27 diciembre 2016

Felices fiestas




Mientras escribo escucho a George Michael. Este año la música se ha centrado más en sus funerales que en su regeneración. Mi cadena de música no gana para homenajes. Si no es uno de los míos, es uno de los de mi compañera, hace poco Leonard Cohen también cantaba desde el más allá a través de mis altavoces. Ni qué decir tiene cómo empecé el año, con mi ídolo Bowie dando una de cal y otra de arena. No sé cual es cual pero la buena es que sacaba disco, la mala es que se había muerto. Se fue dejando un premio de consolidación para los fans.
La realidad también me ha hecho visitar algún que otro tanatorio con gente de verdad, de la que he tratado en mi día a día. Cuando ves esas cosas piensas que tienes que aprender algo sobre el carpe diem. Pero no sé. Algunos somos duros de mollera y parece que seguimos como si la cosa no fuera con nosotros. El mismo trabajo de mierda, los mismos comportamientos y enfados… Y hasta aquí mi capacidad para resultar profundo o ponerme serio. No doy para más.
Estuve en San Esteban por casa de mis padres. Como el plato del día no me gustaba llegué el último y ya comido, a la hora de los postres. Ya me conocen, contaban con que hiciera algo así y nadie se echa las manos a la cabeza ni me dice nada. Mi compañera ya estaba allí como los seres humanos normales. Yo, más divo que mis divos hago mi actuación fuera de hora pero la hago. Que no se diga que no aprovecho las oportunidades de reunirme con la sangre mi sangre (incluso aunque nuestro cuerpo se regenere  en gran medida y el Sergio de partida no sea exactamente el actual y su sangre casi sea otra que la que heredó).
Así estuvimos haciendo una sobremesa cansina. Esta vez tocaban fotografías de la vieja caja de metal. Temas de debate a partir de imágenes congeladas para hacer historiografía de los antepasados o de nosotros mismos. Pero la memoria es una ficción que montamos para darle sentido al caos de nuestro pasado. Las historias fueron más o menos así pero no pretendas que haya una verdad absoluta. Cada uno las recuerda a su manera. Y todos llevan un novelista dentro que encaja a su manera las piezas.
El caso es que se empezaron a animar todos con temas cada vez más banales. Mi madre decidió que yo era más guapo que mi padre, mi hermana que mi padre era más guapo que yo. Mi compañera estuvo diplomática para halagar a mi padre pero no ofender a mi madre que estaba de mi lado (aunque en el fondo a mí que me zurzan, entendí entre líneas). Mi sobrina dijo de sus padres que “los dos igual” pero la presionaron mucho y al final se decantó por su padre. Si hiciéramos un diagrama se podrían hacer ciencias exactas con nosotros. La dosis más que correcta de Edipos y Electras que requiere la vida. Los hijos con las madres, las hijas con los padres, nada sorprendente. Aunque mi hermana salió escaldada, su hija le estropeó el café y la obligó a un cigarrillo extra en el balcón con el diagnóstico de vanidad herida y de orgullo tocado y hundido. Yo intenté concentrarme en el documental de canguros. Mi sobrina se puso triste por haber hablado más de la cuenta y sobre todo juzgado y se buscó un sofá y un cojín con el que taparse la cara y llorar a su gusto. Mi compañera siguió mirando fotos para entender mejor a mi familia ya que a mí tampoco me entiende mucho y a lo mejor así…
La reunión duró un poco más. Luego hubo dispersión. El grupo que ya había cumplido con la tradición de reunión a toda costa se fue disgregando. Alguna cara crispada, alguna niña en riesgo de que le quitasen el móvil para que dejase de jugar, los canguros todavía saltando en la pantalla, la gente en la calle que parecía salir de las casas como si todos nos pusiéramos intuitivamente de acuerdo a la hora de concluir nuestras visitas…
En casa me puse algo de George, el bueno de George, tan filántropo él. Estos muertos célebres me parecen más manejables.
Pero no voy a extraer más conclusiones. Da igual. Seguiremos igual hasta que esas bombas que decía el sabio que suenan cada vez más cerca de nuestra trinchera caigan en la nuestra (así vemos a los que van desapareciendo, como gente que se va y estrecha el cerco a nuestro alrededor). Sintiendo que somos sabios y comportándonos un par de días o tres como si supiéramos vivir cada minuto de nuestra vida. Y luego a despistarnos otra vez. Y algún día recordaré o recordarán lo bien que lo pasamos durante aquella comida de San Esteban y mi mente o la del que sobreviva tal vez se olvide de la letra pequeña de los morritos y el cigarro airado en el balcón o las lágrimas de una sobrina. Recordaremos los grandes éxitos y obviaremos los grandes cabreos. A lo mejor no es tan mala la memoria que nos engaña. Por lo menos es más piadosa que nosotros.  

Felices fiestas. 

10 comentarios:

MaRía dijo...

