03 abril 2017

Mi nueva relación



La señora Teresa me ha estado llamando estos días. Lo de darle el teléfono fue como abrir la caja de los truenos. Paso varios días siguiendo el asunto del dichoso cable en la fachada y el técnico que no llega a arreglarlo como un infierno. A propósito de esto es curioso cómo son nuestras compañías de comunicaciones. Cuando no te tienen te acribillan a llamadas todo el tiempo hasta que te consiguen como cliente. Luego, cuando tienes una incidencia te marean, te reenvían a gente de otros países que poco o nada pueden hacer con tus asuntos, te ningunean. Parece que es el mismo mecanismo de la seducción. Al principio todo son promesas y al final también, pero de las que se han roto.
Pero volviendo a Teresa la escucho todo lo que me da de sí la paciencia. Habla muy alto, los decibelios en mi oreja son intolerables, alejo el teléfono y aún así la escucho imperativa, cojo el teléfono y lo pongo en el sofá con un cojín encima pero parece que he raptado una enanita y la he metido allí, suena la voz lejana pero todavía entendible. Me explica lo que me tiene que explicar y lo que no tiene que explicar también, de eso todavía mucho más:
-      Porque antes no te he podido llamar. Estaba hablando con una señora que me ha contado que se ha muerto alguien- no le pregunto nada, estoy alejado del teléfono pero ella entiende mi silencio como una pregunta- se ha muerto una persona del pueblo. De Barbastro. Yo no soy de allí pero mi pueblo es tan pequeño que siempre digo Barbastro para que se sepa por donde cae. Allí tienen un santuario muy grande los del Opus. Yo soy de La Obra también. De siempre. Pero bueno, que me han dicho que se ha muerto una persona allí y no puedo ir. Así que te iba a llamar cuando te dije a las dos pero he tardado diez minutos más porque me han llamado para contarme esto. Y sobre el tema de lo del cable tu vecina, que tiene el mismo problema que tú ha llamado a su compañía y hasta me ha dado el teléfono a mí para que les meta prisa así que a ver qué técnico llega antes y nos arregla el asunto porque….
Y sigue y sigue y sigue:
-      Tendremos que subir a la terraza y decirle, ¡no! exigirle al técnico que ponga el cable por el otro lado porque, blah, blah, tú pídeme las llaves a mí porque…
Yo termino de lavar unos platos. Veo que sigue. Traslado el teléfono junto a un cazo. Ahora la “enanita” está en la cocina. Intento divertirme con el asunto pero no le encuentro la gracia. Quiero que se calle y me deje en paz y deje de llamarme para explicarme todos los días asuntos que no necesito saber. Y no debería ser yo el que está en contra de la digresión. En la poesía como en la literatura esta atención por los asuntos nimios es hasta interesante. Pero Teresa está desprovista de humor. Habla y habla sin el más mínimo atisbo de gracia ni humor y cada cierto tiempo te ordena algo como si fuera tu capataz de obra (no de La Obra). Desde luego me crecen los… ¿lo diré? Sí, los enanos. Maldigo internamente a las compañías de internet por no acabar antes con este asunto más rápido. ¿Para qué me llamará Teresa cuando se acabe este estúpido problema de un cable situado en el lado incorrecto del edificio por unos técnicos incompetentes? Yo me estoy temiendo que puede inventarse algo. Se está viniendo arriba y nuestra “relación” ya va viento en popa, hablo más con ella que casi con el resto del mundo.
-      Aunque si quieres vamos arriba y miramos cómo están los cables de mal puestos, que veas que no te miento. ¿Puedes subir ahora?
-      No, ahora no…
-      ¿Te dan miedo las alturas?
-      Sí, un poco.
No es del todo cierto. Me da más miedo subir y no poder vencer mi deseo de empujarla desde el trece.

Por lo demás es buena mujer.  

12 comentarios:

Dorotea Hyde dijo...

