07 enero 2015

Molestando a Depeche Mode

Hace muchos años casi derribé a Dave Gahan del escenario. Lo he contado muchas veces a mis amigos. Actualmente más que un recuerdo, parece la historia de otro.
Me había pasado diez horas esperando al sol que tocaran Depeche Mode en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Me sentía como aquel militar inglés interpretado por Bowie en “Feliz Navidad Mr. Lawrence”, enterrado hasta el cuello para morir de hambre, sed y luz solar (de hambre lo dudo porque antes de eso ya la sed te acaba antes). Puedo estar exagerando pero diez horas a la intemperie y con ropa negra eran un infierno merecido. La estética oscura lucía mejor en los video clips del grupo que sobre mi cuerpo sudoroso.
Estaba sentado en el suelo junto a una francesa. Supe que lo era cuando me lo dijo, no sé identificar franceses a simple vista ni en general ninguna nacionalidad.
Entonces ella me preguntó algo y yo le respondí. Como si mi tono afable le hubiese dado un secreto pistoletazo de salida o hubiese roto el hielo que con ese sol no podía existir, comenzó a hablar sin parar. Las frases le salieron a borbotones. Subtitulada por ella misma al castellano para que la entendiera. Nuestra media hora de tímido silencio casi la había matado, era de las que necesitaban hablar como otros respirar. Llevaba años en Madrid y se manejaba con la lengua muy bien. Había venido a Barcelona después de ver al grupo en el centro porque quería repetir. Con esa lógica, pensé, pronto acabaría en Estocolmo o Sudamérica y hasta en Marte si Depeche tocasen allí.
No recuerdo mucho más de ella salvo que compartimos aquel sol asesino y ella su agua conmigo.
Por la tarde abrieron las puertas del Palau y todos entramos al estilo elefante, aplastando. Éramos en realidad dos tipos de bestias. Los que pisaban a los caídos y los que saltaban sobre ellos en plan toro de San Fermín. Yo era toro.
Conseguí una honrosa segunda fila contra las vallas. A veces me pregunto quién era el idiota aquel que se pasaba todas esas horas para ver ídolos y no me reconozco. Me gustaba estar allí. Sólo me preocupaba que saliese el grupo, el principio del concierto. La primera canción era mortal. Toneladas de huesos y carne admiradoras aplastándote contra las vallas o la gente que tuvieras delante o sus culos (no siempre femeninos).
Antes del concierto, sin embargo, aún quedaban un par de horas sueltas. La francesa encontró unos compatriotas y me dijo “au revoir”.  Se acabó la charla.
Afortunadamente tenía delante una chica que había venido de Asturias en autocar con su hermana. Pasamos todo ese tiempo de charla. Y todavía fue mejor porque esta me dejaba hablar un poco. Nos caímos tan bien que incluso Depeche Mode pasó de ser el tema estrella y nos comenzamos a intercambiar un poco la biografía. Por aquella época yo apenas era mayor de edad y ella era directamente ilegal. Pero un par de años de diferencia le parecían a ella el colmo de la madurez.
Su hermana permanecía callada y apoyada contra la valla. Ligeramente molesta a juzgar por su expresión. Intentamos integrarla en la conversación pero sus monosílabos “sí” o “no” daban poco juego. La callada era la mayor pero por la personalidad parecía la hermana pequeña. O autista. Y claro, la hermanita que hablaba conmigo decidió que tenía hermana para el resto de la vida así que se centró en mí. O eso, o ambas habían discutido.
Esa noche me las prometía muy felices. Y empezó el concierto. También empezaron a caer las desmayadas (la deshidratación por el calor más la alegría por ver a tus ídolos producen muchas bajas en los primeros compases de cualquier evento así).
La hermana mayor cayó en la segunda canción. Creo que de un modo subconsciente nos quería arruinar la noche.
La última imagen que tengo de la chica asturiana es su encogimiento de hombros y su cara de pena. Luego, los servicios de emergencia me las borraron de la vista y de la vida. Pero no de los recuerdos.
Y entonces fue cuando conseguí el primer puesto junto a las vallas. Y toqué la bota del cantante Dave Gahan. Le hice tropezar un poco, casi perder el equilibrio. Luego él se echó hacia atrás. Tal vez lo hice por admiración.
O quizás solo estuviera enfadado por algo.  


41 comentarios:

Sylvia dijo...

