07 noviembre 2016

Cuerpos Danone



Este verano leí un interesante artículo en el blog de Pilar Vaquero, Abalorios, dónde se hablaba de la imposición social de lucir cuerpos perfectos en la playa. Allí ya dejé clara mi postura. Si no es legal, no es imposición. De hecho, pienso que si un anuncio te muestra cuerpos Danone y tú te avergüenzas de no tener ese cuerpo pasado por el photoshop y la vida de placeres culinarios restringidos de un modelo profesional, la culpa es tuya por borrego o borrega. Creo que mi amiga Pilar se refería además a la mujer como la más obligada a lucir perfecta on the beach. Y al respecto de esa imposición aviso que ya afecta a borregos machos. Déjame, Pilar, que te cuente una fábula a lo Esopo, con animalitos y moralejas (y el aliño de mis tonterías que no falte, claro).
Este pasado pero largo y cálido verano, como lo son todos para mí, cuando todavía mi santa me tenía abandonado y estaba de viaje, iba de compras por un centro comercial con mi hermana y mi cuñado. En esos asuntos mi cuñado es difícil de seguir. Literalmente. Mi hermana y mi sobrina caminábamos rezagados mientras él, a modo de sherpa del shopping, se avanzaba y guiaba. Entraba en una tienda, miraba a gran velocidad toda la ropa disponible que le interesase, lanzaba algunas preguntas a mi hermana y esta, entre aburrida y agobiada, le daba su asesoría. Luego mi cuñado salía y se metía en la siguiente tienda. Mi hermana me confesó que no le apetecía probarse nada ese día, que hacía calor para ir de tiendas pero mi cuñado, infatigable, seguía desatado y buscando todo el vestuario que iba a lucir este verano en las vacaciones (y que cuando le llene el armario intentará infructuosamente endosarme a mí).
Al salir de un probador hizo un mal gesto y mi hermana tuvo la escasa delicadeza de decir:
-      ¡Uala, qué barriga!
Mi cuñado se giró. Con ira africana en su rostro. Yo diría que odio. El comentario le sentó tan mal que parecía mirar a mi hermana con repudio, a la musulmana, que te dicen que ya te puedes largar y el divorcio se consuma sin más papeleos.
Mi hermana intentó recular diciendo que era el gesto que había hecho, que sólo era por ese mal gesto, por un punto de vista que le había marcado michelines pero que no le había llamado barrigón ni nada así pero él ya le había dicho eso tan maduro de “¿Y tú qué?”.    
Debo decir que mi hermana se conserva bien, tiene un buen cuerpo todavía pero aún en caso contrario, si fuera gorda como una ballena, sería su problema (salvo si eso le ocasionase problemas de salud).
Lo que te digo, querida Pilar, es que esa auto imposición es ya totalmente bisex. No sé cómo andará por los madriles en que te mueves (aunque tú no paras y viajas más que Marco Polo). Lo que sí sé es que por aquí, por Barcelona, esa auto imposición de la belleza es para hombres y mujeres. Pero es auto. Significa que la sigues o no la sigues pero si lo haces es culpa tuya. Mi muy mencionado amigo J. se arregla más que mi compañera para salir, aspira a ser el gallo alpha del gallinero, tengo otro amigo J. que se cuida por motivos deportivos y otro que lo hace porque su novia no se acuesta con él estando gordo. Esto es lo que hay. Yo mismo reduzco azúcares y grasas en la dieta pero más por sentirme bien que porque me importe ya algo lo que piensen los demás, esa época del prójimo y “su opinión me interesa” se acabó muriendo después de mi primera juventud.
El único punto de madurez que puedo alegar a mi favor es precisamente este, que en la playa me pongo en bañador incluso aunque mi piel venga de trabajar en un zulo y parezca el hermano gemelo de los de la saga “Crepúsculo”. Si me miran más de la cuenta puede pasar que me pillen de buenas y yo los mire a ellos descaradamente. Si me pillan de malas me verán montando un pollo de esos que me salen tan naturales y que me fluyen tan fácilmente. Aunque lo normal es que yo viva tranquilo y feliz en las civilizadas playas que frecuento. La gente no vive pendiente de nosotros-as. Te miran unos segundos y luego pasan a otra cosa siempre y cuando no seas el monstruo de Frankenstein.
Para terminar a mi manera costumbrista diré que esa noche cenamos la familia unos bocatas en el bar. Mi cuñado estaba mosqueado porque mi hermana no le había pedido algo mientras él estaba haciendo un recado. Al salir de allí descubrimos que el mosqueo no tenía nada que ver con mandarle a recados, no pedirle en el bar ni nada de eso:
-      ¿Por qué has dicho antes que tenía barriga? ¿Te parece que estoy gordo?
Las ciudades civilizadas son eso. Que las mujeres cojan los problemas de los hombres y los hombres asuman como propios los que tenían antes las mujeres.
Pero lo que yo quería decir antes es que no hay imposición de la publicidad ni de nadie para estar en forma. Como mucho influencia. Tú aceptas o no. Todo depende del grado de miedo que te dé la mirada del otro. Sé que no siempre es fácil saltarse a la torera la cara de repugnancia del prójimo que nos mira pero uno siempre está a tiempo de rompérsela de pasar de esta.
Estaría bien empezar a imponernos nosotros mismos-as sobre nuestro cuerpo. Es el único del que estamos al mando. 