Madre mía, qué mujer tan detestable. Me ha recordado a la vieja de la limpieza que teníamos antes aquí, que te pillaba por banda y no podías soltarte. Una amiga me dijo: D., le metes un corte y te vas. Pero el día que la tuvo que sufrir en una guardia tuvo que reconocer que su tela de araña no se rompía tan fácilmente. En tu caso, ¿por qué le coges la llamada? Igual es que un día toca la importante de verdad y por eso tienes que aguantar todas las demás. Ni se te ocurra subir con ella.
Un abrazo.
PD los esguinces mejor?

Verónica Calvo dijo...

Lo que es el aburrimiento.
A mi me daría miedo subir y tardar un año en poder bajar.
En cuanto a las compañías telefónicas, al final si quieres que te atiendan y solucionen, acabas en la de siempre, que es la que tiene las líneas.
Mienten más que parpadean, incluso la de toda la vida.

Espero estés mejor.
Yo por lista, con tendinitis en tobillo derecho. Puedes reírte a placer :)

Abrazos, Sergio.

Sergio dijo...

Dorotea: Le cojo el teléfono porque el problema de los dichosos cables se alarga. Porque hay que resolverlo antes de que termine de hablar con todo el vecindario y le convenza de que yo no hago nada al respecto(antes se dedicaba a eso, es un encanto). Cuando se solucione esto volveré a lo mío que es no coger ese ni ningún otro teléfono. Creo que en eso sí soy experto. Los esguinces mejor pero sigo sin movilidad para irme al parque o al bar o donde sea para no estar atrapado momentáneamente en mi propio hogar, dulce hogar. Gracias.

Verónica: Tú lo has dicho. Creo que está de baja por depresión(no le veo ninguna otra posible dolencia, tiene más salud que yo). Esta por casa siempre. O paseándose por la escalera arriba y abajo buscando problemas donde no siempre los hay. Otras veces sí soluciona algo. Como no se está quieta, algo bueno puede hacer por accidente.
Así que por lista tendinitis. Más bien por mala suerte. Cuídate tu también, un abrazo.

ReltiH dijo...

JAJAJAJAJAAJA. A VECES UNO POR EDUCACIÓN DA EL NUMERO DE CELULAR... Y QUÉ CAGADA!!! JAJAJAJAJA.
ABRAZOS

Annie AO dijo...

Lo que hace la soledad... Me parece a mí que en ti vio su tabla de salvación, y agradece que te llama y no que se te planta en casa a tomar café y galletas jajajaja

Cómo sigues de tus esguinces??? Espero que bien y mejorando.

BEP

Sergio dijo...

En mi casa ya ha estado. La metí la primera vez para llamar a la compañía y que lo viera. Como invitar a un vampiro fue aquello. Entró el mal. Y por ahí sigue. El otro día me la encontré a las seis de la mañana limpiando no se qué en los ascensores. Creo que estamos entrando en el terreno del problema mental.
Los esguinces mejor, voy caminando con dificultad y muletas pero puedo pasear por aquí cerca, gracias. Buena semana santa.

MaRía dijo...

Madre del amor hermoso , si tienes paciencia, yo desde luego no, ya no, cada día menos, y mucho menos con los vecinos petardos que no tienen otra cosa que dar la chapa.
Me has hecho reír con la enana jajaja... ahora tú, te aviso, serás el culpable de que algun@ lleve ese mote en mi lista de tf jajaaaaaaa
Disfruta de estas fiestas, como mejor puedas y mejórate !

besos

Sergio dijo...

María: Gracias, María, por todo. Al menos nos comunicamos aquí porque aunque te leo, ejem no te puedo hablar en tu casa(entiendo perfectamente lo de los comentarios restringidos, yo lo hice durante una época).
Si alguna de tu agenda se merece ese mal apodo será porque se lo ha buscado. Tú a mí me has dado la idea de efectivamente ponérselo a Teresa. Buena semana de fiestas. Besos

Mario dijo...

Sergio, aquí ando, resucitando entre tus letras, por aquello de este domingo en el que el hijo de Dios, el del carpintero también, el de la paloma vigorosa y el de la virgen virgencísima, el hermano nuestro, el colega de papas y fieles y creyentes, abandonó la cruz, se desclavó del dolor y se curó en salud y tiró para arriba porque a sus treinta y tres ya había visto mucho y había sufrido lo indecible. Y nos dejó entre pecados y culpas y absoluciones capitales.