Buenoooo sí es una buena banda sonora, sí jajajaja
Bueno yo soy fan, fan-no fanática, soy una fan-crítica,concepto que no se si puede casar muy bien con fan, pero lo soy. Incluso con mis top como Depeche o Héroes-Bunbury, me gustan o no me gustan los temas sea de quien sea.

Los momentos de espera en los conciertos -yo nunca he llegado ha estar tantas horas de fila- siempre dan ese aire de complicidad, de sonrisa, de subidón de todos a una cuando empieza... son sensaciones especiales que nadie se debería perder...
Lo de tocar el pie a David wowww jajaja A mí me gusta porque como otros viven el escenario y el espectáculo son ellos...

volvo dijo...

Eso de las "sentadas" durante horas esperando a que se abran las puertas para extasiarse con los ídolos (aún) no he consigo entenderlo. Lo de los desplazamientos de larga distancia ya es otra historia. Me viene a la memoria el concierto de los Rollings en Madrid, la primera vez que dijeron que era la última gira, y había que estar allí como fuese: ida, concierto y vuelta sin descanso. Las cosas tienen su tiempo. A estas alturas ya no lo haría. Pero no cambiaría aquellas casi 24hrs que permanecen intactas en el recuerdo. Gracias por "traérmelo hasta aquí" con tu relato.

tD1b.

ReltiH dijo...

UFFFFF, SI MI HERMANO, ES MUY INCLEMENTE IR A UN CONCIERTOS, PERO QUÉ SE LE PUEDE HACER...!!!
UN ABRAZO

Pilar V dijo...

No soy nada dada a esos excesos la verdad, recuerdo pasarlo mal al salir de un concierto (pasando del césped a las gradas) en el que no había demasiada gente, así que suelo ir a las gradas.

Eso sí, el subidón del primer tema, no se consigue desde tan lejos ;)

S. dijo...

Sylvia: Yo pasé de fan fanático a fan crítico y casi casi a simplemente admirador moderado. Aún así me da un poco de envidia el fanático. Desde fuera era un poco idiota pero desde dentro se sentía más el subidón. Ahora pasan por Barcelona Depeche y otros que me puedan gustar y ya no voy a derribarlos un poco del escenario. Casi fui a ver a Morrissey hace poco pero no pude por motivos laborales. Y mi último concierto, IAMX(uno que aprendió mucho de Depeche) fue de lo más tranquilo. Pero claro, solo lo conoce su madre y yo.

volvo: Yo tampoco lo entiendo pero lo entendí durante una época tal y como aviso en el post. Digamos que he pasado de estar iluminado a perder la fe. Pero eso te da la sensación de que aquel no eras tú. Como digo más arriba me da un poco de envidia aquel. Tu misma sabes algo de eso por los Rollings. Cada cosa tiene su tiempo. Lo importante es hacerlas cuando tocan. Besos

Reltih: Es inclemente cuando alguien se los toma como yo me lo tome. Los que tienen sus asientos y no les importa la distancia hasta el cantante se sientan y listos. Un abrazo.

Pilar: El subidón del primer tema y hasta el segundo es grande. Ves a tus ídolos que solo eran una figura en televisión como seres humanos a unos metros de tí que casi se pueden tocar. A Bowie no porque tenía un foso separador pero sí ví y hasta pude dar manos a viejos legendarios como Iggy Pop, Guns and Roses, lo de Madonna no sé como definirlo y un largo etcétera con el que acabé hace tiempo. Ahora ni gradas. Es que ya ni voy.

SÓLO EL AMOR ES REAL dijo...

Que buena historia, me gustó...

Luz y paz para ti en 2015 y en cada día de tu vida

Abrazos

Isaac

S. dijo...

Isaac: Muchas gracias. Feliz año también para ti. Un abrazo.

Fanny Sinrima dijo...

He sentido agobio,falta de aire, desmayo...leyendo esta excelente descripción de esos actos multitudinarios a los que tengo fobia; una fobia racional, pues no me gusta nada observar una masa de enajenados espectadores salidos de sí mismos.

Menos mal que solo es una historia leída.

Reconozco tu buena forma de narrar,y celebro el que salieras vivo.

Un abrazo.

Mario dijo...

