02 noviembre 2014

Halloween también tuvo su mañana




Me miraba como a unos quince metros. Él en el bar, yo en la cafetería. Uno de los conocidos de J..
Normalmente trato de huir de ellos. Me los ha contagiado como un virus y ahora soy yo el fugitivo. Son borrachos que conoció vete a saber dónde o cuando y luego, al verme con él, me relacionan en su embotado cerebro como alguien familiar al que ir a darle la charla y el coñazo. No sé por qué necesitan hablar. Pero es que todos son así. El alcohol tiene un proceso y un momento en el que pide monólogo que no diálogo. Me recuerdan a mi sobrina cuando tenía ocho meses: todo el rato hablaba o intentaba hacerlo pero no se le entendía nada.
Es por eso que me inclino sobre el círculo oscuro de mi café y un par de páginas del libro que toca. Hacer eso es como cerrar los ojos a un peligro. Tal vez crees que estás a salvo, tienes esa sensación. Pero es falsa. Aunque no le mires él te ve.
Los borrachos necesitan alguien que se comporte como una pared y les deje hablar sin decir nada. Sólo asentir. También alguien que beba con ellos. Son una raza a la que le molesta la raza de los sobrios. Con el cabello peinado tirante y graso o mojado hacia atrás. Una especie fuerte que puede pasar días sin apenas comer, luego tropezarse con la enfermedad de la resaca mayúscula que los deja fuera de combate unos días(o menos, depende), que los obliga a recuperarse, cuidarse y vuelta a empezar con el ciclo. Hasta que el hígado aguante.
Oigo carcajadas desde el bar. Intento no levantar la mirada para que no haya cruce de ojos. Son quince metros pero el mundo se ha dividido en dos. Allí está la noche y el día, Batman y Superman, el alcohol que adormece y el café que despeja. Si ese tipo consigue recordarme a través de las brumas del alcohol tendrá una excusa para soltarme la charla. Qué vida esta. Huyendo de borrachos, de testigos de Jehová, de gente que te quiere vender algo en la calle… Luego dicen que en las ciudades se está más solo que en los pueblos. Y una mierda. Eso quisiera yo. A mí me hacen compañía hasta los perros ajenos.
L. me dice que soy brusco con los extraños que me paran para algo en la calle pero es que me cansan. Me cansa la gente que no conozco de nada y me detiene para manipularme a su antojo y venderme algo o apuntarme a su causa, o en general pisotearme el tiempo a su conveniencia. L. dice que no es educado tratarlos como lo hago y tiene razón. Pero es que a ellos tampoco les importo yo. Sólo les importa sacarme algo. Soy un extraño al que se le presupone bondad y de la bondad se suele abusar. Hasta que me los sacudo de malas maneras o no les dejo terminar la frase “¿Tienes un momen…?” ¡No! Tengo momentos pero no son para vosotros, son para quien yo quiera.
Pero ese borracho es un conocido del barrio. Creo que no sabré decirle un no rotundo. Me incomodará mandarlo a paseo.  
Paso la página de mi libro, tomo el último sorbo y me dispongo a levantarme pero “Toc” el golpe del culo de la botella de una mediana de cerveza choca contra la mesa. No le he visto porque no he levantado la cabeza pero le oigo y le reconozco y sé de qué va todo antes de respirar profundamente para enfrentarlo:
-          Venga, no seas moñas que no son horas de tomar café.
Le veo a él, su sonrisa, el ofrecimiento y las salidas temporalmente cerradas.
Son las diez de la mañana.       



Nota: Estaré unos días fuera, disfrutando del aire de la playa y la montaña, todo en el mismo pack. Aún así escribiré por el placer de hacerlo. Si no me veis con regularidad por vuestros blogs comentando o respondiendo en el mío es que no estaré conectado. Me pasaré por la biblioteca del pueblo costero, os leeré con gusto cuando lo haga y hasta colgaré algo si la musa se viene conmigo. Pero vamos, que si no me veis por aquí o por allí con la puntualidad de siempre disculpadme. De internet hay que limpiarse un poco. De vez en cuando. No es que lo vayáis a notar mucho pero me gusta responder siempre que se me comenta y por si acaso no llego pronto… Pues ya sabéis por qué es. Saludos.  

