28 noviembre 2016

Amigos y ficciones



Hace poco comentaba con J. lo poco que sabemos de la gente. Amigos que conocemos de toda una vida. Los vemos al cabo de años y aunque en un estudio preliminar nos parezcan los de siempre, un dato que no sabíamos de ellos nos sorprende. Altera lo que sabíamos de ellos. 
Un vecino nos cuenta que X., al que creíamos un tipo tranquilo, ha salido corriendo de un bar dónde los parroquianos querían molerle a palos ¿Qué hizo? A otro que destacaba por ser tímido y buen estudiante lo coge la policía por exhibicionista. Sorpresas. Pero no deberían serlo. No sabemos nada sobre el prójimo. Tengo vecinos que son “hola” y “adiós” durante años. Conozco mejor la vida íntima de un bloguero que conocí ayer que la de estos vecinos tan cercanos. No conocemos a nadie. Aunque vivas con ese alguien. Tenemos una somera idea de los demás pero siempre faltan datos. Los otros siguen siendo constructos de nuestra mente. Son personajes que nos montamos en la cabeza con lo poco o mucho que nos dejan ver o nos cuentan sobre ellos. Si hacen algo terrible nos olvidamos de lo mucho bueno que hicieron. Si hacen algo bueno, dejan de ser tan terribles como creíamos. A veces el prójimo vale por la última noticia que tenemos sobre su vida. En cierto sentido las personas que conocemos son personajes de fantasía no menor que Sherlock Holmes o el monstruo de Frankenstein. Incluso nuestros familiares.
Llevo semanas siguiendo la evolución culinaria en facebook de un viejo amigo que siempre ha destacado por su seriedad y su poca disposición a hacer el payaso. Siempre sobrio. Poco dado a hacer chistes o buscar situaciones ridículas. Pero cada Lunes nos enseña su última tortilla de patatas. Yo miro las fotografías y me muerdo la lengua por no decirle que no entiendo el sentido de que nos muestre siempre el mismo plato. Bueno sí, que no sabe hacer otros. Y que este le debe enorgullecer. Pero que no se flipe que solo con eso no le van a llamar de MasterChef.
Recuerdo una época en la que estuve de monitor de comedor. Había niños normales  (la mayoría), niños traviesos (unos pocos), niños pelotas y algún que otro delincuente en potencia al que agarré de la solapa en un rincón y amenacé de modos que no necesitáis conocer. Pero una de las niñas me llamaba siempre la atención. Cada vez que terminaba su plato corría a enseñármelo para que aprobase lo limpio que lo dejaba. Cuando se lo celebraba se sentía realizada. Se iba sonriendo y feliz a su mesa dispuesta a encarar el postre con no menos alegría. Espero que no haya crecido así, dependiente de la aprobación ajena para ser feliz. Pero el caso es que mi amigo el “tortillero” me parece que enseñándonos su plato en Facebook busca el mismo tipo de aprobación. Es el mismo tipo de “busca-me-gustas” que pulula por esas redes sociales. ¿Y a quien no le gustan los "me gusta"? Pero él vive colgado de la aprobación ajena. Para mí ha dejado de ser un ser humano para convertirse en una tortilla semanal. Ocasionalmente hace aportes no menos interesantes como las nubes que se ven a través de la ventana de su cuarto o la lluvia que ha caído. También fotografía una estatua delante de su casa y el estado en que la dejan las palomas o los viandantes. Minimalismo informativo, podríamos llamarlo. Y después de poner todo eso me lo imagino esperando la limosna de los clics en “like”, los pensamientos positivos de las amistades que nos tenemos que sentir fascinados por esa vida tan interesante. Yo la última vez, aprovechando que vivo cerca casi le digo que me invitase a su última tortilla. Que enseñase menos y aportase más. Al menos que sirva de algo tanta publicidad. Nunca me ha gustado ser un tipo de escaparates. O me dejas probar o comprar o no me lleves de tiendas. Para mirar cosas bonitas ya tengo mi ombligo o… da igual, tampoco necesitáis saberlo.
Hace una semana se acabó su sueño. Alguien le dijo que si era tan independentista por qué hacía tortilla española. Él dijo que no era de patatas, que era de judías y se liaron en una discusión casi surrealista. Una que a mí me hizo volver a morderme la tecla por no decirles que me costaba trabajo saber cuál de los dos era más gilipollas. Que pasar de tortillas a tortas era de tontos. Pero ya sabemos cómo acaban estas conversaciones. Te cogen de enemigo común y ellos se arreglan. En facebook es mejor callarse.
Sé que todos somos personajes en la mente de otros. Incluso yo que os dejo meteros de modos verdaderamente impúdicos en mi mente (últimamente no tanto pero no os confiéis, yo sigo teniendo la misma falta de vergüenza con mis cosas). Incluso yo soy por dentro diferente a cómo me veis por fuera. Es cierto que lo más profundo de la gente es la piel, lo dijo Oscar Wilde. Sólo somos superficies. Y es por eso que me trabajo mucho mi personaje de facebook. Allí me muevo entre personas reales que siempre me han conocido. Para ellos sigo siendo el fan de Bowie, de los cómics, friki de la literatura o de la televisión… cosas así. No me salgo mucho del papel. No participo casi nada, es fácil equivocarse y acabar en una polémica sobre tortillas o lo que sea.

