24 noviembre 2013

La adivinadora

Estaba matando a Rajoy el otro día. En principio me duró cinco minutos porque usé mi pasión por las sierras eléctricas. Luego lo reviví y lo torturé de modos más sutiles y diversos. Tengo experiencia por las veces que he asesinado a mis vecinos. Ahora al menos no lo hago tan seguido. En cualquier caso todo esto era mental. Y yo me estaba riendo solo. Por eso cuando ella pasó me cogió pensando en este magnicidio de mi presidente y de buen humor, en ese momento en que le decía mientras lo estrangulaba con sus entrañas: "¿Que nos quitas el derecho a huelga? Pues te vas a joder porque las rebeliones nunca han sido legales y siempre se han hecho y siempre han resultado más efectivas que las huelgas con servicios mínimos que son más cosa de moñas

Ella: ¿En qué piensas?

Yo: En nada. 

Ella: Da igual, será algo bonito, se te ve feliz. 

Ella se estaba quitando prendas. Era como jugar al strip poker pero mejor porque yo en los juegos siempre pierdo. Se iba a duchar. Miró hacia mí con pudor disimulado pero no dijo nada. Encantadora incluso a su pesar. Creo que quería bajar el telón, terminar con esa función y que no me recrease con sus defectos, solo imaginados por ella. ¿Por qué las más jóvenes y perfectas llevan tantos complejos encima? Me sentí feliz y tranquilo. Una sensación de plenitud que ya que no he sabido encontrar en una iglesia he podido encontrar en otro lugar. Y lo mejor es que todo eso que tenía delante no se agotaba en la mera contemplación. Había tardes de charlas interminables y risas y sentido del humor. Una alternancia de placeres que difícilmente encuentra uno o una cuando busca pareja y al final, desesperado-a, remata diciendo "qué mal están los hombres o las mujeres". Con ella no sucedía ni aun sucede eso. No es enamoramiento porque estoy lejos ya de esa grandilocuencia de los sentimientos pero es algo agradable igual. Y además ya estaba ella en remojo cuando sin saberlo me regaló una erección. Ella es así, generosa sin saberlo. Desde la ducha me decía:

Ella: ¿Pero en qué piensas? 

Yo: En nada...

Ella: Seguro que en algo malo.    

17 noviembre 2013

Una tarde de Domingo

Vuelve a ser más joven de la cuenta(que me trae). Pero yo busco la ventaja en todo y suelo encontrarla en todas. Tiene el suficiente mundo corrido y corriéndose. La sabiduría de las sábanas nace de las ganas y el instinto. Es una tarde de domingo y ya nos hemos cansado. A la mitad del Kamasutra improvisado y casero. Ella se ausenta a comprar algo que me dice y no llego a escuchar desde mi reposo del guerrero antes de que cierre la puerta. Luego nos quedamos a solas mi erección derrotada(de momento) y yo. Todo esto puede ser para nada pero de momento me parece el Todo. Nada que alegar contra la existencia. A veces me deja en paz o me proporciona treguas placenteras. Pongo música y cuando Ella regresa descubre  un hombre desnudo arrodillado frente al ordenador. Yo soy como esos actores-actrices que se levantan de la cama con algo que les cubre en las películas. El pudor empieza cuando se acaba el sexo. El tamaño sí me importa. Soy lo suficiente criatura como para sólo desear mostrarme en el momento más inspirado de la carne. Ella es natural, sonríe y se va a la cocina preguntándome algo que tampoco vuelvo a escuchar pero sólo porque la música no me deja. Me tumbo en la cama y me siento tan relajado que casi olvido que como todo el mundo, tengo problemas. Ella regresa con su sonrisa pero es diferente. No la entiendo hasta que empieza a practicarle reanimación asistida a mi sexo. Todo sigue o empieza su curso y si pensaba que no me quedaba energía, el cuerpo se la inventa de dónde creía que no había. Vuelve a ser divertido o puede que más. Estamos asesinando la melancolía de los Domingos. Durante nuestro último orgasmo casi a la vez ya parecía Sábado por la mañana o Viernes por la tarde. 
Ella me pregunta algo sobre la fecha de caducidad de lo nuestro. Yo no he mirado la etiqueta así que no puedo responderle. De momento le digo que me siento como para asegurar un "para siempre". A ella no le gusta que use "de momento" en mi respuesta pero lo acepta igual, me da un beso de hermanos en la mejilla y después de beberse el olor de mi cuello se acurruca sobre mi pecho y creo que hasta dormita. 
De pronto suena la puerta de casa, se sobresalta y dice "¡mi madre!". 
Acabo debajo de la cama en una situación que conozco bien por otros motivos y circunstancias y de pronto empiezo a ser consciente de que es Domingo.
Esto ya no es tan divertido salvo si lo observas en perspectiva.   

