30 octubre 2011

Problemas con el blog (capítulo... no recuerdo por cuál vamos ya)

Pensaba que aquel cine dónde trabajaba me mataba pero no era el cine. Otros cines me habían sentado mejor. Era que pasaba por una mala época y tenía que buscar culpables y ese local me parecía una buena excusa. Pero he conocido gente que habla de vibraciones negativas que viven en ciertos lugares. Gente más bien tirando a loca. Como no quería entrar en el club de “hay vibraciones que me perturban en el aire” decidí que mis problemas me los estaba buscando yo mismo. Si todo iba bien antes de eso y ahora iba mal es porque algo había hecho para que se estropease. Pronto terminaré con todas estas historias y le pondré un cerrojo al pasado y cerraré todo lo que he ido dejando caer a migajas por aquí. Yo no dejaré de escribir, no os hagáis ilusiones. Pero prefiero vivir en presente...
Un misterio de aquel cine era qué hacían los encargados cuando entraban en el despacho y pasaban tantas horas dentro. Uno de ellos salía con la cara de recién levantado o de haber dormido mal así que el misterio de ese estaba resuelto. Otro tenía debilidad por mirar dibujos animados en el ordenador (lo sé porque a veces me preguntaba por alguna página para ver series online y el tiempo que pasaba en el despacho sin venir a darme la lata era más o menos el que durase un episodio de lo que le apeteciese aquel día). Pero la encargada era diferente. Era una mujer recta. Manos en la espalda cuando entró recomendada en la empresa recordaba más a su marido, un guardia urbana amigo mío, que a una palomitera. En seis meses se hizo encargada a base de delatar pequeños pecados de sus compañeras al gerente y miserias varias. Yo, como soy un irresponsable, siempre había rechazado esos puestos que me habían ofrecido en la empresa porque suponían más horas por algo más de dinero. Pero yo sólo necesito dinero hasta cierto punto. A partir de ese punto en el que ya tengo necesidades básicas y artísticas cubiertas no cambio mi tiempo por más euros. Ni mucho menos por más responsabilidad(claro que visto el nivel de responsabilidad de estos encargados debería replantearme la cuestión). Pero en el hall de ese cine estaban la vida y los días de "vino y rosas" y bromas gamberras entre compañeros y flirteos continuos.
Durante el 2009 mi caída en desgracia por motivos de los que ya escribí mucho derivó en depresión y baja laboral. También decidí abandonar este blog. Me escondí como una rata en un blog llamado "El refugiado", no sin intención, porque la empresa (desde la señora de la limpieza hasta el jefe de personal de la productora-distribuidora de cine donde trabajaba)conocía todas mis historias y mi prima desde la oficina las leía tranquilamente y se las comentaba a mi madre. Lo sé porque mi madre se conocía mis episodios sexuales, violentos o simplemente patéticos tan bien como cualquiera. El caso es que yo la dirección del blog sólo se la había pasado a una o dos personas. Pero el chivato fue el Facebook. Yo no me manejaba bien entonces con aquello y alguien entró en el perfil dónde estaba muy clarita mi dirección de blog. Ya era popular en la empresa. Después de eso lo fui todavía más. En el blog salían muchos de los compañeros o jefes y no siempre para bien.
Pero yo estaba deprimido y de baja durante el verano de 2009. Amanecía con mi amiga la fluoxetina (Prozac) y terminaba el día con Lormetazepam para dormir. Era una buena vida pero no me gusta vivir con química. Soy una de esas personas semi-humanas sin vicios. La fluoxetina no me hacía pensar ni en mujeres que ya de por sí no me parecen un vicio pero me proporcionaba terribles y dolorosas erecciones sin orgasmo, un quiero y no puedo espantoso y algunos sueños con colores fluorescentes dónde volaba sobre Castelldefels, mi lugar de trabajo, como Superman y con mis rayos caloríficos arrasaba la ciudad(en realidad el Superman de Tierra 3, el malo, Ultramán).
Y un día alguien entró a insultarme en el nuevo blog. Ya me habían localizado dos o tres personas. Pero un anónimo me llamó cobarde(desde su "valiente" anonimato por meterme con él o ella, no sabía quien era). Se pasó la tarde atacándome en largos comentarios dónde decía que si volvía a hablar de ella-él me metería en la cárcel. Pero yo no hablo con nombres propios en ningún blog. Ni siquiera salgo yo. Ella misma admitía que lo tenía difícil para acusarme pero conocía un policía que sí. Y bueno, no tuve que imaginar mucho. Para empezar el policía sería su marido, para continuar yo me llevaba muy mal con la encargada porque me había traicionado un par de veces a pesar de que estaba dónde estaba, en un despacho, gracias mí (cría cuervos y te enviarán a la policía a tu casa y además perderás un amigo por eso) y bueno, la había atacado en un par de comentarios en mi blog. Fueron muy hirientes. Tanto que su marido me dijo que ellos habían sido los que entraron en mi perfil de Facebook y popularizaron mi blog por la empresa. Con el marido policía ya hice las paces hace un año en otro post. Con ella no. Ni ella conmigo. Y además debo añadir que ya sabemos lo que hacía cuando entraba en el despacho a según ella, trabajar duro: se leía mi blog desde el principio y cuando veía alguna mención hacia el gerente le pasaba la información.
Nunca nadie me ha leído tan escrupulosamente como ella ni ha perdido tanto tiempo con mis letras.
Y sin embargo qué mal me leyó. Creo que me entendía menos que si no me hubiese leído nada.