No importa que seas un personaje en la mente de los demás. Verdadero o falso da igual, es lo que hay. Lo importante es que ese personaje no sea uno al que quieras cruzarle la cara por la calle cuando lo veas. Especialmente por temas tan banales como los ingredientes de lo último que has cocinado. 

15 comentarios:

Pilar V dijo...

No te imaginaba en Facebook, no preguntes porqué, supongo que en mi imagen mental de ti, labrada tras muchas, muchas palabras y no pocos años ya es un dato que no encajaba, aunque ahora que lo cuentas, ya lo he incorporado a tu "banco de datos" y no me cuesta pensarte paseando con unos likes en el ratón a modo de pan a las palomas, pero con un cariño que viene de conocer en persona a quien está detrás de la tortilla de judías???.
A veces he escrito que somos otros diferentes de nuestro reflejo en el espejo, que somos una mezcla de lo que pensamos, lo que sentimos, lo que nos da miedo y aquellos niños o niñas que fuimos, sí quizás incluso con esa necesidad de aprecio para sentirnos seguras.
Bueno, que me extiendo en demasía, un beso

Sergio dijo...

Pilar, estoy y no estoy en Facebook. De hecho estoy desde 2009. Al principio quería contactar con un par de personas perdidas. Y lo hice. Luego se empezó a sumar gente y yo no rechazo en principio a nadie (hasta que me dan motivos para hacerlo, claro). Luego me enganché a un juego de estrategia y casi siempre entro por el juego. Y poco más. Casi nunca participo. Pero sí, ya tienes un dato más. Aunque ahora estoy pensando que yo también tengo una imagen mental de mí mismo pero que en último extremo tampoco me conozco al cien por cien. Me falta la imagen que los demás tienen de mí y que desconozco y seguro que es reveladora. Bueno, siempre es mejor no saberlo todo. Un beso.

CarlosMxAx dijo...

muy cierto. aquello que muchos viven de la aprobación del próximo, y como tu dices igual pensé en su momento que eran infantes que todo le celebraban sus padres, y ya de grande vio en la redes sociales aquella necesidad de "reconocimiento", el cual no te lleva a ningún lado, pero se siente muy importantes por cuantos "me gustas" o "coranzones", o cantidad de comentarios en sus publicaciones.
es que a final de cuentas para allá vamos, un caso similar pero anexo a lo que dices, sucede con los grupos de whatsApp de vecinos , en persona todos son buenos vecinos pero en la comunidad virtual aparece el "troll", el chistoso, el que la da por filosofar, y no falta el revolucionario sindicalista que quiere destituir a la administración pero cuando esta en persona es el vecino más tranquilo y agradable.
en fin...

Maman Bohème dijo...

