01 marzo 2014

A la brava

La última salsa de Bravas casi se lleva a J. Fue nuestra casi versión de la última cena. Yo tuve una revelación y nada más llegar a casa y sentir leves náuseas vomité las patatas con su salsa mortal. El veneno no llegó al torrente sanguíneo. Pero J. se fue a dormir, es un decir, con la cena en mal estado en su estómago. Su organismo debió hacer el intento de digerirla y perdió. Se pasó toda la noche vomitando. No una vez sino muchas y a rachas. Ese tipo de circunstancias te arruina la noche y te lleva a pasar un mal día de trabajo. También aseguraba que le dió tortículis de inclinar la cabeza sobre la loza. Y aún suerte que los humanos a diferencia de otros seres inferiores y nauseabundos como las cucarachas tenemos el sistema defensivo del vómito. Lo que detecta nuestro organismo como peligroso puede salir por dónde entró. Es una segunda oportunidad para no morir por ir a bares inadecuados. Una manera de sobrevivir para ir a cantarle las cuarenta al tipo del bar que sí, te pone tanta salsa que las Bravas parecen una tarta y casi no ves las patatas pero que no deja de ser un producto tan abundante como corrupto. No es la primera vez que hemos pasado una mala noche por esto si bien es cierto que otras veces no fue tan grave. Pero están tan buenas... pensamos con nuestro cerebro de Homer Simpson.
Estaba enviándome mensajes por whatsapp (Lo que no mata tampoco engorda si te dedicas a vomitar) con J. cuando me encontré con la señora Teresa. És una de mis vecinas más pesadas lo cual es difícil ya que el nivel de pelmazos en mi escalera es grande. El listón esta muy alto pero la señora Teresa lo salta. Claro que desde que murió su marido esta más débil. Molesta menos, la pérdida le ha o le había mermado el carácter. Hasta que su poderosa psicología ha vuelto a reconstruirse y ya empieza a meterse dónde no la llaman, a pedir que vaya a las reuniones de vecinos aunque le diga yo que no puedo(¿Y a ella que le importa?), a decirme que vuelva a llamar a los de Ono porque el cable de mi conexión la vuelve a molestar no sé cómo ni por qué y con cierta ingenuidad me dice que sólo la molesta a ella por más que ha intentado convencer a los vecinos de que también les molesta a ellos. Nada, en su línea. Yo trato de sacarmela diplomáticamente de encima. Le doy la razón en todo y le sonrío como un idiota pero ella tiene más. Dice que la bicicleta de mi vecino no puede estar en el rellano que compartimos. Sí, vale, estoy de acuerdo pero yo no voy a entablar una nueva batalla con otro vecino teniendo tantos frentes abiertos. O eso pensaba. Teresa dice que se ha tomado la libertad de decirle a mi vecino que no puede dejar allí la bicicleta y que en mi nombre, ha dicho que a mí también me molesta. ¡Pero es que a mí no me molesta esa bicicleta allí! "Nos tiene que molestar a todos porque eso no se puede permitir", me dice Teresa. Pero cuando voy a mostrar mi enfado ya mas desatado y sin el obstáculo de que es una viuda me empieza a llorar con lo de la soledad, con lo mal que lo pasa... a veces pienso que lleva el guión escrito. No te deja reaccionar. Aunque yo a pesar de todo consigo decirle algo:

- Pero tiene usted que salir, señora Teresa. ¿No tiene amigas? La del quinto. ¿Que no puede caminar mucho porque se fatiga? No importa. En el barrio hay sitios muy agradables. Si le gusta la buena mesa le recomiendo un bar dónde hacen unas Bravas buenísimas...

15 comentarios:

detalles dijo...

¿Esa maldad tuya es innata?
Ja,ja,ja,ja...Cuando no la traes con el compañero de trabajo la traes con la vecina...ainssssssssss. Oye,¿Se te ocurren así, de forma rápida, o tienes que pensar mucho tus venganzas? ¿Qué te llevarías a una isla desierta? (me temo que a tu vecina...no)
Un besote.

Pilar V dijo...

Esa venganza sin responsabilidad directa, que dulzura,que belleza...

Me encantas cuando eres malo...


Un beso

S. dijo...

Detalles: Se me ocurren así de repente, como revelaciones religiosas. Pero claro, religiosas en el mal sentido. a una isla desierta solo libros, comida, poco más... Gente no. De todas formas me alegra que no sepas lo de mi compañero de trabajo. Besos.

