27 febrero 2006

Modos de entender un blog

Hace un tiempo escribía sobre los blogs y hacía epistemología del tema. Un poco de ciencia sobre esta nueva moda y modalidad de pasar el rato en Internet me fascinaba.

Mi fascinación, casi un año después, sigue presente. Hoy me centraré en algunas variedades de blog o mejor dicho, de “blogero” que he observado:

- El impredecible: Esta tipología suele ser la más habitual y dentro de ella podríamos ver subdivisiones. De todos modos hablaré de lo que conozco. El tipo impredecible o errático puede ser muy inteligente o no, eso no importa, pero sabes que su blog se actualizará durante un tiempo de manera regular y cuando no se actualice una semana, pasarás tiempo sin saber de él. Unas veces lees un artículo semanal y hasta diario de lo que se le pasa por la mente y otras, pasas largas temporadas de sequía. El tipo se debe estar dedicando a vivir. El entorno parece influirle mucho y necesita cierto grado de optimismo vital para seguir adelante con sus pensamientos. Hay que animarle a que siga con lo suyo, si te interesa, o sencillamente tirarle de las orejas con un garfio cuando le veas por la calle para que no se duerma. Si quieren algún ejemplo… “ncrisis.blogspot.com”.

- El que no siente interés por escribir un blog: Lo suele hacer porque le obligan a inscribirse en esto de los blogs si quiere hacer comentarios sobre los blogs que sí le gusta leer. Su única entrada suele ser de este estilo: “La verdad es que no entiendo esto de los blogs. El explicar a gente que ni conoces la vida que uno lleva. Lo encuentro una chorrada. Claro que... entonces os preguntaréis por qué mierda crea este tio un blog?... Tiene una sencilla razón: me obligan. Quería dejar un comentario en el blog de mi camarada Houellebecq, pero cual fue mi sorpresa cuando no sólo me exigían que me registrase... sino que también crease un blog propio.... vaya palo, pensé.
Bueno pues lo dicho.... aquí queda esta bonita entrada de presentación.... y amenazo con regresar...” Normalmente es mentira y no regresa. Y si no, miren la fecha de ese blog y ese texto que he pirateado de “imlaris.blogspot.com”.

- El que gusta de escribir su diario: No le tiene que gustar la literatura ni leer. Escribe para psicoanalizarse y porque en el fondo quiere que alguien, algún alma anónima y del sexo contrario si es hetero o del propio si no, le dedique algún mensaje en comentarios. Escribe cuando le viene en gana y si es gandul, escribe poco. Suele ser interesante cuando nadie sabe de él pero cuando empieza a regalar la dirección de su blog pierde el tono intimista y deja de mostrarse sincero y humano en su blog(o página). Ejemplo: “cpu1.fayevalentine.org”. Nota: Sé que he hecho trampa porque esto es una página pero sirve igual para un blog y tiene la estructura de muchos.

- El que no sabe o no quiere escribir: Sus blogs son galerías fotográficas dónde vemos sus gustos, su vida en fotos y poco más. A pesar de todo suelen tener mucho éxito en estos tiempos de amor a la imagen. Ejemplo: y yo que sé, no conozco a tanta gente con blog. A mí me gustan los que se leen.

- El disciplinado: no sólo puede mantener un blog sino que participa activamente en otras páginas, foros, blogs, novelas, guiones, y hasta almacena artículos sobrantes por si le llega una sequía que nunca le acontece. Suele ser muy inteligente y muy profesional y es muy recomendable leerle. Ejemplo: ¿Tengo que decirlo? Pero si está clarísimo.

Y de momento eso es todo. Seguro que hay muchas más tipologías pero a mí no me apetece explicarlas porque no tengo ejemplos y el tema me parece demasiado frívolo como para seguir dedicándole tiempo. Buenos días, tardes, noches y a los mencionados una recomendación: ¡a ver si escribimos más a menudo, perros, que es bueno para las neuronas!

16 febrero 2006

I´m the end of the family line

Mi caso no será tan radical como el de esa bonita canción de Morrissey. No represento el final de mi línea familiar porque tengo una hermana que ya la ha extendido por su parte. De todos modos puedo hacerme la pregunta una y otra vez y siempre acabar respondiéndome algo diferente pero desde luego negativo: ¿Para qué tener un hijo?

Algunas personas me miran con extrañeza cuando digo que no quiero reproducirme. Supongo que les decepciona saber que mis perfectos genes se quedarán en mí. No habrá una mediocre segunda parte del “hacedor de blasfemias”. De todos modos, un hijo nunca es igual que un padre y a veces, ni siquiera se llevan bien. No hay más que ver el caso de Cronos y Zeus. El Titán Cronos, Dios del tiempo, había consultado al Oráculo que le dio una profecía dónde le avisaban que su hijo acabaría arrancándole los huevos y sustituyéndole. Por eso decidió comerse a su prole hasta que nació Zeus y se lo escondieron. A cambio le dieron piedras ocultas entre pañales. El tío, con un paladar bastante pobre, ni se enteró. Años más tarde llegó el hijo que no se había comido para cumplir la profecía. Estaba plenamente justificado en esta ocasión que el padre no “tragase” al hijo.