17 octubre 2011

La niña de los ojos claros

¿Por qué estás solo? Me lo preguntó una niña de unos cuatro años que se me acercó el Domingo. El sol le hacía más rubios los cabellos y le daban a sus ojos claros un aspecto extraño. Toda ella me resultaba extraña. Pero la culpa de esa extrañeza estaba en esos ojos y en la expresión. Hablaba conmigo pero parecía estar lejos. Estaba ausente incluso en mi presencia.
Yo estaba sentado en el banco leyendo, por eso estaba solo. Ella daba vueltas con su bicicleta alrededor mío. Me parecía más sorprendente su soledad que la mía. Con cuatro años una niña no debería estar frecuentando hombres adultos sin un cuidador cerca. Conmigo estaba a salvo pero en la calle hay de todo.
Le expliqué que quería leer pero me interrumpió con otra batería de preguntas. Si tenía pareja, si tenía familia, edad, qué tipo de cuento leía, siguió sin entender por qué estaba sólo... A veces me interrumpía para meter un "por qué" dónde no entendía algo de lo que le explicaba. Me imagino la vida de los niños como la mía cuando leo un libro clásico cargado de notas a pie de página. Estás leyendo un "Quijote" y tienes tres notas a pie de página que te sacan de la historia para explicarte algo que necesitas saber para entenderlo mejor (o no). Para un niño sí son necesarias esas notas a pie de página todo el tiempo. En cualquier conversación te piden veinte. De hecho, con esta niña cuyo nombre no tengo porque no me dejó hacer casi ninguna pregunta, todo fue un bucle. “¿Por qué quieres estar sólo? ¿Por qué te gusta estar sólo? ¿Por qué es mejor estar sólo para entender mejor ese libro? ¿Por qué quieres leer ese libro? ¿Por qué..?”
La tarde se extendía y no veía adultos a la vista. Eran las tres y media y la gente estaba en su sobremesa.
Le pregunté por su madre pero me dijo que no tenía. Que no tenía madre ni familia. Pero al cabo de un rato y sin decirme nada se fue porque vio a alguien. Luego volvió y me dijo que había visto a su abuelo. Pero que tampoco era de su familia. Daba igual lo que dijera ya que todo era mentira, pura incoherencia. Lo único verdadero era su mirada de experta jugadora de poker (si hubiese sabido jugar a eso) y esa extraña capacidad para conectar tan bien con un desconocido. Una capacidad que a su edad sólo puede significar ponerse en peligro de secuestro. Al final oyó otro grito y se fue. Leí un poco y cerré el libro. Decidí levantarme del banco porque ya estaba harto de estar sentado.
Cuando pasaba debajo de un primer piso escuché una discusión muy fuerte. Una pareja se peleaba y tanto ella como él se amenazaban de muerte o con pegarse. Se decían cosas muy crueles y buscaban hacerse daño psicológico además de físico. ¿Adivináis quién me observaba desde esa ventana?
Era alguien que decía que no tenía familia.
Tal vez porque no quería tener ESA FAMILIA.