Supongo que es el coste de la vida y de los años , el contar cada vez más despedidas, aún de aquellos que siguen con vida. De repasar fotografías en b&N o esas que a veces pasan del color a un malva descolorido por el paso del tiempo. Supongo que es inevitable comparar o que te pregunten ( algo que siempre me dolió contestar a quien quieres más: a papá o a mamá o al abuelo o a la abuela o a cuales de los dos abuel@s -maternos o paternos-)
Supongo que por eso cada vez me cuesta más o me motiva menos esas cenas "cordiales" donde las miradas hablan lo que la boca calla, y donde ya prefiero beber agua no vaya a ser que el vino me tire de la lengua y como soy la oveja negra de la familia , diga algo que pueda dolerle a quienes no quiero que se sientan incómodos. Guardar las formas ante unos por otros es para mi enfundarme en un corset que cuando llego a la casa parece que se me ha clavado hasta la médula
Sabes? no sé si por la fecha, por que hay alguna canción muy muy especial para mí, no sé pero su marcha la marcha de George Michael me tocó , aún lo estoy , quién sabe los misterios de la mente o del corazón ... en fin ya divago
te dejo algo que publiqué ayer.:http://palabrasaldesnudo.blogspot.com.es/2016/12/es-caprichoso-el-azar-in-memorian-g.html

Feliz entrada de año
y si hay que despedirse que sea del 2016 y delos instantes no tan buenos

un beso

Sergio dijo...

Sí, me había reservado tu entrada de ayer para leerla con calma porque el tema me interesaba más de lo normal (que ya es mucho). Ese "One more Try" y el "Jesus to..." son de mis preferidas. Tu despedida del artista es elegante, como no podía ser menos. A mí la canción que me toca no porque me gustase especialmente si no por lo que dice en uno de sus versos, es Last Christmas. Hay un verso que es ideal para conspiranoicos "la última navidad te dí mi corazón". En los ochenta George nos dijo que una Navidad, efectivamente nos daría su corazón. O más bien este órgano lo abandonaría a él. Ha sido un Last Chrismast literal para él. Y toca especialmente cualquier muerte porque en estas fechas se magnifican los sentimientos. La tristeza puntúa doble y la alegría puede que también. Es por eso que nos conviene estar en el lado amable de la balanza. Aunque ciertos acontecimientos lo ponen difícil.
Feliz entrada de año para ti también. Abandono con gusto el 2016. Un beso.

Noelia dijo...


Entre las cosas buenas que para mí tiene la "realidad no perfecta", es la existencia de personas con muchisima creatividad que usan esa realidad para transformarla a través de la escritura, la música o el cine, por ejemplo. Se encargan de convertir algo vulgar, común y absurdo y llegan a hacerte creer que por el mundo hay personas que tienen realidades molonas o más singulares que las tuyas.
A veces ocurre lo mismo con nuestra memoria, transforma la realidad en algo que nunca llegó a suceder.

Felices Fiestas Sergio

ReltiH dijo...

AFORTUNADAMENTE ESAS CLASES DE REUNIONES NUNCA ME HAN TOCADO.
ABRAZOS

Pilar V dijo...

Las reuniones familiares, los cuñados (que a veces son hermanos y es peor, pero es lo que hay), los recuerdos apañados al gusto de un consumidor que olvida lo que quizás explica la realidad en la que se encuentra, las nuevas incorporaciones (nuevas hasta que viene otra, o para siempre), los niños que aún no han aprendido mañas de adulto para sobrevivir con menos sofocos y las despedidas, de los que nos faltan de cerca y de quienes estando tan lejos que jamás los tocamos nos dejan más solos que otros.

Sin duda la Navidad tiene estas cosas y nosotros una edad que nos permite verlas, algo así como crecer y descubrir la tramoya, el truco del mago y tener que elegir entre gritar a pleno pulmón que hay truco, que no hay magia o mantener vivo el sueño.

Están siendo días extraños para mí, algo así como si este septiembre no hubiese reajustado el calendario y me tocase hacerlo en enero, como si por primera vez en años, tantos que no puedo recordar cuantos, sienta que el año está a punto empezar y con él, ¿quien sabe?

Bueno, perdona que me pongo y no callo, un beso enorme y mis mejores deseos para el 2017, ojalá quiera ser más guapo que este.

Sergio dijo...

Noelia: Desde luego, Noelia. El arte nace precisamente de un conflicto. La gente incómoda con algo o con alguien necesita crear un mundo alternativo. Algunos se limitan a leerlo o verlo en una película y otro-as se lo inventan pero la idea es la misma. Buscamos en la ficción lo que no encontramos en la realidad. Por si fuera poco ciertas creaciones ficticias acaban cambiando o afectando a la realidad (para bien unas veces y otras para mal). Lo que está claro es que todos necesitamos algo más que lo que tenemos cada día (no eres la única con un trabajo que odia, etc.). Felices fiestas, Noe. Y gracias por aparecer de vez en cuando. Se te echa en falta.

Reltih: Pues felicidades por eso. Aunque algunas son buenas. Por cierto, hoy eras otro que me preguntaba donde estaba(gran sincronicidad). Un abrazo.