14 comentarios:

detalles dijo...

Pues yo también soy de las que no dejan terminar la frase: " tiene un moment".
Incluso me molesta entrar a una tienda y que se me acerque la dependienta y se ponga a ofrecer y ofrecer e insistir en que me pruebe algo de muy buen gusto, no lo dudo, pero que no es el mio.
¿Y cuando esperas subir al tren o el autobús para escuchar música o leer un rato y el acompañante no mete su lengua en paladar?...
En fin, cuesta disponer de ese tiempo de soledad que tanto apetece en ocasiones.Seguro que en ese pequeño retiro (playa-montaña) puedes conseguirla.
Un besote grande.

detalles dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ReltiH dijo...

A VECES UNO SIENTE TANTA FALSEDAD EN ALGUNOS EXTRAÑOS, QUE ES MEJOR TRANCARLES LA CARRETA(BLA, BLA, BLA, BLA).
UN ABRAZO BROTHER

Sylvia dijo...

Y así se nos bautiza en sociedad como asociales...(o cardo borriquero, que me dice mi madre :P)
Cambiar internet por playa es una sabia y afortunada decisión, disfrútala!!

Dorotea Hyde dijo...

Poco a poco también me he ido convirtiendo en una de las que no dejan terminar la frase. Sin embargo, me cuesta mucho cortarles a los conocidos. Ese es mi punto débil y me evitaría mucho problemas.

Disfruta de la desconexión, la desintoxicación es muy necesaria.

Noelia dijo...

El tema del alcohol y los borrachos es algo que siempre me ha incomodado. Mi padre fue alcohólico cuando yo era muy pequeña(creo que es la primera vez que lo cuento) y aunque lo superó y casi no recuerdo nada de ello, una parte de mi cerebro siempre ha estado conectada con la parte de mi olfato y cuando se acerca un borracho no puedo evitar sentir muchísima repulsión hacia ellos y a lo pesados que se ponen algunos.
Aunque como bien dices, estamos rodeados de gente extraña que no para de hablar algunas veces.

Pd. Disfruta de tus vacaciones

S. dijo...

detalles: Lo de la tienda también me disuade porque muchas veces entramos a mirar y eso que hace la dependienta es Spam en carne y hueso. Es jugar con las ganas de quedar bien de muchos que a veces compran por no quedar mal, porque se ha establecido una mini-relación social. Desde el pequeño retiro te lo digo, estoy muy bien en esta hermosa biblioteca de pueblo.

Reltih: Deliciosa nueva expresión que me quedo, la de la carreta. Un abrazo, Reltih.

Sylvia: Lo hago pero ya ves que este ratito de conexión que te deja el carnet de biblioteca pues... Vamos que aquí estoy el primer día de "desconexión". Pero solo este rato, muy controlado. Eso sí, no somos asociales. De vez en cuando nos relacionamos. Lo que ocurre es que nos gusta decidir con quien.

Dorotea: Parece que la gente que te asalta por la calle lo tiene mal. Mirando los comentarios esta muy mal el panorama para los vendedores ambulantes.Gracias por los buenos deseos.

Noelia: A mí más que el aliento fue la cerveza mañanera la que me molestó y la conversación pesada y agobiante de uno que apenas te conoce. Todos tenemos en la familia a alguien que lo fue. Mi testimonio sería más desgraciado. Una prima cercana que no lo superó. En el fondo hay una tragedia escondida ahí por más que yo haga una pequeña comedia de la anécdota. Pero me alegra que lo tuyo con tu padre tuviera un final feliz. Gracias y tú disfruta del recién llegado. Pero no necesitas que te lo diga.

a volvo dijo...