10 comentarios:

CarlosMxAx dijo...

"Las ciudades civilizadas son eso. Que las mujeres cojan los problemas de los hombres y los hombres asuman como propios los que tenían antes las mujeres.", eso no es ser civilizado sino que SUPERFICIAL
civilizado o ciudad civilizada es aceptarse como es uno, que el cuidado físico sea por un tema de salud, y no que verse bonito ante otro, esto no dice que soy gordo y como loco y me acepto tal cual, sino que hacer ejercicio, comer sano; pero no ser un esclavo del físico, también no olvidando que existe la genética que por mucho ejercicio que haga uno, no se pueda bajar de peso, en eso caso se debe consultar a un medico y ver que sucede con el organismo.
saludos!

Sergio dijo...

CarlosMax: Lo de civilizado, como el resto de la frase era con ironía, claro. Aunque "civilización" se considera hoy en día casi todo el mundo que no viva en una tribu perdida de la selva. Supongo que esa es la idea objetiva que tenemos de civilización. Luego hay una idea subjetiva, la del hombre o mujer civilizados realmente que se comportan según los parámetros que tú mismo indicas y con los que estoy muy de acuerdo, por cierto. Parámetros de racionalidad, aceptación y tolerancia.
Yo también detesto la superficialidad, obviamente, dedico muchos post a este tema. Pero los tiempos no solo avanzan hacia la profundidad. Yo diría que empeoran. Al menos esa es la impresión que da oyendo a cierta gente o viendo la televisión. Saludos, Carlos

MaRía dijo...

Lo de la operación bikini de todas las primaveras me hace mucha gracia, o lo de los cuerpos danone, y lo pongo con minúsculas a propósito.
Lo primero es sentirnos bien nosotros, si nos queremos tenemos el cuerpo 10, porque caminar, tomar un café, ir a la playa, charlar con uno u otra sabiéndose bien , se nota, en las maneras; esa seguridad que nos da la autoestima y de manera natural, nada de prepotencias que eso me agggggggsquea ... y no las soporto
Al igual que no soporto ( aunque lo sufra o lo aguante) las críticas ajenas sobre el físico mío o de cualquiera, pues nadie ajeno a uno mismo sabe porque estás más flaco de lo habitual( aunque te metas entre pecho y espada lo que no está en los escritos) o blanco como vampiro ( pues puede ser que hasta en este mundo tan civilizado y tan maltratado seas alérgico al sol o ....xxx)Si tienes panza , o si michelines, o si pompis pequeño o grande o, o, o, o... y si es verdad que pocas personas mejores que la mujer de tu cuñado conocen sus hábitos, pero el supongo que tendrá ojitos y a veces una prenda te marca la tripa más que otra .. total que me enrollo como una persiana cuando te leo y me temo que me fui como tantas veces del tema ( si es así disculpa) pues no tengo ganas de leerme jajajaaaaaaaaaaa que lo mismo me meto bajo una arruga de mi piel por verguenza :P
Tendrías que tomar un café una tarde de verano con algunas de mis "conocidas" vamos repaso integral a todo cuanto pasa por la acera : hombres, mujeres y niños y sin tener en cuenta la edad.
Un beso tomando un café con leche y azúcar que es como siempre me gusta

Sergio dijo...

Lo primero es sentirnos bien con nosotros mismos, estoy de acuerdo. Yo me siento mejor cuando camino con menos lastre corporal encima. Me cuido de manera moderada. Ni cometo excesos ni me paso el día pendiente de la báscula o de lo que como. Pero lo importante es que lo hago en función de que me importa a mí y de que no lo hago porque me lo pidan o me influya la publicidad(claro que veo poca publicidad). Sí, María, estar bien se nota en las maneras.
Lo del repaso que hacen tus amigas está tan extendido que difícilmente se dejará de ver en algún lugar del mundo. Es más fácil llenar una conversación con lo primero que pasa por la calle que debatiendo en animada tertulia sobre temas más profundos. Mientras lo hagan disimuladamente... Lo digo porque yo dejo a la gente tranquila hasta que siento que la gente me molesta. Entonces,bueno, me llaman el increíble Hulk por algo.
Besos

Pilar V dijo...

