27 abril 2012

Los límites de la confianza conyugal


Antes de que me pierda en mis propias ensoñaciones románticas viene J. a escupirme sus problemas conyugales. Quedamos para tomar algo y cuando caminamos hacia una cafetería cercana me lo dice: "M. y yo lo hemos dejado". Mi primera reacción a estos titulares tan comunes en boca de los amigos es la misma, tal vez hayan tenido una discusión así que le quito importancia. No llegan al año de relación y puede ser definitivo pero por mi experiencia,los finales de parejas estables no suelen ser abruptos, vienen precedidos de amagos de ruptura, pequeñas fintas y luchas entre dos que agrietan pero no acaban por completo con la relación. Tras quitarle importancia llegan las explicaciones. J. me comenta lo que "un hombre no debe permitir"y me viene bien porque no siempre sé cual es el manual de procedimientos a seguir siendo un hombre, a pesar de mi heterosexualidad sin orgullo pero asumida, tengo comportamientos que se salen de la difusa línea divisoria entre hombres y mujeres. M., su novia en proceso de ser su ex, se va con un amigo común apodado el "lobo" a una provincia de distancia a hacer fotografias. A los dos les apasiona ese mundillo. El lobo y M. pernoctarán allí. El riesgo de infidelidad según J. es alto. Yo le digo que si no durmieran juntos y sólo pasasen el día juntos el riesgo de infidelidad no variaría. Pueden follar a plena luz del sol, el apareamiento humano es todoterreno, pero claro, será sexo. Si duermen juntos será romanticismo. Está claro que no puedo tranquilizar a J con estos comentarios jocosos. Le pregunto si el lobo tiene lobita y sí, pero esta está a una región de distancia. M. le ha dicho que no sabe si la novia del lobo sabe. Yo interpreto que la novia de ese hombre no sabe nada.
Mi amigo también ha tenido requerimientos femeninos por su lado. He leído en su movil ofertas femeninas nada veladas para pasar una noche o un día en posición horizontal y sin ropa dónde elija él. Los ha rechazado todos porque probablemente M. sea la única persona de la que se ha enamorado(este detalle le sorprende a un "me enamoro cada cinco minutos" como yo). La infidelidad no es tanto un acto de maldad como de insatisfacción. J. lo tiene todo con ella. Salvo confianza, por supuesto. Pero así justifico el título del post... ¿Hasta dónde hay que confiar? Una pareja establece reglas tácitas desde los primeros días de relación. El problema es que al ser tácitas no se hablan y cada uno las interpreta como quiere. Cada uno tiene una idea distinta de lo que es su espacio personal.
J. se encuentra en esa disyuntiva. Si no confias en tu pareja se te puede culpar de celoso y de falta de confianza en ella. Si confias mucho a lo mejor le allanas el terreno a los cuernos. Lo peor para un celoso como para un paranoico es que les den la razón.
J. y yo tomamos café con leche. Él no tiene dudas sobre lo que un hombre no debe permitir. Yo no puedo aconsejar porque este es un tema moral y por tanto movedizo y al gusto de cada cual.
Le prometo que haré un post y que cada cual opine. Él dice que me deje de posts y nos vayamos a pasar el fin de semana en su casa en la montaña. ¿Lejos de mi vecino? Claro.
Pero primero el post.

13 abril 2012

Una nota de color azul en unas vacaciones más bien grises.


Como cierta persona anónima me hizo este comentario en el pasado post..."Vine a descubrir qué te habían deparado las vacaciones pero veo que tendré que esperar un poco más. Espero que las hayas disfrutado." yo me voy a portar y voy a explicar las vacaciones por el medio, por el antes y el después. Aunque no hay mucho que contar. Como he sido feliz durante este tiempo no tengo historias. No sé por qué dan más juego los malos rollos pero es así.
Antes de empezar las vacaciones recibí una llamada interna dentro del trabajo. M. me decía entre risas que un usuario preguntaba por "el señor Sergio" para lo de las clases de informática. En ese momento me enamoré de su voz. Pensaba que los hombres somos de vista y las mujeres de oído pero aquí me fallaron las revistas de ciencia. Qué voz tan bonita tenía M., comencé a mirarla de otra manera después de haberla escuchado por teléfono. Pero su ordenador del trabajo tiene de papel tapiz dos niños peleándose que me han dicho que son suyos así que le supuse un compañero, el que se los hizo. Luego dejé de suponer cuando me preguntó por mi vida privada y ella me dijo de la suya que no hay padre que los cuide. Así iniciamos una bonita relación de amor y sexo que llega hasta ahora.
En medio empecé las vacaciones y estuve en la costa viendo cómo mis días de apartamento y playa se convertían en días de asomarme por la ventana a esperar que dejase de llover. Esa situación me pasó factura y al final de la Semana Santa me había leído tres novelas, veintidos comics, los extractos de mi cuenta bancaria(con cierta sensación de extrañeza frente a gastos que no recordaba haber hecho), una revista de historia incluidos anuncios y publireportajes y hasta las contraindicaciones de los prospectos del Ibuprofeno y el Clamoxyl. También salí algo pero el sol estuvo de vacaciones casi todo el tiempo menos el par de Domingos de las fiestas.
Ya de regreso al trabajo caí cautivado por una estudiante que trabaja en la biblioteca. Cada día sufro viéndola marchar y valoro la posibilidad de introducirle un libro sin desmagnetizar en el bolso para que pite al pasar por el arco magnético y se quede unos segundos más dentro de la biblioteca(se va muy pronto). Esta semana la suerte me ha puesto a trabajar todo el tiempo con ella y ha sido delicioso. Hemos comenzado una interesante relación amorosa que no sabemos cuanto durará pero sí cuanto nos cuesta en preservativos.
Como episodios adversos pero leves de las vacaciones sólo añadiré que una zombi vestida de novia me atacó a la salida del cine. En realidad era una especie de cosplayer friki, se estrenaba "Rec", película producida por mi antigua empresa y había gente disfrazada. El recordar a mis viejos patronos me hizo escribir una carta en el periódico "20 minutos" alegrándome de que recorten las subvenciones al cine ya que por mi experiencia sólo ganan los productores y estos suelen ser unos estafadores. Eso me hizo recibir un par de amenazas por mail de un par de individuos que hace tiempo trabajaron conmigo pero yo aproveché para llamarles por teléfono y después de los insultos devolverles las amenazas. Como mi comportamiento les recordó que yo sí amenazo en serio me acabaron pidiendo perdón. "Tienes derecho a expresarte libremente en la prensa", me dijo el más gallito.
Todo demuestra que mis vacaciones son malas para escribir porque suelo evitar que me pase algo. También se demuestra que la lluvia me mantiene alejado de la vida pero luego acabo regresando.
Por último y para los que piensen que dos relaciones amorosas son mucho para una o dos semanas decirles que no puedo estar mucho tiempo sin decir la verdad y que si miento se me nota por el azul.