Pero bueno, nada me satisface más que acompañar a tus personajes capitulares. Ese cartero que nunca llama dos veces Vs la policía que llama las veces que sean necesarias. En esas profesiones el patrón se repite con la constancia del desorden categórico, o algo así.

Lo de Teresa me encanta porque veo que no soy el único que tiene una vecina que no habla lo justo y necesario, que lo hace de manera injusta, desbocada y amplificada. Mi particular "Teresa" tiene un exceso de protagonismo e intrusismo. Unas veces me interpela a voces cuando me oye abrir la puerta y espeta "hala a recogerse ya" o cuando escucha que cierro la puerta y espero en el ascenso me halaga con algo del estilo "a ti la casa no se te cae encima"
La verdad es que no me molesta porque le hago caso omiso, un omiso caso educado siempre.
Eso sí, no le doy el teléfono, no vaya a ser que me incluya en un grupo de WatsApp y me dé por odiarla un poco en exceso. Mi número es más personal e intransferible que nunca...

A mi me cambiaron el contador de la luz. La verdad; no recuerdo bien cómo fue ni el requerimiento que me hicieron. Un día de luces y sombras llegamos y estaban ahí los técnicos, dándole al taladro, quitando y poniendo. Los únicos que no se sometieron al cambio fueron los singapureños de al lado, o dominicanos o brasileños, no sé bien de dónde procedían, que eran dos familias con niños varios en un piso patera. Total, que al final se fueron y vino un agente y una agente integradora y social, interesándose por ellos. Y sí, llamaron varias veces a mi puerta antes de golpear la suya.

Sergio, gracias por resuciatarme con estos capítulos.

Abrazo de pascua.





MaRía dijo...

Hola Sergio

En ocasiones es necesario el silencio, siempre hay quien saca tajada del dolor ajeno y bastante he aguantando en estos últimos tiempos. Asi que ahora desde mi aparente silencio encuentro la libertad de comentar a quienes me aportan positivismo. Tus escritos son frescos, a mi al menos no me cansan nunca!
Gracias por leerme, gracias de corazón.
Buen inicio de semana
Beso

Sergio dijo...

Mario: Tu Domingo de resurrección ya me pilla retirado. Pero como aquí se quedan tus letras y si los servidores no colapsan nunca, aquí seguirán, las leo este Lunes de Pascua catalana con calma. Algún día cogeré un comentario tuyo, diré algo como "esto es lo que Mario me ha escrito" y ya tendré una buena entrada de lujo. Y sin esfuerzo. Haces poesía hasta con lo que le pasó a cristo. El sí tuvo una buena cruz que llevar. Aunque no sé si nos dejó él entre pecados. Lo que luego se calificó como pecado fue invento a posteriori y apócrifo de curas y fauna semejante. A saber lo que verdaderamente dijo o hizo él. Y lo que consideró pecado.
Pero bueno, tu Teresa me preocupa casi más que la mía por lo de ir con altavoz incorporado. La mía no grita demasiado. Sólo cuando se enfada. Su problema es que habla mucho y sus palabras no son precisamente de consuelo. Siempre te deja peor de lo que estabas. Te saca un problema allí dónde antes eras feliz.
A mí ya me hubiesen cambiado el contador si mi compañera les abriera la puerta. Para llamarse Luz se lleva fatal con las eléctricas. Y de rebote yo me llevo igual porque los requerimientos vienen a mi nombre. Y las facturas.
Yo lo que quiero es descansar de asuntos prosaicos. Prefiero los líricos.
Un abrazo post-pascua. Espero que no sea duro tu regreso a la actividad diaria.

Sergio dijo...

María: Gracias por la explicación. La entiendo perfectamente y como te dije, hasta la imaginaba. Mas o menos. De todas formas no me des las gracias por leerte. Eso se hace por gusto. A ti por el esfuerzo de compartir estos comentarios. Somos pocos por aquí pero bien avenidos. Un beso