Sergio, te he leído de atrás adelante, de cabo a rabo, de pe a pa, o como quieras mirarlo. Me pregunto, desde este escenario de los Depeche, si no formarás o tejerás o construirás uno para tus relatos y tus cotidianidades. Porque sé que deberías hacerlo. Me gusta la vida con sabor a literatura. Y la tuya, créeme, o lo que escribes serlo, sabe bien, huele bien, sienta la mar de bien, la hostia de bien. Yo estaré ahí, para leerte y disfrutarte. Lo mío no es un piropo a modo de disculpas cumplidas por no leerte con más asiduidad, no, ni tampoco una manera de decir lo siento por no haberte felicitado, aún, el año, las fiestas pasadas, por no haber dejado bajo el árbol, junto a los calcetines remendados, uno, dos y tres comentarios sin remedio para esas cosas que dices que te pasan, que creo, creemos que te suceden. Lo mío es objetivo. Lo mío es concreción. Lo que dicen estas palabras mías de las tuyas, o de lo que haces con las tuyas, con las palabras, digo, es verdad verdadera.

Así que, por favor, no te dejes de historias. Sigue contando lo que te sucede. O lo que le sucede a ese entorno tuyo tan interesante. Si te envían una foto, o se la envían a ése de ahí, escríbelo para contárnoslo, si vas a un concierto de los Depeche, aunque se trate de una regresión, nos cuentas si has vuelto a ver a la francesa, a la asturiana, a la hermana de la asturiana que la acompañó en autobús por media España para alcanzar a ver a esos sobre el escenario haciendo de las suyas, cantando, de las tuyas. Porque leer cosas como: “los servicios de emergencia me las borraron de la vista y de la vida” duele y gusta casi por igual. Y es necesario que existan magos de las palabras que sean capaces de arrastrarnos a esas situaciones y los puntos suspensivos que dictan los finales abiertos, o algo así.

Por cierto, qué poco me gustaban los Depeche…

Un abrazo.

Mario

RECOMENZAR dijo...

Atrapa tu escritura es como si yo hubiera estado ahi con vos

S. dijo...

Fanny: Tu fobia es inteligente. Esos actos ya son más grandes que mi fuerza(y eso sin sentirme acabado pero ya no). Esa opresión de la historia no sé si la sentí. Desde luego sí que la siento escribiéndola porque me veo incapaz de regresar a esa tortura voluntaria. Sin embargo ese concierto ene special me gustó porque hice más vida social que en la mayoría. Dos amagos de amistad en un día(aunque luego se me disipasen por motivos distintos). Saludos.

Mario: Ja,ja Nunca hubiese creído que a tí te pudieran gustar los Depeche. Siempre nos quedará Sabina. A tí, a mí y a casi todo el que entra en el blog(hay un alto índice de "sabineros" por este espacio, lo he comprobado, sé que muy pocos apreciarán esa otra música de Inglaterra y qué más da, cada uno a sus oídos y su banda sonora).
No tienes que disculpar nada. Entra cuando puedas o quieras y comenta cuando te lo pida el cuerpo. Ya bastante tiempo llevas aquí animándome a seguir. Seguro que muchas de mis entradas se han escrito por la motivación derivada de esos comentarios tuyos tan literarios. No es solo el halago. Es el halago que viene de alguien a quién respeto por su inteligencia y su arte. Encualquier caso sé que más tarde o más temprano vas a aparecer. Por la puerta grande. Sólo te recrimino que no se te vea tanto por el "tunoeresinteresanteparamí". Una recriminación amable, eso sí. Yo por aquí seguiré usando el currículum de mi existencia como excusa para contar. Aunque no me siguiera nadie yo seguiría. Más lento o menos pero no puedo dejar las letras. Y tú tampoco. Haces lo que te da la gana con el verbo.Un abrazo.

Recomenzar: Primero de todo, bienvenida. Segundo gracias porque en poco espacio me impulsas mucho. Un saludo.

Dorotea Hyde dijo...

¿Qué sería de nuestra adolescencia/juventud sin esos conciertos? No seríamos los mismos. Siento envidia de la francesa, que fue sola, aunque luego se encontró amigos. Nunca fui a muchos porque las masas no son lo mío y porque nunca hubo en mi entorno quien viniera conmigo.

RECOMENZAR dijo...

no solo escribis bien también comentás
saludos desde Miami

S. dijo...

Dorotea: Bueno, en mi entorno había quien iba o no... Yo iba solo o acompañado y luego en el concierto ya ves, los solos nos encontrábamos para dejar de serlo. La gente a plena luz del día no es tan peligrosa como de noche. Creo.