Pero no son esas mis razones. Yo no consulto el Oráculo. Ni siquiera miro al hombre del tiempo al final del telediario. El único futuro por el que me intereso es por el del horario laboral que cada semana fabrica mi encargado. Me interesa saber la hora exacta en la que tendré tiempo para rascarme los sobacos, eso que tanto le gustaba al escritor Bukowski. Pero dejémonos de “delicatessen” verbales. Hablo de un tema muy profundo. Mucho más polémico que el Islam.

Aquí el problema es grave. Si en cualquier lugar digo que no me quiero extender siempre tengo que acabar justificándome. Si la persona que me lo pregunta no me cae bien, cuando inquiere sobre mi no necesidad de hijos suelo ser comodón y algo evasivo con las respuestas: “no quiero tener hijos porque no me sale de la punta de la polla”.

Pero luego arremeten con otra pregunta no menos agresiva: ¿Y tu mujer no quiere? La respuesta en este caso suele más civilizada: no, no quiere, hemos decidido que ella no quiere. Para ese entonces mi contertuliano ya piensa que soy un talibán evadido de Afganistán cuando llegaron los americanos.

Y es que mis razones para no tener hijos me parecen tan obvias que me cuesta un gran esfuerzo explicarlas. De hecho, no entiendo las razones de los demás para tener hijos. ¿Se aburren? ¿No pagan bastantes impuestos? ¿Ya no les motivan ni el cine, ni los libros, ni el deporte, ni el sexo…? ¿Se les hace muy grande la libertad de un país democrático?

Dicen que tener un hijo es una experiencia muy bonita pero yo conozco gente que considera bonitas las películas de Steve Martin y sin embargo no suelo ir al cine a verlas. No puedes hacer caso de todo lo que te dicen. Puedes acabar militando entre las juventudes de ETA casi sin darte cuenta.

La naturaleza hace bien su trabajo, sin embargo. La gente asume que se tiene que multiplicar independientemente de sus creencias. Hace que muchas personas sientan placer al ver a su hijo crecer y decir sus primeras estupideces, o sus primeros pasos o pagar la primera hipoteca por los libros del colegio. También que se sientan felices cuando la mujer, una vez cumplida su misión biológica, sienta más interés por el bebé que por la polla del compañero(convertida en un instrumento secundario sólo interesante ante la posibilidad de repetir la maravillosa “experiencia”).

Pero todavía hay algo que me preocupa más. Todo el mundo puede ser padre o madre. Te piden exámenes para conducir un coche pero no te los piden para tener un hijo. Un coche sólo puede matar a varias personas en un accidente de tráfico. Un niño inconvenientemente educado puede convertirse en un Sicario Colombiano. Dicho de otro modo, habría que empezar a pensar en el modo de que no todo el mundo tuviera niños. ¿Pueden alimentarlos? ¿Pueden darles amor? ¿Pueden vigilarles cada vez que se suben a una silla y arriesguen su nuca? El problema del mundo es la gente que lo habita.

Hay una hermosa frase que dice “no hables si tus palabras van a ser menos hermosas que el silencio”. Yo creo también que es mejor no reproducirte si tu hijo no va a tener una mejor educación que tú. O por lo menos igual si eres hijo de un ministro.

Si me permiten arreglar el mundo les diré mi última teoría. Creo que sólo se reproducen o tienen necesidad de hacerlo los gilipollas. Normalmente hay un alto grado de sabios que no tiene ese deseo. Saben hacerse compañía a sí mismos. Y ese es el problema.

Da la impresión de que sólo el caos tiene deseos de salir adelante. Los más imbéciles y los más pobres suelen tener más hijos(por eso son imbéciles). Es por eso que no mejoramos. Por eso, y porque las cucarachas son las que más rápido se reproducen.

“¿Creced y multiplicaros?” Yo, como dijo el astuto Bart Simpson os digo: “¡Multiplicaros por cero!”

09 febrero 2006

Por fin hago blasfemias

Me han obligado a ello. Es que estos musulmanes integristas me obligan. El periódico danés que hace poco publicó unas caricaturas de Mahoma ofendió a los islamistas. Ahora, los islamistas mongólicos están ofendiendo a los que como yo, practicamos la doctrina de las viñetas. Y de rebote a los seguidores de la libertad de expresión.