Pilar: No, que va, solo travesuras. El mal ya sabes dónde esta. El verdadero nos gobierna bastante desde puestos de poder. Un beso

h i l i a dijo...

nada como tener buenos vecinos. y no lo decía por la señora teresa, sino por ti.
ahora imagina que sigue tus bien intencionadas indicaciones, le encanta el sitio (y no le sienta mal ninguna salsa, claro) y termináis siendo íntimos. mira que la realidad siempre supera bla bla bla.

Sylvia dijo...

jajajajajaja me encanta la dedicatoria final...
Cada vez que pida unas bravas voy a acordarme de esto, sobre todo del exceso de salsa... se pone el punto de "asquerosilla" y no como ehhh..

Como siempre relatas los hechos tan bien... que hasta el vómito, se hace ameno :P
Aishhh y cuando yo sea una señora Teresa ¿qué me recomendarán?
Besos

si, bwana dijo...

Me ha gustado mucho esta entrada. Espero que la pelma pida que se las sirvan co´n mucha salsa.

PieL dijo...

La sutileza es una virtud que muchos desconocen y pocos saben para su propio bien
y ahora
(carcajada)
Mis cariños

ReltiH dijo...

SIEMPRE FULLLLL TUS IRONÍAS. POBRE TÍA!!
UN ABRAZO

Laura Noestá dijo...

Sugerencia mortal...
Tú sigue insistiendo, que el que la sigue, la consigue jajajajajaja

Estás seguro que fueron las patatas bravas??? Yo cuando tengo borrachera-resaca y devuelvo hasta la tarta de la primera comunión, también le echo la culpa a las patatas, los mejillones, los frutos secos...

Besos(BEP) y feliz inicio de semana

S. dijo...

hilia: Lo de ser íntimos con esta señora... Perdona pero he tenido un escalofrío. Pero claro,es que lo he pensado en el peor sentido posible.

Sylvia: Gracias, Sylvia, pensaba que estabas descansando de la red y entre café. Sobre lo del vómito... Bueno, evito lo escatológico que no me gusta pero esto es real como la vida misma y tenía que contarlo, darle salida. Cuando tu seas una señora te irá bien si realmente eres una señora en el buen sentido.

sí, bwana: Qué alegría verle a usted por aquí que se maneja tan bien con el humor.

Piel: Si has regresado es que empieza ir bien. Y si te ríes más. Qué bien. Un beso.

Reltih: Sí, pobrecita ella con lo buena que es, ja,ja pero sigo con la ironía. Un abrazo.

Laura: Esta vez sí. Lo otro era un Trina de naranja, entre semana somos como policías de servicio que no bebemos. Al menos J. que trabaja de buena mañana y no se puede permitir una resaca. O no quiere. Pero que no te digo yo que uno de esos Viernes en los que cerramos el bar de la esquina no sea otra cosa. Besos.

Verónica Calvo dijo...

Mejor mira por la mirilla antes de salir, pon la oreja en la puerta por si la oyes y, de últimas, piénsate lo de las bravas, que al día siguiente no te la despegas ni con agua caliente.

:D

S. dijo...

Verónica: Casi nunca la veo pero cuando lo veo algo malo ocurre. A veces bajo la guardia y ella está detrás de una esquina, creo que habita en ellas.

jordim dijo...

Muy bien narrado, hurgo más por aquí.

S. dijo...

Gracias jordim, narrador supremo.

Mario dijo...

Madre mía, en Girona existe un santuario de patatas bravas. Trabajé en ese sitio hace mil años. La salsa, de dudosa procedencia, de peculiar elaboración, atrae a "cienes y cienes" de ciudadanos, de turistas, de colegiales en la infecta edad del pavo... Se podría decir que han hecho de la patata brava, el negocio del siglo. Ya son más de cinco bravos restaurantes, también han abierto uno, hace muy poco, en tu ciudad... Pero ya te digo; te aviso: ahí trabajé y sé lo que se cuece y no mata.

Y sí, vecinos como tu vecina, todos tenemos... A mi me tienen un poco bastante harto... Pero no sé si invitar a esas personas a un exquisito café con gotas, o llevarlas a merendar a ese lugar tuyo, no sé, no sé...

Saludos, Sergio