29 septiembre 2013

¿Y quién no ha contado un sueño?

Apenas la conozco pero me cuenta uno de sus sueños. Luego el resto. No tengo la confianza suficiente para decirle, lo más suavemente posible, que no me apetece ese plato del pensamiento. Y entonces ella explica el de ayer, el de antes de ayer y aún el del otro día que ya ni escucho. Yo no sé qué hacer con ese material de su cerebro, a qué agarrarme para responder por encima de los monosílabos o el ambiguo "a ha", cómo devolverle a su dueña alguna respuesta razonada y no sentirme como un escultor del mármol al que le envían arcilla y ahora no sabe cómo trabajar sobre un terreno que no es el suyo. Pero ella me explica un nuevo sueño. Y van cuatro. Y si le digo que pare se ofenderá. Lo entiendo. A mí me ofenden si me dicen que no les importa nada lo que estoy explicando. Ella habla de sus sueños, entendidos estos como lo que ocurre cuando duerme y no entendido como proyecciones o ilusiones de futuro. Le suele pasar a la gente que no duerme como una piedra o que no está lo suficientemente cansada. Es más reparador dormir del tirón y como dándole un sorbo a la muerte, sin sueños, que pasarse toda la noche creando historias sin pies ni cabeza. Te despiertas paradójicamente más vivo tras un dormir absoluto. Si estuviera enamorado de ella tal vez la escucharía menos aburrido, le haría más caso a la melodía que a la letra y esto no importaría. No es el caso. Pero los sueños de los que me habla siempre me han parecido, a falta de otra interpretación, como la rabia, la impotencia y los malos ratos del día condensados por el subconsciente y puestos en bolsas de basura que luego el camión de la mañana se llevará hacia la nada. No para que los escuche yo, desde luego. ¿Qué hago? Es ella la que ha llamado a mi puerta metafórica cuando empezó con el tonteo del facebook. Es ella la que pidió este café y ahora que la tengo justo en el vestíbulo de una intimidad compartida estamos todavía en plena banalidad de los temas, es hablar del tiempo o de cualquier otra estupidez. O no. Si tuviera a lo que agarrarme ya podríamos disfrutar de una conversación magnífica, a veces ocurre esa magia de los diálogos interesantes a los cinco minutos de un principio. Pero tengo que resignarme a esta selva tupida de onirismo. Coloco mi piloto automático y... ¡Oh, no! ¡Les da un significado premonitorio! Lo que me faltaba. He dicho tres o cuatro veces que soy un gran escéptico, apenas he pasado del "pienso, luego existo"( a veces creo que soy un personaje de blog). He contado dos o tres anécdotas sobre mi tendencia a no creer en nada que huela a religión, superstición o ciencia irrefutable. Pero no me ha respondido. O sí. Me insiste. Pide una interpretación freudiana(otro psicólogo superado). Me pide opinión. Yo respondo una vez más que no creo que... pero no me deja terminar y sigue con su sueño y pasa a otro. Finalmente creo que no me molesta tanto lo de los sueños. Creo que me molesta más que no me esté escuchando. Claro que de eso yo también soy culpable.          

18 comentarios:

Zavala dijo...

Es una forma sin más de entablar conversación, como hablar de compras o de algún proyecto o de una película que se ha visto, pero algo distinta a mi modo de ver. Hay personas que le dan bastante importancia al asunto, es algo un tanto íntimo y que exige un cierto grado de confidencialidad. Quiere conocer si tu versión es coincidente o aporta una nueva luz sobre la interpretación que ella misma ya habrá hecho y sobre todo creo que lo hace porque le molas S y lo de los sueños era una forma nerviosa de rellenar un incómodo silencio.

Garriga dijo...

tal vez contarle los tuyos, inventados o no, más locos, con elementos extraìdos de los de ella. Bah, eso si queres llevarla a la cama y sino decir que si a todo. je

Enya dijo...

Pues yo llevo un mes casi, casi casi a diario soñando con vivencias de mi niñez, y tengo que escribir sobre ello por que me apetece mucho hacerlo, anoche volví a soñar con la vieja casa que se caía a pedazos, esa que tenía cucarachas y donde empezó mi fobia a ellas y mi madre la hizo un hogar perfecto ....... jajaja no pretendo torturarte con mi comentario, pero me ha parecido gracioso contartelo.
Bueno, sobre tu entrada, no se, como dice Zavala igual le molas...o igual está nerviosa con tu presencia ..
Igual deberías haber cambiado tú de tema, sutilmente, desviando su atención..
Bss

si, bwana dijo...

Lo mejor, en estos casos, es seguirle la corriente y sugerirle que le sería de gran ayuda, para interpretar esos sueños, meterse en su cama.

detalles dijo...