Sin querer nos hemos convertido en el "Show de Truman". Vivimos con una parte nuestra a la "vista" de los demás. La gran mayoría de veces, enseñamos la parte bonita, qué cocinamos, a donde viajamos, que reformas hemos hecho en casa. Lo felices que somos, vaya!. Luego, la tecnología nos da y nos empuja a hablar por hablar, a subir vídeos, pancartas, eslogans con los que nos sentimos más o menos identificados y ahí podemos despotricar o adjudicar un like...Por lo demás nos quejamos siempre de éstas plataformas, yo incluida, pero no renegamos de ellas, porque nos mantienen en contacto con el mundo "exterior" y con esa mezcla de curiosidad y morbosidad del "que a hacer" ajeno...Realmente a veces me digo a mi misma que esta generación basada en la comunicación a "distancia" es la mar de estúpida y nos hace estúpidos.
Pero...es adictiva. Y ya está dentro de nuestras costumbres.
Va a ser difícil erradicarla...jejeje
Muchas veces me paseo por mis blogs como si fuera alguien ajeno a mi...me miro con autocrítica y pienso que "esa" mujer, es estúpida, aburrida y cutre...Y que mejor se dedicara a otras cosas y a no decir burradas...
Pero luego, mis instintos exhibicionistas me pueden. Y me digo que para eso está internet. Al alcance de burros, inteligentes, genios y zumbados...
Total...una más no hace daño a nadie.
El problema viene cuando haces una montaña de cualquier cosa que te pasa en la red. Pero vaya...que el día a día también tiene sus cosas...

Yo también hablé de facebook,ya lo sabes, no es una plataforma que me entusiasme y la tengo para enterarme de cosas en plan rápido que de otra manera me llevaría más tiempo. Y me descojono muchas veces con lo que cuelga la gente, pero también me alucino con otras personas que utilizan face como si fuera un blog y escriben textos cortos de su vida cotidiana o de lo que se les ocurre y les queda genial. Así que...hay de todo en la villa del señor!!!!!!

Estoy segura que todavía nos queda mucho por ver de lo que van a inventar...y seguro nos tiraremos de los pelos...pero seguro caemos!

Estaba muy atrasada de entradas...es que ni escribo ni me paseo...grrrr
estoy en la parra, el calor me mata... y me está costando muchísimo adaptarme a esta súper ciudad...el ánimo no me acompaña demasiado...

un abrazo Sergio!

Sergio dijo...

Carlos: De los grupos de whatsApp ya ni hablo, es cierto. Ahí no entro porque pierdo mucho tiempo. No puedo mantener tanta banalidad en un aparato tan insignificante como el móvil. Si ocasionalmente me desengancho del PC, ni te hablo de esa telefonía adictiva. Pero sé que mucha gente es capaz ya de discutir e invertir media vida en esos grupos de vecinos o amigos o antiguos compañeros de un trabajo al que no volverán ni importa ya, respondiendo y participando a cualquier hora en eso. Aunque algunos, eso sí, más que buscar aprobación lo que buscan es pelea. Esto sí daría para otro tema no menos interesante. Saludos

Maman boheme: Hace algunos siglos o incluso menos la privacidad no existía. En los pueblos todo el mundo sabía todo sobre todos. El siglo XX comenzó a meternos en parcelas invididuales de pisos donde una gran cantidad de personas apenas se conocía por las breves conversaciones en el ascensor. La tecnología,paradójicamente, nos está devolviendo a la mentalidad de aldea global. Otra vez el cotilleo y la visibilidad pública. En grandes cantidades. Pero yo que procedo de la privacidad, tengo choques imprevistos contra esta excesiva exposición y no acabo de entenderla(aunque a veces admito disfrutar con la falta de pudor de algunos en facebook, twitter, etc.). Así que claro que entramos ene stas redes sociales. Criticarlas no es desear siempre su destrucción. A veces sólo tomamos distancia para no dejarnos absorber del todo. Una actitud crítica no es mala. Ser autoconscientes de que podemos caer en el ridículo o en algo peor(decir que estamos de vacaciones es invitar a los ladrones a entrar en nuestro hogar) no significa renunciar al progreso(este llega sí o sí o te pongas como te pongas).
No tengo nada contra las nuevas tecnologías. Sólo me gusta analizarlas como todo lo que me pasa delante. Después de todo me ayudan a pasar un rato escribiendo que es lo que me gusta.
Espero que estés mejor de ánimo. Arriba, Maman

Verónica Calvo dijo...

