15 enero 2017

Pensamiento mágico



Estaba ojeando y hojeando un comic en “La casa del libro” del centro de la ciudad. Me di cuenta que lo tenía por una escena que recordaba. Difícil de olvidar. Un carnicero montaba una mujer frankenstein hecha con salchichas y demás carne de su empresa y se enrollaba con ella. Este Garth Ennis, qué guionista tan elegante.
Para aliviar toda esa carnalidad la suerte me plantó una conferencia gratuita allí mismo sobre Kabbalah. Me acerqué a ver qué aprendía. Especialmente porque una organizadora me dijo que traerían más sillas y podría sentarme. Había bastante público. Todos pendientes de un esquema con el árbol sagrado de la vida judío proyectado en una pantalla al fondo. Podía ser algo esotérico. De hecho lo era. Toda religión tiene su lado oscuro. Los musulmanes tienen a los sufíes. Los judíos tienen esa Kabbalah. Los católicos imagino que a los gnósticos. Los jedis tienen el lado oscuro de la fuerza. Esta lo exotérico que sigue casi todo el mundo (dogmas y liturgias) y está lo esotérico, el camino alternativo a las reglas. Dos caminos distintos para llegar al mismo lugar. Los humanos intentando superar una realidad que se les queda pequeña o triste o gris mediante el pensamiento mágico. Yo tengo mi propio camino que es el del arte pero imagino que cualquier modelo es bueno siempre que no te laven el cerebro, te violen, te obliguen a explotar en un mercado lleno de gente o te vacíen la cuenta del banco y te hagan querer vaciar la de tus familiares. Esta teoría de “todo es un modelo” que por el camino equivocado o no, te puede llevar a un resultado aceptable hizo que en la comida del post anterior quisiese practicar un ritual de sigilismo de magia del caos con mi sobrina. Yo no creía en eso pero sí creo en la autosugestión. Le quería extirpar los miedos nocturnos. Convencer a su subconsciente de que dejase de temer a lo que su imaginación creaba en mitad de la oscuridad. Le dije que apuntase el deseo en la servilleta y luego crearíamos un sello que blah, blah da igual. Cuando vi que su deseo no era dejar de tener miedo si no conseguir un permiso de armas me mosqueé y dejé de hacer magia. La devolví a su pantalla. Eso sí que es diabólico pero me faltaba energía para sacarla de la tablet o del móvil. Y además hay que tener en cuenta que no es huérfana, tiene padres. Le regalo la responsabilidad a sus dueños. Sólo espero que los deseos fascistas de mi sobrina no se cumplan. Con ella no funciona la magia de mentira o la verdadera.   
Pero volviendo a la conferencia no saqué gran cosa. Casi todo pretende hacer que el ser humano salga de su rutina. El deseo de la mayoría de la gente es abandonar una realidad que le imponen. En la Edad Media por ejemplo, tenían poco tiempo para reflexionar. Su preocupación era no morir antes de los treinta. Ahora nos preocupamos más por asegurarnos de que no nos pasamos muertos casi toda la vida, caminando como zombis por una semivida en la que difícilmente nos sentimos vivos, solo a ratos. Yo he descubierto que muchas veces me he sentido vivo cuando montaba un pollo en algún lugar y me iban a dar una paliza o yo, con suerte, la iba a devolver. Pero no os preocupéis. No levanté la mano para compartir mi “sabiduría” guerrera. Tal vez por eso medran estas filosofías que quieren devolver al ser humano al centro de poder. En esta conferencia se trataba de devolver a hacerte dueño de ti mismo, despertar tu conciencia y decirte que tú eres tu propio Dios. Que tu eres causa de tu destino y que debes dejar de vivir a salto de mata, de manera casual. "Causal contra casual" era el lema. Pero no olvidemos que también era sobre sacarte veintidós euros para comprar el libro de la ponente y hasta apuntarte a sus cursillos de kabbalah. Nada que objetar. Tenía que ganarse la vida de alguna manera. Nadie me detuvo cuando acabó la conferencia y me fui a buscar un tren a casa.    
Y a partir de ahí se empezaron a dar sincronicidades.  Vi la kabbalah mencionada en la televisión de esa noche, en una página web donde decían que el Big Bang ya lo conocían los judíos porque en el primer sefirot (esfera) del árbol de la vida se habla de una gran explosión que creó la realidad tres mil años antes de nuestras teorías al respecto, me encontré con un anuncio de una película llamada así “El árbol de la vida” en un periódico. Y si yo tuviera pensamiento mágico relacionaría pensando que el universo quería introducirme en ese tema. El pensamiento lógico es similar. La inteligencia es eso, relacionar conceptos. Lo que ocurre es que en el pensamiento mágico se relacionan los conceptos solo porque están cercanos en el tiempo pero no se tienen en cuenta muchas más variables (apruebas un examen con tu suéter amarillo y crees que el suéter te ha dado suerte y olvidas que otras veces has suspendido con el mismo suéter, el pensamiento mágico se centra en el lado supersticioso y se olvida cuando este falla). La mente mágica es muy perezosa. Cuando no entiende algo, lo achaca a seres imaginarios o al destino. No piensa mucho, con la fe ya lo tiene todo hecho.
Y eso está bien si te convence de perder el miedo o hacer algo bueno con tu vida. También te puede llevar a asuntos más siniestros. Yo me alegro de ver pocas señales en el aire. Esa noche descubrí que tenía entre mis comics el de Garth Ennis y abrí uno por la página del sexo del carnicero. Si creyera también en esto podía haber pensado que el universo quería que descongelase las alitas de pollo o las hamburguesas y les diese una vida sexual. Pero no. Ya he dicho que yo la magia la encuentro cuando abro libros o comics. Y luego los cierro y vuelvo a pisar la realidad. Tampoco es que no tenga sus buenos y amables momentos.