¡Qué sorpresa!

Me ha reído un rato, Sergio, imaginando el cabreo de tu cuñado y a tu hermana tratando de desdecirse ;)
Es cierto que es autoimpuesto, pero no todo el mundo se siente tan seguro como tú, y el condicionamiento social es muy fuerte, sobre todo para las mujeres jóvenes, aunque es cierto que cada vez más sobre ellos, en una surte curiosa de más sometidos, en vez de más liberados.
En todo caso es complicado establecer la línea entre la salud y la imagen que se considera apropiada, y sobre todo en los sacrificios o trabajos que te autoimpones para estar bien o para encajar con un modelo que se multiplica desde todos los canales posibles.

Por cierto, yo vivo en Zaragoza, así que no se te ocurra pasar por aquí sin avisar ;) Besos

Verónica Calvo dijo...

Estoy muy de acuerdo contigo, Sergio, en algunos puntos.
Cada vez hay más hombres con anorexia (antes asociada a mujeres casi al 100%), por algo será y también cada vez los hombres os cuidáis más. Menos mal, porque aquello del hombre y el oso...
Hay una gran parte de la sociedad que tiende a cuidarse, no tanto por estética, por salud.
Pero hay edades en las que se es fácilmente influenciable.
De hecho hay colectivos que llevan años pidiendo que la publicidad no fomente cánones estéticos que producen ansiedad, y omito enfermedad porque la ansiedad lo es, en adolescentes y gente todavía no asentada.

Sobre las miradas en la playa (y en todos los sitios): debe ser algo inherente a nuestra especie. Nos miramos a veces sin motivo.
Y digo nos miramos, porque si te das cuenta de que te miran es porque tu también miras.

Tus entradas siempre invitan a expandirse, qué bueno.

Abrazo.

Sergio dijo...

Pilar: Yo también tengo mis inseguridades. El problema es que mi mala leche es más grande que esas inseguridades. El problema y la solución, todo a la vez. Pero ya entiendo por donde vas. Hay gente que no ve ese asunto como algo tan sencillo. A ciertas edades no hacer lo mismo que el grupo es prácticamente convertirte en un apestado-a, lo entiendo. Yo también quise tener cierta marca de pantalones porque todos los de mi calle la llevaban. Es la época en que eres un poco peor de lo que debes llegar a ser.Claro que los años y la experiencia van ayudando a cambiarte esas ideas. Por Zaragoza siempre he ido de paso. Algún día visitaré el lugar comos e merece. Avisando claro. Besos

Verónica: No, si yo también estoy de acuerdo en lo de ciertas edades. Mira el comentario que le he hecho a la mencionada Pilar. Firmaría cualquiera de tus frases o las de ella. Yo sólo quiero dejar claro que la publicidad no puede mandar sobre nosotros. Al menos sobre los adultos. Y los adultos podemos explicarles a los que no lo son que es sólo eso, el deseo de vender algo lo que la mueve. Pero sobre todo decir que en la medida de lo posible tenemos que ser dueños de nuestra voluntad. Si nos secuestra la voluntad de los anunciantes vamos mal. También acepto que no siempre es fácil. Nadie escapa al cien por cien de lo que piensa el prójimo. Yo tampoco. Sólo lo intento, es diferente. Saludos

Dorotea Hyde dijo...

Menudo tema, S. Ya sabes que me preocupa un poco :)
No conozco a nadie de mi entorno excepto mi madre (y fue una imposición médico-enfermera, no algo que ella decidió) que se cuide por salud. La gente no se "cuida" por salud, si no, no harían esas dietas bestiales y demenciales que hacen. Y también dentro de mi entorno, están tan esclavizados ellos como ellas y no sólo los jóvenes. Al fin y al cabo, cada vez nos consideramos jóvenes teniendo más edad. Eso sí, sigue siendo más típico de los tíos martirizar a las mujeres por su peso, aunque ellos estén bien pasados.

En cuanto a mí, soy un poco bipolar en cuanto autoestima. No me gusto demasiado, pero me da igual lo que piensen los demás. Me cuido porque me preocupan mis arterias, y porque el michelín es un asesino en potencia. La consecuencia es haber adelgazado un poco y que se me vea un poco mejor, pero sigo siendo la misma. Por eso me fastidia tanto que mi compañera Magdalena (sí, la de la puerta :D) me buscara conversación al verme más delgada, ¿te acuerdas que escribí sobre ello? Y me cabrea mucho que una de mis tías no deje de decirme: "¡qué guapa estás! ¡estás guapísima!". Supongo que lo dice con cariño, pero acaso antes no estaba guapa? Estaba gorda, no fea.

Un abrazo. Me ha encantado esta reflexión :)

Sergio dijo...