Nadie es como el otro le ve, ni siquiera las personas que creemos conocer a fondo, porque siempre nos sorprenden con algo. Y nos descoloca tanto como nosotros a ellos.
Es fácil crearse un personaje desde las teclas. De hecho nadie es tan sincero ni transparente como cree o dice.
FB y demás redes sociales es un espejo de todo ello. Y además crean un grado de estrés vital a muchos que ni te digo. Bien lo expones con los "me gusta", el número de "amigos" y demás.
Vivimos de cara a la galería nos guste o no. Seremos más o menos sociales pero todos ponemos nuestra mejor pose.
Tu amigo el de la tortilla de judías que acabó casi a tortas con el otro... no se si reír o agarrarme la cabeza. Pero sí que sé que llevas razón con que en vez de enseñar debería aportar.
Las movidas en redes están a la orden del día. Yo voy a mi bola, seguramente porque tengo claro para qué las utilizo. Un rollo.

Y nada más, sólo que aquí espero tu siguiente entrada.
Cuando te leo estoy en una isla interesante.

Abrazo.

Sergio dijo...

Gracias Verónica. La isla interesante me la encuentro yo con tus versos. No sé de dónde sacas la capacidad para generarlos tan a menudo. Te pongo un "me gusta", mano hacia arriba, a veces es cierto que te gusta algo. Pero me gusta más dar detalles de por qué me gusta. Saludos

MaRía dijo...

Como siempre que escribes tu texto tiene mucha pero que mucha miga
Por supuesto respeto las aficiones de cada quien, el subir fotografías de manera compulsiva a redes sociales, contar lo que se desayuna, lo que se cena , si tienes gato, perro o si ... etc tengo face pero vamos esta muerto , no me atrae ni me atrapa, será porque lo mío es mío y de quienes están junto a mi en el día a día y para eso ya nos vemos, nos hablamos, nos escribimos o nos pensamos en silencio .
Lo creé por temas que ahora no vienen a cuento y desde luego no me a aportado nada especial , hace no mucho un amigo me dijo eso de porque no vuelves a face ... total que duré tres días , eso de cotillear e ir de perfil en perfil y todos somos amigos de mis amigos no va conmigo, pueden que me llamen hipócrita o falsa , tampoco me quita el sueño, pero darle al click para que sepan que estás que eres el que más te visita y te admira , me parece bueno una bobada con perdón jajaja
ay puede ser que después de leer esto piensen algunos que vivo en la edad de las cavernas pero mira Sergio con mi blog , mi twitter que uso cuando me aburro y mi vida de a pié me doy por conforme de momento
un beso y espero que tu amigo invite mas y muestre menos :P


Y no , no nos conocemos a nosotros mismos, como vamos a conocer a los demás¡¡
mejor sorprendernos cada día aunque a veces no nos guste esa sorpresa ----



Sergio dijo...

María: Pues que me ha quedado muy clara tu relación con esa red social,ja,ja ahora yo también tengo más datos para ampliar la imagen de ti (que no se completará nunca, por supuesto, eso es imposible). Aún así resalto por ahí que tampoco es que me molesten los que participa. Alguien nos parodiará alguna vez a nosotros, los blogueros. Si no lo han hecho ya. Esto también es una red social de algún modo. Acabamos viéndonos los mismos. Buen fin de semana, María.

Mario dijo...

Sergio, he empezado a leerte a través de tu trilogía del amor. En fin, qué decirte que no sepas o qué compartir aquí que no comparta contigo fuera de estas cuatro paredes de letras.


Pero es curioso, yo que no tengo un cuerpo Danone, más bien un cuerpo mil Danones, me has hecho reír, casi llorar y hasta odiar un poco a tu cuñado o a su barriga o a las dos cosas. De tu hermana no digo nada porque sería como atacar a la mía, que en más de una ocasión ha exclamado eso de… ¡hala, qué barriga Eso se lo ha dicho a su novio, unas cuantas veces, a mí, unas cuantas veces, a mí hermano, otras tantas veces. Mi pareja, alguna vez también se ha pronunciado al respecto. Y al respecto le he dicho que el día uno de enero está a las puertas, que es la fecha indicada para dejar de comer a espuertas… Afú, qué bueno está todo lo que engorda y qué placer más exquisito produce todo lo prohibido. Pero que vamos, tras decir eso que digo que ha dicho, nos hemos puesto medio ciegos, por aquello de la prudencia, comiendo y bebiendo y hasta riendo. Pero bueno, ahora que hago bici como con más apetito, así que no dejaré pasar un verano sin playa y una playa sin bocatas de verano frente al mar lamedor de orillas de tortillas, que no de tortas.