Recomenzar: Uau. Miami... Qué lugar tan deseable. Saludos desde una fría Barcelona que te tiene envidia.

Rafarrojas Rojas dijo...

amistades de vagón de tren, de cola de concierto... son como el principio de historia de dos ciudades: el mejor de los tiempos, el peor de los tiempos. El mejor porque no hay prejuicios (o postjuicios), todo es posible, todo es nuevo... El peor, porque lo sabes ilusorio y efímero, porque la gente se apea del tren, se desmaya la hermana y en realidad no os conocéis de nada...
Y me quedo escuchando ahora la única que realmente me gustaba de Depeche Mode, Dreaming of Me.
Un saludo,

Rafarrojas Rojas dijo...

Ah, una cosa buena que tiene leer dos entradas de una vez es que sólo haces el joío captcha una vez y al mismo tiempo es como ver esas series de tv que pillas cuando van por la temporada sexta y te tragas todos los capítulos del tirón, sin tener que hacer tiempo hasta el siguiente, : )

S. dijo...

Aunque el intento que hago es el de que cada post sea una unidad de comprension independiente. Todos se relacionan pero todos se han de entender por si mismos. Como los comics de spiderman de Slott.

Gloria Santana Gonzalez dijo...

Quien no ha hecho noche a las puertas del recinto del concierto de su cantante o grupo preferido?
Esa emoción y nervios contenidos durante horas que estallan en gritos y letras de canciones como credos de tu vida.
Saludos desde Tenerife.

SÓLO EL AMOR ES REAL dijo...

Te saludo en luz y paz

Isaac

mayte v dijo...

A pesar de haber sido siempre una apasionada de la música, nunca he realizado tales hazañas, como estar esperando durante largas horas al sol o embestir en la entrada a diestro y siniestro para localizar el mejor sitio.
Sin embargo, dentro de toda esa locura hay algo bonito, al menos leyendo tu entrada que me rememora a esos años del pasado en los que nada era suficientemente relevante para angustiarte y algo tan simple como ir de concierto te convertía en la persona más feliz del planeta.
El fanatismo está claro que no es bueno, ni dentro del mundo de la música, ni de la política ni de la religión, ahí es cuando deja de ser pasión y da paso a una locura insana, y cuanto más lejos, mejor.

Es un placer leer tus historias de nuevo, S.

Un abrazo.

Verónica Calvo dijo...

Después de leerte me he quedado pensando en esas horas al sol, lluvia o lo que hiciera falta por espachurrarte en una buena fila.
Lo que hubiera dado yo, por entonces, por tocarle el pie al Jagger...

S... Gracias :)

Saludos!!!

S. dijo...

Gloria: Saludos Gloria, desde Barcelona(aunque creo que eso ya se ve por el post). Esos conciertos son días en el calendario que no se borran nunca.

Mayte: Gracias Mayte. Es cierto que el fanatismo nunca es bueno. Algunos fans se ofenden y discuten porque alguien ataca a sus ídolos o dioses. Esa es la cara menos amable del fenómeno. Pero la parte positiva es el placer con el que recibía ver a mis grandes. O ir a ver una película que esperaba desde hacía tiempo. O un libro. Creo que eso me ha venido menos. Hecho de menos esas ilusiones ilusorias pero satisfactorias. Un abrazo.

Verónica: Creo que el Jagger como mi experiencia con Bowie es que el foso era muy amplio como para llegar hasta ellos incluso subiéndote a la valla. A más fama más lejanía. Y ojo que Depeche también se han ido alejando. Pero en fin, aquellas incomodidades me dejaron sin ganas de regresar a los conciertos(y supongo que se puede ir a uno sin pasarlo con tanto obstáculo).

Laura Noestá dijo...

Amistades pasajeras...

Feliz Año!!!

BEP

S. dijo...

Laura: Feliz año. ¿Algún día volverás con tus cositas de blog y eso?

Maman Bohème dijo...

