12 mayo 2014

En "Castefa"



Y por qué debe doler el pasado si no te dejas.
Hacía unos años que no regresaba a ese pueblo donde trabajé y dónde también monté mi versión personal y privada de Sodoma y Gomorra. Como conté hace años relacionaba el pueblo con mi trabajo así que les deseaba un tsunami a ambos. Estímulo condicionado, nada personal. Pero ahora regresaba a comer con M., un amigo que se ha trasladado allí por motivos sentimentales y se relaciona con una nativa del pueblo.
A mi regreso al lugar le encontré otra luz al pueblo. En estas circunstancias y sin estrés me pareció inofensivo. Incluso me gustaba. Lo bueno de los pueblos respecto al centro es que valen su peso en oxígeno, que no están tan masificados, que te corresponde una mayor porción de cielo abierto y hasta más estrellas y una luna más definida, como en HD.
Paseando por allí me asaltaba a pesar de lo dicho un recuerdo en cada paso. Aquella apasionada aunque algo desequilibrada y pesadillesca relación con P. estaba en cada baldosa del lugar. La memoria me superponía decenas de imágenes de lo mucho que ocurrió allí con ella. P. era como Alien o la primera película de Resident Evil cuando todavía no aparecen los monstruos y da más miedo que cuando ya los ves y constatas el látex o los efectos digitales y no son para tanto. La mejor inquietud la tienes cuando todavía no ves porque imaginas. Yo pensaba a cada paso que me encontraría a P., un bello monstruo eso sí.
¿Qué temía? ¿Era el miedo del adicto a recaer en la coca, el del exfumador al humo de otros, el de que te ofrezcan dulces cuando estás a régimen? ¿Miedo a recaer en aquella carne con curvas peligrosas? No. Cada vez me estaba dando más igual.
Fuimos al viejo cine dónde trabajé, follé, golpeé a gente. Estaba muy venido a menos desde que no estaba yo (nada que ver la crisis económica). Lo observé en la distancia, apenas dejándome ver como un fantasma o una aparición mariana (más bien sergiana), parapetado detrás de M. Todo aquello estaba lejos. El pasado disparaba balas de fogueo contra mí. El tiempo lo pone todo en su sitio. Y su sitio es más bien irrelevante. Ocurre que lo que ocurre rara vez suele ser importante. Al menos no hay algo que lo sea para siempre.   

18 comentarios:

Garriga dijo...

buen texto. Se salvó con eso de que el pasado disparara sólo fogueo. A veces tira con misiles o nos ata piedras al cuello y siempre hay ríos cerca, como el Leteo (o el del olvido, no se si se asomó a Platón, alguna vez)

Belén Be dijo...

como en HD, pero, real..

Sylvia dijo...

La sensación de mirar a determinados lugares y ventanas de la ciudad y no esperar nada, ni arrugarse el estómago es casi de prueba superada...
Siempre falta comprobar si la presencia de quien acompañaba en esos lugares produce el mismo efecto, o deja un pensamiento de "no es para tanto o incluso un ya no es nada".
El tiempo siempre baja los niveles de importancia, hasta límites inapreciables.
Besos

S. dijo...

Garriga: Si el pasado te hace eso es porque todavía es presente. O es muy guerrillero pero algún día se muere de verdad. Y sí, me asomé y me asomo a Platón como a casi todos los filósofos griegos. Ese pasado sí me interesa porque ayuda. Entre epicureos y estoicos me muevo yo, para más detalles.

Belén B: Es que hay pantallas y aparatos que hacen del realismo del HD algo más auténtico que lo real. Pero sí, esas lunas sin polución son las mejores.

Sylvia: Esa persona de momento solo aparece por la ventana abierta del ordenador via facebook y muy de tanto en tanto. También por ahí esta controlada. El tiempo lo fumiga todo. Algún día nos fumigará a nosotros ya que no distingue entre lo bueno y lo malo. Besos.

mayte v dijo...

No hay un solo lugar al que haya regresado, del pasado se entiende, en que me haya sentido como en aquellos otros momentos, en realidad la sensación es bastante rara, como si cada calle fuese otra, y esas personas que en teoría dejaron huella en nosotros pasan a ser estatuas de piedra, irreconocibles. Y en cierto modo lo que sentimos como nostalgia, que puede no serlo, pasa a ser sencillamente tristeza, porque el tiempo no solo pasa por las personas, sino también por los lugares.

Un fuerte abrazo, Sergio. Estamos de vuelta como ves, pero poquito a poco.

si, bwana dijo...

Prefiero no volver al pasado, por mucha pachanga que hubiera disfrutado. Los años pesan mucho y es preferible atenerse a las circunstancias actuales y no soñar con volver a la juventud.

Laura Noestá dijo...

S al recordar a P también me la trajiste a la memoria en cierto modo.
Me acordé de la manera tan diferente como los dos contaban el mismo hecho, de mis años borrascosos por llamarlos de alguna manera, y de un tiempo que por lejano, hasta me parece inventado...