03 noviembre 2013

Misterio

Ella tiene un secreto. O más. Pero me interesa el que detecto y no consigo desvelar. No me gustan los misterios más allá de la ficción. Y aún en esta poco. En las novelas nunca doy con el asesino pero porque suelen hacer trampa. De todos modos no me puedo concentrar en la historia si me perturba el interrogante. Una cosa es sugerir y otra esconder. Así que ella y sus secretos me perturban. 
Sé que yo he supuesto alguna vez un misterio para alguien alguna vez. Me consta porque me lo dijeron: "¡Eres un poco misterioso...¿No?!" Pues no. No lo soy. Ni aún dando esa impresión. No lo soy si el misterio es involuntario. Ese misterio mío nacía de que siempre tenía algo que hacer cuando me llamaba, de que hablaba fugazmente y unos minutos con esa persona sin perder de vista el reloj, que no devolvía las llamadas perdidas... ese era mi gran secreto. Mi carácter escurridizo. El "hola y adiós" contiguos. El "ya te llamaré" sin futuro. ¡Pues vaya un secreto! Eso sólo significaba que pasaba de esa persona. Lo hacía con un mínimo de educación, claro. Pero esa persona se me quería acercar demasiado y yo la quería a la distancia prudencial que como se suele decir, deja correr el aire. ¿Y de qué otro modo le podía decir "déjame en paz"? Si se lo hubiese dicho con más contundencia se hubiese enfadado y me hubiese dicho que no quería nada(y tal vez fuese así, puede). A maneras indirectas de acercamiento, maneras indirectas de respuesta. 
Y ahora un ejemplo sobre hombres misteriosos que no son Grey. S, una chica del barrio, está enamorada de X, un tipo muy misterioso, al menos para ella. Nos lo cuenta a menudo. Dice que en su relación hay ilusión. A ella desde luego se le ve en los ojos. A ella las mariposas le revolotean en esa parte. Es un poco molesto de ver, pero sólo si eres un envidioso. Lo que ella no sabe es que su novio, ese tipo con aspecto de recién exhumado no es blanco enfermizo sólo porque no le dé mucho el sol. No es sólo eso. Es además que tiene una profunda adicción a la cocaína. Por las noches se va de fiesta, le promete a S. que se verán más tarde y luego no aparece. Y no aparece porque después de esnifar se va a su otra gran pasión que son las relaciones extraconyugales. Cada noche consigue un amor de los que no van más allá de la piel y al día siguiente con un par de excusas y la ayuda de las mariposas del amor, S. ya vuelve a sonreír ilusionada. El tipo sabe como mantenerla a la expectativa. Básicamente dándole nuevos matices a la palabra sinvergüenza, quiero decir, a la palabra misterioso. Ella no sabe que esa relación es multitudinaria. sólo que él no depende de ella y eso hace arder más el amor. ¿Realmente merecen la pena los misterios? Pero si la gente casi nunca oculta virtudes, sólo miserias. También traiciones. Ese aire alienígena y como ausente de algunos-as no puede augurar nada bueno. 
Es por todo lo dicho que no me gusta que ella se haga la misteriosa. Y hasta se lo digo y ella sonríe como si la halagase pero no entiende que no es eso. 
De momento me quedo en este barco pero yo si fuera ella no jugaría con fuego. ¿Os he contado lo que le espera a mi compañero de trabajo? ¿No? Pues mejor porque ya llevo planificando la trampa hasta el último detalle y a lo mejor es demasiado para vuestras conciencias. 
De momento me quedo en esta relación porque no me queda claro si es misterio o crucigrama y lo segundo se me da mejor.