nada(buscar utilidad si no, del vestido estampado con los osos polares). A veces me pongo nervioso y llamo a alguien antes de que esa persona pierda su cara y se convierta en el mencionado vestido, en una anécdota con el móvil o cualquier cosa así. Llamo antes de convertirme en un simple "qué habrá sido de este" o "ese que no llama nunca". A veces lo hago demasiado tarde.
Está claro que el olvido ganará la partida. Conviene resignarse. Especialmente si sólo se trata de tonterías como esta. Pero es que el otro día se murió un saludable y simpático señor al que veía cada día en la cafetería. Todos le recordamos porque sólo hacía bromas y rimas con "olla" y "oño".
A ver el recuerdo que dejo yo.

15 comentarios:

ReltiH dijo...

ES UNA CONSTANTE COMPETENCIA POR LAS COSAS, POR LAS ETAPAS DE LA VIDA, Y HASTA PARA UNO MORIRSE, SE VE OBLIGADO EN TENER QUE DEJAR UN HIPÓCRITA Y ESTÚPIDO: "EL FUE UNA GRAN PERSONA".
FULLL TEXTO BROTHER, COMO SIEMPRE.
UN ABRAZO

Rafarrojas Rojas dijo...

al olvido sólo le vence el olvido del olvido, o sea, olvidarse de que se hacen cosas o se viven para recordarlas o que nos recuerden y concentrarse en los 8 (15 ó 30, según otros autores) segundos de gloria, en la vida que son dos días, porque tempus fugit y memento mori, el tiempo vuela y debemos recordar la muerte que viene, y mientras tanto sólo queda que lo disfruten los cristianos (ronaldos y los otros). Y sobre osos panda y subalternas que imagino fermosas doncellas, ya lo dijo el otro, ¿qué se fizo?, Jorge "Alegría de la Huerta" Manrique: "¿Qué fue de tanto galán,
qué fue de tanta invención
como trujeron?
Las justas y los torneos,
paramentos, bordaduras
y cimeras,
¿fueron sino devaneos?
¿qué fueron sino verduras
de las eras?". Y que para recordar a los que se fizo o no, tertuliano de bar que rimaba cañita con oñete, y en la barra apoya el brazo con la olla, ¿ubi sunt qui ante nos fuerunt?, siempre cabe usar el método de Guy Pearce en Memento para recordar que tiene que recordar, tatuado el brazo, o repetir eternamente como Adam Sandler en 50 primeras citas.
La del oso panda, osobuco, osario y huesos pasados, la nalga es recurso nemotécnico.

un saludo
(y sí: me gustan las frases largas y los pechos grandes)

Enya crip dijo...

Yo suelo preguntarme que recordarán de mi cuando ya no esté, donde sea que sea que falte alguna vez, me gustaría poder verlo por un agujero, o igual es mejor no saberlo, jaja.

¿Te sentiste ninguneado o te hiciste el ninguneado? He tenido que estudiar esta palabra después de leerla e tu entrada, la desconocía, en serio!!

Yo he olvidado muchas caras de mi pasado, caras de personas que mi hermana siendo mas pequeña que yo las recuerda perfectamente y yo habiendo tenido la misma relación que ella con esas personas no las recuerdo ni teniéndolas cara a cara, y a veces me pregunto si mi mente ha seleccionado lo que quiere recordar y lo que quiere olvidar, a quien quiere recordar y a quien olvidar ,porque luego hay cosas de mi pasado mas lejano que las recuerdo perfectamente, incluso caras, olores y sabores, la mente es muy compleja para estas cosas y a mi esto me fascina...

Me gustó volver a leerte S. feliz domingo,

Pilar V dijo...

Olvidar es propio de quien crea cada día nuevos recuerdos y no los almace con cuidado, quizás confiamos demasiado en una cabeza que agolpa por igual lo importante y lo superfluo.
¿que recordarán de nosotr@s? Cada un@ algo diferente, y muchos menos que nada. Así es la vida, creo.

S. dijo...

Reltih: Gracias como siempre y como siempre también ya se hace largo esperar hasta el Lunes o Martes para la próxima poesía. Saludos.

Rafarrojas: Tu comentario, como continuación y respuesta y ampliación de mi post y hasta de los tuyos, es de tal exuberancia que me exige un repaso tranquilo y hasta otro más o menos intranquilo. Hay mucho por leer y mucha ocurrencia condensada. Gracias por la generosidad dialéctica, casi siempre me entretienen más y durante más tiempo mis comentaristas que mis propios posts. Saludos de alguien que no teme a las frases largas y mucho menos a lo otro.

S. dijo...

Enya: Me parece perfecto que si una palabra no te suena te la cuestiones y averigües si es real o es invento mío. Puede que invente palabras pero esta es de diccionario o por lo menos no me la he inventado yo. Tratar como si fuera invisible o fueses nadie o... ninguno. Y me encanta que preguntes o cuestiones porque sólo se aprende admitiendo que desconocemos esto o aquello. Yo actúo igual que tú y me va bien y hasta caigo un poco mejor que si fuera de sabelotodo todo el tiempo.
Sobre las caras es lo que más olvido cuando trato de recordar(salvo en algunos sueños pero sueño poquísimo o recuerdo poco lo que sueño). Saludos.
P.D.Y si vuelvo a escribir es sobre todo para leer a gente como tú. Pero no os presiono, ¿Eh?