Pilar: Tu comentario cargado de lirismo podría suscribirlo al cien por cien. Ese descubrir con la edad la tramoya de lo que antes era pura ilusión...
De todas formas la magia, si se relaciona con el arte y la creación es real. Es algo como suspender la incredulidad del mismo modo que haces cuando lees un libro sobre enanos y elfos. Puedes pactar el juego de que te lo vas a pasar bien rodeado de tus familiares como cuando eras un niño, creértelo y pasar una buena sobremesa(una mejor que la que cuento).
Tu misma estas notando que el calendario no es el que marcan estas fechas. Tú tienes el tuyo propio, ese que reajustas según tu antojo. Tu propuesta de reinicio es tan buena como tu voluntad quiera. Si dices que el año 2017 será más guapo, a lo mejor te pasas un Enero menos cuesta arriba.

Verónica Calvo dijo...

La memoria es selectiva, eso lo sabemos, pero parece ser que además se engaña a sí misma. Dicen los científicos que se amolda, o algo así, a lo que queremos, es decir, y es cosa mía, aclaro, que la memoria se alía con el cerebro para facilitarnos o consolarnos la vida.
Ya sabemos que el cerebro es un egoísta, que busca "nuestra" supervivencia a toda costa (es decir, su supervivencia), y la memoria le ayuda. Al fin y al cabo mente/cerebro.

En casa de mi madre también hay fotos enlatadas. Pero no las vemos. No nos gustan, ya ves. Será de todo lo que nos hemos reído de modas, poses y peinados y tememos que nos suceda lo mismo. Qué vanidad, eh?? Escondí hace años la caja porque quería romperlas todas. No sé, lo mismo cuando la palme pido que no se abra y la incineren conmigo.

Año nefasto en la música. No te rías, pero mi cantante favorito ha llevado una vida de excesos, aunque ahora anda calmado, y yo temía que el año se le llevara. Qué alivio fueron las 0:00!!!

Abrazos y que el año sea, de verdad, nuevo.

Sergio dijo...

Verónica: Sí, es eso que dicen los científicos. Además ese amoldarse es crear una historia organizada ya que la vida no suele tener tanto sentido para nosotros si la tomamos como viene, es más desordenada y nosotros tendemos más a buscar el orden que el caos (por más que el caos es mas definitorio de la realidad). La memoria ordena los recuerdos y les da una estructura sencilla, fácil de manejar, ordenada.
Cuando te mueras ya no importará lo que ocurra así que no te preocupes por la dichosa caja y lo que contiene. Que hagan lo que quieran con ella. O fuego o conservación. Qué importa. En mil años la historia lo borrará todo igualmente.
Me has dejado intrigado con lo de tu cantante preferido. Y no me río pero... ¿Está a salvo este año? Mejor no pensar. Buen año también para ti.

Dorotea Hyde dijo...

Me he identificado mucho con tu entrada porque en mi familia el día de Navidad siempre ha sido nefasto. Mis primos siempre la montan ese día, o quizás la montan por la noche y cuando llegamos nosotros al mediodía se respira cualquier cosa menos aire. Cuando vi Nebraska, la escena del protagonista con sus primos me recordó a esas comidas. Nadie diciendo nada (mucho mejor así), yo sintiéndome incómoda hasta que mis primos se van a dormir, o a ver a sus novias o a lo que les dé la gana y una vez que se largan, todo vuelve a la "normalidad".

El único año que celebramos Navidad en casa se murió el tío de mi madre que vivía con nosotros, así que no tuvimos fiesta. Y esto me lleva al segundo tema del post. Y es que la muerte está ahí y no se para porque haya fiestas. Este año ha habido otro fallecimiento en la familia, el 28, como una mala broma. Lo siento por George Michael, sin ser fan puso música a muchos de mis días de infancia, pero no he tenido mucho tiempo para él.

Un abrazo enorme, S., espero que el 2017 sea estupendo aunque no cambiemos de trabajo y casi todo siga igual. Pero no puede haber sólo cosas malas.

Sergio dijo...

Dorotea: Sí, la escena de Nebraska que me has recordado es excelente y definitoria. Nosotros no llegamos a ese nivel de silencios pero sí puede haber intervalos (breves) callados no menos incómodos. Creo que nos salva el hecho de que reunimos el grupo más básico de familia. Los primos y demás solo quedan para bodas, comuniones(de estas ya no recuerdo haber ido a ninguna en la última década) y cosas así.
Lo de las navidades pasadas por funerales es ya un clásico. Tanto que estoy desarrollando una teoría que me lleva a prestarle más atención a estos detalles. Tengo la sensación de que el índice de mortalidad sube en estas fechas. Más que tiempo de amor es tiempo de guadaña.
Siento mucho lo de tu familiar.
Este año tendrá de todo como el anterior. Aunque lo bueno o malo que tenga depende al ochenta por ciento de nosotros. Que te coja muy inspirada para renovar tu fondo de armario de las buenas ideas que te hagan feliz. Seguro que sí.