Y hablando de tortas con sabor a tortillas o viceversa, me ha encantado tu relato último. Bueno, este en el que dejo mi comentario, creo que plagado de faltas por culpa de tu cuñado, o el mío, o la tecnología. Sí, te escribo con el móvil, mientras tomo café y miro con el rabillo del ojo a la camarera moderna que se ha tatuado una cafetera italiana en el brazo. ¡Menamorao Sergio! Si un día te acercas por Girona, te traigo aquí. El café no es para tirar cohetes, pero la camarera sí. De verdad de la buena.


Que por cierto, tengo un amigo la mar de independentista que está luchando por entrar en Master Chef, o lo estaba. Y uno de sus platos icónicos es la tortilla española. Yo le ataco con este título. Y el me dice que me deje de chorradas, que la cocina es internacional. Que los títulos de los platos, también. Entonces cambio de tercio y le doy con lo de querer concursar en TVE, y remarco lo de T V E. Y ahí solemos dejarlo porque de lo contrario, la tortilla española convergería en tortas al paisano.


En fin, voy a publicar este comentario. Y pediré un café. Otro. Y me parapetaré detrás de la Vanguardia (es el único que queda libre) para espiar a mi vecina tras la barra y estudiar ese tatuaje tan bien bonito.


Gran abrazo, Sergio.

(coño, La Vanguardia es del jueves día 8, sí que voy a disimular bien, sí)




Sergio dijo...

ja,ja, Mario, hoy no es tu día de Bond, James Bond. Aún así eres mejor espía detrás de un periódico caducado que de uno invertido. Y eso da igual. El hecho de que estés intentando disimular que miras, ya indica que eres lo suficientemente educado como para no querer molestar a la camarera. Peores son los que van a periódico o disimulo descubierto y sueltan alguna burrada o le rompen el espacio personal. Trabajar cara al público tiene grandes inconvenientes. Anécdotas desagradables si eres una camarera de buen ver(no lo digo por experiencia personal, solo por empatía reflexiva). Creo que ese solaz agazapado y tranquilo al que te dedicas no puede ser tan terrible. Por cierto, el mundo no ha cambiado mucho desde el Jueves en que publican noticias del Miércoles hasta el Domingo que lees. Ni siquiera ha cambiado hasta mi Lunes. He leído los titulares y he visto alguna que otra estafa a la altura de China pero nada que me deje con la boca abierta. Crímenes demasiado humanos para ganar más dinero. Parece que las personas se parecen más en la forma de entender la corrupción que en la de entender las relaciones sociales. Tu Vanguardia del Jueves no ha perdido mucha vigencia. Pero bueno, que yo sigo riéndome imaginándote detrás de un diario sobado por varias generaciones de clientes cafeteros. Ay, esas hemerotecas de las cafeterías que aguantan el periódico días y días para mantener entretenidos a los que no han cazado primero el periódico del día. Yo también tengo una cafetería dónde la prensa envejece en sus bastidores durante bastante tiempo.
Habrá que visitarla. Si me paso por Girona ya avisaré con tiempo. Así compartimos técnicas de miradas disimuladas que no molestan. Con o sin prensa de por medio.
Gracias por ese comentario tan divertido e inspirador. Lo que está bien escrito te fuerza las ganas de escribir. Un abrazo

Dorotea Hyde dijo...

He tardado tanto en venir que lo hago corriendo y no me da tiempo a leer los comentarios, pero antes de irme, dejo el mío.

Primero: "Para mí ha dejado de ser un ser humano para convertirse en una tortilla semanal". Las risas que me he echado para terminar un día raro y agobiante :D

Y segundo, la chicha. Es cierto que no conocemos a los demás, algunos ni siquiera se conocen a sí mismos, tenemos la prueba en esas afirmaciones y acciones que hacen más para convencerse que para convencer a los demás, como si quisieran negar el lado oscuro que todos tenemos. Me sorprende cada día como si fuera la primera vez cuando salen los vecinos de un suceso dando su opinión en el telediario. A mí no se me ocurriría, porque, ¿qué sabemos lo que pasa dentro de una casa?