Puedo entender mejor, que no justificar, las bombas que Israel le lanza a Palestina(aunque los palestinos no sean precisamente musulmanes honoríficos en el resto de países árabes). Es la lucha del siglo XX contra la Edad Media. La diferencia entre civilizados y no civilizados es que los primeros pegan más fuerte que los segundos. O con más tecnología al menos. Pero no me hablen de la inocencia de las víctimas, por favor… ¿Realmente existen inocentes? Los judíos que ahora son los malos de la película nos enternecen y se redimen cuando vemos una película de nazis. Parece ser que la inocencia está relacionada en nuestros corazones con el sufrimiento. Si dejas libres por tu vecindario a varios palestinos con una metralleta dejarán de caerte bien.

Allá por la Edad Media, el papa Urbano II lanzó una cruzada contra los árabes. Quería darles unos azotes a los díscolos selyúcidas y a la dinastía de los fatimí, dos ramas del mismo islámico árbol. Lo hicieron a conciencia. Durante dos días después de la toma de la ciudad santa de Jerusalén pasaron a cuchillo a los árabes, les violaron frente a sus familiares, les torturaron, les saquearon… En fin, los grandes sádicos de la historia como el marqués de Sade o yo mismo hubiésemos tenido múltiples orgasmos echándole un vistazo a ese episodio de la cristiandad en el año 1099. Tan sonado fue el asunto que muchos obispos y curas de Europa se echaron las manos a la cabeza y se rasgaron las vestiduras. Habían enviado a unos cristianos a liberar Jerusalén del demonio y resulta que los defensores daban más miedo que el maligno(Como Van Helsing en el Drácula de Coppola). Pero en esos tiempos todos eran iguales.

Luego llegó el progreso y hasta la iglesia pidió perdón por la Inquisición. Más tarde ya casi no podía levantar mucho la voz sin provocar un coro de risas. La globalización y el progreso estaban matándola. Las mentes que tienen acceso al saber no suelen ser muy religiosas. La fe se está disolviendo en los países democráticos. ¿Por qué será?

Pero no ocurre igual con el Islam. Estos tipos siguen viviendo en el pasado.

Si en Arabia Saudí sacan a cristo siendo sodomizado en una caricatura no habrá represalias demasiado duras, el tema apenas moverá algunos periódicos derechistas en Occidente. Pero sólo serán ladridos. No se destrozarán embajadas árabes como en Siria. Pero claro, a estos árabes retrógrados, muchos de los cuales ni saben de la existencia de periódicos daneses o de algo que se parezca a un país sin desierto y sin camellos, no les quedan luces. Sólo saben que deben aplastar a lo que no sea como ellos. ¿No hemos sido tolerantes con su religión?(Ejem) Me gustaría ver la tolerancia hacia lo cristiano en los países árabes. ¿Alguien ha oído del miedo de cierto papa ortodoxo por los ataques que lanzan contra su iglesia en Estambul?

Me preocupa bastante que la ausencia de libertad de expresión en ciertos países orientales se extienda como una plaga bíblica hasta nuestra civilización. Yo quiero caricaturas de Mahoma, de cristo, de Buda, del Papa, de los políticos, de mi vecino, de mi padre, de mí mismo… El humor no se puede frenar porque lo diga una civilización arcaica e inmovilista. De hecho, me parece estar viviendo una película de ciencia ficción dónde se mezclan épocas por un defecto en la máquina del tiempo. La Edad Media, como decía al principio del artículo, se está inmiscuyendo en nuestras vidas.

¿No son herejes los caricaturistas que han dibujado a Mahoma? Pues allá ellos con su infierno. Pero que les dejen condenarse. ¿O es que tienen miedo de que se le pierda el respeto a Mahoma y todo el mundo, incluyendo a los árabes, entienda que el tipo sólo era un pobre diablo misógino, misántropo y sobre todo… humano? Desde luego que sí. En el manual del perfecto sacralizador dice que si quieres hacer de alguien un Dios, las gentes no deben mirarle la cara. Ejemplos hay muchos desde los reyes egipcios hasta los emperadores chinos. Si el pueblo ve que sudas puede sumar dos y dos y pensar que no eres mejor que ellos. Además, la gente, cuando cree que algo es sagrado lucha mejor por tus intereses, se deja reventar mejor las tripas con bombas cuando cree que existe un más allá más delicioso que el paupérrimo más acá.

En fin… El problema se resolverá algún día pero yo no lo veré. Yo, como el magnífico Spielberg de Munich, quiero ser imparcial. Aunque un poco israelí sí que se muestra cuando el personaje principal de su película es un judío heroico que duda sobre lo que hace o si lo que hace está bien y solo vemos palestinos feos y malvados.

De todos modos sí espero ver el momento en que el comic tome un protagonismo mayor. Pero que no lo tome tanto como para que los musulmanes se dediquen ahora a leerlo mucho. De momento, mi querida revista “El jueves” ya se ha autocensurado. Con cachondeo, sí, pero se han cortado a la hora de dibujar a Mahoma.

Lo siento mucho, señores musulmanes, pero han conseguido que Mahoma me caiga más gordo que Buda.