8 comentarios:

Verónica Calvo dijo...

Hay caUsalidades, que vienen de causa, y casualidades, sin más.
Ni te imaginas los combates dialécticos que tengo con dos amigas que viven por y para la "espiritualidad". Todo el día ven señales, pero se arman un lío porque es tal el bombardeo de ellas, que se pierden. Todo el día ven el vaso medio lleno y yo lo veo a la mitad. No se pierden estas conferencias, se meten en todos los talleres y venga comprar libros de autoayuda y temática espiritual. Me parece bien si las sirve, pero en mi humilde opinión, no somos tan tontos como para no saber qué hacer por nosotros mismos; vamos que esos "seres espirituales" y sus enseñanzas no están de niñeras, digo yo.
Hacerse responsable de uno, coherencia y si te pierdes, pide ayuda.
La "magia" es otro tema. Hay un autor muy famoso que hace psicomagia. Pues bien, una de estas amigas "metió mis angustias en un huevo", lo reventó y esperó que me sintiera bien. Al menos me hizo reír, la adoro jajaja.

Siempre he creído más en el lado oscuro de la fuerza que en otras filosofías, así que... que la fuerza te acompañe!!!

Abrazo grande.

Sergio dijo...

Verónica: Sobre tus amigas la clave está en "me parece bien si las sirve" que tú misma apuntas. Pero el problema es que no sabemos si realmente es útil o creen que es útil. Salió por ahí un estudio científico que decía que la mente del creyente en lo que sea, cuando le dicen que va a ocurrir algo y luego eso no sucede, sigue creyendo en la adivinación(por ejemplo). Incluso cuando queda demostrado que le falla el pensamiento mágico o que es flagrante su fracaso... inventan excusas para seguir creyendo. Y es porque el autoengaño es más difícil de vencer que el engaño que viene de fuera. Querer creer también ayuda a creer. Imagino que si crees que el mundo es de un modo que te gusta no quieres verlo de otra forma. Lo que me molesta en que me lo quieran meter por los ojos. Escucho cualquier doctrina y saco lo que me interesa pero no compro.
El autor que dices me huele a Jodorowski. Y la psicomagia "funcionó" porque te hizo reír. Ya he dicho que hay otras formas de magia. Las palabras dichas de tal forma producen placer. Las payasadas hacen reír. Escogiste el mejor camino con tu amiga, el del humor.
Que la fuerza también te acompañe a ti. Aunque soy más de Star trek que de Star Wars.

Dorotea Hyde dijo...

Ah, la fe. A veces siento cierta envidia de la gente que la tiene, pero luego veo que sus creencias no resuelven los problemas que a mí me interesan y que traen otros muchos. Sustituir los que ya tengo por otros no me compensa. Si a ellos sí, perfecto. Eso sí, que no me la intenten meter, y doblada menos.

Un abrazo, Sergio.

PD Lo del salchichero, genial y bestial. Me hizo mucha gracia pero no sé si podría leerlo :D

Sergio dijo...

Dorotea: Nada de envidia por los que tienen fe. Ni pena. Creo que todos tenemos nuestros momentos altos y nuestros momentos bajos. Tengamos o no tengamos fe. Lo pasamos bien y mal en proporciones similares(o por lo menos lo bien o lo mal que lo pasamos tiene más que ver con nuestra actitud ante la vida que con aquello en lo que creemos o dejamos de creer). Los altibajos son para todos, creyentes o no.
No, Garth Ennis es un autor duro, durillo. Sunque últimamente tiene una serie semi-dura llamada "Un tren llamado amor" bastante divertida.

ReltiH dijo...

EN LA VIDA SE PLANTEAN TANTAS RAZONES, QUE A VECES LA PUBLICIDAD ES MÁS INTERESANTES QUE LAS NOTICIAS. EXCELENTE TU TEMA, PARA POLEMIZAR.
ABRAZOS

Sergio dijo...

Gracias, Reltih, y bienvenido después de tantos meses.

Pilar V dijo...

Adoro la magia, la parte espiritual, oculta, la que escapa de las reglas de la física, la lógica o las matemáticas pero como bien dices, ella vive en las historias, en los libros y raramente en nuestros días y nuestra realidad. No obstante, algo de su manto nos cubre de vez en cuando ¿no crees?
Sería terrible pensar que todo es simplemente como parece ser.
Un beso

Sergio dijo...

Pilar: Es que es eso. Es terrible pensar que todo es lo que parece ser. Pero por eso no busco atajos. Yo quiero ir hacia la verdad no hacia la verdad que me convenga. No significa que la ciencia no se pueda equivocar. Pero al menos esta tiene autocrítica y todo el tiempo busca. Todo lo demás es cuento y autoengaño y no, eso no. Besos