02 mayo 2016

El vengador tardío (y torpe)



Durante  el verano pasado tuve aquel desencuentro con la señora Teresa. Porque como mucha gente en mi vida, entró en mi territorio, se llevó algo (un felpudo del rellano en este caso) y lo tiró a la basura. Era un atentado contra mi compañera, ella había comprado el felpudo en el mercadillo por poco dinero, pero yo lo tomé como algo personal. Aunque luego me fui olvidando del asunto. Lo de “la venganza es un plato que se sirve frío” no lo entiendo. A mí las venganzas me gustan en caliente, cuando estoy pidiéndole al mundo justicia no cuando me olvido. En este último caso me producen tristeza o ya me dan igual. De la misma forma que aquella persona a la que amaste tanto hace mucho tiempo tal vez no te importe ya, no estoy interesado en que algún mal caiga sobre la persona a la que odiaba y de la que me he olvidado. La vida te da la razón a veces. Pero lo hace con retraso.    
Hace tres meses la vi deprimida de nuevo. A la señora(es un decir) Teresa. Me apretaba el brazo mientras contaba de nuevo lo dura que es la soledad, lo de su marido muerto, ya solo le queda esa historia. Luego me preguntó por “mi señora” pero siempre se le escapa alguna expresión facial de desagrado y de esperar que en mi respuesta le cuente alguna desgracia sobre mi compañera. No se pueden ver. Quiere que le cuente que “mi señora” está enferma crónica de algo malo. Cruzo los dedos pero de momento goza de cierta salud. A mí la señora Teresa me traga más porque no parece intuir ni la mitad de lo que me pasa por la cabeza. Si me leyera el pensamiento cambiaría de odios.
Teresa tiene un buen historial de discusiones en el edificio. Y no de los que se borran como en el Chrome o el Mozilla. Una mañana veraniega de esas en que yo tenía la ventana abierta esperando que entrase el fresco y sólo conseguía que lo intentasen los miriápodos, me despertaron sus voces. Discutía en voz alta con los paletas que nos habían hecho la portería. Los mismos muchachos que me habían “animado” el estío cantando de buena mañana lo mejor del flamenco pop y acompañándose de taladros, martillos y todo eso que nos gusta tanto a las personas que queremos dormir. Pero Teresa, sobre las siete de la mañana, ya pasada la obra, se había citado para gritarle al cantante de “los chunguitos” y decirle de todo menos guapo, discutían acaloradamente (era verano). Al lado de mi ventana. El tipo le dijo también a ella lo suyo. Y yo me levanté a tomar café mientras pensaba sobre este asunto. Se recriminaban faltas mutuas. Ella a ellos les llamaba incompetentes, ellos a ella maleducada.  
Teresa volvía a dar pena pero no me fiaba. Mis vecinos son como esos insectos que se están ahogando, los sacas del agua y parecen muertos pero luego, de pronto, se animan y vuelven a moverse, incluso picarte.
Yo el año pasado estaba preparando una venganza terrible contra Teresa cuando de pronto la loca del once volvió a tirar pan mojado para alimentar a palomas, ratas y cucarachas y decidí centrarme en ella olvidándome de Tere pero cuando planeaba algo contra la nutricionista de plagas, mi vecino el moribundo ruidoso se recuperó de la enfermedad que no lo acaba de matar y pareció invitar en navidad a un rebaño de elefantes porque se hicieron notar durante todos los días de aquellas vacaciones. Cuando decidí que era hora de empezar con esa guerra contra el ruido que me hizo olvidar a la tonta de las palomas que a su vez me había hecho olvidar a Teresa, cesaron los ruidos y yo me quedé sin objetivos y en un periodo de llamémosle “entreguerras”. O se centran a la hora de molestarme o yo no puedo concentrarme con mis venganzas.
Estos últimos dos meses han sido tranquilos. Mi compañera me dijo que en el tren, una vecina le había dicho que hace casi un año que Teresa no se deja oír ni en las reuniones de escalera. Que está algo asustada. Que el verano pasado los paletas le dejaron una nota en el buzón:

DEJA DE METERTE CON NOSOTROS Y NUESTRO TRABAJO O TENDRÁS PROBLEMAS, VÍBORA.
LOS PALETAS

Que lo de víbora le había llegado al alma. Es normal, las verdades ofenden. Se había hablado mucho del tema en la comunidad de vecinos pero nosotros no nos habíamos enterado hasta esta semana.
Y mi compañera me miró con esa expresión de “ya sé de qué va esto”.
Retrocediendo en el tiempo, aquella mañana en la que escuché discutir a Teresa con los paletas me hartaron ambos y sí, tal vez no debí escribir aquella nota para enfrentar a todas estas personas. Pero es que en caliente se hacen muchas cosas feas. El problema es cuando te enteras en frío de los resultados.
Por más que mi compañera debe ser más rencorosa que yo cuando me dice:
-      No, no, víbora está bien. Sigue vigente. Pero la próxima vez no me avises de lo que haces. Casi se me escapa la risa delante de la vecina cuando me dijo lo de la nota. Al parecer esa historia armó mucho revuelo el año pasado, casi llaman a la policía.

¿A nadie se le ocurrió pensar que una nota insultando y amenazando no llevaría una firma falsa que decía “los paletas”? Las amenazas de este tipo suelen ser anónimas y nadie las firma. Desde luego, qué irracionales nos hace el miedo.    

18 comentarios:

h i l i a dijo...

los vecinos de tu edificio y tus venganzas (que se te acumulan) dan para serial televisivo y nadie creería que se basan en hechos reales.
ánimo con todos y espero que el periodo de paz se alargue indefinidamente.

Dorotea Hyde dijo...

Lo que me he podido reír. Tanto por la acumulación de venganzas (por cierto, yo sí soy de las que le gusta servirla en frío ]:D) como por la nota. ¿De verdad esa gente cree que puede estar firmada por "Los paletas" y ser cierta? Me mondo.

Sergio dijo...

hilia: Yo también. Para querer vengarme primero tengo que sentirme ofendido o atacado por algo y ese proceso es lamentable, pesado, me saca de lo que me gusta hacer y me deja a nivel humano como un gusano (lo sé, pero no escondo mis bajezas). En fin, tengo trece plantas de vidas ajenas sobre mi cabeza a dos pisos por planta. a ver hasta cuando me sigo llevando bien con todos o mejor, no llevándome.

Dorotea: Me encantaría saber el por que´de disfrutarla en frío. Si se dice es por algo, evidentemente pero no las disfruto. Consigo recordar lo que se me ha hecho pero no consigo mantener el sentimiento de ira que me llevó a emprender esa venganza. En fin, va como va. A ver si acabo viendo algo de lo tuyo por tu blog. Porque material no te falta en el zulo.
Y sí, esa gente lo cree. Al menos Teresa lo sigue creyendo después de un año. Y ha hecho que la gente siga hablando del tema casi un año después y la crean. Por si fuera poco le robaron a mi vecino de arriba no hace mucho. La gente sospecha. ¡Incluso yo sospecho! Últimamente, obra que te hacen en casa, piso robado a la semana(así tenemos el barrio). Está claro que tengo que cesar mi labor como terrorista vecinal o alguien me colocará en un lugar muy incómodo dónde violan hombres.

Laura Noestá dijo...

Si tuviera otro estado de ánimo seguramente me hubiera divertido tu historia, pero hasta leer los comentarios no la pillé, para que te fijes como estoy...

Besos BEP

Pilar V dijo...

Me encanta imaginar a tus enternecedoras vecinas aterradas ante "los paletas".
Ahora que descubrir el poder de tu venganza con tanto tiempo de retraso, no sé si es exactamente a lo que se refieren cuando hablan de disfrutar en frio ;)

Besos

Sergio dijo...

Laura: Vaya , Laura para que tú estés así. Bueno, es normal en cualquiera pero tu siempre me vienes con alegría y besos cargados de energía positiva. Espero que te haya subido hoy el ánimo y estés mejor. BEP BEP BEP

Pilar: Yo no la he disfrutado. Sobre todo por la poca valía del enemigo y lo bajo de enfrentarse a pequeñeces así. Es casi como pincharles los globos a los niños, algo con muy poca épica. Besos

Verónica Calvo dijo...

La venganza en caliente es un calentón. Para servirla fría hay que mantenerla en el ideario diario, disfrutarla, darla vueltas a fuego lento, es decir, mantenerla tibia, y luego servirla con todos los ingredientes reposados.
Cierto que el tiempo pone distancia y acabamos pensando que para qué, pero no siempre.

El vengador tardío de tu entrada debió disfrutar del alboroto a sus anchas.
Ole por él ;)

Saludos S.

Sergio dijo...