Jo...a mi me alucinaban "los" Depeche...bufff...pero a mi de jovencita me tenían tan "collada" que no me dejaban ir a ninguna parte...y cuando empecé a ser un poco más mayor se me pasaron las ganas de conciertos y demás...recuerdo que yo era fan incondicional de Spandau Ballet...(que hi farem...era molt nena) y pedí que me dejara ir a un concierto y evidentemente en mi casa eran tan...no sé como calificarlos ahora...si tiranos o miedosos a que nos pudiera pasar algo o las dos cosas..
Total...que hace no sé...¿creo que dos años que vinieron a Badalona? Ha sido el único concierto al que he ido con los 40 pasados...y sabes...pues que hasta me emocioné...pero lo hice pensando que ese concierto lo habría de haber vivido con 18 años...y habría sentido lo que tú sentiste...
Me hiciste sentir un no sé qué en el corazón...
Un besazo guapo!
Feliz finde

S. dijo...

Maman: Vaya, a mí también me gustaron Spandau. Los conocí por una chica nueva que llegó al barrio poniéndolos todo el día a tope. Me encantaba el vozarrón de Tony Hatley o como se escriba. El cantante elevaba las canciones por encima de sus posibilidades, las hacía todavía más grandes. Pero como ya he ido mencionando por aquí se me han ido pasando las ganas de ir a conciertos. Y claro que ya no es lo mismo. Pasas un buen rato que no es poco pero lo que hay en el escenario es un ser humano mientras que antes era casi Dios. Besos, Maman.

Miss Carrousel dijo...

Yo no soy fan, no te voy a engañar. Pero me ha parecido una historia muy curiosa. Cuántos quizases y cuanta simpatía :)
Un besito jij

S. dijo...

Miss: Es que la historia no requería que fueras fan del grupo. Gracias, Miss Carrousel.

Noelia dijo...

No te imaginaba yo en plan fan de Depeche Mode. Ese fanatismo macarra tuyo me ha molado muy mucho.

Al grupo le tengo especial cariño porque siendo yo una canija pequeña un primo lejano nos visito en verano y me regaló una cinta suya. Él rondaba también los 18 y justo cuando los cumplió falleció en un accidente de tráfico. Aún conservo aquella cinta. Él me parecía alguien muy especial.

Pd.- Yo solamente distingo a los asiáticos pero tampoco se si llegan a ser chinos o japoneses ;.)

SÓLO EL AMOR ES REAL dijo...

Paz y Ventura a tu vida
Te saludo
Isaac

S. dijo...

Noelia: A mí me gustan muchas cosas variadas y cuando fuí fan lo fuí de estos, de Bowie y de muchos más. Ahora sigo siendo fan de muchos grupos (casi todos independientes) pero no voy a verlos. Yo tampoco te imaginaba de fan pero tu historia me lo hace entender mejor. Lo siento por tu amigo.

Sólo el..: Saludos, Isaac.

ruradensiun dijo...

No me reconozco fan de nada ni de nadie, tampoco lo reprocho ni critico, es como Dios, se cree, o no, y ya esta. Pero que con tu relato tan aclarador, me parece que seguire asi, Jajajaja

(S)ALUDOS

S. dijo...

Saludos ruradensiun, si así estás bien no tienes por qué ir en busca del cambio y la incomodidad. A los dioses no se les busca.

P MPilaR dijo...

los conciertos, y su sorprendente utilidad, comienzan con el último compás ejecutado.
Como todo, que comienza con los finales, ¡ay!

abrazo

S. dijo...

En ese concierto solo hubo un final. O varios. Todo se acabo y luego sí, ya empezaron otros asuntos.

RECOMENZAR dijo...

querido gracias por tus aportes a recomenzar. Siempre te leo
porque me gusta lo que escribes

RECOMENZAR dijo...

querido gracias por tus aportes a recomenzar. Siempre te leo
porque me gusta lo que escribes

S. dijo...

Nada que agradecer, Recomenzar.Gracias a tí.

Martina Romá dijo...

Curiosa historia.
Lo cierto es que a veces no nos reconocemos a nosotros mismos en algunas situaciones, conciertos por ejemplo. Y nos quedamos maravillados con nuestra forma de actuar.
Ser muy fan de algo creo que es necesario para la vida. Para estar vivo.
Me ha gustado como has relatado la historia, cuando tocas la bota... He leído a la francesa y a las asturianas para acabar con cómo le desequilibraste. jaja

Un saludo,

Martina.

S. dijo...

Gracias por el comentario Martina. A veces sí me ocurren curiosas que podría etiquetar como curiosas. Normalmente nueve de cada diez veces. No se si las busco o las atraigo. Casi nunca las invento. Un saludo.

aryh884 aryh884 dijo...