09 octubre 2011

A veces recibo más de lo que doy

Ayer tuve una noche caliente. Aunque se veía venir desde hacía semanas.
Siempre lo mismo. Los vecinos. Años de arrastrar objetos pesados y chatarra y herramientas a cualquier hora habían derivado hace tres semanas en dos policías en su casa visitándoles, comprobando lo que hacían. El hijo me estuvo buscando el pasado Septiembre (cuando ocurrió esto)para según él, "inflarme a hostias". Yo no me enteré así que sólo un par de cosas se me inflaron ese día.
Anoche seguían con su fiesta laboral. Lo hacen 365 días al año, la estadística es inexorable. Les grité que lo dejasen, que llamaba otra vez a la policía. El hijo me llamó desde la ventana y me invitó a ser su saco de boxeo a domicilio. Yo decidí volverme maduro por primera vez y no entrar en el camino que te lleva al banquillo de acusados. Ya lo conozco. Él insistió y yo no hice nada. Sólo escuché que decía a sus padres "y como pique al timbre lo mato". Aquí decidí darle un poco de gusto. Pulsé el timbre de la portería. Él pulso el de mi casa y le abrí. Ahí se puso bien la noche. Pensé que intercambiaríamos insultos, el hijo gordo del vecino y yo, pero se lanzó contra mí, me zarandeó y pasé del recibidor al comedor dónde cayendo de espaldas me golpeé por detrás de la cabeza. Ya en el suelo me recuerdo aturdido. Veo la masa del gordo sobre mí inmovilizándome y diciéndome que me va a matar mientras me aprieta el cuello. Oigo cómo bajan sus padres y pienso que vienen a decirle que no se meta en líos y entonces el padre me pone la suela de su sandalia contra la cara y aprieta como si quisiera aplastar un gusano. Ahí tuve una revelación. Hay muchas parejas, la mayoría, en las que el amor está descompensado, uno siente más que el otro. En la relación de odio hacia mi vecino el sentimiento es mutuo. Yo había soñado muchas veces con entrar en su casa, torturarlo y acabar matándolo como ellos pretendían hacer conmigo. Eran fantasías que no pensaba realizar, evidentemente. Ellos sí querían darse ese gusto. Los cerebros de dos enemigos suelen ser parecidos, tienen objetivos simétricos.
La madre entró la tercera en mi hogar para animar al marido y al hijo. Pero yo estaba con L.(Luz para complacer a Meme). Ella se quedó inmovilizada y asustada sin saber qué hacer en ese momento. Cuando vio que iban a patearme gritó lo primero que se le pasó por la cabeza "Que viene la policía" y salieron los tres corriendo. Yo me levanté sin sentir demasiado dolor y hasta sonriente. Lo único que me salió por la boca fue: "Por fin se han jodido". Así que llamamos a la policía y nos recomendaron un parte de lesiones y una posterior denuncia en los Mossos d´Esquadra. Como yo no me sentía muy lesionado a pesar del chichón le comenté a Luz por el camino que me “retocase” algo la cara. Y aunque pensé que se negaría y que sería demasiado suave me soltó el bofetón más fuerte que me han dado nunca. No me lo esperaba así que dolió. Pero no le pareció demasiado evidente la rojez así que me sugirió un poco más y recibí el segundo y aún un tercero. Todo inútil. Mucho dolor pero nada de marcas. Mejor dejarlo y además, me estaba escociendo la cara:
  • La verdad es que estas bofetadas te las debía de hace tiempo, me he sentido muy bien dándotelas.
Me encantó su sinceridad pero me hubiese gustado mucho más antes. Por estar avisado.
En fin, pasamos por el proceso que lleva hasta la denuncia y sobre las tres de la madrugada alguien pulsó al timbre de casa de mis agresores: los Mossos. Me imagino las excusas de la familia Monster o Manson: que yo les acoso, que no estoy bien de la cabeza(le habían dicho a un vecino mientras salían de mi casa que yo les acosaba a ellos, imaginen la paradoja, les acosa alguien a quién están visitando).
Supongo que el juicio tardará y no espero gran cosa.
Al llegar a casa vi que en mi recibidor se notaba algo la estampida de elefantes.
Normalmente cuando recibes a alguien te gusta tener arreglado tu hogar. En este caso las visitas vinieron a desarreglármela un poco.
Mientras escribo esto son las cuatro de la tarde del Domingo. Apenas hay ruidos, los normales de cualquier hogar.
¿Hasta cuando?