Pilar: Yo nunca sé qué es lo superfluo o lo realmente importante por eso me acabo quedando con minucias. Es que a veces me ha pasado que un pequeño detalle me ha ganado extrañas adhesiones. Recordarle a alguien en el trabajo o en otros sitios algo que dijo hace años les halagaba. Hay gente que se siente adulada cuando no sólo recuerdas su nombre si no el grupo de música que le gusta o su marca de refresco preferida. Por mucho que estudie estos comportamientos nunca los acabaré de entender del todo.

Annie dijo...

"A veces me pongo nervioso y llamo a alguien antes de que esa persona pierda su cara y se convierta en el mencionado vestido, en una anécdota con el móvil o cualquier cosa así. Llamo antes de convertirme en un simple "qué habrá sido de este" o "ese que no llama nunca"." S está claro que conmigo todavía no te pones nervioso o estás seguro que aún no te olvido. Creo que es lo segundo jejeje

Es curioso como nos parecemos en lo que respecta a los recuerdos, yo también guardo en mi memoria hechos puntuales, anécdotas, palabras y olores que relaciono con determinadas personas, pero por mucho que me esfuerzo no logro visualizar su cara o poco más de esa persona.

En cuanto a lo de hechos que no sirven para nada, me hiciste acordar cuando estudiábamos para los exámenes preparatorios de civil y todos retenían cada artículo, cada parágrafo que leíamos, mientras yo tenía la mente en blanco; pero si me preguntaban por el diálogo de la pelea entre Krystle y Alexis Carrington de la serie Dinastía, lo recitaba con pelos y señales jajajajaja

BEP y que la semana te sea leve

Fran Rodríguez dijo...

Opino como Pilar. Un saludo, Sergio. Y muy buen texto, por cierto.

Garriga dijo...

no es que las caras caducan,
caducamos nosotros,
la memoria se deshoja
en el otoño ¿eterno?

S. dijo...

Annie: Todo tiene que llegar Annie, más tarde o más temprano me pondré nervioso. De todas formas tú comparas mi calma con la de los indios así que no hay que impacientarse. En cuanto a seguridades tengo pocas pero bien por las opciones que ofreces. yo aporto una opción más: cuando estoy luchando por salir de una situación que me estresa no me siento relajado ni motivado para llamar a nadie.
Ahora ya sé que no soy el único que pierde caras, pensaba que era otra tara más de las mías.
Por cierto, si le dabas más importancia a Dinastia en tu memoria es porque para ti la tenía. Recuerdo la serie y que la veía pero he olvidado casi todo de ella. ¡Aunque recuerdo caras de algunos de sus actores!
Besos y que la semana te sea fructífera.

S. dijo...

Fran: Gracias por aparecer por aquí más rápido de lo que aparezco a veces yo mismo. Un saludo.

Garriga: Tu poesía de la tristeza es cierta. Caducamos nosotros y las neuronas no son precisamente perennes. y no, eterno no es ni el otoño.

eva dijo...

Mantener el rescuerdo de tu rostro será algo meramente imposible, al menos para mí que no sé cómo eres físicamente. Cuando leo algún comentario tuyo la imagen que me viene es la de una mano con una pluma o bolígrafo, ahora tampoco lo recuerdo bien. Era la imagen que tenías en el otro blog donde yo te conocí.
Yo suelo tener buena memoria para recordar una cara y mucho mejor para los detalles (como el del vestido) puedo recordar infinidad de detalles de cualquier cosa, detalles que incluso en el momento de vivirlo pasas inadvertidos. No me ocurre lo mismo con los nombres, los números, la voz y los olores.
Ahora bien, solamente recuerdo el rostro de las peronas que causan algún efecto en mí, tanto para bien como para mal. El resto ni me molesto en memorizarlos.
Pero la voz... la voz y el olor son cosas que me gustaría recordar, sobre todo de las personas que he querido mucho y ya no están conmigo.

S. dijo...

Está claro que recordamos cosas distintas y está bien que así sea para que no nos fijemos todos en lo mismo y muchos detalles queden descartados o invisibles para la humanidad. Lo de mi rostro no es nada especialmente relevante que se tenga que recordar. Yo a veces me olvido porque me miro poco al espejo y no visiono cintas donde salgo yo.
Los rostros son cosas que me gustaria recordar pero no siempre puedo. Algún motivo habrá...

h i l i a dijo...

tú mismo lo has dicho, el olvido ganará la partida. y a veces, no es necesario ni morirse para que eso ocurra.
en cualquier caso, tampoco estoy segura que, una vez muerto, uno se preocupe mucho de quien se acordó de quien.
me ha gustado mucho esta entrada.

S. dijo...

Hilia, aunque no lo digo yo, también pienso que al final da igual si se acuerdan o no. Sólo nos preocupamos los que quedamos vivos pero después del final no hay nada más que eso.