24 octubre 2016

El poder del amor (III y ya está)



Por fin Francisquillo llegó con su bicicleta hasta donde estaba yo (lo he dejado montado en esas dos inseguras ruedas un par de semanas).
Me preguntó por J.. El protocolo habitual. Solo que esta vez Francisquillo no tenía el guión de siempre. Antes de que le dijera algo sobre el susodicho J. me soltó a bocajarro desde su boca nueva (se la había arreglado y tenía dientes) una información que le quemaba dentro y tenía que dar a todo el mundo, incluso a los meros conocidos como yo:
-     -                Me he echado novia.

-    -                ¿Qué?- hay sorpresas fingidas y luego están las auténticas. Esta era de las segundas. ¿Había funcionado lo de la página seria de contactos?

-     -              No, me hiciste una mierda de foto. Esa página no me sirvió de nada. Fue en un chat. Ya me iba a dormir una noche que estaba en uno de esos foros y empecé a tener una conversación interesante con una chica. Nos pusimos a hablar y hablar durante horas… Nos decimos de quedar y ya ves. Es mi novia. Estoy enamorado. ¡ES EL AMOR DE MI VIDA! La quiero. Es de Perú y tiene dos niños pero me da igual. Ahora está arreglando unos papeles pero en cuanto vuelva, bueno, no sé, no puedo esperar a que venga. Ya veremos qué hacemos.


-    -       Parece que… vas en serio- yo pensaba en varias cosas. Pero scammer no era. Al parecer era real y la había tocado y ella le había tocado a él. O eso se intuía, tampoco me dio detalles.

-    -               Sí, sí, voy en serio del todo. Aunque mi madre es muy  mala. No la acepta. Dice que tiene dos hijos y es puta.

No le aconsejé nada sobre eso. Su madre era curiosa. Ella también tenía dos hijos, Francisquillo y su hermana. ¿También era puta? ¿O el puterío era por otro tema? No sé, si me dan tan pocos datos tampoco puedo juzgar a la señora. Especialmente si no es mi problema.

-   -                A ver si le dices a J. que tenemos que quedar.

Ya me había dicho lo que me tenía que decir. Yo mismo tenía ganas de contárselo a J.. Así funciona la divulgación de las historias. Ciertos hechos piden a gritos contarse y extenderse y viajar como… claro, los virus. Especialmente las historias dónde se pueda criticar negativamente a los personajes (sé perfectamente lo que muchos van a decir sobre la historia de Francisquillo pero me lo reservo). No creo que él esté como para que le importe mucho. Después de todo aceptaba bastante bien las duras críticas de su madre. ¿Por qué no las del resto? Se alejó de mí. 
Ya había cumplido su misión de extender la palabra. Por lo que he oído los enamorados tienen la necesidad de contarle a todo el mundo que lo están. Con lo que me gusta a mí hacer las cosas en privado… (para luego contarlas en público, claro).
Pero Francisquillo se iba en una bicicleta que ahora podía sostener. Más fuerte y entero y menos diminutivo. Parecía una historia de amor y superación. Frente a la frutería. El barrio parecía mejor esa mañana.
Al menos si la terminamos aquí. Y si no escarbamos más. Dicen que no hay finales felices y si son felices es solo porque no son el verdadero final.
Pero vamos, que para eso escribo ciertas historias. Para hacer corta y pega de la existencia y dejarlas dónde mejor me parezca. Cuando todavía va bien. Como en la ficción. Antes de que las perdices sean el plato más aburrido del día. Así que ahí estoy yo, de pie, esperando en un exterior frutería. Música romántica en el mp3 (bueno, de esa tampoco uso pero como si fuera que sí). Así que música, fundido a negro y The End.                  

10 comentarios:

Verónica Calvo dijo...

Ay la madre... ay Francisquillo... ay los chats...

Como siempre, aplaudo tu prosa.

Abrazo S.

Dorotea Hyde dijo...

Me ha encantado. La espera ha merecido la pena :D Y no quiero saber más (aunque si escribieras sobre ello vendría corriendo a leer con avidez), porque en el punto donde lo has dejado, puedo imaginarme lo que quiera y que se quede en final feliz. Pobrecillo, se lo merece después de tantas faenas de la vida, no?

Sergio dijo...

Verónica: Gracias, Verónica. Por más que lo verdaderamente difícil son tus versos.

Dorotea: Gracias, Dorotea. De momento tampoco sé nada más. No le he vuelto a ver. Supongo que es porque al final he cambiado de paisaje y he salido a buscar otros parques. Pero ya sabré más. Supongo. Y solo saldrá si merece la pena. O yo lo creo. Seguro. Soy casi tan autoreferencial como tú. O lo intento. Saludos.

Pilar V dijo...

Totalmente de acuerdo, lo dejamos aquí, incluso con esa banda sonora que suena como romántica aunque hable de un amor que se marchó para nunca volver. Hoy necesito una historia feliz y esta tiene mucho de felicidad normal, de la que no se cuenta.
Ojalá solo volvamos a saber de Francisquillo para bien.
Un beso

Rafarrojas Rojas dijo...

Te acabo de leer en plan Netflix, agrupando del tirón las tres entradas y menos mal, porque me iba a quedar si no con las ganas de saber en qué quedaba lo de Paquito el Bendito. Por lo que cuentas, hay remontada del chaval, y hasta lo de los dientes da esperanza, como si todos pudieran volver del hoyo en el que se metieron o se cayeron, que bienvenido sea el susto si salva al inconsciente de serlo hasta su muerte.
En fin, que me parece bien este final feliz en suspenso de un aprobado en repesca, superviviente, y aunque probablemente no lo querría como amigo en persona, así en personaje me despierta simpatía (y cierta compasión). Lo de la madre, q se consuele pensando en su caso que no hay más que una y a él ya lo sacaron del arroyo.
Un abrazo,

Sergio dijo...

Pilar : Francisquilo ha desaparecido completamente del barrio. Ha sido abducido por su propia historia de amor. Antes lo veía fácilmente en la barra de la cafetería a la que iba. Ahora está en el mejor momento. Un beso.

Rafarrojas: En plan Netflix, ja,ja como yo Luke Cage. Aunque al final acabo con empacho.
Yo no quiero a Frank como amigo ni lo tengo. Es un conocido con el que he podido montar personaje. En realidad él mismo es un "personaje", más de uno lo ha dicho ya. De esos a los que hay que escuchar por educación y porque sabes que debajo hay un ser humano que tiene derecho a que le hagan caso. Y que a veces te sorprenden con algo interesante. Saludos, Rafarrojas.

MaRía dijo...

El amor o el enamoramiento y su fuerza vital, tanto interior como exterior , dicen que quien está enamorado brilla... o bueno se saca lustre.
Ay el amor y sus misterios, ojalá le vaya todo sobre ruedas ... y que su mami no sea agorera joppppp---- y es que a veces las mamis somos muy brujas jajajaja


me encantó


buen inicio de mes ¡¡¡


besos

MaRía dijo...

https://www.youtube.com/watch?v=f7lqutLkNA8

me la recordó :-)

no me lo tomes a mal

please

Sergio dijo...

María: Gracias, María. Aunque no te perdono que me hayas hecho escuchar a Camela. Al menos un minuto. Si bien es cierto que a este Francisquillo, podrían gustarle (por sus gustos casi seguro).Pero no, cómo me lo voy a tomar a mal si me estoy riendo. Besos

MaRía dijo...

La música obviamente es para tu protagonista!!

Gracias x el enlace.... mira que me has picado la curiosidad...lo mismo algo hago con él

:-)

Besos