Verónica: Supongo que esas venganzas son para afrentas que no se olvidan. y sí, se ha de servir el plato en frío porque si no piensas lo que vas a hacer, te puede salir peor todavía. Para estas de andar por casa es mejor olvidar. O decirles cuatro cosas en caliente a estos. Algo que también hago, por cierto. Saludos

Dorotea Hyde dijo...

Coincido con lo que comenta Verónica. Es cierto que para cositas pequeñas no merece la pena, pero planearla desde el instante en que te han ofendido, prepararla con cariño y luego servirla cuando la persona ya no lo espera, a veces incluso pueden pensar que eres un tonto/a sin huevos/ovarios y de pronto, la sorpresa. Me dejan cortada muchas veces, pero uno de mis defectos es que soy rencorosa y lo guardo todo. Es una desgracia, lo sé. Y también irracional, no tengo explicación ;)

Noelia dijo...

Los paletas.... Jajajaja A mi modo de ver es una vengancilla, tampoco para tanto. En mi mente se forjan venganzas muchiiiiisimo peores. Lo bueno es que no suelo enojarme con facilidad, tengo paciencia, pero un límite y a mí me gusta pensar en frío porque en caliente acabo perjudicada. Aunque siempre dejo pasar tanto tiempo que al final nada de nada, bien porque el plan no es viable y en la mayoría de las veces porque con el paso del tiempo todo se ve de otra forma y determinadas personas no merecen que pierdas tiempo en ellas.




Sergio dijo...

Prepararla con cariño,ja,ja. Ese amor tuyo es maravilloso.
A mi es que me conocen mas por mis arrebatos instantaneos. Me sale la bestia en tiempo presente. Si la guardo se apacigua. De todas formas tu venganza suena mas a inteligencia pura. Usada para el mal pero inteligencia.

Sergio dijo...

Noe. Pero si al final tu venganza es como la mia. O en caliente o nada. Es que hay que tener en cuenta que esta Teresa no hace grandes maldades pero si realiza multiples y pequeños ataques. Es una mosca cojonera mas que enemiga real. Aunque enfade igual. A los que me la han hecho de verdad los recuerdo con los años y digamos que los llevo en el corazón.

ReltiH dijo...

UFFFFFF VOY AH TOMAR TU EJEMPLO A VER SI ESTA VECINA MÍA TAMBIÉN SE CALMA!! JEJEJEJEJEJE.
ABRAZOS

Sergio dijo...

Reltih: Sí pero no uses armas de fuego, Reltih, que te conozco,ja,ja.

Maman Bohème dijo...

Reconozco que he sido una gran privilegiada toda la vida y he tenido pocos vecinos. Vivir en un lugar con mucha gente me estresa.
Ahora vivo en un edificio de diez plantas con tres apartamentos en cada uno de ellos...XD! ah! tienen watssap comunitario...lo que comporta tener 100 watssaps al día comentando estupideces varias y quejas.
Cuando hay problemas...te flipas...

A veces me veo a mi misma y soy realmente rara...soy extremadamente sociable con todo el mundo, pero con la vecindad siempre he actuado como si fuera un delincuente o peor, una testigo protegida de quien nadie debe saber nada absolutamente. Supongo que es una falla cerebral mía...ni si quiera alzo los ojos para mirar quien está conmigo en el ascensor. Saludo y no doy pie a nada más.
He tenido encontronazos a lo largo de mi vida con vecinos odiosos...el más lastimoso...vivir en una edificación de dos plantas con un solo vecino. Dejar notas y al final...tenérmelas con ella cara a cara y decirle que o cambiaba la actitud o un día se resbalaba por la escalera...
(ah! es verdad..tb me las tuve con la mujer que pegaba al marido...pero también me enfrenté con ella cara a cara...no veas la que le lié...)

Pero he aprendido que jamás puedes amenazar, ni pensar en venganza si no vas a responsabilizarte de todas las consecuencias...y consecuencias pueden haber muchas y muy malas. Siempre puedes encontrarte a alguien que sí recuerde. Y que si le guste la venganza servida en plato frío. Para este tipo de personas vete con cuidado. Esperarán tu momento más débil y jamás tendrán compasión.
Yo...soy de calentones. En el momento me discuto y me pongo como una cabra en el monte. Me dura unos días y luego me olvido completamente.
También soy de las que nunca querrá mal de alguien, por muy mal que se haya portado conmigo...Siempre le encuentro una explicación racional al comportamiento humano. Hay gente mala, con malicia y malvada. Hay que convivir con ellos por desgracia. A veces, ponerlos en su sitio. Pero...al final si le das más importancia te amargan la existencia.