Dorotea: La gente no se cuida por salud. Bueno, cuando llegan a cierta edad sí. Estoy pensando en la tercera edad a la que los sustos les obliga ver de otra manera la salud. Es cierto que antes de eso nos cuesta más porque nos sentimos bien. Y pensamos más en la cintura que en el colesterol de las venas o el corazón cuando hacemos una dieta. Pero ahí están esas dietas de las que hablas. Que luego además tienen el efecto boomerang. Después de todos esos sacrificios regresan a los viejos hábitos y más a lo bestia. Suelen acabar peor de lo que empezaron. Hace falta moderación en todo.
Sí, me acuerdo de Magdalena, vaya personaje. Como para olvidarla.
En cuanto a tu tía, supongo que lo hace con buena intención. Pero es un viejo prejuicio ya lo de relacionar belleza con delgadez. Aunque más viejo es lo de relacionar gordura con belleza. Está claro que en eso nos ha influido la sociedad. Saludos y buen fin de semana.

Maman Bohème dijo...

Creo que las personas somos demasiado influenciables. En todo.
Pero lo somos nosotros, nadie debería hacerlo, ni anuncios ni las otras personas. Pero estamos hechos de una pasta rellena de prejuicios, falsa autoestima, manías y tabúes. Así que todo nos afecta.
Los cuerpos Danone y los cuerpos zampabollos.

Primero, deberíamos ser nosotros mismos los que pasáramos de todo y eso es lo más difícil. Y los que antes de hablar, nos mordiéramos la lengua y pensáramos lo que vamos a soltar.
Un cuerpo "Danone", un cuerpo de gimnasta, de modelo, de lo que sea, tiene detrás suyo millones de horas de esfuerzo, como dices tú, de no comer cuando uno mismo se come una bolsa de patatas fritas...Esfuerzo. Sacrificio.
Esta gente también tiene que "lidiar" con comentarios despectivos sobre "cómo consiguieron ese cuerpo".
No está bien ni cargar contra los que parecen perfectos como no lo está reírse de los que están gordos, tienen una teta más grande que la otra o la nariz como un tomate...

Que quieres que te diga...pero a mi en la playa, me encanta ver tías con cuerpazos y tíos a los que les siente bien el bañador. Me alegra la vista.
Ni me cuestiono que la señora de mi lado pese ciento diez kilos o el chico de mi otro lado tenga un super barrigota. Me da lo mismo.
Conmigo misma...pues intento controlarme, porque me gusta verme más o menos bien, pero ni me obsesiono ni me agobio. Si tengo más kilos de la cuenta, está claro que es por mi culpa, porque como todo aquello que no debería...grrrrrr.

La sociedad en la que vivimos nos ha hecho envidiosos a base de no creer en el esfuerzo, a base de decirnos que todo es fácil de conseguir. Y eso no es cierto.
He vivido casi quince años con un culturista, un hombre que vive a base de dietas. A base de gimnasio. He visto su esfuerzo, he visto sus malos momentos, lo he visto en cenas de navidad, él con su arroz y su pollo mientras los demás nos hartábamos hasta la saciedad de comer, porque tenía una competición. He escuchado de mis propios amigos comentarios despectivos, comentarios malignos. Y puedo decirte Sergio que su lucha por este deporte, por su tenacidad y su esfuerzo le ha salvado de muy malos momentos. Este deporte como cualquier otro es sacrificio. Cuando he ido a competiciones y me he sentado entre el público, he oído de todo, que si se chutan, que si se operan, que si están locos, que si esto o lo otro...tanto los que hacen fitness, como los culturistas, como los que se cuidan por lucir.
Evidentemente hay de todo en todas partes. Pero está claro que el sacrificio de esos cuerpos nadie lo sabe, sólo ellos. Desmerecerlos es la misma falta de respeto que los que se burlan de un cuerpo "mal hecho".

Todo el mundo es como es. Mejorar está en nuestras manos y en nuestro espíritu de estar mejor.
No perfecto. La perfección no existe.

Existe estar bien con uno mismo. Respetar nuestro cuerpo y no maltratarlo también es algo bueno. Pero cada uno que haga lo que le de la gana.

Sabes...creo que nosotros mismos somos hipócritas, a todos nos gustan los anuncios con cuerpos diez, ver películas con actores guapos, ver fotos de modelos estupend@s. Y eso nada tiene de malo.
Lo malo viene cuando las personas se obsesionan sólo con el físico, dejando de lado muchas otras cualidades.
Al fin y al cabo, todos acabaremos siendo viejitos y nada importará realmente, sólo estar moderadamente bien, para poder llevar una vida más o menos buena...

Vaya rollazo te he metido...y eso que últimamente estoy sin ganas de escribir nada...

un besote!!! a treinta grados!