¿Imaginas que habla en sueños, mientras duerme? Puff, yo de ti no la llevaría a la cama. A no ser que te guste mucho, mucho...pero... me da que no es el caso.
Un besote

S. dijo...

Zavala: Esto surgió de una conversación que tuve hace más de un año con aquella chica con la que acabé tan mal. El asunto de los sueños me llamó la atención pero lo olvidé hasta que en una novela de Bufalino el personaje dice que odia que le cuenten sueños aunque él sí cuenta. Eso me recordó que a mí tampoco me van y que se dice que en literatura son veneno, que hay que dejarlos de lado. Saludos.

Garriga: Ja,ja, esa idea no se me había ocurrido pero como aquello es pasado te puedo decir que acabó en cama, sí.

Enya: Sobre lo de molar mira los dos comentarios anteriores y hasta recordarás aquellos posts sobre Lali y lo que pasó y cómo luego ella demostró algún desequilibrio. Tu sueño me ha interesado porque parte de la base de una fobia que compartimos (si te contase lo que me ha ocurrido con esos bichos este verano dejarías de soñar porque no dormirías). Este mes parece que te preocupa algo o te da miedo... Todo el mes con ese sueño es mucho.

Bwana: El tema derivó en otros que a su vez derivaron en su casa y eso fue otra historia.

detalles: Brillante y bien engrasada tu intuición femenina. Se convirtió en una psicópata que insultaba por teléfono mientras la dejé. Besos.

Laura Noestá dijo...

Eso te pasa por quedar con todas las que conoces a través del blog o del facebook menos conmigo!!!!!!!! jajajajajajaja

Aunque pensándolo bien, seguramente el día que nos encontremos personalmente no se me ocurrirá nada interesante que contarte, es lo que tiene el directo, te emboba...

Besos (BEP)

S. dijo...

¿todas? Hablo de la misma como si fueran muchas y ya me multiplicas las citas. Qué va. Yo es que saco mucho de lo poco que hago.
Tu siempre tienes algo que contar, creo.
Besos.

Yo dijo...


Me incomodan las conversaciones unidireccionales, en las que solo hay un locutor y ningún oyente, y todo transcurre lenta y dolorosamente. En cambio, cuando te encuentras con alguien que a los dos minutos; no sabes cómo ni de qué modo ha sucedido, empiezas a conectar, te interesa todo lo que te cuenta, y escuchas atento —aunque te hable del apareamiento de las jirafas—, entonces sí escuchas, y te sientes a gusto.
Supongo que la chica necesitaba contarte sus sueños, aunque para ti sus palabras sonaran a un eco lejano.
A veces necesitamos mucha más paciencia que oído.

Un saludo S.

S. dijo...

Yo: Sí, eso es lo que quería decir al margen de hablar de sueños o no. Pero ella quería hablar de sus sueños o de lo que fuese, hablar sin parar en largo monólogo. Un saludo.

Verónica Calvo dijo...

Monotemática o tal vez, obsesionada, a saber... Pero si aburre, qué le vamos a hacer.

Sergio, retomando lecturas.
Un placer volver a leerte.

Saludos

Pilar V dijo...

Si es que cuando es que no, pues no. Aunque no toda relación debe basarse en una estimulante conversación ¿no te parece?

Besos

S. dijo...

Verónica: Un placer para mí volver a verte. Una de esas sorpresas por las que uno escribe blogs. Saludos.

Pilar V. : Pilar, Pilar, que esas lecturas perniciosas te han dejado muy soñadora... Una relación debe, tal vez un rollo no. Claro que aquí el soñador debo ser yo que tengo digresiones cada dos minutos. Besos

ReltiH dijo...

UN VIVO EJEMPLO DE APATÍA.
UN ABRAZO BROTHER

S. dijo...

Un abrazo Reltih.

Mario dijo...

Ese plato del pensamiento. Joder, me ha hecho pensar y detenerme, esta frase tuya.

Sergio, creo que sólo entenderás lo mucho que me "suenan" tus textos el día que hablemos y pongamos los acentos de nuestras historias sobre la mesa.

Parece que escriba yo, muchas veces. O mejor, parece que escribas lo que te he contado tantísimas veces al amparo de un café, para mí, y un lo qué quieras para ti.

De lo que ella es culpable, y de lo que tú eres culpable, también lo somos todos. En fin, creo que me entiendes...

Voy a salir, después continúo leyéndote.

Un abrazo

Mario

Sylvia dijo...

jajaja ay pobre! con lo preocupada que estaba por contarte sus sueños... yo creo que buscaba que se los interpretases o que le dijeses que tenías algunos parecidos o yo que se...
SOmos así de raras, a veces.
Besos ;)

Noelia dijo...

A mi me gusta pensar que los sueños hacen que vivamos vidas paralelas.

Volviendo a tu texto...interpreto o mejor dicho, pienso que esa relación no llevará a buen puerto. Ponerse en modo "automático" cuando alguien te está hablando, sea de lo que sea... mal síntoma.