03 octubre 2011

Una mujer destacable

Nada más conocerla me confesó lo de sus masturbaciones infantiles con los playmobil. Pero sólo fue por el alcohol y porque a alguien que escribe las barbaridades que escribo yo le puedes decir cualquier cosa. Mientras la figura de los confesores eclesiásticos va desapareciendo, las confesiones en general siguen en alza. Ahora se hacen a todo el mundo. La privacidad es aburrida. Si sales en la tele o alguien escribe sobre tí es más divertido. Y está internet(aquí me confieso yo y más que pienso hacerlo, a veces me ayudáis y no sabéis cuanto).
Pero M., la chica de los playmobil es más que una anécdota. Es inteligente y divertida y la volví a ver una semana más tarde paseando el perro y hablando con otro amigo común nuestro. Llegó uno más y continuamos la charla. Ella era igual con o sin alcohol. Un estilo de humor en el que el rostro no sonríe abiertamente pero la ironía demuestra que está bromeando. Algo en plan payaso serio que me hace mucha gracia. Cuando se fué, de todos modos, uno de los presentes no apuntó nada más que algo como "¿Habéis visto qué par de tetas?". Pues no. No me fijé. M. vestía decente incluso para los cánones victorianos del siglo XIX con blusa hasta el cuello incluso en un otoño muy cálido. El abultamiento pectoral femenino era evidente pero ella no parecía querer subrayarlo con un escote. No me pregunto si era humildad o pudor. Dudo que sea lo último. Y no me lo planteo porque ella es más que eso que le abulta tan ostentosamente aunque "eso" sea hermoso.
La volví a ver. De no verla nunca a verla frecuentemente. Hay un motivo. Tenía un medio novio que la ha dejado y le ha comentado más o menos que ella no puede seguir frecuentando su ambiente, que él le presentó a todos sus amigos y que esos amigos son suyos, que ella ha perdido el derecho sobre estos. Al parecer en la amistad también hay exclusivismo. Si todos tus amigos lo fueron primero de tu novio y tu novio te deja, no tienes derecho a charlar con esos amigos porque nunca han sido tuyos, sólo eran un préstamo. Cuánto idiota hay en el mundo.
Charlamos en el bar con sonido de fondo de ladridos(el mismo bar dónde por motivos que ya expliqué nunca me lavo las manos y sólo pido bebidas). Llegaron otro par de amigos. Ella se tenía que ir a comer y se fue dejando otra cuestión en boca de uno de los contertulios: "¿Habéis visto qué par de tetas?"
Finalmente salimos para ver una doble sesión friki en Barcelona. Vimos un James Bond y un Superman. Muchas risas, no todas buscadas por los directores. Ella llevaba esa noche un escote suave( sí, claro, yo también tengo ojos). Íbamos mi amigo J. y su novia M. 2 (2 porque se me repiten las iniciales, es sólo por poner orden en el texto).
La sesión fue muy agradable. Lo pasamos bien destripando los mil imposibles del cine que estábamos viendo y ella me indicó algunos detalles que se me habían escapado de lo que veía, tiene una gran capacidad de observación y bueno, cada espectador es un mundo.
Cuando volví a ver a J. podía haber comentado el escote o las tetas pero sólo me dijo que M. "parece buena tía, ¿No?". Nada de comentar lo evidente. Nada de asumir el par y nada más que eso. Nada de resumir a esa brillante chica a dos pedazos de carne de mejor tamaño.
J. no tiene hambre. Tiene un amor nuevo y bastante importante, es una relación de calado profundo por lo que veo, la cosa parece marchar bien y con fuerza.
El resto de los comentaristas citados anteriormente viven solos o con sus perros.
La verdad es que no "mojan" mucho así que tampoco vamos a criticar temas tan livianos.
Sólo me gustaría atreverme a decirles que si se les ve el ansia en los ojos mojarán todavía menos.