Bien por ti, por mí, que al parecer ya dejamos todo eso atrás, donde no puede volver a hacernos daño.

Besos (BEP)

S. dijo...

Mayte: Es bueno tenerte de vuelta pero no he visto aún el regreso en tu blog. Allí he acudido a ver qué versos en prosa escribias y he releído tu despedida. A ver si poco a poco regresas.
El pasado me hace sentir triste cuando me dejo, cuando estoy bajo de defensas. Nuestro estado de ánimo también se debe a veces a estar en forma o cansados. De noche duele más que de día y al sol.

si,bwana: Otro ejemplo más de tu pensamiento atemporal, ni siquiera joven, más allá de los corsés del pasado, presente, futuro. Un maestro, vamos.

Laura: y de un tiempo que por lejano, hasta me parece inventado..

Cierto. El recuerdo es como contarnos lo que pasó una y otra vez. Puro cuento al final. Una narración resumida de lo que ocurrió y a veces falseada.
De tus años borrascosos he tenido pinceladas por aquí y por allí y creo que superan a los míos. Espero que queden ya como aprendizaje y nunca como daño.
Besos

Verónica Calvo dijo...

El tiempo lo pone todo en su sitio; y todo está en su perfecto orden y lugar (hasta esas baldosas)

Saludos

S. dijo...

Verónica: Me gusta lo que hace el tiempo cone stas cosas aunque siempre regresa otro evento que descoloca. Con suerte, ya no importa tanto.

h i l i a dijo...

¿y esa sensación de vencedor, de poder con casi todo, de crecimiento incluso que tiene uno cuando al regresar a un lugar como el que describes (y quien dice lugar dice recuerdo, persona, etc.) en el que nada (o casi nada) fue bueno nota que ya no le despierta absolutamente nada?
la indeferencia, esa gran aliada. ese ansiado estado de superioridad.

y por cierto, muchas felicidades por tu trabajo.

ReltiH dijo...

HAY PASADOS A LOS QUE YO TAMPOCO QUIERO VOLVER. FULLL TRABAJO BROTHER.
UN ABRAZO

S. dijo...

hilia: Gracias, gracias. No debería poner muchas cosas buenas por aquí porque dicen que trae mala suerte pero como no soy supersticioso...
Sí, la sensación de triunfo sobre lo que me venció es grande. Y luego la paz del estoicismo, la sensación de que nada importa...

Reltih: Todos tenemos los nuestros. Ya ves que se les puede patear. Un abrazo.

Pilar V dijo...

"Ocurre que lo que ocurre rara vez suele ser importante"

Me ha encantado la frase resumen, aunque ambos sabemos que solo sucede así cuando el pasado es realmente el agua que ya no mueve el molino, mientras no es así, el pasado es un ser peligroso que te atrapa y te confunde.

La distancia emocional es dificil de alcanza pero cuando llega proporciona una especie de visión periférica muy interesante ¿verdad?

Me alegra el éxito, pero no fueges con demasiada hogueras ¿vale?

Un beso

S. dijo...

Pilar: Es difícil o laborioso según se mire. Sólo dejar pasar mucho tiempo. También depende de la persona.
Intento frenarme para no incendiarlo todo, es un buen consejo el de las hogueras, tengo tendencia a jugar con eso que quema. Besos.

Noelia dijo...

Lo bueno o lo malo, según se mire, de relacionar cosas, lugares y personas con nuestras propias experiencias y sentimientos, es que cambiamos totalmente su esencia natural.

Algo insignificante puede convertirse en nuestro más terrible "monstruo". Lo peor de todo es que con el tiempo y la distancia a veces ese monstruo crece.

A mi me ocurre con mi pueblo algo parecido a lo que describes. Son determinados sucesos desagradables del pasado lo que mi memoria selectiva decidió cultivar y así es imposible que pueda tenerle cierto cariño.

¿Por qué mi mente decidió conservar eso y no otras cosas más agradables? Ni idea pero probablemente las calles no sean tan oscuras como yo las recuerdo.

Lady Rachel dijo...

Anda que podrías haber pasado a vernos... fuiste con la empresa nueva o cuando estábamos en ERE? jaja. Todo tiene su tiempo y su función en nuestro aprendizaje. El mio ya esta agotado en ese sitio pero con la bendita crisis económica y con los propios miedos es difícil luchar. Como siempre maestro un deleite su prosa. A ver si te pasas a leer un blog que hemos creado con L. Espero estés bien!!! Cuidate y Abrazos

S. dijo...

Creo que con la empresa nueva. Fue esta semana santa. Vi a frank en la puerta y a mari en el bar. La hubiese saludado pero no queria pasar por franki. Ya no tengo nada contra el pero no sabia que decirle. Si te hubiese visto a ti o Luis me hubiese acercado. Ya me diras que blog es ese. Tengo que leerlo.
Del cine solo he visto a jessi con la que coincido en Gran Via.Ahora somos mas cinefilos que trabajando alli.
Besos