Para quienes nos gusta la vida en "solitario" cualquier tipo de imprevisto, tenga la forma que tenga, nos confunde. Creo que en el caso de la gente que se pasa tres pueblos bebiendo, en el fondo, nos da cierto temor a oír sus monólogos por aquello de que los borrachos, los locos y los niños suelen ser bastante directos y decir la ¿verdad?, amparándose en una especie de descontrol "hecho a su medida", con un denominador común: no sienten prejuicios.
De hecho, ¿quién no ha tomado un par de copas para olvidarse un poco del autocontrol y gozar un rato del bebe y olvida, y liga?

Descansa, disfruta y vuelve para deleitarnos con la vida cotidiana.

tD1b.



S. dijo...

En eso estoy A. Volvo, descansando y si no en total soledad, si en relativa y aceptable compañía. Tienes razón en eso de los borrachos, en lo que no nos gusta de ellos. Que se descontrolen ellos y tu no estés para sus verdades puede ser. Que ellos tampoco te quieran sobrio y seas espectador lúcido de sus desvaríos también pasa. Saludos.

Maman Bohème dijo...

Leí tu entrada nada más colgarla...pero lo que me quedó en un lado de mi torpe cerebro fue la imagen de la calabaza...que además te robé con predeterminación y alevosía...pero le di buen "uso"...(eso si...me reí un buen rato...es que no tiene desperdicio...de verdad...).
No sé...te iba a meter otro rollo de los míos...yo es que tengo poca/mucha paciencia con todo. Según como me pilles. Pero no sé porqué prevalece en mi un sentimiento de no herir, ni de cortar y de aguantar todos los rollos habidos y por haber...Lo único que no puedo disimular son mis caras...por ahí dicen que soy un poco "istriónica" ...y debe ser cierto...al final...al cabo de poco rato la peña deja de hablarme...debe ser que pongo cara de "perro de malas pulgas..." yo que sé...
Con lo de la bebida...je! a mi la peña se me enfada cuando digo que estamos en un país con cultura de vino. ¿Entonces de qué nos quejamos? En las fiestas de los pueblos ya es "normal" la bebida a diestro y siniestro entre los menores y es normal llegar a casa en carretilla, porque es la fiesta del pueblo...
Y cuando los problemas atacan, lo más fácil es beber para tener al cerebro en una nube permanente. Y luego...nada tiene medida.
Cada cual escapa del resto como puede y sabe...
Un súper abrazo!!
(yo me escapo con mis perros...con su tranquilidad, su incondicionalidad, su saber estar...y sus ojillos simpáticos...y ahí es donde puedo realmente bajar de vueltas, cuando el "ruido" me mata...) MUA!

S. dijo...

No te preocupes por robar una imagen que yo he robado por ahí. Es que a mí también me gustó cuando la ví.
Por cierto, yo no critico a borrachos o demás, solo describo y bueno, sí, ataco a los que me importunan a mí. A mí el vino me va moderadamente y ocasionalmente hago uso de sus placeres. Tu rollo no ha llegado pero suelen divertirme mucho así que esperaré a otra. Sigo disfrutando de días de calma lejos de mi casa y i ordenador(estoy en el de la biblioteca de un lugar de la Costa Brava). Besos

Verónica Calvo dijo...

Uy, sí... me he reflejado en tus palabras.
ganas de imprimir en una camiseta: déjame en paz.

Disfruta.

Hasta la vuelta

S. dijo...

Gracias, Verónica, hasta pronto.

Rafarrojas Rojas dijo...

Si hubieras puesto otro ejemplo, no el de un borracho, te habría dado la charla sobre lo importante que es cometer actos aleatorios de amabilidad, ser bueno con todo el mundo, ser majo para hacer el mundo más majo, que Superman lo es, no por volar o rescatar transeúntes de un cascote que cae del edificio que derribó el malo... sino por ser siempre buena gente, sonreír al rescatado, desearle buen día (yo, si tuviera sus poderes probablemente le echaría la bronca a los salvados...). Pero no soporto a los borrachos. Salvo a los que lo están por beber conmigo, amigos de toda la vida...
Y yo que pensaba que tu ausencia era una resaca, : )