ARrrgggg...vecinos...quien pudiera vivir en el campo aislada...o en un loft en las alturas y que alguien te gestionara la comunidad...sería genial...
deberemos conformarnos en vivir donde vivimos...

Un besazo!!!

Sergio dijo...

Intento pensar como afrontaría yo lo del watshap. Si ya con dos o tres mensajes me estreso... ¡con cien!. Pero no hay problema. La edad media de la gente que vive por encima mío es de poco después de la extinción de los dinosaurios, debían ser los primeros habitantes humanos sobre el planeta. Es una comunidad muy mayor. Una señora tiene un hijo de setenta años. ella se acerca a los cien pero bueno,esta es maja(o no estoy seguro, no parece tener mucho uso de razón ni de nada). Lo que quiero decir es que no les veo enviándose mensajes. Tal vez notitas debajo de la puerta pero ya dejé claro en otro post que su comprensión lectora es nula. Los pocos jóvenes que hay han afrontado la presidencia con muchos disgustos. Cuando me toque a mí esto va a ser terrible.
Lo que dices de ser extremadamente sociable fuera y luego no poder serlo con el vecindario parece una constante. A mí me pasa. Sin problemas en el trabajo y en otros ámbitos de la vida pero conflictivo en el edificio. ¿Qué ocurre? Pues que a la gente con la podemos ser sociables la tenemos lejos y a los vecinos los tenemos cerca. Entran en nuestro territorio, tienen tendencia a pedir que se les respete su terreno pero pasan de respetar el tuyo. Y con esos no puedo. Así que lo tuyo no me parece tan raro. Solo reflejo de lo mío.
No me preocupan las venganzas en frío de mis vecinos porque el único frío que les va a llegar es el de la muerte, están muy achacosos. Y de memoria tampoco deben andar muy bien. Solo me preocupa esta Teresa que sobre los sesenta todavía es moza por comparación.
Pues eso, buen resumen, que si pudiera evitar tener vecinos hacia lo mismo que deseas tu. Pero economía obliga. Besos

MaRía [PieL] dijo...

No me van las venganzas ni frías ni calientes Sergio, soy visceral a morir y creo que por lo que escribo se puede intuir, si me cabreo o algo me molesta no me muerdo la lengua ( como buena víbora me moría jajajaaaaaaaa) y si reconozco que a veces pierdo los papeles , como también se pedir disculpas si me paso o falto al respeto.
Lo bueno que tiene una comunidad como la tuya es que no te aburres ehhh... siempre hay quien logra que uno se olvide de las maldades de una vecina , aunque siempre el mochuelo vuelve a su olivo o hablando en plata ( y no de la venganza en bandeja de plata) el que es "rarito" "tocapelotas" o llamale X siempre lo será .
Lo de los anónimos pues eso son anónimos jajaja pobres paletas aunque también puede ser que la hayan dejado ellos y así algunos piensen que no han sido , y es que somos tan retorcidos en general que a todo le sacamos punta, aunque se rompan 99999999 afila lápices
Ya sabes que la lengua es el músculo más fuerte del cuerpo con ella podemos romper hasta el alma ...
un beso grande y buena semana


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recuerdas aquella entrada tuya del tf del conserje ... voy a ver si cuelgo un escrito viejito sobre una llamada y lo que puede suceder ( aviso como es largo va en varias partes , te lo digo porque a veces eres un poco cómodo y y no es con segundas es una buena directa pero con muuuucho cariño )

Sergio dijo...

María: Con segundas o con primeras no me vas a mosquear por soltarme las verdades. Y hasta las mentiras si las hubiera. No soy tan irascible como doy a entender. Y el cariño lo doy por sobreentendido. Cómodo, comodón y lo que quieras añadir de regalo. Y me alegra que me avises porque has despertado mi curiosidad. Sí, recuerdo aquella entrada. El conserje también se acuerda todo el tiempo de recordarme los hechos que narraba. Me leeré con gusto esos escritos tuyos.
Sobre la venganza acabo de leer un artículo científico que viene a decir que una comunidad sin individuos vengativos moriría fácilmente(por los depredadores) pero que tampoco hay que vivir eternamente en el odio. Como siempre, punto medio. Besos