Y en cuanto a la aprobación, yo me muevo por twitter, no por facebook, pero es más de lo mismo. Ves gente que lanza sus tuits impostados, para hacerse los interesantes, cuando en realidad están vacíos de contenido y probablemente sean copiados de alguna fuente de filosofía barata. El postureo.

Un abrazo.

Annie AO dijo...

Sergio te suelto mi comentario antes de leer los anteriores, porque sino me enredo y ya no digo lo primero que me cruzó por la mente cuando te leí: QUE FALTA ME HICISTE!!!!!! JAJAJAJAJAJAJA

Te aclaro que la falta me la haces cuando estoy aquí, que me aburro como una ostra, porque en mi tierrita no pensé en vos sino un poquitico jajajajajajaja

Cuanta razón tienes en lo que dices que hay que trabajar mucho el personaje del facebook porque es fácil equivocarse, yo cometí el error de decir que estaba triste por haber regresado y no pasar la Navidad con la gente que quiero y no veas la que me liaron los amigos de aquí y alguna otra malpa... de allá, que también ayudó...

En cuanto al quid de tu post, coincido contigo 100% ni siquiera a nuestra pareja de años, o a los hijos que los parimos y creemos conocerlos como a la palma de la mano, (que tampoco la conocemos) llegamos a conocerlos como realmente son, cada día nos sorprenden y no siempre para bien.

Respecto a los like, con lo del vídeo que está sacando facebook de como fue el año 2016, ahí me di cuenta que al parecer soy la que está haciendo el papel de monitora de sala de mis amigos del fb, puedes creer que le he dado "me gusta" a 11.782 publicaciones en lo que va del año??? Así que si tu amigo necesita una que le apruebe sus chorradas háblale de mí jajajaja

Me encanta volver a leerte y gracias por hacerme reír como siempre. BEP

Sergio dijo...

Dorotea: Pues sí. He estado por twitter y me ha dado más o menos esa impresión. Muchas de las frases de corta y pega se le adjudican a alguien que no las hizo, son falsas. En facebook ídem. Con J. queríamos hacer nuestra propia sección diaria en Facebook metiendo una frase diaria sacada de nuestra cosecha. La llamaríamos corta y piensa y pretendíamos que la gente pusiera algo propio aunque fuera más simple. Por supuesto no perdimos el tiempo con eso. Después de todo, no hacen daño estos corta y pegas(salvo como he dicho, los falsos, esos en los que Einstein te suelta una frase de Coelho o Shakespeare una de un programa de televisión). Y lo cierto es que bien mirado, si les corto el rollo a algunos de estos me lo pasaré peor. El de la tortilla me ha reglado algunos buenos momentos. En el fondo no puedo vivir sin ellos. Un abrazo. Creo que todavía es pronto para felicitarte las fiestas.

Sergio dijo...

Annie, she,s back again: Así que en tu tierra sólo pensaste un poquitico. Pues ya es algo. Con lo bien que se te ve por allí. Cada vez que hablas de aquello y luego regresas a esto, es como cambiar el color por el blanco y negro. Pero espero que ya te vayas adaptando otra vez. Algo bueno habrá aquí, digo yo.
Así que lo de tu nostalgia sentó mal. Desde luego yo lo hubiese entendido. Ya ves que no me lo tomo a mal. No se te puede obligar a sentir algo diferente a lo que sientes. Pero vamos, que si son gente razonable tampoco le darán muchas vueltas al asunto.
En el vídeo de Facebook no había mucho que hacer con mi participación y pusieron mi frase de Enero sobre lo mal que me sentó lo de Bowie y acaba con un etiquetado tuyo en "los amigos que se merecen todos los libros del mundo". Luego tengo 156 "me gustas" y es increíble lo falso que fui. Seguro que no me gustaron tantas cosas este año. Pero es que hay gente que te lo pide como favor para promover sus asuntos. Desde su negocio de psicólogo de gatos a su carnicería. Y a mí me tiene que gustar para ayudarles. Con los amigos músicos no gano para likes.
Me alegra mucho tenerte con toda tu vitalidad por aquí. Además... ¿Dónde conseguiría esos BEP si no? Besos para ti también.